Cuando la vida se estrecha, el sentido se ensancha
Entre la noche y el amanecer
(Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft)
05 abril 2026
- Hay un momento —no siempre llega a la misma edad, ni con el mismo aviso— en el que el sentido, el valor y la necesidad de la vida dejan de ser ideas abstractas y se convierten en algo urgente. Curiosamente, ese interés crece de forma inversamente proporcional al tiempo que sentimos que nos queda para disfrutarla. Como si la vida, al estrecharse, nos obligara a mirarla de frente.
“aprovecha cada segundo”,“vive hoy, mañana puede ser tarde”,“hazlo ahora”.
- Siempre los leímos como quien mira un cartel en la carretera: se ve, se reconoce, pero no se siente propio. Y además, muchos de ellos llegaban con ese “reenviado” que les quitaba alma y los convertía en ruido.
- Pero un día —sin pedir permiso— descubres que quizás ayer se hizo corto, que dejaste cosas por hacer, que el mañana empieza a cubrirse de nubes que no habías previsto. Y entonces entiendes que esos mensajes, tan repetidos, tan manidos, tenían más verdad de la que queríamos admitir.
Sí, me cuesta dormir.Sí, mis males me van cercando.Sí, hay noches en las que el silencio pesa más de lo que debería.
- Pero también sé esto:
Llegar hasta aquí ya es un éxito.
Haber amado, reído, creado, acompañado… eso no me lo quita nadie.
Cada día que pude caminar, escribir, escuchar, aprender, ha sido un regalo.
Y aunque el tiempo no siempre lo hayamos usado con la maestría que merecía, la vida no se mide por la perfección, sino por la presencia.
"En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible." Albert Camus

Tienes razón en tus palabras; escuchamos, vemos, leemos esos mensajes, pero siempre los consideramos prematuros para nosotros. Aun sabiendo de la finitud de la vida, aplazamos el final en el consciente y ya de paso en el subconsciente; eso son cosas de mal agüero. Pero es mejor tenerlo en cuenta; eso que tienes previsto decir o hacer un día de estos, hazlo hoy.
ResponderEliminarMuy acertada la frase de A. Camus.
Un abrazo.
Enrique, tu reflexión me ha conmovido por su hondura y por la serenidad con que asumes el paso del tiempo. No hay resignación, sino una sabiduría que brota de haber vivido con plenitud lo humano: el amor, la creación, la compañía. Esa conciencia de finitud no empobrece, al contrario, da relieve y sentido a lo vivido. Me gusta cómo enlazas la fragilidad del cuerpo con la fortaleza del espíritu agradecido. Quizás ahí reside la gran lección: no tanto en “aprovechar el tiempo” como en haberlo habitado con presencia y gratitud.
ResponderEliminarBuen día, profundo y realista amigo Enrique.
ResponderEliminarCada palabra tuya va, suele ir, envuelta en lo más "profundo" de la realidad del ser humano. Profunda realidad de la que no siempre se es consciente, ¡casi nunca!
Y sin embargo hoy, y así en los últimos tiempos, y de tu mano, serena, y cada vez más sabia, mayor certeza, las realidades de la vida llegan!
Pero esto no llega a tu vida, ni a la de nadie, cuando se cuenta con cinco, diez o veinte años. Todo esto llega cuando la semilla plantada, cuando quiera que fuese, florece!
Y no cabe lamentar, ¡y no lo haces!, que con este bagaje hoy... la vida marque sus ritmos!
Eres como persona, uno más. ¡Cómo no! Pero tu cercanía y afabilidad, tu inteligencia y saber estar, tu comprensión de las cosas, y sobre todo tu compartir lo que eres y sabes, destaca, amigo!
¡Simplemente destacas!
Mi gran abrazo, hoy y siempre!