05/07/26

La presencia que no se va

 Incluso en los días inmóviles, la vida insiste

Autor DESCONOCIDO- Fotografía de mis archivos de Internet

5 julio 2026

- Hay días en los que uno no puede moverse, en los que el cuerpo impone su ley y la casa se convierte en territorio único. Y aun así, incluso en esta quietud forzada, la vida sigue apareciendo. A veces en forma de recuerdo, otras en forma de pensamiento que se abre paso sin pedir permiso, otras en un gesto pequeño que te llega desde alguien que te quiere. La vida insiste, incluso cuando tú no puedes hacerlo.

- Hoy, 5 de julio de 2026, he vuelto a pensar en esa idea que siempre me ha acompañado: la vida acostumbra a estar en otra parte, pero nunca demasiado lejos. Con los años descubres que suele colocarse a un lado, esperando a que la mires. Y cuando lo haces, cuando te detienes de verdad, te das cuenta de que sigue ahí, aunque el mundo exterior quede lejos y la movilidad sea un recuerdo temporal.

- La vida aparece en la memoria de quienes te han acompañado, en las conversaciones que te sostienen, en los silencios que te enseñan más que cualquier discurso. Aparece en la gente que permanece, en la que no se va, en la que entiende sin necesidad de explicaciones. Aparece en la ternura de tu niña, que siempre encuentra la manera de recordarte que no estás solo.

- A veces, quizás demasiadas, se nos olvida lo importante. Y es curioso: cuando el cuerpo te obliga a parar, lo importante se hace visible. No hace falta moverse para sentir. No hace falta salir para estar vivo. No hace falta recorrer el mundo para comprender que la vida sigue siendo un lugar al que se vuelve.

- Hoy, desde esta quietud, la vida vuelve a estar ahí. No en la calle, no en el mar, no en los paseos que ahora no puedo hacer. Está en la memoria, en la gente que quiero, en la serenidad que llega cuando aceptas que hay días en los que solo toca estar y está, especialmente, al otro lado de la cama, donde siempre ha estado,

- La vida insiste. Y yo, mientras pueda, seguiré contándola.

03/07/26

Enamorarse de lo que permanece

La verdad serena de aceptar luces y sombras en quien queremos

Fotografía de Charles Brittin

3 julio 2026

- Mi Madre siempre me decía que uno no conoce de verdad a una persona hasta que la ve al despertar de cada día, cuando aparecen sin filtros sus virtudes y sus defectos. Luego añadía: enamórate de ambas cosas, no solo de los defectos, y yo sigo en ello, aprendiendo cada día a mirar con calma, a aceptar lo que llega y a agradecer lo que permanece. 

- Hoy, tantos años después de aquellos tiernos y firmes consejos, entiendo mejor que nunca la hondura de aquella enseñanza. Enamorarse de alguien completo —con sus luces y sus sombras— es una forma de vivir más serena, más verdadera. No se trata de idealizar, sino de acompañar: de saber que la belleza está también en lo que cuesta, en lo que desafía, en lo que nos obliga a crecer. Y si algo he aprendido en este tiempo es que el amor que acepta, que comprende y que no exige perfección, es el que nos sostiene cuando todo lo demás se tambalea. 

- Por eso este pequeño texto se deja ver hoy para recordar que la vida se hace más amable cuando miramos con bondad, cuando dejamos espacio a la imperfección y cuando celebramos que seguimos aquí, capaces de sentir, de aprender y de querer.

01/07/26

Vivir entre contradicciones

Imperfecciones, entusiasmo y la sorprendente fuerza de seguir adelante

Fotografía de Vicente Nieto Canedo (1913 - 2013)

1 julio 2026

- Dicen tantas cosas de los españoles que uno ya no sabe si reír o asentir con resignación: que somos los más maleducados al volante, que lideramos el fracaso escolar, que trabajamos más horas de las que conviene y que aun así rendimos menos que cuando cruzamos la frontera; que podemos pagar 250 € por un partido de fútbol y al día siguiente encabezar una manifestación contra la explotación del obrero; que solo somos infieles cuando nos pillan; que Colón descubrió América y nadie entiende por qué volvió… y, sin embargo, también dicen —y ahí sí que nos reconocemos— que en España se vive como en ningún otro lugar del planeta, con permiso de griegos, chipriotas, portugueses e italianos del sur. Una mezcla deliciosa de contradicción y vitalidad que, nos guste o no, forma parte de nuestra manera de estar en el mundo.

- Quizá por eso seguimos adelante con una sonrisa que a veces parece resistencia y otras, pura celebración. Porque, pese a nuestras manías y nuestras torpezas, sabemos encontrarnos, reírnos de nosotros mismos y levantar el ánimo del que camina a nuestro lado. Y en ese gesto —tan sencillo, tan nuestro— está la verdadera fuerza de vivir: la capacidad de mejorar sin perder la alegría, de aprender sin renunciar a lo que nos hace únicos. Contarás con ello siempre; en esa mezcla de imperfección y entusiasmo late la mejor versión de lo que somos y de lo que aún podemos llegar a ser, como si cada día nos ofreciera una oportunidad discreta pero luminosa para seguir creciendo sin perder la alegría.

