03/10/26

¿QUÉ PIENSAN REALMENTE LOS MENORES DE 30 AÑOS?

Entre la incertidumbre del futuro, la precariedad laboral y la desconfianza política: una reflexión abierta para escuchar a quienes heredarán el mundo que estamos construyendo


3 octubre 2026

- Últimamente no puedo evitar preguntarme qué piensan realmente los menores de 30 años sobre el mundo que les está tocando vivir.

- Vivimos tiempos marcados por las guerras, la incertidumbre económica, las crisis energéticas, la dificultad para acceder a una vivienda, el encarecimiento del coste de la vida, la precariedad laboral y una creciente sensación de que el futuro que se aproxima no resulta especialmente esperanzador.

- Ante este panorama, me gustaría conocer la opinión de quienes tendrán que convivir con sus consecuencias durante las próximas décadas.
- ¿Ven el futuro con preocupación o con esperanza?

- ¿Creen que vivirán mejor que sus padres o asumen que su calidad de vida será inferior?

- ¿Piensan que todavía es posible corregir el rumbo de muchos de los problemas que afectan a nuestra sociedad?

- Y, sobre todo, ¿qué consideran que pueden hacer ellos mismos para evitar ese futuro tan incierto?

- Más aún, ¿qué creen que deberían exigir a sus representantes políticos para que se esfuercen de verdad en solucionar los problemas que les afectan?

- Tengo la sensación de que muchas veces hablamos de los jóvenes sin escucharles realmente. Se les acusa con frecuencia de vivir pendientes de las redes sociales, del ocio inmediato o de los acontecimientos mediáticos. Pero ¿es esa imagen justa o simplemente una simplificación cómoda?

¿Qué preocupa más hoy a un joven?
- ¿Conseguir entradas para un concierto de Bad Bunny en 2027?

- ¿Encontrar un empleo estable?

- ¿Poder independizarse de sus padres antes de cumplir los treinta años?

- ¿Acceder a una vivienda digna?

- ¿Formar una familia sin que la incertidumbre económica lo haga imposible?

- ¿O quizá todas esas preocupaciones conviven al mismo tiempo?
- También me pregunto hasta qué punto consideran que son responsables de parte del futuro que les espera. No como únicos responsables, por supuesto, pero sí como una generación con capacidad para influir, participar, votar, exigir y movilizarse.

- Y aquí surge otra cuestión que me parece especialmente interesante.

¿Qué opinión tienen de la política?
- ¿La ven como una herramienta útil para mejorar la sociedad o como un escenario alejado de los problemas reales de la gente?

- ¿Creen que los políticos trabajan para resolver las dificultades de los ciudadanos?

- ¿O consideran que buena parte de ellos están más preocupados por mantener sus privilegios, asegurar su posición o favorecer a su entorno más cercano?

- Naturalmente, sería injusto pensar que todos los jóvenes son iguales o que todos los políticos actúan de la misma manera. Las generalizaciones rara vez hacen justicia a la realidad.

- Precisamente por eso me gustaría escuchar opiniones diversas, sinceras y argumentadas.

Si tienes menos de 30 años, me gustaría leerte.
- ¿Qué es lo que más te preocupa del futuro?

- ¿Qué cambiarías si estuviera en tu mano hacerlo?

- ¿Crees que todavía estamos a tiempo de construir una sociedad mejor o piensas que hemos llegado a un punto en el que las soluciones son cada vez más difíciles?

- La palabra es vuestra.

01/10/26

Cincuenta y cuatro octubres juntos

Una vida compartida, muchos caminos recorridos y la misma certeza: el amor sigue aquí

Aquí empezó todo: Cripta Gaudí - Colonia Güell 
Santa Coloma de Cervelló - (Barcelona)

01 octubre 2026

- Sí, hoy se cumplen nuestros primeros cincuenta y cuatro años de matrimonio, bendecidos por una vida que nos ha dado mucho más de lo que podíamos esperar. Pero lo importante, lo más importante, es que el amor nunca decayó. Problemas, caminos imposibles y tropiezos, muchos; pero quizá lo mejor ha sido siempre que hemos sabido superarlos con éxito. Ahora, a nuestra ya avanzada edad, solo nos queda disfrutar de lo que tenemos: de nuestros hijos, de nuestros nietos, de nuestros amigos y, fundamentalmente, de tenernos el uno al otro.

- Hoy no escribiré mucho; hoy es fiesta grande.

- Feliz octubre, mundo.

30/09/26

Cuando la vida nos habla más despacio

Aprender a vivir con los años sin dejar de vivir

Imagen obtenida con la ayuda de Bing

30 septiembre 2026

- Hay una edad, esa que mi amigo Ernesto y yo bautizamos con una sonrisa como la de “cierta edad”, en la que el cuerpo comienza a enviarnos mensajes que hasta entonces parecían reservados para otros. Una molestia que se instala, una limitación inesperada, una prueba médica más frecuente de lo deseado o una recuperación que ya no llega con la rapidez de antaño.

- De repente, comprendemos con más claridad que la vida tiene un horizonte. Como si antes no lo hubiera tenido. Y, sin embargo, la verdad es que siempre estuvo ahí. A lo largo de los años hemos visto marcharse a familiares, amigos y personas conocidas cuando menos se esperaba. La fragilidad nunca ha sido patrimonio de la vejez; simplemente, con el paso del tiempo dejamos de ignorarla.

- Aceptar esta realidad no es sencillo. Nadie recibe con entusiasmo la noticia de que sus fuerzas disminuyen o de que algunas capacidades ya no son las mismas. Pero tal aceptación no tiene por qué convertirse en resignación. Hay una gran diferencia entre rendirse y comprender.

