18/08/26

Aquella casa que sigue dentro de mí

Me gusta rememorar mis pensamientos y saberme poseedor de ellos por mucho tiempo que pase.

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

18 agosto 2026

- A veces vuelvo, sin querer, a aquellas escaleras interminables de la Barceloneta, donde subía los peldaños de tres en tres mientras mi madre me pedía prudencia desde su paso lento. Qué mundo aquel. Qué escenario tan humilde y tan grande a la vez, donde cada rellano tenía su vecina, su saludo y su pequeña ceremonia de barrio.

- Al llegar arriba siempre estaba Él, mi padrí, firme como un faro. Yo me abrazaba a sus pantalones como si cada encuentro fuera el último, como si en aquel gesto se sostuviera el mundo entero. Luego venían los besos a la yaya, quieta en su silla alta, y las historias que él me contaba hasta quedarse sin fuerzas, regalándome colores y fantasías que aún hoy me acompañan.

- Recorrer aquel pasillo largo, con sus sombras misteriosas, era entrar en un universo propio. El olor de la cocina, la punta de pan en la boca, el suspiro inevitable… todo eso era estar en casa, en la casa de la yaya, donde el tiempo tenía otro ritmo y la vida parecía más sencilla.

- Asomarme al balcón prohibido era el final perfecto de ese viaje. Un gesto pequeño, casi travieso, que convertía la tarde en aventura. Eran otros tiempos, sí, pero no menos vivos que ahora. Tiempos de rigor, de cariño, de contradicciones hermosas. Recuerdos que no se marchan porque forman parte de lo que somos.

- Dicen que los mayores solemos repetir que “nunca nada será como fue”. Puede ser. Pero los sentimientos, esos que nos sostienen, siguen intactos en quienes vienen detrás. Cambia el escenario, cambian las formas, pero la esencia permanece. No os inquietéis, abuelos del universo: el mundo seguirá siendo mundo, y las costumbres, aunque distintas, seguirán encontrando su lugar.

- Y hoy, tantos años después, me gusta pensar que aquella casa sigue viva en cada memoria que la toca, en cada olor que vuelve, en cada historia que se cuenta. Porque mientras recordemos, nada se pierde del todo.

16/08/26

Cuando el tiempo nos mira

Ausencias que caminan con nosotros y presencias que nos sostienen

Fotografía conseguida con la ayuda de Microsoft

16 agosto 2026

- A esta hora en la que uno busca no pensar demasiado para no remover lo ya vivido, vuelve la hora de los homenajes. Esa hora en la que el silencio se llena de nombres, de manos, de miradas que siguen ahí aunque ya no estén.

Haciendo de canguro —esas pocas veces que la vida te regala sensaciones casi divinas— descubres que el tiempo ha corrido sin avisar: de aquellos dulces enanos que dormían ante nosotros hemos pasado a ser quienes los contemplan ahora cuando juegan, cuando descansan, cuando te agarran la mano para que “no te caigas, avi”. Qué placer verlos crecer. Cuánta alegría y cuánta lucha.

- Hoy se cumplen 38 años desde que nos dejó Agustín. Toda una vida, como decía mi Santa y buena mujer, es ley de vida, sí… pero no me acostumbro. No me acostumbraré nunca. Hay ausencias que no se archivan, que no se guardan en ningún cajón; simplemente caminan contigo.

- Por todos los que ya no están y que tanto quise y quiero. Por todos esos recuerdos imborrables que siguen con Ella (Mi Santa Madre), y, hoy, especialmente, con Él (Mi Padre). Siguen de la mano, de su mano, como siempre.

14/08/26

El reflejo que nunca ganó, pero siempre habló

Una imagen, un premio esquivo y la certeza de que la libertad se construye mañana

Antigua imagen retocada con Grok

14 agosto 2026

- A veces no sé si debería decirlo, pero aquella imagen —la de arriba— fue propuesta (junto a otras dos), y yo también la propuse después, para el premio al mejor reflejo de lo que puede significar La Libertad.

