30/03/26

Loa a un amor de toda una vida

La historia de dos vidas que se sostienen, se cuidan y se eligen siempre.

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

30 marzo 2026

- Hay días en los que no sé cómo demostrarle más y más cuánto la amo. Cómo decirle, sin repetir palabras, que mi vida sin ella no habría sido nada, que todo lo que soy hoy se sostiene en su presencia, en su fuerza, en ese amor que nunca pide nada y, sin embargo, lo da todo.

- La veo agotarse por cuidarme. La veo derrumbarse física y mentalmente porque hace más de lo que puede, porque se empeña en sostenerme incluso cuando debería descansar. Y cuando intento frenarla, cuando quiero que piense en ella, siempre me responde lo mismo: “¿No lo harías tú por mí?” Y sí, claro que lo haría. Lo haría sin dudarlo, como ella lo hace por mí.

- A veces la sorprendo llorando en silencio. O siento, mientras duermo, cómo acerca su cara a la mía para comprobar si estoy bien. Su mano firme me permite caminar esos tramos cortos que ahora ya son todos. Su presencia es mi equilibrio. Su amor, mi refugio.

- La quiero. Antes, ahora y siempre.

- Y por eso hoy quiero decirlo en voz alta: el amor existe. No es un cuento ni una casualidad. Es algo que se conquista cada día, que se lucha, que se cuida, que se defiende incluso cuando la vida aprieta. Es también algo que se disfruta, porque saber que alguien te necesita y tú necesitas a ese alguien es una forma de plenitud que no se explica, se vive.

- Este es mi mensaje, repetido las veces que haga falta: el amor para toda la vida es real. Se construye, se sostiene y, cuando parece que flaquea, se vuelve a levantar.

- Y nosotros —juntos en el amor y en la guerra, como ella dice— seguimos adelante. Con cansancio, sí, pero también con esperanza. Con dificultades, pero también con la certeza de que lo que nos une es más fuerte que cualquier sombra.

- Porque al final, incluso en los días más duros, siempre queda un lugar donde apoyarse: el amor que nos tenemos.


28/03/26

Amaneceres con Amanda

Cuando la música rescata lo que el mundo intenta torcer


28 marzo 2026

- Comenzar el día (siempre que puedo), escuchando a Joan Báez sigue siendo una forma honesta de recordarle al mundo que aún quedan gestos que nos sostienen. Es como lavarte la cara con agua fría o darte dos palmadas frente al espejo para decirle al tipo que te mira: “Vamos, hombre, que hoy también puedes”. Hay mañanas en las que la realidad insiste en mostrarse con su peor cara, con injusticias que duelen y discursos que suenan a cartón mojado. Uno ya ha vivido lo suficiente como para no tragarse promesas huecas ni aceptar que la justicia sea un lujo reservado para unos pocos.

- Por eso, en días así, conviene teñir el amanecer de otras voces, de otras memorias, de esas emociones que Víctor Jara dejó suspendidas en el aire para su Amanda. Hoy he tomado –como hago siempre– mi primer café con Ella, con mi Amanda, con su música y con su historia, como quien abre una ventana para que entre un poco de verdad. Hay canciones que no se escuchan: se recuerdan. Y hay recuerdos que no se olvidan porque son la única brújula que nos queda cuando el mundo se empeña en girar torcido.

- Y mientras sonaba esa guitarra que parece venir de un lugar donde la dignidad aún no ha sido derrotada, he pensado en lo que realmente nos salva. No son los titulares, ni los discursos, ni las promesas de quienes creen que la vida se arregla con un eslogan. Lo que nos salva es lo que permanece. Lo que no se compra ni se vende. Lo que vuelve cada mañana sin pedir permiso.

- Porque al final, por encima del ruido, lo que de verdad sostiene la vida es el amor viejo, ese que ha sobrevivido a los inviernos, a los silencios, a las dudas y a los días malos. Ese amor que no necesita demostrarse nada porque ya lo ha demostrado todo. Ese amor que no presume, que no exige, que simplemente está. El amor para siempre, el que se sienta contigo a tomar el primer café del día aunque el mundo esté del revés. Ese amor que, como Amanda, nunca se olvida.

26/03/26

Cuando la vida aún nos llama

Un recordatorio sereno para quienes sienten que ya no cuentan… y para quienes queremos acompañarlos sin soltarlos

Imagen de Internet

26 marzo 2026

- En estos días de hospital he escuchado a demasiadas personas mayores decir que ya no merece la pena vivir, que se sienten invisibles, que sus achaques les empujan a rendirse. Y me duele, porque no es cierto.

- La vida que queda —la que sea, la que podamos— sigue teniendo valor. No por lo que hacemos, sino por lo que somos. Cada arruga es una victoria, cada cicatriz un capítulo, cada día un acto de resistencia tranquila. No somos invisibles: somos memoria viva, somos historia en movimiento, somos la prueba de que llegar hasta aquí ya es un logro extraordinario.