- La resignación mira hacia lo que se pierde. La aceptación agradecida contempla todo lo que se ha recibido.

- Quienes hemos llegado hasta aquí con cicatrices, recuerdos y experiencias sabemos que cada año vivido ha sido también un regalo. Hemos amado y hemos sido amados. Hemos reído, llorado, construido familias, cultivado amistades y compartido momentos que hoy forman parte de nuestro tesoro más valioso. Nada de eso desaparece porque el calendario siga avanzando.

- Además, muchos vivimos sostenidos por un lazo que consideramos eterno: el amor. Ese amor que une generaciones, que permanece incluso cuando la distancia o las ausencias se hacen presentes, que sigue acompañando nuestros pasos cuando las fuerzas flaquean. Es una riqueza que no aparece en los análisis clínicos y, sin embargo, es una de las medicinas más poderosas que existen.

- Por eso conviene resistirse a una tentación tan humana como peligrosa: la de convertir cada limitación en un motivo de tristeza permanente. La enfermedad merece respeto, atención y cuidados, pero no tiene derecho a ocupar todo el espacio de nuestra existencia. Seguimos siendo mucho más que nuestros diagnósticos, nuestras dolencias o nuestras preocupaciones.

- Mientras amanezca un nuevo día, sigue habiendo razones para agradecer, para aprender, para compartir una conversación, para ofrecer una sonrisa o para contemplar la belleza sencilla que nos rodea. La alegría no consiste en ignorar las dificultades. Consiste en no permitir que ellas nos roben el privilegio de seguir viviendo.

- Quizá la verdadera sabiduría de los años sea esta: comprender que la vida continúa siendo hermosa incluso cuando ya no es tan fácil. Y que la mejor respuesta al paso del tiempo no es la tristeza, sino la gratitud.

- Porque no se trata de contar los años que nos quedan, sino de seguir llenando de vida los años que aún nos esperan.

29/09/26

La paz de una conciencia tranquila

La verdadera victoria no consiste en no equivocarse nunca, sino en vivir con honestidad, rectificar cuando sea necesario y dejar un legado digno a quienes nos sucedan


David Seymour: Germany. Berlin-1947

29 septiembre 2026

La satisfacción del deber cumplido

- Hay una paz que no se compra, no se hereda y tampoco se improvisa. Es la satisfacción íntima de poder mirar atrás y reconocer que, con nuestros aciertos y nuestros errores, hemos intentado hacer lo correcto en el amor, en el trabajo, en la familia y en la amistad.

- Porque equivocarse es humano. Todos cometemos errores a lo largo de la vida. Lo verdaderamente importante no es no equivocarse nunca, sino saber reconocer el daño causado, arrepentirse con sinceridad y pedir perdón cuando corresponde. Los errores pueden ser comprendidos y perdonados cuando existe una voluntad honesta de rectificar. Más difícil de entender resulta quien ni sabe, ni quiere, ni intenta hacerlo.

- Vivir con orden, respeto y coherencia debería ser una tarea que comenzara desde que adquirimos uso de razón. Sin embargo, la vida no siempre nos enseña las lecciones a tiempo. A veces se aprende tarde y algunos interpretan esos cambios como oportunismo. Pero no siempre es así. También existe quien, tras años de tropiezos, encuentra finalmente el camino correcto y decide recorrerlo con humildad. ¿Qué hacer entonces? Seguir adelante, reparar cuanto sea posible y hacer del presente una oportunidad para ser mejores.

- La vida es corta y solo tenemos una. Por eso merece la pena elegir el bien siempre que podamos. Conviene apartar de nuestro entorno a quienes no respetan a las personas ni las normas básicas de convivencia. Vivamos como podamos, sí, pero procurando caminar por la senda recta, aquella en la que la fidelidad a los buenos principios prevalece sobre los éxitos fraudulentos o sobre la tentación de alcanzar metas a costa de pisotear la dignidad de otros.

- Necesitamos recuperar la convicción de que la integridad sigue siendo una virtud y no una ingenuidad. Que el respeto, la honestidad y la palabra dada continúan teniendo valor. Que ningún triunfo compensa una conciencia intranquila.

- Luchemos por dejar un mundo mejor que el que recibimos. Un mundo del que nuestros hijos y nuestros nietos puedan sentirse orgullosos. Un mundo en el que recuerden a sus antecesores no por aquello que acumularon, sino por aquello que sembraron en el corazón de los demás.

- No desfallezcamos. Vivimos tiempos en los que las relaciones humanas muestran demasiadas grietas, donde la intolerancia crece y donde los tambores de guerra vuelven a escucharse en demasiados rincones del planeta. Conviene estar alerta. Cuando la indiferencia avanza, todos retrocedemos.

- Estamos más cerca del borde del abismo de lo que nos gustaría reconocer. Precisamente por eso, cada gesto de bondad, cada acto de justicia y cada decisión honesta adquieren hoy un valor extraordinario.

- Que nunca nos falte el coraje para elegir el bien y la serenidad que nace de la conciencia tranquila. Esa es, quizás, la mayor satisfacción del deber cumplido.


27/09/26

El oficio de estar alegres

Porque la alegría no siempre llega sola; muchas veces nace de la forma en que decidimos mirar la vida cada mañana

Imagen obtenida con la ayuda de Grok


27 de septiembre 2026

- Hay mañanas que empiezan mucho antes de abrir los ojos. Empiezan cuando entra una rendija de claridad por la persiana siempre mal cerrada de la ventana del dormitorio; cuando el barrio bosteza despacio; cuando el primer café comienza a perfumar la casa y el mundo recupera su ruido habitual.