- No ganó, no gané, incluso nos dejaron al margen, pero el verdadero premio se quedó en nosotros y, sobre todo, en mí. 

- Nunca nadie lo entendió, nadie; y ahora creo que yo tampoco, salvo cuando cierro los ojos y dejo que su mensaje gráfico me hable desde dentro. 

- Galeano lo dijo con esa claridad que atraviesa el tiempo: 

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana”. 

- Mañana será un mundo de libertad, estoy seguro. Pensar lo contrario, por muy difícil que hoy nos parezca, sería no comprender para qué hemos vivido.

12/08/26

12 de agosto: la vida aún me escribe por dentro

Cuando las musas callan, la propia existencia dicta sus versos y me recuerda que vivir sigue siendo un milagro.

Fotografía de Robert Doisneau

12 agosto 2026

- Hoy estoy como algunas veces cuenta Ernesto que le sucede lo mismo cuando se pone a escribir y que tan bien definió Serrat en aquella gran cancion que ahora no recuerdo su nombre, pero que luego buscaré y la dejaré aquí para deleite de quien quiera escucharla: "las musas han pasado de mí, andarán de vacaciones".

- Pero pronto recupero el norte de mis razones para escribir y no sé si debería volver a llorar cuando escuché en una de las emisoras de radio de la noche a un chaval marroquí desde Ceuta contando sus razones para huir de su País y de su casa; tampoco sé si debería quejarme de algún mal que a mi pudiera sucederme, cuando en la misma emisora escuché a una mujer que desde uno de los muchos incendios patrios actuales, contaba que ardió su casa y ya no tenía nada, ni casa, ni forma de vida, ni recuerdos.

- Pensar en escribir sobre el buen o mal hacer de los políticos (de todos los colores), no me es nada agradable y aún menos de la tendencia mundial del auge de las llamadas políticas de la ultraderecha. Entonces ... ¿de qué escribir?

- Pues ya encontré una importante razón sobre lo que escribir y de forma muy escueta: A mis 77 años me siento feliz, querido por Ella y también por toda una familia que jamás hubiera soñado tener. Y mientras lo escribo, no puedo evitar sentir una profunda gratitud por esta vida que me ha dejado vivirla entera, con sus luces y sus sombras, con sus pérdidas y sus hallazgos, con todo lo que me ha permitido ser y sentir. Qué placer seguir aquí, celebrando cada día que llega, como un regalo que aún me sorprende.  


10/08/26

Cuando el humo deja de mandar

Los daños del tabaco, mi historia con cien cigarrillos al día y el día en que decidí respirar de nuevo


10 agosto 2026

- Ya sé que cuanto más te insistan en que lo dejes, más tardarás en hacerlo. La mente humana —y su estupidez, me refiero a la humana— funciona así. Parches de nicotina y otras tonterías no hacen más que enredar y esconder la verdadera solución: asumir que el tabaco enferma, que roba aire, años y calidad de vida, y que solo se deja cuando uno está convencido de verdad. 

- Aprovechando que hoy no tengo ni médicos, ni pruebas clínicas para hacer por culpa de él (el tabaco),  debo decir aquí que yo lo dejé una mañana de agosto de 2001, cuando le dije a mi Santa: “Este es mi último cigarrillo”. Nunca antes lo había dicho y, desde entonces, solo me limito a aspirar los humos que otros sueltan con total impunidad en esos lugares en los que, supuestamente, está prohibido hacerlo. 

- Yo fumaba cien cigarrillos al día, cinco paquetes, y de "Malporro". Todo un récord. Vivía con la nicotina pegada al pecho, al corazón y a los pulmones, sin darme cuenta de que cada calada era un pequeño recorte de futuro. Pero un día encontré un motivo para dejarlo —que aún vive conmigo— y lo dejé. Sin tratamiento alguno. Solo estaba convencido de que debía hacerlo, y lo hice. Por tanto, si no estás convencido y “solo” fumas un poquito, diez cigarrillos al día, por ejemplo, no te engañes: también te estás haciendo daño. No se trata de esconderse ni de dejarlo por obligación o por moda. Hay que dejarlo únicamente cuando uno está convencido, porque antes no sirve de nada. 

