16/03/26

La esperanza que aún nos sostiene

Una reflexión sobre la fragilidad humana y la fuerza del amor que permanece
Imagen creada con la ayuda y el pincel de Grok

16 marzo 2026

– Meditaba hoy sobre la notable y, a veces, desconcertante facilidad con la que los seres humanos pasamos del frío al calor emocional. Cambiamos de escena con tal rapidez que lo que ayer nos pareció desprecio, abuso o incluso crimen, hoy lo aceptamos como parte del paisaje. Esa volatilidad dice mucho de nuestras fragilidades, pero también de nuestra capacidad de adaptación y de búsqueda constante de sentido.

– Como decía mi Madre, clavo sobre clavo hace desaparecer al primero. Y así, casi sin darnos cuenta, las guerras actuales en Irán han desplazado de nuestra conversación la de Ucrania; del mismo modo que asumimos como “normal” que grupos ultras queden para pegarse antes de un partido o que un vecino de pie en su balcón reciba un disparo anónimo en un barrio alicantino. Pero esa normalización no es un destino inevitable: es solo el reflejo de una sociedad que aún está aprendiendo a mirar con más profundidad y a no dejarse arrastrar por la inercia del ruido.

– Sin ir más lejos, estas nuevas “normalidades” también se cuelan en el mundo de las relaciones de pareja. Y, sin embargo, incluso ahí —quizá sobre todo ahí— sigue habiendo espacio para la esperanza, para la construcción paciente, para el amor que no se rinde ante la primera sacudida.

– Recuerdo que uno de los compañeros (chileno, para más señas) de un curso de Formador de formadores al que acudí en 2007, decía que iba por su séptima mujer y que la relación más larga le había durado siete años. Según él, lo recomendable era no pasar de tres, porque ese era el tiempo “científico” del enamoramiento; prolongarlo era, decía, abrir la puerta a problemas graves. Yo siempre pensé lo contrario: que el amor que sobrevive al enamoramiento no es un problema, sino una conquista. Que la duración no depende del calendario, sino de la formación emocional, la voluntad, la ternura y la fortaleza de los sentimientos. Y que, cuando esas piezas encajan, el amor —como la amistad, como la buena voluntad— tiene la capacidad real de frenar la violencia, de desactivar la banalidad y de recordarnos que aún somos capaces de construir un mundo más humano.

– Todo es posible si no renunciamos a ello: luchemos por un amor, una amistad y una sociedad capaces de sostener lo mejor de nosotros.


14/03/26

Treinta años después, la misma chispa.

 Abrazos, risas y esa lágrima que asoma sin pedir permiso

Imagen de la IA de Bing

14 marzo 2026

- Reencontrarte con los amigos cuando hace más de quince días que no los ves es para resucitar cualquier alma dormida. 

- Todo es perfecto, como la misma tarde/noche de esos encuentros de cualquier "viernes la nuit" que ya vienen produciéndose desde casi tres décadas atrás. 

- Todo es mágico: Ese primer saludo con abrazos tensos, besos, alguna frase cariñosa y sin que falte el clásico "¿holaquetalcomoestás?", pregunta no exenta de que a más de uno se le escape alguna inoportuna, aunque sentida, lágrima.

- No quiero añadir nada más, sólo, que hay suspiros, gestos y "sucesos" que una vida agradecida debe rendirle homenaje y hoy me quedo abundando en ello, porque a medida que caen las hojas del calendario entiendes que la felicidad no se busca: se reconoce en los pequeños milagros que aún te conmueven.


12/03/26

Mientras haya amor, hay camino

 Cuando el amor sostiene, la vida continúa.

Imagen de Pinterest

12 marzo 2026

- Me pasa a menudo en estos últimos meses en los que mi movilidad está muy o bastante deteriorada, y es que veo a la gente que me rodea cuando voy a algún centro público –sea un restaurante acondicionado, un Centro de Salud o hasta un supermercado– que lo hace con esa expresión mezcla de ternura, reconocimiento y una especie de memoria emocional compartida, como aquél que está viendo a un bebé siendo besado por su Madre; a un enfermo que sale en silla de ruedas de una consulta del médico; o a un veterano y joven anciano que apoyado   en su muleta en un brazo y del otro bien cogido por Ella, intenta hacer camino. 