- Quienes intentamos convencerles no lo hacemos desde la superioridad ni desde el optimismo fácil. Lo hacemos desde la cercanía. Desde la escucha. Desde el respeto profundo a su cansancio. No venimos a negar su dolor, sino a recordarles que no están solos. Que todavía hay manos que quieren sostener, voces que quieren acompañar, miradas que siguen buscándolos.

-A veces basta con decirles: “Quédate un poco más. No para luchar contra nada, sino para seguir compartiendo lo que eres. Para que podamos seguir aprendiendo de ti. Para que sigas dejando luz, incluso en los días nublados.”

- La esperanza no es ingenuidad: es valentía. Y todavía nos queda.

24/03/26

Cuando la vida te pide opinión a la sombra de una tenue luz de sala de hospital

Entre preguntas imposibles e inesperadas, seguimos vivos y conversando

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft

24 marzo 2026

- A veces la vida nos sorprende con preguntas que llegan en el momento y lugar menos oportuno. Tres noches atrás, sin buscarlo, alguien quiso saber qué es —y qué no es— razonable. Y ahí estábamos, en un lugar que pedía calma y no filosofía, intentando poner orden en un concepto que siempre se nos escapa entre los dedos. Porque lo razonable, cuando se mira de cerca, suele tener más que ver con la vida vivida que con los libros leídos.

- Al final, entre sonrisas y silencios, llegamos a un acuerdo inesperado: ninguno de los dos tenía ni idea. Y qué liberador fue reconocerlo. No saber también es una forma de sabiduría, una puerta abierta a la curiosidad, un recordatorio de que no estamos obligados a tener respuestas para todo. A veces basta con acompañar la pregunta, dejarla reposar, permitir que nos mire sin exigirle nada.

- Quizá lo verdaderamente razonable sea eso: aceptar que no lo sabemos todo y que, aun así, seguimos adelante. Con dudas, sí, pero también con ganas. Con preguntas, claro, pero también con la certeza de que cada conversación, incluso las improvisadas, nos acerca un poco más a entendernos. Y en ese camino, siempre hay un motivo para el optimismo: seguimos aprendiendo, seguimos conversando, seguimos vivos y a mí me dieron el alta a la mañana siguiente.

22/03/26

Tres días para volver a la luz

Unos días intensos que me han devuelto claridad, gratitud y ganas de seguir

Imagen obtenida con la ayuda de Grok


22 marzo 2026

- Tres días difíciles en mi SPA favorito (HSJ), y aprendí muchas cosas. La primera, lo frágil que es el concepto vida; la segunda –tan vital como la propia vida– es sentir el amor de los tuyos en esos instantes en que uno cree que quizá la luz no vuelva a encenderse la próxima vez que se abra la ventana de los afectos.

- En medio de esa fragilidad, llegó el momento más extraño de todos. Al final del proceso llamado “observación clínica”, y mientras me realizaban una punción pulmonar casi de despedida del proceso, varios médicos debatían por dónde y cómo entrar para efectuar el drenaje. El más veterano, con ese aire de quien ya ha visto demasiadas despedidas y demasiados regresos, fue finalmente el elegido para orientar a los jóvenes. Cuando terminó, y al ver que yo sonreía mientras le felicitaba por el respeto que le profesaban sus compañeros, apoyó su mano en mi hombro y me dijo, medio en broma y medio en sentencia: “El día que no se valore la opinión de los expertos, el mundo habrá caído en manos de los necios”.

-
Hoy termino aquí. La fatiga aún acompaña, sí, pero también una alegría tranquila: la de saber que sigo avanzando, que cada día trae un pequeño regalo y que la vida, incluso en sus curvas más inesperadas, siempre deja una rendija por donde entra la luz. Pasado mañana sigo, con ganas de seguir contándolo.

20/03/26

Los brazos que no se ven

Pequeños gestos que alargan la vida, acercan las almas y dibujan mañanas más amables

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft

20 marzo 2026

- Cuando hablo de estirar los brazos siempre lo hago en broma, como si fuera una travesura inevitable de la edad. Que si alargarlos para poder leer lo que ya no vemos, que si para alcanzar los calcetines sin negociar con la gravedad, que si para rascar ese punto de la espalda que parece puesto ahí para recordarnos que, a veces, necesitamos de otro para sentirnos completos. 

- Pero hoy no hablo de esos brazos. Hoy hablo de los otros, de los invisibles, de los que no salen en las radiografías, pero sí en la vida. Hablo de esa forma de estirar los brazos que no busca distancia, sino cercanía; que no pretende alcanzar objetos, sino almas. 

- Esa forma de abrirlos que aprendemos con los años, cuando descubrimos que lo esencial no se toca con las manos, sino con la intención. 

