29/09/26

La paz de una conciencia tranquila

La verdadera victoria no consiste en no equivocarse nunca, sino en vivir con honestidad, rectificar cuando sea necesario y dejar un legado digno a quienes nos sucedan


David Seymour: Germany. Berlin-1947

29 septiembre 2026

La satisfacción del deber cumplido

- Hay una paz que no se compra, no se hereda y tampoco se improvisa. Es la satisfacción íntima de poder mirar atrás y reconocer que, con nuestros aciertos y nuestros errores, hemos intentado hacer lo correcto en el amor, en el trabajo, en la familia y en la amistad.

- Porque equivocarse es humano. Todos cometemos errores a lo largo de la vida. Lo verdaderamente importante no es no equivocarse nunca, sino saber reconocer el daño causado, arrepentirse con sinceridad y pedir perdón cuando corresponde. Los errores pueden ser comprendidos y perdonados cuando existe una voluntad honesta de rectificar. Más difícil de entender resulta quien ni sabe, ni quiere, ni intenta hacerlo.

- Vivir con orden, respeto y coherencia debería ser una tarea que comenzara desde que adquirimos uso de razón. Sin embargo, la vida no siempre nos enseña las lecciones a tiempo. A veces se aprende tarde y algunos interpretan esos cambios como oportunismo. Pero no siempre es así. También existe quien, tras años de tropiezos, encuentra finalmente el camino correcto y decide recorrerlo con humildad. ¿Qué hacer entonces? Seguir adelante, reparar cuanto sea posible y hacer del presente una oportunidad para ser mejores.

- La vida es corta y solo tenemos una. Por eso merece la pena elegir el bien siempre que podamos. Conviene apartar de nuestro entorno a quienes no respetan a las personas ni las normas básicas de convivencia. Vivamos como podamos, sí, pero procurando caminar por la senda recta, aquella en la que la fidelidad a los buenos principios prevalece sobre los éxitos fraudulentos o sobre la tentación de alcanzar metas a costa de pisotear la dignidad de otros.

- Necesitamos recuperar la convicción de que la integridad sigue siendo una virtud y no una ingenuidad. Que el respeto, la honestidad y la palabra dada continúan teniendo valor. Que ningún triunfo compensa una conciencia intranquila.

- Luchemos por dejar un mundo mejor que el que recibimos. Un mundo del que nuestros hijos y nuestros nietos puedan sentirse orgullosos. Un mundo en el que recuerden a sus antecesores no por aquello que acumularon, sino por aquello que sembraron en el corazón de los demás.

- No desfallezcamos. Vivimos tiempos en los que las relaciones humanas muestran demasiadas grietas, donde la intolerancia crece y donde los tambores de guerra vuelven a escucharse en demasiados rincones del planeta. Conviene estar alerta. Cuando la indiferencia avanza, todos retrocedemos.

- Estamos más cerca del borde del abismo de lo que nos gustaría reconocer. Precisamente por eso, cada gesto de bondad, cada acto de justicia y cada decisión honesta adquieren hoy un valor extraordinario.

- Que nunca nos falte el coraje para elegir el bien y la serenidad que nace de la conciencia tranquila. Esa es, quizás, la mayor satisfacción del deber cumplido.


27/09/26

El oficio de estar alegres

Porque la alegría no siempre llega sola; muchas veces nace de la forma en que decidimos mirar la vida cada mañana

Imagen obtenida con la ayuda de Grok


27 de septiembre 2026

- Hay mañanas que empiezan mucho antes de abrir los ojos. Empiezan cuando entra una rendija de claridad por la persiana siempre mal cerrada de la ventana del dormitorio; cuando el barrio bosteza despacio; cuando el primer café comienza a perfumar la casa y el mundo recupera su ruido habitual.

- Están los sonidos de siempre: alguna persiana madrugadora, los pasos apresurados de quien llega tarde, el murmullo de una radio encendida en una cocina cualquiera, el ladrido lejano de un perro convencido de que tiene algo importante que comunicar. Incluso esos pequeños contratiempos cotidianos, tan previsibles como inevitables, terminan ocupando su lugar en el decorado de cada día.

