23/04/26

El borde del miedo

Donde la incertidumbre se convierte en camino y la esperanza encuentra su forma más silenciosa

Pintura de Victor Bauer 

23 abril 2026 

- Hoy quiero montar un post que hable del miedo, sí, del miedo a lo desconocido. Y no hablo del amor de un infante ni de la guerra para un recluta al que mandan al frente. 

- Ese miedo vive en mí desde no hace mucho tiempo. Como decía un ilustre amigo: el aprecio a la vida es inversamente proporcional al tiempo que te queda para disfrutarla. 

- Entonces ya sé de qué miedo hablo, dirás, pero no ¿o sí? No lo sé. Es como cuando te cita la neuróloga de La Fe de Valencia para darte el resultado de la biopsia muscular que te hicieron días antes, o como cuando un ilustre bedel colocaba las notas de los exámenes en las vitrinas del pasillo. Yo no le llamaría miedo… más bien terror.

- Bien, pasa el tiempo… y pasa como siempre pasa. Uno cree que el miedo se queda, pero no: cambia de forma, se disfraza, se esconde detrás de un síntoma, de un silencio, de una sospecha. Y aun así, algo dentro —no sé si llamarlo instinto, terquedad o simple apego a seguir aquí— te empuja a avanzar un poco más.

- Quizá el secreto no sea vencer el miedo, sino aprender a caminar con él sin pedirle explicaciones. Aceptar que hay días en los que la vida se estrecha y otros en los que se abre como una ventana inesperada. Y en medio de todo, uno descubre que todavía queda una chispa: pequeña, sí, pero viva. Una chispa que recuerda que lo que viene no está escrito del todo, que aún puede sorprender, que aún puede ser luminoso.

- No sé qué traerán los próximos meses. Nadie lo sabe. Pero empiezo a intuir algo: incluso en la incertidumbre hay una forma de esperanza que no hace ruido, que no promete nada, pero acompaña. Una esperanza que te mira de reojo y susurra: sigue, que aún queda camino.
"La esperanza es el sueño del hombre despierto." — Aristóteles

21/04/26

Reflexiones sobre la vida y la felicidad

El secreto de estar necesitando vivir es, siempre, amar

Pintura de Alberto Pancorbo

21 abril 2026

- En un estado de salud que no me permite andar intentando ganar una maratón física, sí quisiera, y así lo intento, ganar o abrazar la de los sentimientos. El domingo me abracé con cada uno de mis cinco nietos, y no lo hice solo una vez. Primero con la mayor (19) y en ese abrazo noté esa sensación que uno guarda para las grandes ocasiones; sí, noté que nuestras almas se rozaron. Lloramos sin lágrimas, su padre nos miraba con los ojos muy brillantes por la humedad que suele producirse en las emociones sin palabras. Luego, uno tras otro, fueron pasando por mis brazos los otros cuatro, y las emociones se fueron manifestando tal y como cada uno supo interpretarlas, aunque la profundidad de la sensación fuera la misma.

- El día transcurría tranquilo, feliz, con charlas animadas, y es sorprendente ver cómo cada uno de ellos, pequeños y mayores, habla de sus cosas con una madurez que deja por tierra aquella imagen de niños en la pila bautismal o dando sus primeros pasos, jugando a querer andar. Cuando Ella me vio en ese estado, me lanzó una mirada cómplice, me cogió de la mano y me dijo, a modo de pregunta: ¿Feliz? Y yo le contesté acercándome a su oído y en voz inaudible: ¡Cada día más!

- A estas alturas de mi vida, cuando la agenda sanitaria parece empeñada en recordarme que el cuerpo tiene sus propios ritmos, descubro que mi verdadera maratón es otra: la de mantener vivas las ganas de vivir. Y lo logro porque la felicidad —esa que no hace ruido, esa que se cuela entre los gestos cotidianos— sigue siendo mi mejor aliada. No necesito grandes gestas ni hazañas físicas; me basta con sentir que, incluso en medio de mis limitaciones, la vida continúa ofreciéndome motivos para celebrarla. Mientras pueda abrazar, escuchar, emocionarme y dejar que la ternura me atraviese, seguiré avanzando con la serenidad de quien sabe que cada día, incluso los más cansados, guarda un pequeño milagro.