- Esos brazos que se alargan para abrazar sin prisa, para sostener sin exigir, para acompañar sin ruido. Esos brazos que, cuando los extendemos, hacen que el mundo sea un poco más amable, un poco más habitable, un poco más nuestro. 

- Y quizá ahí esté la clave del futuro: en seguir aprendiendo a estirarlos así, no para alejarnos de lo que cuesta, sino para acercarnos a lo que importa.

Nota fuera de tiempo:
Mi Santa Madre solía decirme —yo ya adolescente, pero aún dispuesto a escucharla— que los abrazos verdaderos son aquellos en los que el alma se asoma al cuerpo, y el cuerpo se deja tocar hasta el hueso. Que cuando dos espaldas se encuentran y dos pechos se rozan, no es la carne lo que importa, sino ese temblor silencioso que nos recuerda que estamos vivos, que estamos juntos, que estamos bien.


18/03/26

Homenaje a la Vida

Un recorrido agradecido por lo que fui, lo que soy y quienes me acompañan

Imagen creada con la ayuda de la IA de Microsoft

18 marzo 2026

- A mí siempre ma ha gustado andar, pasear, no tanto viajar, pero sí me ha gustado y mucho, eso que llaman socializar.

- Ya de pequeño, en las fiestas familiares, me gustaba poner cara de bueno, siempre servicial, sonriente (lo heredé de mi abuelo Enrique), y con eso me "forraba", es decir, las moneditas me caían como si vinieran del cielo. Mi Madre no se lo acababa de creer: "Seguro que te han dado todas esas monedas" –me preguntaba sonriente a la vez que me daba un gran abrazo.

-En las misas de los domingos no me dejaban pasar el plato, el cura algo más endemoniado que el resto del mundo, me lo tenía prohibido porque no le caía bien. El personal pasaba por el banco de la familia para ver al niño sonriente y hasta hacían esperar al cura. Al cura se lo comían los demonios. Pero un día el cura no pudo venir porque tuvo que atender la sesión de las apologías en el tanatorio de la Siempre Viva (así se llamaba, creo recordar, el tanatorio de Barcelona más cercano y/o único de mi zona), ya que el funeral era de un alto Cargo del Movimiento Nacional (partido único de la época), y pasó que el diácono me puso a mí a pasar el plato y se recaudaron más de casi cincuenta pesetas, que en monedas chicas era una barbaridad.

- Pues bueno, ese niño se hizo mayor, hubo una época en que ya no era tan sonriente, pero seguí haciéndolo donde debía, es decir, en casa, en el trabajo, en las fiestas o guateques con los amigos y hasta jugando al fútbol (En la DAMM y en el RCDE), y digo que no era tan sonriente porque en aquel tiempo se trabajaba por la mañana, por la tarde ibas a la universidad, por las noches buscabas un hueco para ver a la novia y los fines de semana tenía tiempo para jugar al fútbol y convivir con mis amigos y con mi novia, la cual, felizmente, sigue conmigo.

- Terminé mis estudios a los 20, hice mis milicias universitarias a la vez que estudiaba (en Castillejos), a los veinte conseguí mi primer empleo (sólo he tenido cuatro en mi vida), a los veintitrés me casé y a los veinticuatro ya fui padre.

- Disculpad, no sé cómo he llegado hasta aquí escribiendo tanto en un día que parecía (como cantaba Serrat) que las musas habían pasado de mí, pero había un motivo para hacerlo. Y es que hoy, sin saber muy bien por qué, he sentido la necesidad de rendirle mi mayor y mejor homenaje a la vida. A la vida que me ha llevado de aquel niño sonriente al hombre que soy. A la vida que me ha regalado más de lo que jamás hubiera imaginado. A la vida que, en su misterio, me ha puesto siempre cerca de quienes más quiero. Y en esa vida, la primera, Ella. Después mis hijos, mis nietos, mi familia, mis amigos, todos los que han hecho de mi camino un lugar habitable, luminoso y lleno de sentido. Es por ellos —por vosotros— que hoy escribo. Porque si algo he aprendido en estos años es que la vida no se mide por lo que uno consigue, sino por lo que uno agradece. Y yo, hoy, sólo quería dar las gracias.

16/03/26

La esperanza que aún nos sostiene

Una reflexión sobre la fragilidad humana y la fuerza del amor que permanece
Imagen creada con la ayuda y el pincel de Grok

16 marzo 2026

– Meditaba hoy sobre la notable y, a veces, desconcertante facilidad con la que los seres humanos pasamos del frío al calor emocional. Cambiamos de escena con tal rapidez que lo que ayer nos pareció desprecio, abuso o incluso crimen, hoy lo aceptamos como parte del paisaje. Esa volatilidad dice mucho de nuestras fragilidades, pero también de nuestra capacidad de adaptación y de búsqueda constante de sentido.