- Están los sonidos de siempre: alguna persiana madrugadora, los pasos apresurados de quien llega tarde, el murmullo de una radio encendida en una cocina cualquiera, el ladrido lejano de un perro convencido de que tiene algo importante que comunicar. Incluso esos pequeños contratiempos cotidianos, tan previsibles como inevitables, terminan ocupando su lugar en el decorado de cada día.

- Y uno descubre que la felicidad rara vez aparece vestida de acontecimiento extraordinario. Suele llegar disfrazada de rutina, escondida en detalles que pasan desapercibidos cuando dejamos de prestarles atención.

- Quizás el verdadero secreto para levantarse cada mañana no esté en lo que ya tenemos, sino en aquello que todavía nos queda por hacer. Mantener viva la curiosidad, conservar algún proyecto, una ilusión, una conversación pendiente, un libro a medio leer o un lugar por descubrir. Tener asuntos abiertos con la vida.

- Porque mientras existan motivos para salir al encuentro del día, por pequeños que sean, seguirá existiendo también el deseo de recorrerlo.

- La vida suele responder mejor a quienes se acercan a ella sin demasiado miedo, aceptando que nada es permanente y que casi todo es prestado. Tal vez la clave no consista en alcanzar una felicidad perfecta, sino en convencerse de que merece la pena seguir buscándola.

- Vivir sin complejos continúa siendo uno de esos horizontes que nunca se alcanzan del todo, pero que merece la pena perseguir cada día.

25/09/26

El cielo se iluminó

Los sentimientos de amor hacen de nuestra vida un camino de felicidad desconocido para quien no los conoce

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft


25 septiembre 2026

- Hoy voy a recuperar aquí una de mis notas perdidas favoritas, siempre recordando que el próximo día primero de octubre cumpliremos (Ella y yo), nuestros primeros cincuenta y cuatro años como felices casamentados.

-Aquí la dejo una vez reparada y nuevamente avivada como el mismo fuego del amor eterno:
“El cielo se iluminó desde el mismo día en que apareciste en mi vida, me convertí en el rey de los sentidos y nunca imaginé que este recorrido espacial fuera a darme tantas alegrías y tantas dudas sobre su existencia material. Nada como la magia del destino para que esas lágrimas que un día cayeron en las mejillas de mi dolor plural, persistente e invisible, rompiendo las entrañas de mi perversa imaginación, fueran las redentoras de todas mis iniquidades y de mandar al fuego reparador a todas mis muy elaboradas endechas. Sorteamos, no sin suerte, a veces, las envenenadas azagayas que todo sentir sufre en ese feliz tormento, cual supone el camino hacia esa dicha que pocos humanos dejan de perseguir y que, también, muy pocos alcanzan, pero todo ese inmenso “morir poco a poco” que me has regalado, no por esperado y deseado, ha dejado de ser lo que ha sido y es, un camino empedrado de lienzos de vida, placer, sufrimiento y si, de sentimientos encontrados, eternos y majestuosos, indoloros y sangrantes, sinceros y atrevidos, pero solo son lo que son, solo son mis adorables e irreparables sentimientos, amor.”

23/09/26

Ciudad solitaria, corazón acompañado

El final del verano devuelve la calma a esta tierra levantina y me recuerda que la verdadera fortuna no es llegar lejos, sino llegar acompañado.


23 septiembre 2026

- Salimos temprano a dar una vuelta en coche. Hace tiempo que caminar largas distancias dejó de ser algo sencillo para mí, así que nos conformamos con recorrer las calles desde la comodidad de nuestros asientos, observando cómo amanecía la ciudad.

- Se nota que el verano ya se ha despedido de esta tierra levantina. Las playas han perdido buena parte de su bullicio, los paseos ya no rebosan de gente y las calles recuperan poco a poco esa calma que permanecía escondida bajo el ruido y la alegría de la temporada estival.

- Mientras avanzábamos por avenidas inusualmente tranquilas, me sorprendió encontrar tan poca gente. Fue entonces cuando, casi sin darme cuenta, comencé a cantar aquella vieja canción de Mina, Ciudad solitaria. Es algo que hago desde hace tantos años que ya ni recuerdo cuándo empezó esa costumbre.

- Pero aquella mañana la soledad era solo una apariencia.

- A mi lado viajaba todo mi mundo. Ella. La mujer que transforma cualquier trayecto en compañía, cualquier silencio en conversación y cualquier día corriente en un día digno de ser recordado. Entre canciones, recuerdos y sonrisas compartidas, comprendí una vez más que la verdadera cercanía no depende de la multitud que nos rodea, sino de la persona con la que elegimos caminar por la vida.

- Entonces le dije que hay amores que ya no necesitan promesas porque viven instalados en las certezas. Amores que han aprendido a reconocerse en los pequeños gestos, en las miradas cómplices y en esa forma serena de compartir el tiempo que solo los años saben regalar.

- Y mientras la ciudad parecía quedarse vacía para dar la bienvenida al otoño, pensé que algo parecido ocurre también en nuestra propia existencia. Con el paso de los años desaparecen muchas prisas, se disipan numerosos ruidos y dejamos atrás preocupaciones que un día creímos imprescindibles. Lo esencial, sin embargo, permanece. Y es precisamente entonces cuando aprendemos a valorar lo que verdaderamente importa.

- Por eso hoy doy gracias. Gracias a la vida por haberme permitido llegar hasta aquí, por cada amanecer contemplado, por cada recuerdo guardado en el corazón y, sobre todo, por la inmensa fortuna de seguir compartiendo el camino con quien hace que cada etapa merezca la pena. Porque quizá la auténtica felicidad no sea alcanzar un destino determinado, sino descubrir que, a pesar del tiempo transcurrido, seguimos teniendo motivos para sonreír, para amar y para agradecer el regalo de estar aquí.


