Cuando las musas callan, la propia existencia dicta sus versos y me recuerda que vivir sigue siendo un milagro.
12 agosto 2026
- Hoy estoy como algunas veces cuenta Ernesto que le sucede lo mismo cuando se pone a escribir y que tan bien definió Serrat en aquella gran cancion que ahora no recuerdo su nombre, pero que luego buscaré y la dejaré aquí para deleite de quien quiera escucharla: "las musas han pasado de mí, andarán de vacaciones".
- Pero pronto recupero el norte de mis razones para escribir y no sé si debería volver a llorar cuando escuché en una de las emisoras de radio de la noche a un chaval marroquí desde Ceuta contando sus razones para huir de su País y de su casa; tampoco sé si debería quejarme de algún mal que a mi pudiera sucederme, cuando en la misma emisora escuché a una mujer que desde uno de los muchos incendios patrios actuales, contaba que ardió su casa y ya no tenía nada, ni casa, ni forma de vida, ni recuerdos.
- Pensar en escribir sobre el buen o mal hacer de los políticos (de todos los colores), no me es nada agradable y aún menos de la tendencia mundial del auge de las llamadas políticas de la ultraderecha. Entonces ... ¿de qué escribir?
- Pues ya encontré una importante razón sobre lo que escribir y de forma muy escueta: A mis 77 años me siento feliz, querido por Ella y también por toda una familia que jamás hubiera soñado tener. Y mientras lo escribo, no puedo evitar sentir una profunda gratitud por esta vida que me ha dejado vivirla entera, con sus luces y sus sombras, con sus pérdidas y sus hallazgos, con todo lo que me ha permitido ser y sentir. Qué placer seguir aquí, celebrando cada día que llega, como un regalo que aún me sorprende.