- Ella, una vez lo sienta en su silla de la Sala de Espera, le estampa un discreto beso en los labios en señal de apoyo y de: "lucha sin rendirte, cariño. Voy a ver si ya ha llegado el médico".

- Y entonces uno comprende que la vida sigue latiendo mientras alguien te sostiene la mano. Que el cuerpo podrá cansarse, sí, pero el amor no se agota. Y mientras haya amor, hay camino.

10/03/26

Manual para Arruinar el Futuro… y Cómo Evitarlo a Última Hora

Una guía irónica para quienes aún creen que pensar es opcional, pero mejorar es posible.

Imágenes de Grok

10 marzo 2026

- Sí, sigamos así, amigos del alma, que vamos por buen camino. La sociedad nos sigue en masa, como un rebaño dócil y feliz, y lo conseguiremos: dentro de poco todos tendremos encefalograma plano. No suframos, no pensemos, no nos compliquemos la vida, que eso desgasta. Necesitamos más comida rápida, más pantallas, más ruido, más dopamina instantánea y menos libros que nos hagan sospechar que aún tenemos neuronas. Y, por supuesto, un smartphone que nos permita estar todo el día enganchado a nada, pero con la sensación de estar viviendo muchísimo. Sigamos así, que vamos bien.

- Pongamos empeño en construir un futuro sin pensamiento crítico, sin conversación profunda, sin silencios fértiles, sin curiosidad, sin cultura, sin memoria y, si es posible, sin conciencia. Luchemos por ello, porque si no resistimos, acabarán haciéndonos pensar, amar, sufrir, comprometernos… y hasta puede que nos obliguen a ser responsables de algo. Y eso sí que no.

- Pero, mira tú por dónde, todavía estamos a tiempo. A pesar de tanta ironía malvada —que también sirve para despertarnos un poco— aún podemos elegir otro camino. No estamos condenados a la superficialidad ni al encefalograma plano: basta con un gesto, una conversación honesta, un libro que nos sacuda, una mirada que nos recuerde que pensar sigue siendo un acto revolucionario. El futuro que les espera a ellos y el que aún nos queda a nosotros no está escrito; podemos mejorarlo si queremos, aunque sea a contracorriente. Y quizá, solo quizá, valga la pena intentarlo.

08/03/26

Ocho de marzo: la memoria que sigue caminando

Un día nacido de la lucha y sostenido por la esperanza de un mundo más justo

08 marzo 2026

- Cada 8 de marzo recordamos una historia que no nació como fiesta, sino como lucha. Fueron mujeres trabajadoras, muchas de ellas jóvenes inmigrantes, quienes alzaron la voz contra la explotación, los salarios injustos y la violencia que las oprimía. 

- De aquellas protestas surgieron sindicatos, movimientos sufragistas y cambios que transformaron leyes y conciencias. También hubo tragedias que marcaron para siempre esta fecha, como el incendio de la fábrica Triangle en 1911, donde murieron 146 mujeres encerradas mientras reclamaban dignidad. 

- Con el tiempo, el 8 de marzo se convirtió en un símbolo global de resistencia, memoria y derechos. Hoy seguimos recordando que la igualdad no es un regalo, sino una conquista diaria, y que el mundo avanza gracias a la fuerza, la inteligencia y la creatividad de millones de mujeres que han cambiado la historia, muchas veces en silencio. 

- Y, aun así, queda camino por recorrer. Pero cada paso cuenta, cada gesto suma, cada conciencia despierta abre un poco más la puerta del futuro. Que este 8 de marzo nos encuentre atentos, agradecidos y dispuestos a seguir caminando juntos hacia un mundo más justo, más humano y más luminoso.

En justo homenaje a una de las grandes mujeres del mundo hispano dejaré aquí un vídeo biográfico recordatorio de su enorme talento como mujer y como Reina: Isabel I de Castilla (La Católica).


06/03/26

La sonrisa que sostenía una pierna de metal

Aprendizajes inesperados entre camillas, esfuerzo y dignidad

Imagen de Grok
06 marzo 2026

- Hace un par de semanas, en mi última visita a mi SPA favorito (y yo le llamo SPA a mi admirado Hospital de San Juan de Alicante), mientras caminaba por el pasillo hacia el gimnasio donde se trata a los pacientes que necesitan rehabilitación o fisioterapia, vi sentado en la larga fila de asientos a uno de los compañeros habituales de estos dos últimos meses. Me saludó, como siempre, con una amplia sonrisa y con esa amabilidad suya que le llevó a ofrecerme el asiento contiguo.