21/09/26

Sesenta años después

Un bendito vaivén del autobús que los llevaba a diario a su destino los unió para toda su vida


21 septiembre 2026

- Hoy tengo prisa pues tengo cita en mi SPA favorito (hoy otorrino), bien temprano, por eso dejaré aquí (nuevamente), una bonita historia de amor que me gusta recordar de vez en cuando.

- Él cogía el autobús de las ocho menos veinte, en la parada de San Pablo, Él sabía por qué.

- Ella subía en la parada de Padilla, y se puso ahí, como siempre, mirada coqueta hacia los cristales del infinito y agarrada con firme elegancia a la barra vertical de la puerta central del autobús rojo, pero siempre ante la atenta y torpemente disimulada mirada de Él.

- Él, un buen día, aprovechando un vaivén del bus en la curva del Paseo San Juan, se dejó caer, también torpemente, sobre ella y al susurro de un sonoro y discreto "perdón" consiguió que sus ojos, los de Ella y los de Él, se anclaran durante unos cortos y muy largos segundos, como si hubieran descubierto, ambos, un bienestar natural oculto de una belleza emocional, hasta ese momento de sus felices 17, desconocida para ellos.

- Seis años más tarde se casaron en una bella iglesia de un pueblecito cercano a la capital y se prometieron amor eterno.

- Hoy, sesenta años después de aquel bendito vaivén, ellos, (Ella y Él), siguen amándose como si fuera el primer día, haciéndolo del modo que su condición, su devoción y su sincera protección de algo que saben tener y valorar sentidamente, les permite hacerlo en la forma que la inmensidad de su sentimiento eterno les ayuda a hacerlo.

N: Parecen historias parecidas las que cuento sobre Ella y Él y hasta parecen informalmente inventadas, pero no lo son, son tan ciertas como su imaginario, aún y siempre real, final ... común y eterno.

19/09/26

Realidades que ahora son sueños

Ecos de un barrio, de una infancia y de una memoria que sigue caminando junto a nosotros

Santa María del Mar - Barcelona

19 septiembre 2026

- Y volví a soñar con esos amaneceres mágicos confundiendo los sueños con la realidad, lo cual es de lo mejor que nos podría suceder si prestáramos atención a las emociones sin necesidad de retirarles el papel de plata con el que solemos envolverlas y guardarlas en ese irreconocible espacio que todos conservamos en algún rincón del baúl de los secretos.

- Ves a esa inolvidable anciana que se sienta entre las nubes del olvido a la puerta de su casa, en el Barrio Obrero, y que, con rostro afable, te da los buenos días. Ves también a ese afilador que, pedaleando su rueda amoladora y haciendo sonar aquel viejo y sencillo instrumento musical, nos anuncia su presencia.

- Reconocemos las campanas de Santa María del Mar y nunca las confundimos con las de la algo lejana Catedral. Escuchamos la nocturna tos tabaquera del señor Josep, aquel enigmático vecino del que las malas lenguas y el Isidro, el tendero de la Plaza del Hospital, aseguraban que se comía a los niños que se portaban mal o llevaban las uñas sucias.

- Recordamos a la abuela del Enrique Avilés, que amenazaba con contarles a nuestros padres lo malísimos que éramos cuando estrellábamos nuestra elaborada pelota de papel, atada con gomas, contra los cristales de la ventana de su casa en el Pasaje Sant Pau.

- Y cómo olvidar aquel trozo de Santa Piedra que recogí en la acera de Padre Claret, uno de los mil fragmentos en que quedó convertida la cruz de la torre de la iglesia por culpa de un rayo asesino.

- Todas esas cosas son las realidades de otro tiempo que siempre vuelven y que ahora se han convertido en mis sueños. Dulces sueños.

- Quizás vuelven porque los recuerdos, cuando el corazón los trata con cariño, terminan endulzando la vida más allá del tiempo transcurrido. Nos acompañan sin hacer ruido, nos recuerdan quiénes fuimos y nos ayudan a comprender quiénes somos. Y mientras siguen iluminando nuestros pasos desde ayer, también le brindan al futuro la mejor de las existencias: la de llegar acompañado por la memoria de cuanto amamos, aprendimos y vivimos. Porque hay recuerdos que no pertenecen únicamente al pasado; también son semillas de esperanza para el mañana.

17/09/26

El legado invisible

La disciplina, el compromiso y el amor a la familia dejan una herencia que el tiempo no consigue borrar

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

17 septiembre 2026

- Apenas pude disfrutar de su compañía. Salía de casa cuando el día aún despertaba y regresaba justo a tiempo para la cena. Aquellos momentos compartidos alrededor de la mesa eran breves, pero siempre dejaban huella. Le gustaba hablar de sus experiencias y de los problemas que encontraba en el camino, convirtiendo cada conversación en una lección de vida. Nos enseñaba qué consideraba correcto y qué no, con la firmeza serena de quien estaba convencido de sus principios.

- Yo le observaba en silencio. Y le admiraba.

- Nunca necesitó levantar la voz ni imponer castigos. Tampoco hizo falta. Tenía una autoridad natural que nacía del ejemplo. La disciplina, la lealtad, la fidelidad, el respeto y, por encima de todo, su compromiso inquebrantable con la familia, el trabajo y el porvenir de sus hijos marcaron cada una de sus decisiones. Esos eran sus valores, y también su manera de entender la vida.

