04/08/26

La fuerza de lo intangible

 Lo que sostiene la vida sin que podamos tocarlo

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

04 agosto 2026

- Hay días en los que uno sale a la calle buscando respuestas para lo que viene y, sin querer, también para lo que uno siente.

- La vida avanza con su ruido, sus prisas y sus distracciones, pero de vez en cuando aparece ese instante que nos recuerda que lo esencial no siempre se toca: se percibe. A veces es una mirada que acompaña, una palabra que calma, una presencia que sostiene sin hacer ruido. Son gestos mínimos, casi invisibles, pero capaces de iluminar un día entero.

- Con el tiempo uno aprende que lo verdaderamente valioso no está en lo que se ve, sino en lo que permanece dentro. Y que esos intangibles —la ternura, la memoria, la compañía, la gratitud— son los que de verdad nos mantienen en pie cuando el mundo parece torcido. La vida se sostiene en esas pequeñas luces que no se ven, pero se sienten.

PD: Dedicado a ellas dos, a la que me dio la vida y a la que aún arropa mis sueños.

02/08/26

El lugar al que avanzas

Cada día es una oportunidad para elegir la luz y construir el sitio donde quieres estar

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

02 agosto 2026

- Mirar hacia adelante no siempre es sencillo, pero cada día nos ofrece una oportunidad limpia para elegir el lugar desde el que queremos vivir. No se trata solo de metas o de horizontes lejanos, sino de ese pequeño gesto íntimo que nos recuerda que aún podemos decidir cómo caminar. En tiempos donde la maldad, las guerras y las malas gestas humanas parecen ocupar demasiado espacio, conservar un rumbo propio es un acto de resistencia luminosa.

- Ese lugar al que aspiramos —ese “donde quieres estar”— no es un destino geográfico, sino un territorio interior que se construye con salud, con clima emocional sereno y con los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir. Cada día podemos acercarnos un poco más a él, incluso cuando el mundo insiste en distraernos con ruido, miedo o incertidumbre. La clave está en no olvidar que ese espacio existe y que nos pertenece.

- Y cuando uno logra sostener esa mirada hacia adelante, algo se transforma: el futuro deja de ser amenaza y se convierte en compañía. No es poco. Es la certeza de que, pese a todo, seguimos siendo capaces de elegir la luz, de proteger lo que nos hace bien y de avanzar con la serenidad de quien sabe que el camino se construye paso a paso. Donde quieres estar, es. Y cada día, si lo decides, puedes empezar a llegar.

31/07/26

Escasez crea; abundancia destruye

Una lección de infancia que aún sostiene mi manera de vivir

Fotografía obtenida con la ayuda inicial de Grok

31 julio 2026

De pequeño, en aquellos años en que las calles eran nuestro campo de juego y la pelota la hacíamos con trapos, papel y gomas de atar (lo que encontrábamos), volví a casa después de una tarde de travesuras con los amigos destrozando persianas a pelotazos y manchando puertas de los vecinos del Pasaje San Pablo de mi ciudad natal. Subí las escaleras de un tirón, todavía con la respiración acelerada, y le solté a mi madre una frase que había escuchado por ahí: “Dice Joaquín que cuando falta lo necesario se ve quién es de verdad buena persona y te lo da todo”

- Ella se agachó, me cogió por los hombros, me miró a los ojos —como hacía siempre— y respondió: “Enric, ojalá nunca tengas que comprobarlo, pero dile a Joaquín que tiene razón”.

- Hoy, más que nunca, me acuerdo de aquel día. Esa enseñanza me acompañó siempre: me hizo estar alerta, trabajar, asumir responsabilidades y ayudar a quien lo necesitaba buscándole empleo o dándole soluciones respetables en los que demostrar su interés por salir de ese bache. 

- Con los años he visto que esa forma de vivir es la única que sostiene la dignidad en tiempos como estos, cuando algunos no tienen para comer y otros se endeudan imprudentemente para viajar a las Bahamas o para ir a una final de fútbol. 