19/04/26

Domingo

El día en que todo se aquieta y el corazón vuelve a casa

Fotografía de Robert Doisneau

19 abril 2026

- Hay un día que sigue siendo refugio, aunque todo alrededor vaya deprisa. El domingo. Para mí —y para muchos— es el día de la paz sencilla, de la familia que se reúne sin prisa, de la compañía que no exige nada, del amor que se expresa en gestos mínimos y verdaderos.

- Un día para bajar el ritmo, agradecer lo que permanece y recordar que, incluso en semanas agitadas, siempre hay un espacio donde el mundo se aquieta.

17/04/26

El hilo secreto de las generaciones

Un viaje de amor, gratitud y esperanza que atraviesa generaciones

Imagen de Pinterest sin autor conocido


17 de abril de 2026

- A veces vuelvo, sin querer, a aquellos días de mi infancia en los que los abuelos eran el centro cálido del mundo. Eran risas, eran historias, eran manos que sostenían sin pedir nada a cambio. Fueron, sin duda, una de las mayores felicidades de mi vida. Y también, con el tiempo, fueron mi primera experiencia de despedida, ese viaje infinito que emprendieron cuando yo ya no era tan niño y empecé a comprender que la vida avanza sin detenerse.

- Hoy, muchos años después, me descubro en su lugar. Ahora somos nosotros quienes ocupamos ese espacio: los abuelos de las risas, de los juegos, de los pequeños miedos y de las primeras certezas. Y lo digo con una alegría profunda: qué privilegio es estar aquí, en este tramo del camino, rodeado de amor, de familia, de gente que se quiere y se acompaña.

- No necesito entrar en detalles. Basta con decir que me siento agradecido. Agradecido por lo vivido, por lo que vivo y por lo que aún me espera. Agradecido por cada persona que forma parte de este viaje compartido.

- Y desde esa gratitud nace la pregunta que me ronda hoy:
¿Cuándo comprenderá la humanidad que estos son los valores con los que fuimos lanzados al mundo: el amor, el cuidado, la risa, la compañía? 
- Quizá el día que lo entendamos de verdad, la vida será un poco más sencilla para todos.

15/04/26

Mañanas que despiertan certezas

Cuando la vida tiembla un instante y el amor nos devuelve al lugar donde respirar

Robert Doisneau- Una de sus más famosas fotografías-1950

15 abril 2026

- Ayer la mañana terminó donde tantas veces empieza lo inesperado: en Urgencias, en ese territorio que conozco demasiado bien y que, aun así, nunca deja de imponer. 

- Una simple RX rutinaria encendió todas las alarmas y por un momento me vi otra vez ingresado, como aquel muy cercano 20 de marzo que aún llevo grabado en la memoria. Pero no, esta vez no.

- Esta vez tocó volver a casa, con medicación para ir drenando el líquido pleural y con esa tos que no afloja, con ese aire que a veces parece no llegar del todo, pero con algo que pesa más que todo eso: seguimos. 

- Ella ya no sabe qué más hacer, y aun así lo hace todo. Su entrega es absoluta, su amor una especie de refugio que sostiene incluso cuando el cuerpo flaquea. Y yo, con eso, feliz, agradecido, consciente de lo que importa. 

- Aquí debería escribir una despedida romántica, poética y esperanzadora, y quizá sea esta: que mientras haya manos que nos sostengan, la vida siempre encuentra la manera de seguir latiendo.
John Berger: "Lo que nos sostiene no es la fuerza, sino la claridad con la que miramos lo que nos ocurre."

13/04/26

Vivir, tener una cita, y seguir adelante

Releer el pasado para comprender el presente y abrazar lo que viene

Imagen de mi archivo de fotos - Playa San Juan, Alicante


13 abril 2026

- Vivir, tener una cita, y seguir adelante

- Releer lo que escribimos en plena pandemia es como abrir una ventana a un tiempo suspendido. Aquel abril de 2020 nos obligó a detenernos, a mirarnos por dentro y a sostenernos en palabras que, de algún modo, nos mantenían vivos cuando todo parecía frágil. Hoy, con la serenidad que da la distancia, vuelvo a esas citas que entonces me acompañaron y las dejo crecer hacia este presente más complejo, pero también más consciente.