29/06/26

Aquella revolución que nos hizo adultos

Juventud, errores y la luz que aún nos acompaña

Fotografía de Bert Hardy

29 junio 2026 

- Juan era el peor estudiante del grupo de amigos de siempre, a mediados de los 60 nos íbamos al San Carlos Club y a La Cova del Drac, éramos los reyes del futuro. Todos nuestros antecesores se habían vuelto bobos y acomodados, la revolución buena era pija y además, en el otro lado de ésta, de la revolución, estaba la de los obreros de la Seat, los Cocos y hasta los resurgidos Anarquistas que lo eran sin saber por qué, pero lo eran por ser siempre de lo contrario. Ellos ponían la masa y los cuerpos, ya que se llevaban los mayores palos y la mayor represión de los grises de la época.

- Pero Juan ya apuntaba maneras, más rojo y más rico que nadie. Él siempre pagaba las copas y los melindros con chocolate en Petrixol y lo que hiciera falta. Era nuestro Líder. Su padre, el que salía en los papeles del amiguismo político de la época (aunque luego, a partir del 78, se autoenfundó la camiseta de los de CiU de toda la vida), era nuestro protector y el de su hijo, claro. Si había palos y retirada de DNI, él nos lavaba con agua bendita y nos sacaba de las garras de Layetana. (Central CNP).

- Juan, como todos, se hizo —y nos hicimos— del SLDEUB, el sindicato libre democrático de estudiantes de la UB. Salíamos a la calle a protestar y hasta nos hacíamos heridas en el alma para ser más convincentes. Éramos la estrella polar de nuestros compañeros. Bueno, yo solo me subí al carro, pero como si lo fuera: dejé el alma en ello. Luego el fútbol, el amor y la frustrante realidad sobre la moral del líder me hicieron desertar. Lo pasamos bien, pero fue el primer aviso sobre las consecuencias de creer que la estupidez humana no existe.

- Y, sin embargo, con los años descubrimos que no todo había sido inútil. Juan, el peor estudiante, acabó encontrando su sitio lejos de los discursos y más cerca de las personas; algunos de nosotros aprendimos a vivir sin héroes; y todos, incluso los más descreídos, comprendimos que aquella mezcla de ingenuidad, coraje y torpeza juvenil nos salvó de convertirnos en adultos tristes. 

- Hoy, cuando nos reencontramos —los que quedamos—, ya no hablamos de revoluciones ni de líderes, sino de la suerte inmensa de haber compartido un tiempo en el que creíamos que podíamos cambiar el mundo. Y quizá, sin darnos cuenta, algo sí cambiamos: a nosotros mismos.

27/06/26

Caminar hacia lo que viene

 El extraño consuelo de avanzar mientras la vida se enamora de sí misma

Fotografía de Bert Hardy

27 junio 2026

- Caminar hacia el futuro produce un extraño confort pues va decreciendo a medida que te acercas a él. Es lo mismo que afrontar el paso por unas escaleras como si fuera una condición casi sexual: Bajas muy bien, pero subir …

- La vida siempre tiene varias versiones que ofrecer, a mí me basta con que tenga dos, aunque sea la misma y que yo no la cambie por ninguna otra. Lo dijo Neruda: Me enamoré de la vida, es la única que no me dejará sin antes yo hacerlo.

25/06/26

Cuando el viento nos nombra

La vida en esa vibración que aún nos sostiene

Imagen de Andre Steiner

25 junio 2026

- Abrir los ojos, sentir el viento, el sol, el frío, el calor, el sutil encanto de un abrazo, de un reencuentro o de un simple y dulce beso de amor. Las sensaciones son esas vibraciones que el alma reconoce cuando se enamora del viento y se va con él. Las hay buenas, malas y otras que nunca llegamos a experimentar. A mí, hoy, me basta solo una, quizá la única que de verdad importa: la sensación de vivir.

23/06/26

Pan, arroz y una voz que vuelve

 La memoria que nunca deja de alimentarnos

1945 - Harold M. Lambert (1913 - 2013)


23 junio 2026 

- Era una realidad misteriosa, pero sucedía a menudo. Salía del colegio corriendo, compraba las tres barras de pan de medio kilo y, por el camino, me comía lo que entonces llamaban la “torna”, porque la venta era por peso y no por piezas como ahora. Subía las escaleras de dos en dos, aquellos tres pisos más el Principal de Padre Claret, como si llegara tarde a un festín medieval. 

- Ella me dejaba la puerta entornada y me esperaba en la cocina. Lo sabía: había paella. Mejillones, calamar y algún pescado indeterminado. Lo presentía. Eran tiempos difíciles, pero todo parecía fácil. El arroz, en realidad, era blanco, hervido, y por encima le echaba un huevo crudo que sabía a gamba imperial. Y pan para mojar, mucho pan. 

- Eran tiempos de imaginar cualquier cosa, eran tiempos muy felices. Luego, ella me llamaba Cachito por aquello de la canción de la Lasso y yo solo la llamaba mamá. Mamá, te quiero… te querré siempre. “Yo también, hijo, yo también”. Y yo me quedaba mojando pan, mucho pan, tan feliz, con mi arroz.

La presencia que no se va

 Incluso en los días inmóviles, la vida insiste Autor DESCONOCIDO- Fotografía de mis archivos de Internet 5 julio 2026 - Hay días en los que...