- Yo sigo fiel a aquella mirada de mi madre, la que me enseñó que la bondad real aparece cuando la vida aprieta y no cuando todo es fácil. Y también aprendí que ayudar no es un gesto grandioso, sino una forma de estar en el mundo: atento, responsable, dispuesto a sostener a quien de verdad lo necesita. Esa conciencia, nacida de una frase escuchada de niño, ha sido siempre mi guía.

29/07/26

Sorpresa al borde de la imaginaria ciudad del sueño

Esos tardíos mensajes-e que acaban enganchándote

Fotografía sin autor conocido

29 julio 2026

- Cuando ya me retiraba a la nocturna zona noble, oigo un "clin" en el teléfono al que estaba dispuesto a apagar. Vaya, era un mensaje-e que manda mi vecino. Descubro que me atrajo el contenido y ... sí, he picado como un equivocado pez grande en busca de pasiones imposibles. Un mensaje de los que vale la pena propagar.

POR SI NO LO SABÍAS...

Hacerlo de pie fortalece la columna,
boca abajo estimula la circulación de la sangre,
boca arriba es más placentero,
hacerlo sólo es bonito, pero egoísta,
en grupo puede ser divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el coche puede ser peligroso...
Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso...
En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,
desnudos o vestidos,
sobre el césped o la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el baño.
Hacerlo, SIEMPRE es un acto de amor.
No importa la edad, ni la raza, ni el credo,
ni el sexo, ni la posición económica...

... Leer siempre es un placer


A veces estas escenas sirven para recordarnos que, por suerte, seguimos teniendo la capacidad de reírnos de lo que parecía importante y de seguir adelante sin cargar con lo que no nos pertenece. Cada día trae su pequeña lección, y esta, al menos, sin ser muy importante en apariencia, nos deja la tranquilidad de saber que la vida siempre ofrece otra oportunidad para encontrarnos con gente auténtica y momentos más amables, aunque sea cuando estás al borde del mundo del sueño. Gracias, vecino.

27/07/26

Donde nace la mañana

Pequeñas señales, silencios que acompañan y la certeza de empezar otra vez

Fotografía de Elliot Erwitt

27 julio 2026

- Amanece sin avisar, como siempre. La luz se desliza por la habitación con la paciencia de quien conoce mis ritmos, y yo la recibo con ese cuerpo que protesta, que recuerda, que insiste en contar su propia historia cada mañana. El pecho húmedo, las piernas tensas, el brazo que tarda en despertar… señales antiguas que ya no sorprenden, pero que siguen hablando.

- Hoy el silencio me acompaña. No puse la radio anoche y, aun así, algo dentro de mí ha sabido sostener la madrugada sin ruido. Desde la almohada llega una voz que no necesita volumen: “Cuando quieras, empezamos”. Y ese “cuando quieras” es siempre un abrazo.

Me acerco a la ventana. Abajo, el hombre del jardín lanza su bola como si fuera un conjuro contra la rutina. Su perro, feo y fiel, lo mira con una devoción que desarma. Esa escena mínima, tan sencilla, me regala una alegría que no esperaba.

- Los coches frente a la farmacia anuncian que hoy abre. El espejo del baño me recibe con su sinceridad habitual. Me digo, casi en secreto: “Eres tú. Incluso en los días en que cuesta reconocerte, sigues siendo tú”. La niña de la vecina llora como si el mundo se hubiese roto, y su llanto marca la hora mejor que cualquier reloj.

- Hoy tampoco pondré la radio. No la necesito. La casa respira conmigo.

- Me siento en la cama y entonces, desde el otro lado, llega la pregunta que siempre me sostiene: “¿Estás bien, cariño? - pues vamos a seguir dándole sentido a nuestros días”.

- Claro que seguimos. Seguimos porque cada día trae su pequeña luz, incluso cuando llega escondida. Seguimos porque, a pesar del cansancio que se queda conmigo para siempre, hay algo dentro que aún sabe auparse ante las dificultades. Seguimos porque hoy, igual que ayer y como mañana, será un buen día.

25/07/26

Cuando el mundo empieza en un paso y mientras la vida nos deje, lo seguiremos haciendo.