– Como decía mi Madre, clavo sobre clavo hace desaparecer al primero. Y así, casi sin darnos cuenta, las guerras actuales en Irán han desplazado de nuestra conversación la de Ucrania; del mismo modo que asumimos como “normal” que grupos ultras queden para pegarse antes de un partido o que un vecino de pie en su balcón reciba un disparo anónimo en un barrio alicantino. Pero esa normalización no es un destino inevitable: es solo el reflejo de una sociedad que aún está aprendiendo a mirar con más profundidad y a no dejarse arrastrar por la inercia del ruido.

– Sin ir más lejos, estas nuevas “normalidades” también se cuelan en el mundo de las relaciones de pareja. Y, sin embargo, incluso ahí —quizá sobre todo ahí— sigue habiendo espacio para la esperanza, para la construcción paciente, para el amor que no se rinde ante la primera sacudida.

– Recuerdo que uno de los compañeros (chileno, para más señas) de un curso de Formador de formadores al que acudí en 2007, decía que iba por su séptima mujer y que la relación más larga le había durado siete años. Según él, lo recomendable era no pasar de tres, porque ese era el tiempo “científico” del enamoramiento; prolongarlo era, decía, abrir la puerta a problemas graves. Yo siempre pensé lo contrario: que el amor que sobrevive al enamoramiento no es un problema, sino una conquista. Que la duración no depende del calendario, sino de la formación emocional, la voluntad, la ternura y la fortaleza de los sentimientos. Y que, cuando esas piezas encajan, el amor —como la amistad, como la buena voluntad— tiene la capacidad real de frenar la violencia, de desactivar la banalidad y de recordarnos que aún somos capaces de construir un mundo más humano.

– Todo es posible si no renunciamos a ello: luchemos por un amor, una amistad y una sociedad capaces de sostener lo mejor de nosotros.


14/03/26

Treinta años después, la misma chispa.

 Abrazos, risas y esa lágrima que asoma sin pedir permiso

Imagen de la IA de Bing

14 marzo 2026

- Reencontrarte con los amigos cuando hace más de quince días que no los ves es para resucitar cualquier alma dormida. 

- Todo es perfecto, como la misma tarde/noche de esos encuentros de cualquier "viernes la nuit" que ya vienen produciéndose desde casi tres décadas atrás. 

- Todo es mágico: Ese primer saludo con abrazos tensos, besos, alguna frase cariñosa y sin que falte el clásico "¿holaquetalcomoestás?", pregunta no exenta de que a más de uno se le escape alguna inoportuna, aunque sentida, lágrima.

- No quiero añadir nada más, sólo, que hay suspiros, gestos y "sucesos" que una vida agradecida debe rendirle homenaje y hoy me quedo abundando en ello, porque a medida que caen las hojas del calendario entiendes que la felicidad no se busca: se reconoce en los pequeños milagros que aún te conmueven.


12/03/26

Mientras haya amor, hay camino

 Cuando el amor sostiene, la vida continúa.

Imagen de Pinterest

12 marzo 2026

- Me pasa a menudo en estos últimos meses en los que mi movilidad está muy o bastante deteriorada, y es que veo a la gente que me rodea cuando voy a algún centro público –sea un restaurante acondicionado, un Centro de Salud o hasta un supermercado– que lo hace con esa expresión mezcla de ternura, reconocimiento y una especie de memoria emocional compartida, como aquél que está viendo a un bebé siendo besado por su Madre; a un enfermo que sale en silla de ruedas de una consulta del médico; o a un veterano y joven anciano que apoyado   en su muleta en un brazo y del otro bien cogido por Ella, intenta hacer camino. 

- Ella, una vez lo sienta en su silla de la Sala de Espera, le estampa un discreto beso en los labios en señal de apoyo y de: "lucha sin rendirte, cariño. Voy a ver si ya ha llegado el médico".

- Y entonces uno comprende que la vida sigue latiendo mientras alguien te sostiene la mano. Que el cuerpo podrá cansarse, sí, pero el amor no se agota. Y mientras haya amor, hay camino.

10/03/26

Manual para Arruinar el Futuro… y Cómo Evitarlo a Última Hora

Una guía irónica para quienes aún creen que pensar es opcional, pero mejorar es posible.

Imágenes de Grok

10 marzo 2026

- Sí, sigamos así, amigos del alma, que vamos por buen camino. La sociedad nos sigue en masa, como un rebaño dócil y feliz, y lo conseguiremos: dentro de poco todos tendremos encefalograma plano. No suframos, no pensemos, no nos compliquemos la vida, que eso desgasta. Necesitamos más comida rápida, más pantallas, más ruido, más dopamina instantánea y menos libros que nos hagan sospechar que aún tenemos neuronas. Y, por supuesto, un smartphone que nos permita estar todo el día enganchado a nada, pero con la sensación de estar viviendo muchísimo. Sigamos así, que vamos bien.