- El tabaco no negocia: siempre gana él, hasta que un día decides que ya no. Ah, sí, es cierto: me parece extraño y poco ceremonioso que alguien salga a la calle a fumarse un cigarrillo en plena comida o mientras toma copas. A veces lo pienso y otras hasta lo digo. Pero yo me los fumaba entre plato y plato y entre copa y copa, como si fuera lo más normal del mundo. Ahora soy un antitabaco no extremista, parezco la misma Mercedes Milá, La Reina Letizia, o el no menos conocido Alejandro Sanz. Cuando lo pienso, no sé explicármelo. Cuando fumaba tanto, tampoco. 

- La parte buena de esta historia es que se puede salir. Yo lo hice, y no soy ningún héroe: solo encontré un motivo que pesaba más que el humo. Desde entonces empecé a respirar mejor y aunque me dejó secuelas que ahora, veinticinco años después debo afrontar, he vivido más tranquilo y sé que cada día sin tabaco es un regalo que me hice a mí y a los que quiero. Si tú también encuentras ese motivo, el último cigarrillo llegará. Y cuando llegue, te aseguro que la vida, sin humo, sabe mucho mejor.

08/08/26

Inesperado, sublime y real

 La voz de ella, firme y sin temblar, fue el golpe de verdad que lo sostuvo

Imagen obtenida en su día con la ayuda de Bing

08 agosto 2026

- En los momentos más difíciles, cuando uno pierde de golpe la seguridad que da una nómina y todo lo que aparenta sostenerla, el mundo se vuelve incierto y el vértigo aparece sin pedir permiso. En aquel tiempo, él se sintió fuera de todo, expuesto, con esa mezcla de miedo y desnudez que solo conocen quienes han tenido que empezar de nuevo sin red. Y justo ahí, en ese punto donde la vida se vuelve cruda, ella estuvo a su lado y le dijo lo que muy pocos saben decir: "no te preocupes, nos acomodaremos, saldremos adelante, tú vales mucho y estamos contigo. Haz lo que tengas que hacer, todo saldrá bien".

- Mientras me lo contaba aquella noche que nunca he olvidado, entendí que ese instante había sido un hito en su convivencia, una marca luminosa en el mapa de su vida compartida. No era solo apoyo; era una declaración de confianza absoluta, una forma de amor que sostiene incluso cuando todo alrededor parece desmoronarse. Lo narraba con una emoción contenida, como quien revive un momento que le cambió la mirada para siempre.

- Y es que cuando alguien te cuenta algo así desde la verdad de lo que sintió, el gesto se vuelve inesperado, sublime por lo que transmite y real por lo cerca que lo has visto siempre. Hay palabras que no solo acompañan: levantan, reconstruyen y devuelven el pulso.

06/08/26

Contigo aprendí a vivir

Cuando el tiempo se vuelve memoria y el amor aprende a quedarse
Imagen creada con la ayuda de Grok

06 agosto 2026

- Contigo aprendí que la vida no se mide por los años, sino por los instantes que dejan huella. Aprendí a caminar sin miedo, a mirar el mundo con curiosidad y a descubrir que cada día guarda un pequeño milagro si uno sabe detenerse a sentirlo. 

- A tu lado conocí el valor de querer sin reservas, de reír hasta que duela la cara y de llorar sin vergüenza cuando la emoción se desborda. Me enseñaste que la felicidad no siempre hace ruido: a veces es un paseo lento, una conversación que se alarga, un silencio compartido que lo dice todo. Contigo descubrí sabores que no imaginaba, como el de los percebes recién abiertos, y también la magia de bailar con tus pies sobre los míos, como si el mundo entero se sostuviera en ese gesto. 

- Aprendí a escuchar, a esperar, a comprender que amar es también dejar espacio para que el otro respire. Aprendí que la vida puede ser ligera cuando se vive con verdad y que el cariño, cuando es profundo, se convierte en una casa donde siempre se vuelve. 

