- Él cogía el autobús de las ocho menos veinte, en la parada de San Pablo, Él sabía por qué.- Ella subía en la parada de Padilla, y se puso ahí, como siempre, mirada coqueta hacia los cristales del infinito y agarrada con firme elegancia a la barra vertical de la puerta central del autobús rojo, pero siempre ante la atenta y torpemente disimulada mirada de Él.- Él, un buen día, aprovechando un vaivén del bus en la curva del Paseo San Juan, se dejó caer, también torpemente, sobre ella y al susurro de un sonoro y discreto "perdón" consiguió que sus ojos, los de Ella y los de Él, se anclaran durante unos cortos y muy largos segundos, como si hubieran descubierto, ambos, un bienestar natural oculto de una belleza emocional, hasta ese momento de sus felices 17, desconocida para ellos.- Seis años más tarde se casaron en una bella iglesia de un pueblecito cercano a la capital y se prometieron amor eterno.- Hoy, sesenta años después de aquel bendito vaivén, ellos, (Ella y Él), siguen amándose como si fuera el primer día, haciéndolo del modo que su condición, su devoción y su sincera protección de algo que saben tener y valorar sentidamente, les permite hacerlo en la forma que la inmensidad de su sentimiento eterno les ayuda a hacerlo.
Es mejor soñar
Escribo para que la vida no pase sin dejar huella.
21/09/26
Sesenta años después
19/09/26
Realidades que ahora son sueños
17/09/26
El legado invisible

15/09/26
Apenas me di cuenta de que pasó el tiempo
Sí, sí, claro. No me pasa nada, Enrique. Estaba recordando que ayer conseguí reunir a mi hija, a mi nieta y a mi biznieta alrededor de la misma mesa en la que, hace treinta años, mi madre nos reunió a nosotras. Ya sé; somos mujeres precoces y, además, venimos de una larga tradición de serlo. Hemos amado tanto que solo el recuerdo de haberlo hecho me mantiene despierta y viva.He querido tanto, Enrique, que me parece una tristeza que haya quien renuncie a su maternidad, a la cercanía de los suyos, a su historia compartida y a todo lo que representa ese proyecto irrepetible que yo llamo familia. Soy feliz. Ayer estuvimos todas juntas y, posiblemente, sea la última vez que volvamos a estarlo. Nunca tuvimos demasiada suerte en el amor. Dimos y seguimos dando más de lo que recibimos, pero aun así jamás dejamos de querer. Ellos fueron y son felices; nosotras fuimos y somos sus cómplices. Somos mujeres hermanadas por un deseo común: nuestro amor por ellos y por la vida.He sido y sigo siendo una mujer feliz. Quise a mi hombre como a nada en este mundo hasta que murió. Ahora aprendo a vivir acompañada por su recuerdo. Soy feliz así. Me siento fiel a una manera de entender la vida, me siento mujer preparada para todo, me siento persona. Por eso sonrío cuando me acuerdo de él.No me hagas mucho caso, Enrique... Apenas me di cuenta de que pasó el tiempo. ¿Qué me querías decir?
13/09/26
La puerta que siempre estuvo abierta
13 septiembre 2026
- Hay días en que te levantas (ahora ya siempre con mucha dificultad), con ganas de saber, de conocer que hay detrás de aquella puerta que siempre la sueñas y nunca se abre.
- Descubres que nada es para siempre, lo sabes, pero te resignas ... ¿por qué?
- Seguramente cualquier lector que ande por aquí se hará preguntas parecidas, aunque lo más probable es que el tipo de pregunta tenga mucho que ver con su edad, condición y lugar de sus existencia. Es más que probable que cada cual tenga que ver y tener su propia puerta, pero cada cual decide si la empuja o si la teme.
- Por fin me levanto, subo la persiana, abro la ventana y noto un frío desliz fresco de aire sobre mi rostro ... oigo su voz, me vuelvo, la veo y comprendo que Ella es la puerta que siempre ha estado abierta y yo, tonto de mí, buscando en la nube de mi sueño perverso, innecesario y estúpido esa otra puerta que, seguramente, seguirá ahí, pero que cuando se abra sé, sin querer saberlo, que hay detrás de ella.
- Y así, en este 13 de septiembre, descubro algo que debería haber sabido desde siempre: que la vida no está en las puertas que se resisten, sino en las que ya están abiertas. En la presencia que permanece. En la voz que te llama. En el aire frío que te despierta. Lo demás, lo que algún día se abrirá, puede esperar.
11/09/26
Cuando la vida sonríe a través de los nietos
09/09/26
Cuando la vida se sostiene en almas que rozan la tuya
Sesenta años después
Un bendito vaivén del autobús que los llevaba a diario a su destino los unió para toda su vida 21 septiembre 2026 - Hoy tengo prisa pues ten...
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