- Y uno descubre que la felicidad rara vez aparece vestida de acontecimiento extraordinario. Suele llegar disfrazada de rutina, escondida en detalles que pasan desapercibidos cuando dejamos de prestarles atención.

- Quizás el verdadero secreto para levantarse cada mañana no esté en lo que ya tenemos, sino en aquello que todavía nos queda por hacer. Mantener viva la curiosidad, conservar algún proyecto, una ilusión, una conversación pendiente, un libro a medio leer o un lugar por descubrir. Tener asuntos abiertos con la vida.

- Porque mientras existan motivos para salir al encuentro del día, por pequeños que sean, seguirá existiendo también el deseo de recorrerlo.

- La vida suele responder mejor a quienes se acercan a ella sin demasiado miedo, aceptando que nada es permanente y que casi todo es prestado. Tal vez la clave no consista en alcanzar una felicidad perfecta, sino en convencerse de que merece la pena seguir buscándola.

- Vivir sin complejos continúa siendo uno de esos horizontes que nunca se alcanzan del todo, pero que merece la pena perseguir cada día.

25/09/26

El cielo se iluminó

Los sentimientos de amor hacen de nuestra vida un camino de felicidad desconocido para quien no los conoce

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft


25 septiembre 2026

- Hoy voy a recuperar aquí una de mis notas perdidas favoritas, siempre recordando que el próximo día primero de octubre cumpliremos (Ella y yo), nuestros primeros cincuenta y cuatro años como felices casamentados.

-Aquí la dejo una vez reparada y nuevamente avivada como el mismo fuego del amor eterno:
“El cielo se iluminó desde el mismo día en que apareciste en mi vida, me convertí en el rey de los sentidos y nunca imaginé que este recorrido espacial fuera a darme tantas alegrías y tantas dudas sobre su existencia material. Nada como la magia del destino para que esas lágrimas que un día cayeron en las mejillas de mi dolor plural, persistente e invisible, rompiendo las entrañas de mi perversa imaginación, fueran las redentoras de todas mis iniquidades y de mandar al fuego reparador a todas mis muy elaboradas endechas. Sorteamos, no sin suerte, a veces, las envenenadas azagayas que todo sentir sufre en ese feliz tormento, cual supone el camino hacia esa dicha que pocos humanos dejan de perseguir y que, también, muy pocos alcanzan, pero todo ese inmenso “morir poco a poco” que me has regalado, no por esperado y deseado, ha dejado de ser lo que ha sido y es, un camino empedrado de lienzos de vida, placer, sufrimiento y si, de sentimientos encontrados, eternos y majestuosos, indoloros y sangrantes, sinceros y atrevidos, pero solo son lo que son, solo son mis adorables e irreparables sentimientos, amor.”

23/09/26

Ciudad solitaria, corazón acompañado

El final del verano devuelve la calma a esta tierra levantina y me recuerda que la verdadera fortuna no es llegar lejos, sino llegar acompañado.


23 septiembre 2026

- Salimos temprano a dar una vuelta en coche. Hace tiempo que caminar largas distancias dejó de ser algo sencillo para mí, así que nos conformamos con recorrer las calles desde la comodidad de nuestros asientos, observando cómo amanecía la ciudad.

- Se nota que el verano ya se ha despedido de esta tierra levantina. Las playas han perdido buena parte de su bullicio, los paseos ya no rebosan de gente y las calles recuperan poco a poco esa calma que permanecía escondida bajo el ruido y la alegría de la temporada estival.

- Mientras avanzábamos por avenidas inusualmente tranquilas, me sorprendió encontrar tan poca gente. Fue entonces cuando, casi sin darme cuenta, comencé a cantar aquella vieja canción de Mina, Ciudad solitaria. Es algo que hago desde hace tantos años que ya ni recuerdo cuándo empezó esa costumbre.

- Pero aquella mañana la soledad era solo una apariencia.