- Contigo aprendí casi todo, pero sobre todo aprendí lo que significa amar y ser querido de verdad, sin condiciones, sin máscaras, sin miedo.

PD: Dedicado a ella, la que sueña junto a mí en el otro lado de la cama desde el 72, la que ha sabido sostener mis silencios, mis dudas y mis alegrías con una paciencia que solo nace del amor verdadero. A su lado aprendí que el tiempo no desgasta lo que está bien construido y que la ternura, cuando es diaria y discreta, se convierte en la forma más alta de compañía. Todo lo que soy lleva su huella.

04/08/26

La fuerza de lo intangible

 Lo que sostiene la vida sin que podamos tocarlo

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

04 agosto 2026

- Hay días en los que uno sale a la calle buscando respuestas para lo que viene y, sin querer, también para lo que uno siente.

- La vida avanza con su ruido, sus prisas y sus distracciones, pero de vez en cuando aparece ese instante que nos recuerda que lo esencial no siempre se toca: se percibe. A veces es una mirada que acompaña, una palabra que calma, una presencia que sostiene sin hacer ruido. Son gestos mínimos, casi invisibles, pero capaces de iluminar un día entero.

- Con el tiempo uno aprende que lo verdaderamente valioso no está en lo que se ve, sino en lo que permanece dentro. Y que esos intangibles —la ternura, la memoria, la compañía, la gratitud— son los que de verdad nos mantienen en pie cuando el mundo parece torcido. La vida se sostiene en esas pequeñas luces que no se ven, pero se sienten.

PD: Dedicado a ellas dos, a la que me dio la vida y a la que aún arropa mis sueños.

02/08/26

El lugar al que avanzas

Cada día es una oportunidad para elegir la luz y construir el sitio donde quieres estar

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

02 agosto 2026

- Mirar hacia adelante no siempre es sencillo, pero cada día nos ofrece una oportunidad limpia para elegir el lugar desde el que queremos vivir. No se trata solo de metas o de horizontes lejanos, sino de ese pequeño gesto íntimo que nos recuerda que aún podemos decidir cómo caminar. En tiempos donde la maldad, las guerras y las malas gestas humanas parecen ocupar demasiado espacio, conservar un rumbo propio es un acto de resistencia luminosa.

- Ese lugar al que aspiramos —ese “donde quieres estar”— no es un destino geográfico, sino un territorio interior que se construye con salud, con clima emocional sereno y con los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir. Cada día podemos acercarnos un poco más a él, incluso cuando el mundo insiste en distraernos con ruido, miedo o incertidumbre. La clave está en no olvidar que ese espacio existe y que nos pertenece.

- Y cuando uno logra sostener esa mirada hacia adelante, algo se transforma: el futuro deja de ser amenaza y se convierte en compañía. No es poco. Es la certeza de que, pese a todo, seguimos siendo capaces de elegir la luz, de proteger lo que nos hace bien y de avanzar con la serenidad de quien sabe que el camino se construye paso a paso. Donde quieres estar, es. Y cada día, si lo decides, puedes empezar a llegar.

31/07/26

Escasez crea; abundancia destruye

Una lección de infancia que aún sostiene mi manera de vivir

Fotografía obtenida con la ayuda inicial de Grok

31 julio 2026

De pequeño, en aquellos años en que las calles eran nuestro campo de juego y la pelota la hacíamos con trapos, papel y gomas de atar (lo que encontrábamos), volví a casa después de una tarde de travesuras con los amigos destrozando persianas a pelotazos y manchando puertas de los vecinos del Pasaje San Pablo de mi ciudad natal. Subí las escaleras de un tirón, todavía con la respiración acelerada, y le solté a mi madre una frase que había escuchado por ahí: “Dice Joaquín que cuando falta lo necesario se ve quién es de verdad buena persona y te lo da todo”

- Ella se agachó, me cogió por los hombros, me miró a los ojos —como hacía siempre— y respondió: “Enric, ojalá nunca tengas que comprobarlo, pero dile a Joaquín que tiene razón”.