- Hoy, cuando pienso en él, siento una mezcla de admiración, gratitud y una envidia tan sana como imposible de disimular. Porque entonces yo le miraba con la certeza de quien ha encontrado un referente. Y cuanto más pasan los años, más comprendo el privilegio que supuso tenerlo tan cerca.

- Quizá la verdadera herencia que dejan las buenas personas no son los bienes ni las palabras, sino la huella que permanecen sembrando en quienes las observaron crecer, trabajar y amar. Y si algún día consigo inspirar en alguien una parte de la confianza, el respeto y la admiración que él despertó en mí, sentiré que algo de su legado sigue vivo. No se me ocurre un reconocimiento más hermoso ni un motivo de felicidad más grande que ser recordado, algún día, con la misma sonrisa con la que hoy le recuerdo yo a él.

15/09/26

Apenas me di cuenta de que pasó el tiempo

La familia compartida y la serenidad de quien aprendió a sonreír entre los recuerdos

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

15 de septiembre de 2026

- Recordando a Lucía, esa vieja e invisible amiga, traigo aquí y ahora el recuerdo de mi última conversación con ella.

- Las voces de la tertulia en los cafés de madrugada se alzaban una vez más en la clásica apología mundana hacia los ídolos de eso que algunos llaman fútbol. Comparaban a unos con otros, elevando a la categoría de dioses a determinados jugadores cuando de justificar una victoria del Real Madrid C. F. se trataba, ganase como ganase y jugase como jugase el equipo. Otros, los conservadores de siempre, hablaban de las bondades de las cifras de la EPA (Encuesta de Población Activa), otorgando al Gobierno todo el mérito de la gesta, aunque cada vez haya más ricos y más pobres en esa otra encuesta que el mundo mediático suele ignorar: la que valoran quienes pisan la calle y viven la realidad cotidiana.

- A todo esto, vi a Lucía apartada del grupo y de la tertulia. Estaba en la mesa del fondo, junto a los lavabos. Sentada, con las piernas cruzadas, me recordó que un día fue una mujer elegante y hermosa. Miraba hacia el infinito y sostenía una media sonrisa en la que parecía esconderse alguna íntima y oscura complicidad consigo misma.

- Me acerqué.

—Lucía, ¿estás bien?
Sí, sí, claro. No me pasa nada, Enrique. Estaba recordando que ayer conseguí reunir a mi hija, a mi nieta y a mi biznieta alrededor de la misma mesa en la que, hace treinta años, mi madre nos reunió a nosotras. Ya sé; somos mujeres precoces y, además, venimos de una larga tradición de serlo. Hemos amado tanto que solo el recuerdo de haberlo hecho me mantiene despierta y viva.

He querido tanto, Enrique, que me parece una tristeza que haya quien renuncie a su maternidad, a la cercanía de los suyos, a su historia compartida y a todo lo que representa ese proyecto irrepetible que yo llamo familia. Soy feliz. Ayer estuvimos todas juntas y, posiblemente, sea la última vez que volvamos a estarlo. Nunca tuvimos demasiada suerte en el amor. Dimos y seguimos dando más de lo que recibimos, pero aun así jamás dejamos de querer. Ellos fueron y son felices; nosotras fuimos y somos sus cómplices. Somos mujeres hermanadas por un deseo común: nuestro amor por ellos y por la vida.

He sido y sigo siendo una mujer feliz. Quise a mi hombre como a nada en este mundo hasta que murió. Ahora aprendo a vivir acompañada por su recuerdo. Soy feliz así. Me siento fiel a una manera de entender la vida, me siento mujer preparada para todo, me siento persona. Por eso sonrío cuando me acuerdo de él.

No me hagas mucho caso, Enrique... Apenas me di cuenta de que pasó el tiempo. ¿Qué me querías decir?
—Creo que nada que no me hayas dicho tú ya.

N: Lucía es un nombre imaginario, evocando sueños, irrealismo y espacio en el mundo de lo interpretable

13/09/26

La puerta que siempre estuvo abierta

Cuando el sueño insiste en cerrarnos lo que la vida ya nos ofrece


13 septiembre 2026

- Hay días en que te levantas (ahora ya siempre con mucha dificultad), con ganas de saber, de conocer que hay detrás de aquella puerta que siempre la sueñas y nunca se abre.

- Descubres que nada es para siempre, lo sabes, pero te resignas ... ¿por qué?

- Seguramente cualquier lector que ande por aquí se hará preguntas parecidas, aunque lo más probable es que el tipo de pregunta tenga mucho que ver con su edad, condición y lugar de sus existencia. Es más que probable que cada cual tenga que ver y tener su propia puerta, pero cada cual decide si la empuja o si la teme.

- Por fin me levanto, subo la persiana, abro la ventana y noto un frío desliz fresco de aire sobre mi rostro ... oigo su voz, me vuelvo, la veo y comprendo que Ella es la puerta que siempre ha estado abierta y yo, tonto de mí, buscando en la nube de mi sueño perverso, innecesario y estúpido esa otra puerta que, seguramente, seguirá ahí, pero que cuando se abra sé, sin querer saberlo, que hay detrás de ella.

- Y así, en este 13 de septiembre, descubro algo que debería haber sabido desde siempre: que la vida no está en las puertas que se resisten, sino en las que ya están abiertas. En la presencia que permanece. En la voz que te llama. En el aire frío que te despierta. Lo demás, lo que algún día se abrirá, puede esperar.

11/09/26

Cuando la vida sonríe a través de los nietos

Instantes que acarician el alma y revelan que la felicidad suele estar más cerca de lo que creemos

Fotografía de internet

11 septiembre 2026

-Una sonrisa, un beso, un abrazo una fluida conversación con ellos dándome cuenta que desde que llevaban pañales hasta hoy ha pasado un mundo y para ello no hay más que verlos a ellos y a mí, claro.