- Bien, eso no tendría nada de especial, porque parece que todos los que acuden a esa zona terapéutica muestran un entusiasmo y una locuacidad envidiables, como si agradecieran a la vida estar como están a pesar de su estado. Pero en esta última visita, al entrar en el gimnasio y comenzar mis movimientos recomendados, vi que mi amigo (el sonriente del pasillo), estaba tumbado haciendo flexiones con las piernas, apoyando las rodillas en una cuña. A medida que pasaba el tiempo, en un momento dado él detuvo el ejercicio, se sentó en la camilla y, con gesto de dolor, se subió el pantalón de una pierna hasta la rodilla. Entonces descubrí que era una pierna metálica. La desenroscó con naturalidad, dejando a la vista el muñón. Al levantar la vista y verme sorprendido (supongo que con cara de gran asombro), sonrió y me dijo: “No pasa nada, falta un poco de aceite y sigo”.

- Yo también sonreí, pero dentro de mí volvió a quedar claro lo afortunados que somos y lo poco que a veces lo reconocemos. Nos quejamos por nada, sin apreciar el ejemplo de tantos hombres y mujeres de cualquier edad que, con lo que tienen, no se quejan de nada y son un ejemplo del que tanto deberíamos aprender.

- Mi querido fisioterapeuta, al verme cariacontecido y con los ojos ligeramente abrillantados, me dijo: “A este lugar suelen traer a los médicos residentes para que vean casos como el que acabas de presenciar y se acostumbren a la realidad de su labor. Pero yo creo (prosiguió), que también deberían traer a muchos de los enfermos que a veces inundan las salas de espera de este y otros centros sanitarios, quejándose de sus males, de su mala suerte y de su mala vida, cuando en realidad su nivel de salud es muy superior al de todos los que estáis aquí en este gimnasio con el no te rindas entre los dientes”. Me salió del alma, le di un gran abrazo... él me dio un kleenex, claro.

- Días y sucesos para no olvidar.

04/03/26

Lo que aún podemos salvar

Memoria, paisaje e identidad en un tiempo que corre demasiado deprisa 


04 marzo 2026


- A veces pienso que lo más frágil que tenemos no son las cosas, sino la memoria que las sostiene. El paisaje que nos vio crecer, las casas que guardaban voces, los rincones que parecían eternos… todo eso se nos va deshaciendo entre los dedos mientras miramos hacia otro lado. 

- Y, sin embargo, aún quedan quienes se empeñan en recordarnos que hubo un tiempo en que nuestras ciudades tenían un pulso distinto. Gente buena, testaruda, que rescata fotos antiguas, planos olvidados, historias que parecían condenadas al polvo. Ellos nos enseñan, sin decirlo, que la identidad no se hereda: se cuida. 

- Aquí, en nuestro Mediterráneo, sabemos bien lo que es perder paisaje a velocidad de vértigo. Creímos que el progreso era una carrera y que había que correrla sin mirar atrás. Y cuando quisimos darnos cuenta, ya habíamos dejado demasiadas huellas borradas. No se trata de llorar (quizá ya ni sepamos), pero sí de aprender a contarlo sin excusas a quienes vienen detrás. 

- Hoy comparto un vídeo que me emociona cada vez que lo veo. Muestra cómo, en otros lugares, fueron capaces de reconstruir desde las cenizas, de honrar lo que quedó y devolverle dignidad. No es nostalgia: es una lección. Ojalá sepamos escucharla. Ojalá aún estemos a tiempo de salvar lo que queda, aunque sea poco. Porque incluso lo poco, cuando es nuestro, vale más de lo que creemos.

En el VIDEO se ven instantáneas tomadas durante la Guerra Mundial y en el mismo cuadro se ve otra con su imagen actual. Digno de elogio.


La esperanza que aún nos sostiene

Una reflexión sobre la fragilidad humana y la fuerza del amor que permanece Imagen creada con la ayuda y el pincel de Grok 16 marzo 2026 – M...