21/07/26

El día en que salí a buscarme (todo un útil sueño)

La noche en que entendí que encontrarse es volver al lugar donde uno respira

Fotografía de Catalá Roca

21 julio 2026

- Soñé que todos salían a buscarme y no me encontraban. Yo quería ayudarles, pero tampoco podía. La ansiedad crecía en ellos y en mí, como si cada intento añadiera más distancia. Incluso yo mismo salí a buscarme, y ni así logré dar conmigo; quizá estaba demasiado ocupado para aparecer. 

- Pero encontrarse no es aparecer en un sitio: es recuperar la calma, volver a ser quien uno es, dejar de estar perdido en obligaciones que nos borran. Por eso importa. Porque cuando uno se encuentra, vuelve a su lugar, y desde ahí puede acompañar a los demás sin desaparecer de sí mismo.

19/07/26

Segunda estrella en el horizonte

 Cuando el sueño se vuelve camino

Fotografía de Cristophe Gilbert

19 julio 2026

- Nada como saber verse los pies por debajo, o el alma de costado… entre piernas. Esa forma tan nuestra de comprobar que seguimos aquí, que aún hay un cuerpo que sostiene una historia y un alma que insiste en contarnos que la vida, incluso ahora, sigue teniendo sentido.

- Oscar Wilde dijo que “a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”. Con los años descubres que esos instantes no siempre llegan con fanfarria: a veces aparecen en mitad de un silencio, en una luz que entra sin pedir permiso, en un gesto mínimo que te recuerda que sigues siendo tú.

- Hoy, en este tiempo tan distinto, sigo pensando que la vida se resume en esos segundos que nos despiertan. No importa si el mundo anda revuelto, si las noticias se empeñan en recordarnos lo peor de nosotros, si el cansancio se ha quedado conmigo para siempre. Lo que importa es ese instante que nos devuelve a la vida, aunque sea por un breve destello.

- Quizá sea una conversación con alguien que queremos. Quizá sea un paseo corto, una canción que nos acompaña desde hace décadas, una mirada que no esperábamos. Quizá sea simplemente recordar que seguimos aquí, que aún sentimos, que aún nos emociona lo pequeño.

- Este espacio nació para eso: para escribir sobre salud, clima y los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir. Y aunque el tiempo haya cambiado, aunque mis fuerzas ya no sean las mismas, sigo creyendo que vale la pena dejar constancia de estos instantes que nos sostienen.

- Y ahora, como decía mi abuela, “a seguir viviendo, que para eso estamos”.

18/07/26

Unicornio de porcelana

 18 julio 2026

- Un precioso vídeo para una bella y feliz tarde de julio. Aviso para las almas sensibles: este es un vídeo que acaricia la memoria, que la ordena con delicadeza y que deja en el aire una luz capaz de reconciliarnos con lo vivido.



17/07/26

Cuando te quieren, amanece mejor

Un saludo desde el coche, un abrazo del noterindas y el deseo de seguir viviendo

No te rindas, atribuido a Benedetti

17 julio 2026

- Amanece sin novedad pues todo sigue igual; Pepe me ha saludado al verme pasar y me ha lanzado un mensaje: «¿Tan temprano hoy?»; como siempre, le he respondido desde el coche, sin bajarme, con ese gesto rápido y cordial que nos basta para saber que todo sigue en su sitio.

- Volver al camino de la danza terapéutica del amor propio madrugador con esos chicos del noterindas y que se mueven como los mismos bailarines de la Rusia de antes, es ya una costumbre que tiene mucho de refugio; las cosas parecen todas en un mismo lugar; saber que no hay nada nuevo en la escasa o nula investigación sobre las causas que le obligan a seguir contigo a la discapacidad que le quita calidad a tu vida, es una prueba más que debes administrar en tu orden vivencial… sin remedio.

- Pero hoy, al contarlo, siento algo más luminoso que entonces: esa dignidad que mencionaba —refugio de administradores, de Reyes, de solventes emperadores, de inexistentes políticos de hoy— también es el refugio de quienes, como tú, solo quieren vivir y vivir y vivir… con el empeño de seguir haciéndolo porque son felices y porque quieren seguir siéndolo a pesar de todo.

- Y al grito del colectivo noterindas, abrazándonos, en la aun y corta distancia, intencionalmente todos y todas y hoy especialmente conmigo, hemos sentido que debemos seguir, que vale la pena querer vivir. Porque cuando te quieren, cuando te sostienen sin saberlo, cuando te miran como si fueras imprescindible, la vida se vuelve más grande que la propia herida. Ellos —los que te quieren, los que sin saberlo te animan a querer seguir— son el consuelo que llega cuando no hay consuelo fácil, el impulso que te recuerda que aún hay días por estrenar.