- Tener nietos es lo mejor que te puede regalar Dios en esta vida. Cuando llegan contengo las lágrimas que siempre son de felicidad, pero cuando se van también lloro, esta vez plenamente, pero también son de felicidad y alegría. Me siento en mi silla del despacho, respiro hondo, cierro los ojos y pienso en lo feliz que soy... noto que Ella, me coge de la mano, nos miramos con los ojos muy brillantes los dos y acabamos abrazándonos. ¿Qué más puedo pedirle a la vida?

- Y mientras termino estas líneas, siento que la felicidad no es un logro que haya que conquistar ni un premio reservado a los grandes éxitos. Está en cualquier parte, escondida en lo cotidiano, en lo que parece pequeño, en lo que pasa desapercibido. A veces está tan cerca que no nos damos cuenta, pero basta detenerse un instante para verla brillar.

09/09/26

Cuando la vida se sostiene en almas que rozan la tuya

Una reflexión sobre la fragilidad, la espera y el valor inmenso de quienes nos acompañan

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

09 septiembre 2026

- Puedes sentir que la vida se te escapa; que la falta de movilidad te hace perder el sentido del placer de la vida; que las constantes salidas al por mi llamado SPA de la salud te hagan llevar una vida que se mantiene como en el del hilo de un trapecista; que las pruebas y más pruebas que los médicos deciden imponer a mi agenda hagan lo mismo con mi inestable estado emocional; que la espera de los resultados de las pruebas se conviertan en una espera siempre emocionada; pero lo que realmente es de agradecer es el comportamiento del personal sanitario (médicos y enfermeros), la familia y los amigos que se vuelcan ante ti demostrando una cariño y un amor que se siente y notas que sus almas rozan con la tuya cuando peor crees que estás.

- Y quiero dirigirme a ti, lector, porque quizá también estés atravesando tus propias incertidumbres, tus cansancios o tus silencios. Si algo he aprendido en este camino es que la vida se sostiene gracias a quienes nos rodean: la familia que nos abraza incluso cuando no tenemos fuerzas, los amigos que aparecen sin pedir permiso, el mundo de los sentimientos que nos rescata cuando todo parece apagarse. Qué placer descubrir que no estamos solos, que siempre hay una mano, una palabra o una presencia que nos devuelve el sentido de seguir adelante. Ojalá nunca olvides el valor inmenso de quienes caminan contigo, porque son ellos —y no las circunstancias— quienes mantienen encendida la luz de cada día.


07/09/26

El valor de escuchar a quienes ya han dado todo

Un encuentro en la sala de espera que recuerda a la Sociedad familiar su deber más noble: acompañar, comprender y no abandonar a sus mayores.

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

07 septiembre 2026

- La semana pasada en una de mis frecuentes visitas a mi SPA favorito cual es el HSJ (Hospital San Juan de Alicante), en esas, a veces, largas esperas en las antesalas de la visita médica, me encontré con todo un campeón del mundo de la superación de varias y muy crueles sentencias que ofrecen los diagnósticos que al campeón del mundo le van añadiendo a su CV-Médico los especialistas del SPA.

- Con el campeón hemos charlado en distintos episodios de nuestro viejo peregrinaje en esas maravillosas salas de espera durante mucho tiempo y desde hace ya, al menos, veinte años, pero esta semana pasada lo vi con más ganas de hablar que nunca, jamás lo había visto así.

- Mira, Enrique, nadie me cree, y yo noto que me miran como si fuera un cuentista y los reproches son constantes:
"Pero si ya te han visto tres otorrinos y todos te han dicho que no tienes nada, que tu tos no es reflujo o que puede ser de todo un poco incluida tu edad, pues a los 78 años no se puede pedir peras al olmo y que hay mucha gente que sufre de lo mismo y no se mueren por ello"

"No puedes con tu alma porque no te mueves, tus enfermedades musculares, ni la edad, nada tienen que ver con estos ahogos, eres un enfermo que somatiza cualquier síntoma"

"A ti lo que te pasa es que te gusta estar enfermo y te inventas o creas cualquier enfermedad con tal de parecer enfermo. Muchos de nosotros estamos peor y no nos quejamos tanto como tú"

"Tu hernia de hiato es pequeña y no entiendo que puedas estar comiendo en base a una dieta de un enfermo con problemas gástricos rabiosos. A quien le diga yo que dices que el tomate te sienta mal, te va a llamar loco"

"Te han hecho en los últimos meses decenas de Placas de RX de Tórax y de Abdomen buscando algo más que un derrame pleural en tu pulmón izquierdo o un desajuste en tus vísceras; un PET TAC; una gastroscopia; una colonoscopia, etc"

"Ya no pensamos acompañarte más a ningún médico pues estamos hartos de perder el tiempo"
En pantalla salió la llamada a mi cita médica y al levantarme me dijo: "Cuando vuelva a verte te cuento el resto"
- Quiero cerrar este post con una llamada profunda a la Sociedad familiar, a todos los que aún tienen la fortuna de convivir con un mayor en su vida. Mundo joven y entorno próximo, por favor, Escuchadlos, Acompañadlos. No dejéis que la edad, las dolencias o el cansancio les roben la dignidad que han ganado durante décadas de servicio silencioso. Un enfermo que se siente mal no necesita juicios ni prisas: necesita cariño, paciencia, presencia. Y cuando ese enfermo ya ha entrado en la edad en que uno empieza a sentirse inútil o incluso un estorbo, entonces es cuando más debemos sostenerlo. No abandonéis a vuestros viejos; son la memoria viva de lo que sois, la raíz de todo lo que tenéis. Que nadie olvide que, detrás de cada cuerpo cansado, late todavía un corazón que quiere seguir siendo querido, útil y acompañado. Qué placer cuidar a quienes nos cuidaron.