- Pongamos empeño en construir un futuro sin pensamiento crítico, sin conversación profunda, sin silencios fértiles, sin curiosidad, sin cultura, sin memoria y, si es posible, sin conciencia. Luchemos por ello, porque si no resistimos, acabarán haciéndonos pensar, amar, sufrir, comprometernos… y hasta puede que nos obliguen a ser responsables de algo. Y eso sí que no.

- Pero, mira tú por dónde, todavía estamos a tiempo. A pesar de tanta ironía malvada —que también sirve para despertarnos un poco— aún podemos elegir otro camino. No estamos condenados a la superficialidad ni al encefalograma plano: basta con un gesto, una conversación honesta, un libro que nos sacuda, una mirada que nos recuerde que pensar sigue siendo un acto revolucionario. El futuro que les espera a ellos y el que aún nos queda a nosotros no está escrito; podemos mejorarlo si queremos, aunque sea a contracorriente. Y quizá, solo quizá, valga la pena intentarlo.

08/03/26

Ocho de marzo: la memoria que sigue caminando

Un día nacido de la lucha y sostenido por la esperanza de un mundo más justo

08 marzo 2026

- Cada 8 de marzo recordamos una historia que no nació como fiesta, sino como lucha. Fueron mujeres trabajadoras, muchas de ellas jóvenes inmigrantes, quienes alzaron la voz contra la explotación, los salarios injustos y la violencia que las oprimía. 

- De aquellas protestas surgieron sindicatos, movimientos sufragistas y cambios que transformaron leyes y conciencias. También hubo tragedias que marcaron para siempre esta fecha, como el incendio de la fábrica Triangle en 1911, donde murieron 146 mujeres encerradas mientras reclamaban dignidad. 

- Con el tiempo, el 8 de marzo se convirtió en un símbolo global de resistencia, memoria y derechos. Hoy seguimos recordando que la igualdad no es un regalo, sino una conquista diaria, y que el mundo avanza gracias a la fuerza, la inteligencia y la creatividad de millones de mujeres que han cambiado la historia, muchas veces en silencio. 

- Y, aun así, queda camino por recorrer. Pero cada paso cuenta, cada gesto suma, cada conciencia despierta abre un poco más la puerta del futuro. Que este 8 de marzo nos encuentre atentos, agradecidos y dispuestos a seguir caminando juntos hacia un mundo más justo, más humano y más luminoso.

En justo homenaje a una de las grandes mujeres del mundo hispano dejaré aquí un vídeo biográfico recordatorio de su enorme talento como mujer y como Reina: Isabel I de Castilla (La Católica).


06/03/26

La sonrisa que sostenía una pierna de metal

Aprendizajes inesperados entre camillas, esfuerzo y dignidad

Imagen de Grok
06 marzo 2026

- Hace un par de semanas, en mi última visita a mi SPA favorito (y yo le llamo SPA a mi admirado Hospital de San Juan de Alicante), mientras caminaba por el pasillo hacia el gimnasio donde se trata a los pacientes que necesitan rehabilitación o fisioterapia, vi sentado en la larga fila de asientos a uno de los compañeros habituales de estos dos últimos meses. Me saludó, como siempre, con una amplia sonrisa y con esa amabilidad suya que le llevó a ofrecerme el asiento contiguo.

- Bien, eso no tendría nada de especial, porque parece que todos los que acuden a esa zona terapéutica muestran un entusiasmo y una locuacidad envidiables, como si agradecieran a la vida estar como están a pesar de su estado. Pero en esta última visita, al entrar en el gimnasio y comenzar mis movimientos recomendados, vi que mi amigo (el sonriente del pasillo), estaba tumbado haciendo flexiones con las piernas, apoyando las rodillas en una cuña. A medida que pasaba el tiempo, en un momento dado él detuvo el ejercicio, se sentó en la camilla y, con gesto de dolor, se subió el pantalón de una pierna hasta la rodilla. Entonces descubrí que era una pierna metálica. La desenroscó con naturalidad, dejando a la vista el muñón. Al levantar la vista y verme sorprendido (supongo que con cara de gran asombro), sonrió y me dijo: “No pasa nada, falta un poco de aceite y sigo”.

- Yo también sonreí, pero dentro de mí volvió a quedar claro lo afortunados que somos y lo poco que a veces lo reconocemos. Nos quejamos por nada, sin apreciar el ejemplo de tantos hombres y mujeres de cualquier edad que, con lo que tienen, no se quejan de nada y son un ejemplo del que tanto deberíamos aprender.

- Mi querido fisioterapeuta, al verme cariacontecido y con los ojos ligeramente abrillantados, me dijo: “A este lugar suelen traer a los médicos residentes para que vean casos como el que acabas de presenciar y se acostumbren a la realidad de su labor. Pero yo creo (prosiguió), que también deberían traer a muchos de los enfermos que a veces inundan las salas de espera de este y otros centros sanitarios, quejándose de sus males, de su mala suerte y de su mala vida, cuando en realidad su nivel de salud es muy superior al de todos los que estáis aquí en este gimnasio con el no te rindas entre los dientes”. Me salió del alma, le di un gran abrazo... él me dio un kleenex, claro.