- Hoy, más que nunca, me acuerdo de aquel día. Esa enseñanza me acompañó siempre: me hizo estar alerta, trabajar, asumir responsabilidades y ayudar a quien lo necesitaba buscándole empleo o dándole soluciones respetables en los que demostrar su interés por salir de ese bache. 

- Con los años he visto que esa forma de vivir es la única que sostiene la dignidad en tiempos como estos, cuando algunos no tienen para comer y otros se endeudan imprudentemente para viajar a las Bahamas o para ir a una final de fútbol. 

- Yo sigo fiel a aquella mirada de mi madre, la que me enseñó que la bondad real aparece cuando la vida aprieta y no cuando todo es fácil. Y también aprendí que ayudar no es un gesto grandioso, sino una forma de estar en el mundo: atento, responsable, dispuesto a sostener a quien de verdad lo necesita. Esa conciencia, nacida de una frase escuchada de niño, ha sido siempre mi guía.

29/07/26

Sorpresa al borde de la imaginaria ciudad del sueño

Esos tardíos mensajes-e que acaban enganchándote

Fotografía sin autor conocido

29 julio 2026

- Cuando ya me retiraba a la nocturna zona noble, oigo un "clin" en el teléfono al que estaba dispuesto a apagar. Vaya, era un mensaje-e que manda mi vecino. Descubro que me atrajo el contenido y ... sí, he picado como un equivocado pez grande en busca de pasiones imposibles. Un mensaje de los que vale la pena propagar.

POR SI NO LO SABÍAS...

Hacerlo de pie fortalece la columna,
boca abajo estimula la circulación de la sangre,
boca arriba es más placentero,
hacerlo sólo es bonito, pero egoísta,
en grupo puede ser divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el coche puede ser peligroso...
Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso...
En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,
desnudos o vestidos,
sobre el césped o la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el baño.
Hacerlo, SIEMPRE es un acto de amor.
No importa la edad, ni la raza, ni el credo,
ni el sexo, ni la posición económica...

... Leer siempre es un placer


A veces estas escenas sirven para recordarnos que, por suerte, seguimos teniendo la capacidad de reírnos de lo que parecía importante y de seguir adelante sin cargar con lo que no nos pertenece. Cada día trae su pequeña lección, y esta, al menos, sin ser muy importante en apariencia, nos deja la tranquilidad de saber que la vida siempre ofrece otra oportunidad para encontrarnos con gente auténtica y momentos más amables, aunque sea cuando estás al borde del mundo del sueño. Gracias, vecino.

27/07/26

Donde nace la mañana

Pequeñas señales, silencios que acompañan y la certeza de empezar otra vez

Fotografía de Elliot Erwitt

27 julio 2026

- Amanece sin avisar, como siempre. La luz se desliza por la habitación con la paciencia de quien conoce mis ritmos, y yo la recibo con ese cuerpo que protesta, que recuerda, que insiste en contar su propia historia cada mañana. El pecho húmedo, las piernas tensas, el brazo que tarda en despertar… señales antiguas que ya no sorprenden, pero que siguen hablando.

- Hoy el silencio me acompaña. No puse la radio anoche y, aun así, algo dentro de mí ha sabido sostener la madrugada sin ruido. Desde la almohada llega una voz que no necesita volumen: “Cuando quieras, empezamos”. Y ese “cuando quieras” es siempre un abrazo.

Me acerco a la ventana. Abajo, el hombre del jardín lanza su bola como si fuera un conjuro contra la rutina. Su perro, feo y fiel, lo mira con una devoción que desarma. Esa escena mínima, tan sencilla, me regala una alegría que no esperaba.

- Los coches frente a la farmacia anuncian que hoy abre. El espejo del baño me recibe con su sinceridad habitual. Me digo, casi en secreto: “Eres tú. Incluso en los días en que cuesta reconocerte, sigues siendo tú”. La niña de la vecina llora como si el mundo se hubiese roto, y su llanto marca la hora mejor que cualquier reloj.