05/09/26

El lado luminoso del ser

Un encuentro, dos caminos y la certeza de que el amor nunca se pierde

Pintura de Antoine de Villiers - Tutt'Art@

05 septiembre 2026

- Encontrando soles entre aquellos viejos textos de mi Madre.

- Ella lo miró con esa mezcla de curiosidad y urgencia que tienen quienes creen que la vida se mide por lo que se acumula, y lanzó la pregunta como quien abre una puerta sin saber qué hay detrás:
“¿Cuál es tu sueño? ¿Qué te gustaría tener?”
- Él no reaccionó de inmediato. Seguía observándola, casi fascinado, como si la luz del lugar se hubiera detenido en su rostro. Con una expresión suave, casi divertida, respondió: “No entiendo tu pregunta.”

- Ella insistió, ahora con más desconcierto: “¿Qué cosas te gustaría tener? Un coche, un barco, un apartamento en París, un balón de oro… algo.”

- Él respiró despacio, sin apartar la mirada, como quien contempla una figura hecha de arena y viento. “Claro que me gustaría disfrutar de todo eso,” dijo con calma. “Pero si pudiera elegir… preferiría ser antes que tener.”

- Ella quedó inmóvil, sorprendida, como si aquella respuesta le hubiera movido un suelo que no sabía que tenía. Él tomó su mano y añadió, con una voz casi susurrada: “Olivia, tener alegra un rato, pero no sostiene una vida. Ser… eso sí construye. Ser es raíz, es camino, es verdad.”

- Pasaron siete años. Él se casó con el amor que le acompañaría siempre. Ella, en cambio, se unió primero a un empresario del ladrillo y después a un veterano magnate venezolano de la comunicación, hasta que un día su rastro se desdibujó y desapareció de la tierra conocida.

 

- Hoy, mientras el mundo sigue confundiendo brillo con sentido, pienso que aquella conversación fue más reveladora de lo que imaginábamos. Ella eligió tener; Él eligió ser. Y aunque la vida los llevó por caminos tan distintos, hay algo que permanece: la certeza de que lo que somos —lo que construimos con nuestras manos, nuestras dudas y nuestros afectos— siempre encuentra su lugar. Porque al final, incluso entre tropiezos, abandonos y pistas perdidas, el amor que damos y recibimos es lo único que nunca se extravía. Y ahí, en ese punto alto donde Ser vence a Tener, seguimos todos intentando vivir con la dignidad de quienes aún creen que vale la pena sentir.

03/09/26

Amanecer en primera fila

 Un paseo íntimo por la vida que despierta contigo.

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

03 septiembre 2026

- Hay historias que ofrecen razonamientos que ayudan a vivir y, no sabiendo muy bien por qué, tanto me gusta recordar. Quizás sea por eso y para alimentar las razones de mi existencia en esta etapa de mi vida, hoy dejaré aquí una de ellas, de las que siempre sueño que fue ayer.

- El primer propósito nació truncado, hoy tampoco tenía ganas de hacer nada. La luz de la mañana entró tímida por el techo y me despertó el rumor de los primeros necesitados de vida que ya se manifestaban al pie de la ventana. Abrí y dejé que el aire fresco me encontrara.

- Vi cómo se mezclaban los voluntariosos runners con los rezagados reyes de la noche, esos que aún intentan alargar las últimas noches locas de un verano que ya termina. Para algunos es un modo de seguir viviendo; para otros, casi una inscripción acelerada a esa goût mort que nunca entenderé.

- Al fondo, en el parque, en uno de esos bancos románticos que la Cosa Pública instala a regañadientes, estaba él: mi viejo amigo de los bolos. Ese anciano que jugaba solo cada madrugada. Hacía tanto que no lo veía que su presencia me sorprendió. Quizá su ausencia no era tal; quizá era yo quien llevaba demasiado tiempo sin subir la persiana tan temprano.

- Me alegró verlo allí, en el centro de mi pequeño escenario matinal.

- Apoyé los brazos en el alféizar y dejé que el fresco de la madrugada me atravesara. Nunca duele. Nunca falla. Es un embrujo vital, como entrar en el primer día de una vida renovada. Miré hacia la Aitana y me dije, con la serenidad de quien ya ha vivido mucho:  ¡¡¡Qué suerte!!!

01/09/26

Desayunos que enseñan

Un pequeño ritual para recordar que también en lo mínimo se aprende a vivir

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

01 septiembre 2026

- La verdad es que he estado a punto de pecar, pero mi formación religiosa urbana me lo ha impedido. La reflexión de hoy, a la hora del desayuno, es que, con los años, las costumbres cambian y ahora, en esta nueva etapa de mi todavía, “joven vida”, esto ya no me pirra. Antes era pan crujiente untado con tomate y un buen jamón encima, siempre acompañado de un buen vino; ahora debo conformarme con la serena y honesta compañía de una tostada Dextrin con AOVE y una leche de soja templada, que me sienta mejor y me acompaña sin estridencias.

- En fin, las cosas cambian, pero no tanto, yo sigo siendo igual de pobre y de feliz, o eso me parece, lo demás, me refiero a las tristezas, procuro no interesarme por ellas… y por las otras, tampoco.