- Días y sucesos para no olvidar.

04/03/26

Lo que aún podemos salvar

Memoria, paisaje e identidad en un tiempo que corre demasiado deprisa 


04 marzo 2026


- A veces pienso que lo más frágil que tenemos no son las cosas, sino la memoria que las sostiene. El paisaje que nos vio crecer, las casas que guardaban voces, los rincones que parecían eternos… todo eso se nos va deshaciendo entre los dedos mientras miramos hacia otro lado. 

- Y, sin embargo, aún quedan quienes se empeñan en recordarnos que hubo un tiempo en que nuestras ciudades tenían un pulso distinto. Gente buena, testaruda, que rescata fotos antiguas, planos olvidados, historias que parecían condenadas al polvo. Ellos nos enseñan, sin decirlo, que la identidad no se hereda: se cuida. 

- Aquí, en nuestro Mediterráneo, sabemos bien lo que es perder paisaje a velocidad de vértigo. Creímos que el progreso era una carrera y que había que correrla sin mirar atrás. Y cuando quisimos darnos cuenta, ya habíamos dejado demasiadas huellas borradas. No se trata de llorar (quizá ya ni sepamos), pero sí de aprender a contarlo sin excusas a quienes vienen detrás. 

- Hoy comparto un vídeo que me emociona cada vez que lo veo. Muestra cómo, en otros lugares, fueron capaces de reconstruir desde las cenizas, de honrar lo que quedó y devolverle dignidad. No es nostalgia: es una lección. Ojalá sepamos escucharla. Ojalá aún estemos a tiempo de salvar lo que queda, aunque sea poco. Porque incluso lo poco, cuando es nuestro, vale más de lo que creemos.

En el VIDEO se ven instantáneas tomadas durante la Guerra Mundial y en el mismo cuadro se ve otra con su imagen actual. Digno de elogio.


02/03/26

Amor maduro, amor que sostiene

Cuando el amor deja de ser promesa y se convierte en raíz.

Imagen de Grok

02 marzo 2026

- Hay un amor que solo se descubre con los años. No es aquel temblor adolescente con el que te enamoraste de ella a los diecisiete, ligero y desbordado, sino otro mucho más profundo, más carnal, más verdadero. Es el amor que nace cuando comprendes que ya no sois dos, sino un único ser que respira en dos cuerpos. Ese amor que te hace saber, sin dudarlo, que sin ella no podrías vivir… y que Ella, solo de imaginar perderte, llora en silencio.

- Es un amor que se despierta en los pequeños gestos: abrir los ojos en mitad de la noche, mirarla dormir, sentir que respira, que vive… y entonces poder dormir tú. Es un amor que duele cuando caes y no puedes levantarte, porque sabes que Ella vive esos momentos como los peores de su vida. Y aun así, si pudieras cambiarte por Ella, lo harías sin pensarlo.

- Con los años descubres que este amor tiene raíces profundas, raíces que se aferran al alma como el oro al capital, como el sentimiento al deseo más íntimo. Es un amor que no se desgasta, que no se negocia, que no se rinde. Algunos lo llamamos amor para siempre. Otros, simplemente, amor eterno.

- Y quizá, en un mundo que parece vivir de prisa, dividido y cansado, este amor maduro sea también una forma de esperanza. Un recordatorio de que todavía existen vínculos capaces de sostener, de sanar, de iluminar. Que aún hay miradas que abrigan, manos que acompañan y vidas que se entrelazan para resistir la intemperie. Tal vez el futuro dependa, en parte, de que sepamos cuidar este amor que no hace ruido, pero que lo cambia todo.

28/02/26

Día de las Enfermedades Raras: Cuando la memoria es resistencia

 Las enfermedades raras siguen pidiendo voz, presencia y compromiso

Imagen de Brok

28 febrero 2026 

- A veces uno piensa que, con el paso del tiempo, algo habría cambiado para quienes conviven con esas dolencias que seguimos llamando “raras”. Pero la realidad continúa siendo tozuda: demasiadas familias siguen sintiéndose solas, demasiado esfuerzo recae sobre quienes menos pueden sostenerlo y la atención institucional continúa siendo insuficiente. Gobiernos, medios, programas de radio o televisión… todos pasan de puntillas por un asunto que exige presencia, recursos y compromiso. Y la investigación, que debería ser el faro, avanza con una lentitud que duele.

- Por eso seguimos hablando, insistiendo, recordando. Porque si dejamos de contarlo, se desvanece. Y no podemos permitirlo. Si tú puedes, súmate: dilo, repítelo, haz que no se olvide.