- A mi lado viajaba todo mi mundo. Ella. La mujer que transforma cualquier trayecto en compañía, cualquier silencio en conversación y cualquier día corriente en un día digno de ser recordado. Entre canciones, recuerdos y sonrisas compartidas, comprendí una vez más que la verdadera cercanía no depende de la multitud que nos rodea, sino de la persona con la que elegimos caminar por la vida.

- Entonces le dije que hay amores que ya no necesitan promesas porque viven instalados en las certezas. Amores que han aprendido a reconocerse en los pequeños gestos, en las miradas cómplices y en esa forma serena de compartir el tiempo que solo los años saben regalar.

- Y mientras la ciudad parecía quedarse vacía para dar la bienvenida al otoño, pensé que algo parecido ocurre también en nuestra propia existencia. Con el paso de los años desaparecen muchas prisas, se disipan numerosos ruidos y dejamos atrás preocupaciones que un día creímos imprescindibles. Lo esencial, sin embargo, permanece. Y es precisamente entonces cuando aprendemos a valorar lo que verdaderamente importa.

- Por eso hoy doy gracias. Gracias a la vida por haberme permitido llegar hasta aquí, por cada amanecer contemplado, por cada recuerdo guardado en el corazón y, sobre todo, por la inmensa fortuna de seguir compartiendo el camino con quien hace que cada etapa merezca la pena. Porque quizá la auténtica felicidad no sea alcanzar un destino determinado, sino descubrir que, a pesar del tiempo transcurrido, seguimos teniendo motivos para sonreír, para amar y para agradecer el regalo de estar aquí.


21/09/26

Sesenta años después

Un bendito vaivén del autobús que los llevaba a diario a su destino los unió para toda su vida


21 septiembre 2026

- Hoy tengo prisa pues tengo cita en mi SPA favorito (hoy otorrino), bien temprano, por eso dejaré aquí (nuevamente), una bonita historia de amor que me gusta recordar de vez en cuando.

- Él cogía el autobús de las ocho menos veinte, en la parada de San Pablo, Él sabía por qué.

- Ella subía en la parada de Padilla, y se puso ahí, como siempre, mirada coqueta hacia los cristales del infinito y agarrada con firme elegancia a la barra vertical de la puerta central del autobús rojo, pero siempre ante la atenta y torpemente disimulada mirada de Él.

- Él, un buen día, aprovechando un vaivén del bus en la curva del Paseo San Juan, se dejó caer, también torpemente, sobre ella y al susurro de un sonoro y discreto "perdón" consiguió que sus ojos, los de Ella y los de Él, se anclaran durante unos cortos y muy largos segundos, como si hubieran descubierto, ambos, un bienestar natural oculto de una belleza emocional, hasta ese momento de sus felices 17, desconocida para ellos.

- Seis años más tarde se casaron en una bella iglesia de un pueblecito cercano a la capital y se prometieron amor eterno.

- Hoy, sesenta años después de aquel bendito vaivén, ellos, (Ella y Él), siguen amándose como si fuera el primer día, haciéndolo del modo que su condición, su devoción y su sincera protección de algo que saben tener y valorar sentidamente, les permite hacerlo en la forma que la inmensidad de su sentimiento eterno les ayuda a hacerlo.

N: Parecen historias parecidas las que cuento sobre Ella y Él y hasta parecen informalmente inventadas, pero no lo son, son tan ciertas como su imaginario, aún y siempre real, final ... común y eterno.

19/09/26

Realidades que ahora son sueños

Ecos de un barrio, de una infancia y de una memoria que sigue caminando junto a nosotros

Santa María del Mar - Barcelona

19 septiembre 2026

- Y volví a soñar con esos amaneceres mágicos confundiendo los sueños con la realidad, lo cual es de lo mejor que nos podría suceder si prestáramos atención a las emociones sin necesidad de retirarles el papel de plata con el que solemos envolverlas y guardarlas en ese irreconocible espacio que todos conservamos en algún rincón del baúl de los secretos.