30/08/26

Buscando a la chica de la foto

Recordar es vivir, es sentirse del lado del mundo ... a veces son solo sueños, pero nunca sabremos si fueron sueño o realidad
Imagen obtenida con la ayuda de Grok

30 agosto 2026

Hoy repetiré aquí una vieja historia sólo apetecible para aburridos moradores del mal sueño, pero que de vez en cuando me gusta dejarla ver en el tendedero de asuntos para guardar.
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Hola: ¿sabes quién soy?

- Así empezaba una conversación entre un chaval de unos 30 años y una guapísima mujer, de más o menos la misma edad que él, esta madrugada, (la del jueves), en la mesa de al lado de la animadísima cafetería de La Clínica que hay en la Avenida de Denia.

- La chica le mira con cara de gran asombro y le acaba diciendo: ¿Te conozco?, claro - contestó él - yo soy Héctor, ¿no te acuerdas?, y entonces el chaval se pone a cantar una canción del estilo de las que canta el viudo de la Jurado, ante el estupor del resto del local.

- La chica avergonzada, le coge del brazo y lo sienta, en señal de “leñe”, (ya sabéis lo que significa leñe, ¿verdad?), siéntate y no me hagas esto, pero ya en un tono algo más familiar, como si lo hubiera reconocido, pero era que NO, o por lo menos lo parecía. Insiste la chica, ¿Eso es de la “Uni”, Empresas 2007?, Bingo tía, le dice él. Pero yo no me acuerdo de ti Héctor, dice ella. Entonces él, baja la mirada, se coge las dos manos, se les aprieta una contra otra y le dice, claro que no me conoces yo ni siquiera era un admirador tuyo, pero en cierta ocasión coincidimos en un “festorrio” en el fin de curso y nos hicimos una foto juntos que yo no supe que existía hasta hace dos años cuando en una concentración de excompañeros de la “Uni”, alguien me la dio.

- Me contaron, proseguía el chaval, que esa misma noche, en medio de una gran concentración de efectos etílicos, tuve un lío con una guapísima niña en la habitación de los padres de Marín, pero nunca supe quién era hasta que me mostraron la foto y pensé que a lo mejor la que pasó la noche conmigo podría haber sido ella. El chaval que ya parecía el Brad Pitt, soltaba su alegato, mientras alternaba miradas penetrantes hacia la chica, con otras repentinas a su propias manos, adornando su relato de tal manera que a mi comenzaba a caérseme la “baba”.

- Ella se mantenía callada y ahora era también ella la que mantenía la cara firme y seria y las manos prietas sobre la mesa. De pronto se arrancó a hablar él, otra vez, y dijo: Llevo dos años buscándote, al final he llegado, de casualidad, a tu primo Juan, (creo que ha dicho Juan), de Yecla y me ha dado una dirección en el Cabo de las Huertas. Fui anoche y me dijeron que ya no vivías allí, era tu madre, pero me dijo que hoy estarías aquí temprano.

- Ella no decía ni palabra, ni tampoco levantaba la cabeza, de pronto lo hizo, lo miró con ojos de rabia, totalmente enrojecidos y con gesto del que está a punto de llorar, alzó la cabeza y se soltó las manos, parecía que iba a explotar con alguna expresión, pero de pronto un enorme terremoto en forma de niño de unos 10 años, rubio como la chica y muy vivaz, se colgó del cuello de ella y le dijo: Mamá me han dicho que no tengo nada roto que es solo un esguince, y entonces, el niño, dándose media vuelta, dijo; ¿Verdad Jalf?, (o algo así), dirigiéndose a un corpulento individuo que venía tras él y al que éste correspondió con un... “Si cariño, Héctor tiene razón, no es nada, no hay escayola ni nada roto, ¿qué suerte no?”. Entonces ella se levantó y de un modo brusco y con gesto “cortado”, dijo; Jalf, (o algo así), éste es un excompañero de la Universidad, Héctor vámonos, dile adiós al señor…

- Se marcharon los tres y él se quedó allí sentado, sin hacer nada y yo estaba casi llorando de pena de ver lo estúpida que puede ser la vida y lo mucho que le ayudamos a serlo, en la mayoría de las veces. Son sucesos, seguramente, aplicables tan solo a la especie humana.



28/08/26

Mañana empieza

Cuando los sueños dejan de avisar y empiezan a cumplirse

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

28 agosto 2026

- Alguna vez sueño que me hubiera gustado ser alguien importante. Otras veces sueño que nunca lo fui. Y las más, y las que menos sé interpretar, sueño que nazco mañana, siempre mañana. Estos sueños llevan conmigo muchos años.

- Son sueños que llegan sin pedir permiso, que se sientan a mi lado y me recuerdan que la vida no es una línea recta, sino un ir y venir de intuiciones, de deseos que no siempre se cumplen y de otros que aparecen cuando ya no los esperábamos. Sueños que nos devuelven a ese lugar detrás del ojo que oculta la maldad, las guerras, la política y las malas gestas humanas, ese rincón donde sólo sobreviven la salud, el clima y los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir.

- Y, sin embargo, hoy siento que esos sueños no vienen a confundirnos, sino a avisarnos. A decirnos que, aunque nos cueste reconocerlo, aunque nos resistamos por prudencia o por miedo, hay algo bueno acercándose. Algo grande. Algo que no depende del azar, sino de la forma en que hemos aprendido a sostenernos, a cuidarnos, a esperar sin rendirnos. Un futuro luminoso que ya está llamando a la puerta y que, por fin, vamos a dejar entrar.

¿QUÉ PIENSAN REALMENTE LOS MENORES DE 30 AÑOS?

Entre la incertidumbre del futuro, la precariedad laboral y la desconfianza política: una reflexión abierta para escuchar a quienes heredará...