- Entre 5.000 y 7.000 enfermedades raras en el mundo (estimación internacional ampliamente aceptada por organismos como FEDER, EURORDIS y el Instituto de Salud Carlos III), afectan hoy a personas cuyas capacidades físicas, cognitivas, sensoriales o conductuales se ven alteradas de formas muy diversas. La variedad de síntomas y la complejidad de cada caso hacen que el diagnóstico sea un laberinto y el tratamiento, cuando existe, un camino incierto. La mayoría de estas patologías son crónicas y degenerativas; un 65% son graves e invalidantes, y casi la mitad de quienes las padecen carecen de un tratamiento adecuado.

– En días como este, me aferro a una certeza que nunca falla: cada paso que damos, por pequeño que parezca, es una victoria contra la sombra de las enfermedades raras. Somos más fuertes que el miedo, más tercos que el dolor y más luminosos que cualquier diagnóstico. Porque vivir es avanzar, incluso cuando el camino se estrecha; es levantar la mirada, recuperar el aliento y recordar que la esperanza también es una forma de lucha. Y aquí seguimos, desplegando coraje, sumando manos y abriendo horizontes, convencidos de que toda vida merece su cielo limpio y su mañana posible.

26/02/26

De noticias que cansan y deportes que alivian

Un intento de encontrar algo bueno entre tanto titular


26 febrero 2026

- Hoy me gustaría compartir una de esas pequeñas verdades que aparecen en los medios y que, a veces, ayudan a levantar el ánimo de muchos amigos.

- Me repasé las portadas de todos los periódicos llamados de tirada nacional y, tras un buen rato de lectura y análisis, decidí dejarlo.

- Cambié el enfoque: busqué en esas mismas portadas alguna noticia positiva, esperanzadora o capaz de animar un poco el alma de todos después de varios días de bajones de salud, propios y ajenos.

- Un buen amigo (que pasa más horas en el IVO que algunos diputados en el Parlamento), me hizo una sugerencia. Como es deportista de chándal y zapatilla en los felices domingos por la mañana, y además del ATM (y no del RM, que jugó anoche), me dejó esta portada.


- Al final, uno llega a la conclusión de que es más saludable hablar de balones en juego que de política, incluso sin ser acólito de ningún idealismo convertido en partido. De balones se discute; de política, a veces, parece que se reclutan voluntarios para una velada de boxeo. Sigamos soñando un poco, que siempre ayuda.

24/02/26

La honestidad y la política


24 febrero 2026

- Pedro era aquel fontanero que un día, casi sin darse cuenta, terminó siendo concejal de Turismo del PCE en uno de esos pueblos preciosos de La Marina donde los 80 aún huelen a cal, a mar y a asambleas en la plaza. Hoy lo sigues viendo en todas las fiestas, actos sindicales y encuentros sociales, aunque nadie lo invite. Pedro era y sigue siendo, uno de esos idealistas de antes, de cuando la política era un medio para llevar la voz del pueblo y no un atajo para vivir mejor. 

- A mí me enamoró desde el primer día, cuando me montaba huelgas en las obras y me arruinaba los jornales, los rendimientos, los plazos y mi incipiente cargo de jefe de grupo de obras. Nos respetábamos. Conmigo pinchaba en carne viva, le resultaba fácil hacer su papel en mis obras, y aun así nos hicimos amigos… mucho. 

- Ahora Pedro es un setentón feliz (como yo), que suspira cuando oye hablar de política o de los logros sociales perdidos. No comenta nada, salvo conmigo. – “Vivimos en una caja cuyas paredes son las del mismo infierno, Enrique, calientes e invisibles. Cualquier día nos ahogan en su maldad y en su fuego” – me dice mientras levanta la vista y me clava esos ojos azules de ángel castigador que lleva dentro, justo cuando deja de colorear el dibujo del infierno que su nieto tiene que entregar el viernes. 

- Un trozo de pan… quemado por algunas desilusiones, decepciones y un cansancio que él disimula dándole cancha a la ingenuidad. – “Hay que empezar desde abajo, desde el principio, Enrique. Desde las escuelas de los más pequeños. Hay que volver a empezar a luchar, como siempre. El mundo no aprende, sus fracasos son cíclicos. Sepámoslo, aceptémoslo, no decaigamos. Hay solución… es cosa de todos”. 

- Y dejé a Pedro pintando con sus lápices de colores… como un niño, como queriendo (admirablemente), volver a empezar coloreando dibujos de los que, quizá, nunca debimos salir. 

- Y mientras lo miraba, pensé que tal vez ahí estaba la única política honesta que nos queda: la que nace sin pedir nada, la que no busca sillones ni aplausos, la que se construye desde abajo, desde la verdad sencilla de la gente que aún cree. Ojalá hoy, mañana, y los que vengan, encuentren un poco de ese espíritu. Lo necesitamos.