 Un gesto que aún nos sostiene

Bailando sobre mis zapatos


25 julio 2026

- Fue en aquella primera vez cuando me invitó a bailar, y algo en el mundo se abrió como una luz inesperada. Desde entonces, cada paso —breve, lento, profundo— ha sido una forma de decirnos que seguimos aquí, que el tiempo no ha logrado detener ese gesto que nació tan sencillo.

- Bailamos incluso cuando el cuerpo duda y el alma sostiene el ritmo. Bailamos aún y con el pensamiento porque aún podemos, porque aún queremos, porque desde aquel 66 que nos acompaña como una sombra fiel, seguimos encontrando música en los silencios.

- Aún seguimos haciéndolo. Y mientras la vida nos deje, lo seguiremos haciendo.

23/07/26

Recordando aquel día en que todo cambió

La tercera edad y ese instante en que el mundo vuelve a empezar

Imagen creada con la ayuda de Bing

23 julio 2026

- Hay despertares que no anuncian un día más, sino un territorio desconocido. A veces ocurre sin ruido: abres los ojos, miras la luz que se cuela por la persiana y notas que algo ha cambiado. No es la hora, no es el sueño, no es el cuerpo. Es la vida, que de pronto te dice que ya no tienes que correr hacia ninguna parte.

- Durante décadas vivimos pendientes de horarios, compromisos, reuniones, obligaciones que nos ordenan la existencia. Y un día, sin ceremonia, ese engranaje se detiene. No porque falte fuerza, sino porque llega el momento en que el tiempo deja de ser un enemigo y empieza a ser un aliado.

- La jubilación —esa palabra que muchos pronuncian con miedo y otros con alivio— ya no es lo que era. Hoy no marca el final de nada, sino el principio de una etapa que exige una pregunta nueva: ¿qué quiero hacer con mi libertad?

- No es una pregunta sencilla. La rutina, tan fiel, intenta seguir mandando. Pero basta salir a la calle, sentir el aire en la cara, mirar el cielo sin prisa, para descubrir que el mundo sigue ahí, esperando que lo explores sin reloj. Ya no hay que vestirse para cumplir, sino para vivir. Ya no hay que correr, sino caminar a tu ritmo. Ya no hay que demostrar nada, solo disfrutar de lo que eres.

- La tercera edad ya no es un rincón silencioso. Es un territorio fértil donde cabe aprender, crear, equivocarse, empezar proyectos, cerrar heridas, abrir ventanas. Es el momento en que uno puede decidir cómo quiere que sea su día, su semana, su historia.

- Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

Ahora, lo que quieras.
Ahora, lo que te haga sentir vivo.
Ahora, lo que nunca pudiste hacer.
Ahora, lo que te dé paz.
Ahora, lo que te dé alegría.
Ahora, lo que te dé sentido.

- Porque la vida, incluso cuando parece que se repliega, siempre ofrece una puerta. Y cruzarla es un acto de valentía, sí, pero también de celebración.

- La tercera edad no es un final.

- Es un comienzo que, por fin, depende solo de ti.

- Quienes estéis a punto de iniciar esta nueva etapa, permitidme deciros algo desde la distancia de los años: no temáis. Todos llegamos a ese momento con una mezcla de sorpresa y desconcierto. Yo lo viví hace muchos años, y recuerdo bien cómo uno se descubre, casi sin darse cuenta, estrenando un día sin trabajo. Cuarenta y cuatro años cotizados, una enfermedad muscular degenerativa y el inevitable paso del tiempo me habían llevado hasta allí. Había entrado en la tercera edad y, aun así, me sentía vital, válido y con ganas de hacer “nosequé”, pero de hacerlo sin orden ni concierto, a mi manera. Y los que ya estáis, como yo, muy inmersos en esa situación, sabéis bien que la jubilación no os quita nada esencial; al contrario, os devuelve tiempo, calma y una libertad que quizá nunca antes tuvimos. Aprovechadla sin prisa, sin miedo y con la certeza de que aún quedan muchos días buenos por vivir.

La fuerza de lo intangible

 Lo que sostiene la vida sin que podamos tocarlo Imagen obtenida con la ayuda de Grok 04 agosto 2026 - Hay días en los que uno sale a la cal...