- Hoy tampoco pondré la radio. No la necesito. La casa respira conmigo.

- Me siento en la cama y entonces, desde el otro lado, llega la pregunta que siempre me sostiene: “¿Estás bien, cariño? - pues vamos a seguir dándole sentido a nuestros días”.

- Claro que seguimos. Seguimos porque cada día trae su pequeña luz, incluso cuando llega escondida. Seguimos porque, a pesar del cansancio que se queda conmigo para siempre, hay algo dentro que aún sabe auparse ante las dificultades. Seguimos porque hoy, igual que ayer y como mañana, será un buen día.

25/07/26

Cuando el mundo empieza en un paso y mientras la vida nos deje, lo seguiremos haciendo.

 Un gesto que aún nos sostiene

Bailando sobre mis zapatos


25 julio 2026

- Fue en aquella primera vez cuando me invitó a bailar, y algo en el mundo se abrió como una luz inesperada. Desde entonces, cada paso —breve, lento, profundo— ha sido una forma de decirnos que seguimos aquí, que el tiempo no ha logrado detener ese gesto que nació tan sencillo.

- Bailamos incluso cuando el cuerpo duda y el alma sostiene el ritmo. Bailamos aún y con el pensamiento porque aún podemos, porque aún queremos, porque desde aquel 66 que nos acompaña como una sombra fiel, seguimos encontrando música en los silencios.

- Aún seguimos haciéndolo. Y mientras la vida nos deje, lo seguiremos haciendo.

23/07/26

Recordando aquel día en que todo cambió

La tercera edad y ese instante en que el mundo vuelve a empezar

Imagen creada con la ayuda de Bing

23 julio 2026

- Hay despertares que no anuncian un día más, sino un territorio desconocido. A veces ocurre sin ruido: abres los ojos, miras la luz que se cuela por la persiana y notas que algo ha cambiado. No es la hora, no es el sueño, no es el cuerpo. Es la vida, que de pronto te dice que ya no tienes que correr hacia ninguna parte.

- Durante décadas vivimos pendientes de horarios, compromisos, reuniones, obligaciones que nos ordenan la existencia. Y un día, sin ceremonia, ese engranaje se detiene. No porque falte fuerza, sino porque llega el momento en que el tiempo deja de ser un enemigo y empieza a ser un aliado.

- La jubilación —esa palabra que muchos pronuncian con miedo y otros con alivio— ya no es lo que era. Hoy no marca el final de nada, sino el principio de una etapa que exige una pregunta nueva: ¿qué quiero hacer con mi libertad?

- No es una pregunta sencilla. La rutina, tan fiel, intenta seguir mandando. Pero basta salir a la calle, sentir el aire en la cara, mirar el cielo sin prisa, para descubrir que el mundo sigue ahí, esperando que lo explores sin reloj. Ya no hay que vestirse para cumplir, sino para vivir. Ya no hay que correr, sino caminar a tu ritmo. Ya no hay que demostrar nada, solo disfrutar de lo que eres.

- La tercera edad ya no es un rincón silencioso. Es un territorio fértil donde cabe aprender, crear, equivocarse, empezar proyectos, cerrar heridas, abrir ventanas. Es el momento en que uno puede decidir cómo quiere que sea su día, su semana, su historia.

- Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

Ahora, lo que quieras.
Ahora, lo que te haga sentir vivo.
Ahora, lo que nunca pudiste hacer.
Ahora, lo que te dé paz.
Ahora, lo que te dé alegría.
Ahora, lo que te dé sentido.

- Porque la vida, incluso cuando parece que se repliega, siempre ofrece una puerta. Y cruzarla es un acto de valentía, sí, pero también de celebración.

- La tercera edad no es un final.

- Es un comienzo que, por fin, depende solo de ti.