- Decía Quevedo: “Mejor vida es morir que vivir muerto”. En aquellos días oscuros, esa frase era casi un latigazo. Hoy la siento como una advertencia luminosa: no dejarnos arrastrar por inercias que nos apagan, no convertirnos en espectadores de nuestra propia vida. Vivir exige presencia, decisión, incluso torpeza. Exige equivocarse y volver a empezar. Quevedo nos recuerda que la verdadera muerte es la renuncia a sentir.

Una amiga nos escribió entonces: “Tenemos una cita con vosotros”. Qué frase tan sencilla y tan poderosa. Una cita no es solo un encuentro: es una promesa de presencia, un pacto silencioso con el otro y con uno mismo. En tiempos de distancia, aquella frase era un abrazo. Hoy sigue siéndolo, porque cada cita —con un amigo, con un libro, con un amanecer— es una forma de decirnos que seguimos aquí, que seguimos apostando por la vida.

- Cortázar, siempre tan certero, nos dejó esta maravilla: “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Qué verdad tan limpia. La esperanza no es ingenuidad: es un impulso profundo que nos empuja hacia adelante incluso cuando creemos que no queda nada. Es la vida recordándonos que quiere seguir siendo vida.

- Y luego está esa otra frase suya (de Cortázar), tan humana: “Si caes te levanto y si no, me acuesto contigo”. En 2020 la leímos como un gesto de complicidad en medio del encierro. Hoy la leo como una declaración de afecto radical: acompañar sin condiciones, estar en la caída y en la quietud, en la lucha y en el descanso. Querer sin exigir, sostener sin invadir.

- Todo aquello —las citas, los miedos, las risas, la incertidumbre— nos enseñó que la imaginación es un territorio inviolable. Por muy estrechos que sean los márgenes de la realidad, siempre queda un espacio interior donde podemos volar, recordar, inventar, soñar. Ese espacio es refugio y motor, memoria y porvenir.

- Hoy, en este tiempo nuevo, me quedo con esa lección: vivir es un acto de resistencia luminosa. No se trata de grandes gestas, sino de pequeños gestos que nos devuelven a nosotros mismos: una conversación, una lectura, un paseo, una cita inesperada, una esperanza que vuelve sin que la llamemos.

- Y por eso, ahora, mirando hacia adelante, quiero quedarme con lo que entonces apenas intuíamos: que la vida siempre encuentra la manera de abrirse paso. Que seguimos aquí, más frágiles quizá, pero también más atentos, más agradecidos, más capaces de reconocer la belleza que antes pasaba desapercibida. Que cada día es una oportunidad —modesta, imperfecta, real— para empezar de nuevo.

11/04/26

El arte sencillo de vivir

Una mirada serena a lo que aprendemos cuando dejamos de correr

 Fotografía de Judy Dater


11 abril 2025

- A veces uno llega a una edad —o quizá a un estado del alma— en el que empieza a comprender que muchas de las torpezas humanas no nacen de la maldad, sino de la simple ignorancia. Aceptarlo cuesta, y creérselo del todo, todavía más. Pero es un descanso cuando por fin ocurre.

- Durante años pensé que lo importante era llegar: alcanzar metas, cumplir etapas, sobrevivir a los días. Hoy sé que lo esencial está en otra parte. No en el destino, sino en la forma en que caminamos hacia él. En cómo miramos, cómo sentimos, cómo nos dejamos tocar por lo que sucede.

- Vivir debería ser sencillo. Lo difícil no es vivir, sino entender qué significa hacerlo de verdad. Y quizá ahí esté el misterio: en que cada cual lo descubre a su manera, a su ritmo, con sus heridas y sus luces.

- Yo sigo aprendiendo. Y sigo agradeciendo cada día esa posibilidad.

El borde del miedo

Donde la incertidumbre se convierte en camino y la esperanza encuentra su forma más silenciosa Pintura de Victor Bauer  23 abril 2026  - Hoy...