- Les despido igual que los recibí, sin bajar del coche y con la mano abierta, bajar del coche es otra cosa a la que aún no puedo mostrarme como era y con ello evidenciar mi escasa movilidad.

- No obstante, el mensaje se renueva, el mensaje es nuevamente válido… No te rindas, tengas lo que tengas encima para soportar. No te rindas, por favor. 

- Adiós, Chicos, adiós, Enrique ... cuando pueda, vuelvo.

15/07/26

La serenidad que vuelve cuando la nombramos

Una verdad tranquila para seguir caminando sin prisa.

Fotografía de Cartier-Bresson

15 julio 2026

Me levanté con el alma poética y me lancé a contarle, cantarle (una vez más), uno de los poemas más ilustres, dentro de mis favoritos:
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
 Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
 ¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
 Lo escribió Antonio Machado 

- Y mientras releo estos versos que tantas veces me han acompañado, descubro que aún hoy siguen abriéndome una ventana limpia hacia lo que permanece. Porque incluso en los días más silenciosos, siempre queda una mano que recordar, un amanecer que esperar, una vereda blanca que vuelve a aparecer cuando menos lo imaginas. La vida, al final, suele estar en el otro lado de la cama, aguardando con paciencia a que volvamos a levantarnos para seguir caminando hacia esos montes azules que nunca se terminan.

13/07/26

Cuando el día pesa

La claridad que siempre vuelve, incluso en los días torcidos

La Chanca-Almeria-1960-Pérez Siquier

13 julio 2026

– Hoy escribo muy temprano ya que tengo una importante cita en mi SPA favorito del cual saldré a saber cuándo, aunque me digan que mi visita de hoy es para que me hagan un “trabajo” de tipo ambulatorio.

– ¿Qué nos queda de todos estos continuos viajes al SPA?

– Nos queda que la vida es bella, aunque no eterna…

– Y, aun así, incluso en medio de estos días que parecen no dar tregua, siempre queda algo que nos rescata. A veces es una palabra, otras una mirada, otras simplemente el silencio del propio camino. Pero llega. Siempre llega. Esa claridad que se abre paso cuando menos lo esperamos y que nos recuerda que, pese al cansancio y a la incertidumbre, la felicidad sigue ahí, fiel, esperando su momento para volver a encendernos por dentro.




11/07/26

Los sueños siguen siendo sueños

Cuando la vida despierta, los sueños siguen caminando con nosotros.



11 julio 2026

- A veces los sueños llegan como visitantes inesperados. No avisan, no piden permiso, no preguntan si estamos preparados. Simplemente aparecen, se instalan en la noche y nos regalan una versión distinta de nosotros mismos. En aquel viejo post hablaste de ser Tarzán, de acabar convertido en príncipe y de bailar una bossa nova en Copacabana. Hoy, tantos años después, esos símbolos siguen teniendo sentido, pero ya no de la misma manera.

- Porque los sueños cambian cuando cambiamos nosotros. Antes eran aventuras, disfraces, fantasías que nos llevaban lejos. Ahora son otra cosa: una forma de recordarnos que seguimos vivos por dentro, que la imaginación no envejece, que el alma todavía tiene lugares a los que quiere viajar. Ya no necesitamos ser héroes ni príncipes; nos basta con sentir que aún hay luz detrás de los párpados.

- La vida, como decía Calderón, es ilusión, sombra, ficción. Pero también es persistencia. Es ese gesto de seguir soñando incluso cuando el cuerpo protesta, cuando el cansancio se queda a vivir con nosotros, cuando los días parecen repetirse. Soñar no es escapar: es sostenerse. Es mantener encendida una parte de nosotros que no se rinde.

- Y quizá por eso los sueños de ahora son más tranquilos. No necesitan selvas ni coronas. Se conforman con una playa, con una música suave, con una conversación que nos acompaña. Son sueños que no buscan cambiar el mundo, sino recordarnos que todavía tenemos un mundo propio.

- Lo hermoso es que, aunque hayan pasado tantos años desde que escribí alguno de aquellos posts de principios del 2000, la esencia sigue intacta: los sueños siguen siendo sueños, y siguen siendo nuestros. No importa la edad, no importa el ritmo, no importa el cansancio. Mientras soñemos, seguimos avanzando.

- Y aquí está la parte optimista, la que hoy toca decir: Los sueños no son un refugio del pasado, sino una promesa del futuro. Cada vez que soñamos, algo dentro de nosotros se mueve hacia adelante.

N: Dejo arriba una de mis canciones diez

El día en que salí a buscarme (todo un útil sueño)

La noche en que entendí que encontrarse es volver al lugar donde uno respira Fotografía de Catalá Roca 21 julio 2026 - Soñé que todos salían...