- Quienes estéis a punto de iniciar esta nueva etapa, permitidme deciros algo desde la distancia de los años: no temáis. Todos llegamos a ese momento con una mezcla de sorpresa y desconcierto. Yo lo viví hace muchos años, y recuerdo bien cómo uno se descubre, casi sin darse cuenta, estrenando un día sin trabajo. Cuarenta y cuatro años cotizados, una enfermedad muscular degenerativa y el inevitable paso del tiempo me habían llevado hasta allí. Había entrado en la tercera edad y, aun así, me sentía vital, válido y con ganas de hacer “nosequé”, pero de hacerlo sin orden ni concierto, a mi manera. Y los que ya estáis, como yo, muy inmersos en esa situación, sabéis bien que la jubilación no os quita nada esencial; al contrario, os devuelve tiempo, calma y una libertad que quizá nunca antes tuvimos. Aprovechadla sin prisa, sin miedo y con la certeza de que aún quedan muchos días buenos por vivir.

22/07/26

Cuando una frase deshace lo que parecía inquebrantable

Sesenta años de vida compartida y un instante que deja al corazón sin respuesta.

Imagen creada con la ayuda de Grok

22 julio 2026

- Hoy, muy temprano, tuve que escuchar en dos personas muy queridas y cercanas desde hace muchos años (muchos), que ella le dijera a él con rabia y tono amenazante: "eres una mala persona, me has hecho muchas, eres un egoista, solo piensas en ti, ojalá te murieras ahora mismo, no te aguanto más, te dejo aquí y yo me largo, ya estoy harta de ti y de todos tus desprecios, me usas como una criada".

- Me quedé atónito, sin palabras. Llevan 60 años casados y siempre han mostrado amor, complicidad y cariño. ¿Qué pasó?

A veces la vida nos sorprende con escenas que no encajan en la historia que conocíamos, y solo queda acompañar el desconcierto con un doloroso silencio.

21/07/26

El día en que salí a buscarme (todo un útil sueño)

La noche en que entendí que encontrarse es volver al lugar donde uno respira

Fotografía de Catalá Roca

21 julio 2026

- Soñé que todos salían a buscarme y no me encontraban. Yo quería ayudarles, pero tampoco podía. La ansiedad crecía en ellos y en mí, como si cada intento añadiera más distancia. Incluso yo mismo salí a buscarme, y ni así logré dar conmigo; quizá estaba demasiado ocupado para aparecer. 

- Pero encontrarse no es aparecer en un sitio: es recuperar la calma, volver a ser quien uno es, dejar de estar perdido en obligaciones que nos borran. Por eso importa. Porque cuando uno se encuentra, vuelve a su lugar, y desde ahí puede acompañar a los demás sin desaparecer de sí mismo.

19/07/26

Segunda estrella en el horizonte

 Cuando el sueño se vuelve camino

Fotografía de Cristophe Gilbert

19 julio 2026

- Nada como saber verse los pies por debajo, o el alma de costado… entre piernas. Esa forma tan nuestra de comprobar que seguimos aquí, que aún hay un cuerpo que sostiene una historia y un alma que insiste en contarnos que la vida, incluso ahora, sigue teniendo sentido.

- Oscar Wilde dijo que “a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”. Con los años descubres que esos instantes no siempre llegan con fanfarria: a veces aparecen en mitad de un silencio, en una luz que entra sin pedir permiso, en un gesto mínimo que te recuerda que sigues siendo tú.

- Hoy, en este tiempo tan distinto, sigo pensando que la vida se resume en esos segundos que nos despiertan. No importa si el mundo anda revuelto, si las noticias se empeñan en recordarnos lo peor de nosotros, si el cansancio se ha quedado conmigo para siempre. Lo que importa es ese instante que nos devuelve a la vida, aunque sea por un breve destello.

- Quizá sea una conversación con alguien que queremos. Quizá sea un paseo corto, una canción que nos acompaña desde hace décadas, una mirada que no esperábamos. Quizá sea simplemente recordar que seguimos aquí, que aún sentimos, que aún nos emociona lo pequeño.