- Ves a esa inolvidable anciana que se sienta entre las nubes del olvido a la puerta de su casa, en el Barrio Obrero, y que, con rostro afable, te da los buenos días. Ves también a ese afilador que, pedaleando su rueda amoladora y haciendo sonar aquel viejo y sencillo instrumento musical, nos anuncia su presencia.

- Reconocemos las campanas de Santa María del Mar y nunca las confundimos con las de la algo lejana Catedral. Escuchamos la nocturna tos tabaquera del señor Josep, aquel enigmático vecino del que las malas lenguas y el Isidro, el tendero de la Plaza del Hospital, aseguraban que se comía a los niños que se portaban mal o llevaban las uñas sucias.

- Recordamos a la abuela del Enrique Avilés, que amenazaba con contarles a nuestros padres lo malísimos que éramos cuando estrellábamos nuestra elaborada pelota de papel, atada con gomas, contra los cristales de la ventana de su casa en el Pasaje Sant Pau.

- Y cómo olvidar aquel trozo de Santa Piedra que recogí en la acera de Padre Claret, uno de los mil fragmentos en que quedó convertida la cruz de la torre de la iglesia por culpa de un rayo asesino.

- Todas esas cosas son las realidades de otro tiempo que siempre vuelven y que ahora se han convertido en mis sueños. Dulces sueños.

- Quizás vuelven porque los recuerdos, cuando el corazón los trata con cariño, terminan endulzando la vida más allá del tiempo transcurrido. Nos acompañan sin hacer ruido, nos recuerdan quiénes fuimos y nos ayudan a comprender quiénes somos. Y mientras siguen iluminando nuestros pasos desde ayer, también le brindan al futuro la mejor de las existencias: la de llegar acompañado por la memoria de cuanto amamos, aprendimos y vivimos. Porque hay recuerdos que no pertenecen únicamente al pasado; también son semillas de esperanza para el mañana.

17/09/26

El legado invisible

La disciplina, el compromiso y el amor a la familia dejan una herencia que el tiempo no consigue borrar

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

17 septiembre 2026

- Apenas pude disfrutar de su compañía. Salía de casa cuando el día aún despertaba y regresaba justo a tiempo para la cena. Aquellos momentos compartidos alrededor de la mesa eran breves, pero siempre dejaban huella. Le gustaba hablar de sus experiencias y de los problemas que encontraba en el camino, convirtiendo cada conversación en una lección de vida. Nos enseñaba qué consideraba correcto y qué no, con la firmeza serena de quien estaba convencido de sus principios.

- Yo le observaba en silencio. Y le admiraba.

- Nunca necesitó levantar la voz ni imponer castigos. Tampoco hizo falta. Tenía una autoridad natural que nacía del ejemplo. La disciplina, la lealtad, la fidelidad, el respeto y, por encima de todo, su compromiso inquebrantable con la familia, el trabajo y el porvenir de sus hijos marcaron cada una de sus decisiones. Esos eran sus valores, y también su manera de entender la vida.

- Hoy, cuando pienso en él, siento una mezcla de admiración, gratitud y una envidia tan sana como imposible de disimular. Porque entonces yo le miraba con la certeza de quien ha encontrado un referente. Y cuanto más pasan los años, más comprendo el privilegio que supuso tenerlo tan cerca.

- Quizá la verdadera herencia que dejan las buenas personas no son los bienes ni las palabras, sino la huella que permanecen sembrando en quienes las observaron crecer, trabajar y amar. Y si algún día consigo inspirar en alguien una parte de la confianza, el respeto y la admiración que él despertó en mí, sentiré que algo de su legado sigue vivo. No se me ocurre un reconocimiento más hermoso ni un motivo de felicidad más grande que ser recordado, algún día, con la misma sonrisa con la que hoy le recuerdo yo a él.

La paz de una conciencia tranquila

La verdadera victoria no consiste en no equivocarse nunca, sino en vivir con honestidad, rectificar cuando sea necesario y dejar un legado d...