22/02/26

El tiempo que nos hace personas

Ciclos que pasan deprisa, vidas que se enseñan despacio

Fotografía de Robert Doisneau

22 febrero 2026

- Un día corres detrás de un balón de trapos mientras Él vigila todos tus pasos, como si el mundo entero cupiera en su mirada. Y, sin darte cuenta, llega ese instante irrepetible en que tu primer y único enano se queda dormido sobre tu barriga, haciendo la pipa, y descubres que no existe mayor milagro que ese pequeño peso confiado sobre tu pecho. Pasa el tiempo y, en un día que nunca quisiste que llegara, te encuentras en una sala de hospital diciéndole adiós a Él, a tu viejo, agradeciendo en silencio todo lo que te enseñó, sin palabras.

- Más tarde la vida te devuelve al principio, como si quisiera recordarte que nada se pierde del todo. Vuelves a Él cuando ves a los enanos de tu enano dormirse en tu, ahora ya, oronda barriga, y sientes que la rueda sigue girando con una ternura que desarma. Ellos empiezan a querer ser mayores, y tú empiezas a entender que la vida es eso: una sucesión rápida y preciosa de ciclos que se repiten sin repetirse nunca igual. Descubres que la vida es irrepetible, única y corta, sí, pero también inmensa en cada pequeño instante que se deja vivir.

- Vayamos con cuidado, porque a veces, sin darnos cuenta, nos perdemos en lo que no importa. El tiempo pasa con una prisa que asusta y, precisamente por eso, cada momento merece ser vivido como si fuera el único. 

- La vida nos reclama presencia, dedicación y cariño hacia quienes nos quieren, pero también nos recuerda que nosotros existimos, que también somos parte del viaje. No venimos a dar lecciones, ni falta que hace; basta con acompañar, con explicar lo que aprendimos, con enseñar a razonar y, sobre todo, con fomentar eso tan sencillo y tan difícil de encontrar y que los intelectuales del alma llaman “aprender a ser personas”. 

- Porque al final, cuando miras atrás, descubres que lo único que permanece es la huella de cómo hemos querido y cómo lo hemos hecho sin que apenas fuera perceptible hasta el día en que la ausencia nos devuelva la presencia que algún día tuvimos igual que nosotros hicimos con nuestros ancestros.

20/02/26

Aquellos domingos, estos domingos

Un viaje de la infancia a la madurez con la misma luz de fondo

20 febrero 2026

- Hay días que parecen hechos de memoria. El domingo (al que va veo asomarse por el calendario semanal), por ejemplo. Durante años fue un territorio sagrado, un pequeño paréntesis donde la vida se permitía ser amable incluso cuando alrededor todo parecía crujir tras una dura situación de postguerra como la que vivimos en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado en nuestro País.

- Hoy el mundo ha cambiado, pero la fragilidad sigue siendo la misma: basta un mal titular o una mala racha para que uno sienta que todo se tambalea. Quizá por eso sigo defendiendo el domingo como un acto de resistencia íntima. 

- Yo deseaba que fuera domingo. Era el día en que mi padre nos llevaba en golondrina hasta el Faro de Barcelona o nos sentaba en aquellas sesiones matinales de cinerama que parecían inventadas para que los niños creyéramos en lo imposible. Después venía el vermut con patatitas de bolsa de colores y, por la tarde, Sarriá y nuestro Espanyol. Mamá remataba la fiesta con sus macarrones de corte redondo, con mucharnóns, y yo, como siempre, acababa chupándome los dedos mientras todos me recordaban lo marrano que yo era comiendo. 

- Ay, aquellos domingos. Hoy los domingos tienen otro ritmo. Ya no corro, ya no llego tarde a nada, ya no tengo que salvar semanas enteras en un solo día. Ahora los domingos me encuentran a mí, no al revés. Y cuando veo a cualquiera de mis nietos y me sueltan esa frase sonriente que me abrillanta los ojos: “Avi, si estás aquí es que es domingo". Luego un reparto de abrazos que hacen que mis ojos sigan brillando.

- Entiendo que el tiempo no se pierde: se transforma. Quizá esa sea la enseñanza que uno solo descubre con los años. El domingo no es un día: es una actitud. Es la decisión de detenerse, de mirar alrededor, de agradecer lo que permanece y de aceptar lo que cambia. Es un recordatorio de que la vida, incluso con sus grietas, sigue ofreciéndonos pequeños rituales capaces de sostenernos. Feliz domingo, amigos y amigas. Aprovechadlo. El tiempo no vuelve, pero nosotros sí podemos volver a él con otra mirada, más sabia, más tranquila, más nuestra.

Loa a un amor de toda una vida

La historia de dos vidas que se sostienen, se cuidan y se eligen siempre. Imagen obtenida con la ayuda de Grok 30 marzo 2026 - Hay días en l...