- Este espacio nació para eso: para escribir sobre salud, clima y los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir. Y aunque el tiempo haya cambiado, aunque mis fuerzas ya no sean las mismas, sigo creyendo que vale la pena dejar constancia de estos instantes que nos sostienen.

- Y ahora, como decía mi abuela, “a seguir viviendo, que para eso estamos”.

18/07/26

Unicornio de porcelana

 18 julio 2026

- Un precioso vídeo para una bella y feliz tarde de julio. Aviso para las almas sensibles: este es un vídeo que acaricia la memoria, que la ordena con delicadeza y que deja en el aire una luz capaz de reconciliarnos con lo vivido.



17/07/26

Cuando te quieren, amanece mejor

Un saludo desde el coche, un abrazo del noterindas y el deseo de seguir viviendo

No te rindas, atribuido a Benedetti

17 julio 2026

- Amanece sin novedad pues todo sigue igual; Pepe me ha saludado al verme pasar y me ha lanzado un mensaje: «¿Tan temprano hoy?»; como siempre, le he respondido desde el coche, sin bajarme, con ese gesto rápido y cordial que nos basta para saber que todo sigue en su sitio.

- Volver al camino de la danza terapéutica del amor propio madrugador con esos chicos del noterindas y que se mueven como los mismos bailarines de la Rusia de antes, es ya una costumbre que tiene mucho de refugio; las cosas parecen todas en un mismo lugar; saber que no hay nada nuevo en la escasa o nula investigación sobre las causas que le obligan a seguir contigo a la discapacidad que le quita calidad a tu vida, es una prueba más que debes administrar en tu orden vivencial… sin remedio.

- Pero hoy, al contarlo, siento algo más luminoso que entonces: esa dignidad que mencionaba —refugio de administradores, de Reyes, de solventes emperadores, de inexistentes políticos de hoy— también es el refugio de quienes, como tú, solo quieren vivir y vivir y vivir… con el empeño de seguir haciéndolo porque son felices y porque quieren seguir siéndolo a pesar de todo.

- Y al grito del colectivo noterindas, abrazándonos, en la aun y corta distancia, intencionalmente todos y todas y hoy especialmente conmigo, hemos sentido que debemos seguir, que vale la pena querer vivir. Porque cuando te quieren, cuando te sostienen sin saberlo, cuando te miran como si fueras imprescindible, la vida se vuelve más grande que la propia herida. Ellos —los que te quieren, los que sin saberlo te animan a querer seguir— son el consuelo que llega cuando no hay consuelo fácil, el impulso que te recuerda que aún hay días por estrenar.

- Les despido igual que los recibí, sin bajar del coche y con la mano abierta, bajar del coche es otra cosa a la que aún no puedo mostrarme como era y con ello evidenciar mi escasa movilidad.

- No obstante, el mensaje se renueva, el mensaje es nuevamente válido… No te rindas, tengas lo que tengas encima para soportar. No te rindas, por favor. 

- Adiós, Chicos, adiós, Enrique ... cuando pueda, vuelvo.

15/07/26

La serenidad que vuelve cuando la nombramos

Una verdad tranquila para seguir caminando sin prisa.

Fotografía de Cartier-Bresson

15 julio 2026

Me levanté con el alma poética y me lancé a contarle, cantarle (una vez más), uno de los poemas más ilustres, dentro de mis favoritos:
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
 Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
 ¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
 Lo escribió Antonio Machado 

- Y mientras releo estos versos que tantas veces me han acompañado, descubro que aún hoy siguen abriéndome una ventana limpia hacia lo que permanece. Porque incluso en los días más silenciosos, siempre queda una mano que recordar, un amanecer que esperar, una vereda blanca que vuelve a aparecer cuando menos lo imaginas. La vida, al final, suele estar en el otro lado de la cama, aguardando con paciencia a que volvamos a levantarnos para seguir caminando hacia esos montes azules que nunca se terminan.

Aquella casa que sigue dentro de mí

Me gusta rememorar mis pensamientos y saberme poseedor de ellos por mucho tiempo que pase. Imagen obtenida con la ayuda de Grok 18 agosto 20...