05/04/26

Cuando el tiempo empieza a hablar más alto que nosotros

Cuando la vida se estrecha, el sentido se ensancha

Entre la noche y el amanecer 

(Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft)


05 abril 2026

- Hay un momento —no siempre llega a la misma edad, ni con el mismo aviso— en el que el sentido, el valor y la necesidad de la vida dejan de ser ideas abstractas y se convierten en algo urgente. Curiosamente, ese interés crece de forma inversamente proporcional al tiempo que sentimos que nos queda para disfrutarla. Como si la vida, al estrecharse, nos obligara a mirarla de frente.

- Cuando la salud se resiente en lo más profundo, cuando el cuerpo empieza a recordarte que no eres infinito, vuelven a tu memoria todos esos mensajes que llevas años viendo pasar por las redes:
“aprovecha cada segundo”,
“vive hoy, mañana puede ser tarde”,
“hazlo ahora”.

- Siempre los leímos como quien mira un cartel en la carretera: se ve, se reconoce, pero no se siente propio. Y además, muchos de ellos llegaban con ese “reenviado” que les quitaba alma y los convertía en ruido.

- Pero un día —sin pedir permiso— descubres que quizás ayer se hizo corto, que dejaste cosas por hacer, que el mañana empieza a cubrirse de nubes que no habías previsto. Y entonces entiendes que esos mensajes, tan repetidos, tan manidos, tenían más verdad de la que queríamos admitir.

- Aun así, no todo es pérdida. No todo es sombra. Porque vivir, incluso con sus aristas, ha sido una bendición.

Sí, me cuesta dormir.
Sí, mis males me van cercando.
Sí, hay noches en las que el silencio pesa más de lo que debería.

- Pero también sé esto:

  • Llegar hasta aquí ya es un éxito.

  • Haber amado, reído, creado, acompañado… eso no me lo quita nadie.

  • Cada día que pude caminar, escribir, escuchar, aprender, ha sido un regalo.

  • Y aunque el tiempo no siempre lo hayamos usado con la maestría que merecía, la vida no se mide por la perfección, sino por la presencia.

- Quizás no aproveché cada segundo.

- Quizás no viví con la intensidad que recomiendan esos mensajes reenviados.

- Pero viví.

- Y sigo viviendo.

- Y mientras quede un respiro, queda también una oportunidad: la de agradecer, la de mirar con serenidad, la de reconocer que, pese a todo, ha valido la pena.
"En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible." Albert Camus


 

24 comentarios:

  1. Tienes razón en tus palabras; escuchamos, vemos, leemos esos mensajes, pero siempre los consideramos prematuros para nosotros. Aun sabiendo de la finitud de la vida, aplazamos el final en el consciente y ya de paso en el subconsciente; eso son cosas de mal agüero. Pero es mejor tenerlo en cuenta; eso que tienes previsto decir o hacer un día de estos, hazlo hoy.
    Muy acertada la frase de A. Camus.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfred, qué cierto lo que dices: solemos mirar esos mensajes de reojo, como si pertenecieran siempre a otro tiempo o a otra persona. Nos creemos a salvo porque aplazamos lo inevitable, como si posponerlo lo hiciera menos real. Y sin embargo, cuando el tiempo empieza a hablar más alto que nosotros, comprendemos que la única manera de honrarlo es no dejar para mañana lo que pide ser dicho hoy.
      Esa idea de Camus —tan sencilla y tan luminosa— nos recuerda que la vida no admite borradores. Lo que importa, hazlo ahora; lo que sientes, exprésalo; lo que agradeces, dilo. Después, el tiempo sigue su curso, pero al menos nos encuentra despiertos.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Enrique, tu reflexión me ha conmovido por su hondura y por la serenidad con que asumes el paso del tiempo. No hay resignación, sino una sabiduría que brota de haber vivido con plenitud lo humano: el amor, la creación, la compañía. Esa conciencia de finitud no empobrece, al contrario, da relieve y sentido a lo vivido. Me gusta cómo enlazas la fragilidad del cuerpo con la fortaleza del espíritu agradecido. Quizás ahí reside la gran lección: no tanto en “aprovechar el tiempo” como en haberlo habitado con presencia y gratitud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, gracias por tus palabras, que leo con verdadera emoción. Creo que, cuando uno empieza a escuchar el tiempo con más nitidez, no aparece la resignación, sino una forma distinta de estar en el mundo: más sobria, más consciente, más agradecida. No se trata de dramatizar la fragilidad, sino de reconocerla como parte de lo que nos hace humanos.
      Me reconforta que hayas visto esa unión entre el cuerpo que se desgasta y el espíritu que, paradójicamente, se ensancha. Quizás la plenitud no esté en hacer más, sino en mirar mejor; no en correr detrás del tiempo, sino en habitarlo con presencia, como tú bien dices. Al final, lo vivido adquiere relieve precisamente porque sabemos que no es infinito.
      Gracias por tu lectura tan atenta y tan generosa.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  3. Buen día, profundo y realista amigo Enrique.
    Cada palabra tuya va, suele ir, envuelta en lo más "profundo" de la realidad del ser humano. Profunda realidad de la que no siempre se es consciente, ¡casi nunca!
    Y sin embargo hoy, y así en los últimos tiempos, y de tu mano, serena, y cada vez más sabia, mayor certeza, las realidades de la vida llegan!
    Pero esto no llega a tu vida, ni a la de nadie, cuando se cuenta con cinco, diez o veinte años. Todo esto llega cuando la semilla plantada, cuando quiera que fuese, florece!
    Y no cabe lamentar, ¡y no lo haces!, que con este bagaje hoy... la vida marque sus ritmos!
    Eres como persona, uno más. ¡Cómo no! Pero tu cercanía y afabilidad, tu inteligencia y saber estar, tu comprensión de las cosas, y sobre todo tu compartir lo que eres y sabes, destaca, amigo!
    ¡Simplemente destacas!
    Mi gran abrazo, hoy y siempre!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ernesto, gracias por un comentario tan generoso y tan lleno de afecto. Me emociona que leas en mis palabras algo que, en realidad, todos llevamos dentro: esa conciencia que llega cuando la vida, con sus ritmos propios, empieza a mostrarnos lo esencial. Nada de esto se aprende a los veinte años, como bien dices; hace falta que la semilla madure, que el tiempo haga su trabajo y que uno se atreva a mirar hacia dentro sin miedo.
      No siento lamento, sino una especie de claridad tranquila. Cada etapa trae su verdad, y esta —la de ahora— me invita a compartir lo que he ido comprendiendo, no porque yo destaque, sino porque todos, de un modo u otro, transitamos por los mismos pasillos interiores. Si algo de lo que escribo sirve para acompañar ese camino, entonces ya merece la pena.
      Gracias por tu cercanía constante, por tu mirada siempre amable y por ese abrazo que llega con la fuerza de la amistad sincera.
      Un fuerte abrazo, hoy y siempre.

      Eliminar
  4. Muy bien Enrique! Sigamos viviendo, recordando los buenos momentos, valorando lo que queda por vivir, un abrazo y Muy Felices Pascuas de Resurrección!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Cristina, gracias de corazón por tus palabras. Al final, eso es lo que nos sostiene: seguir viviendo con intención, guardar con cariño los buenos momentos y abrir espacio para lo que aún está por llegar. Cada día trae su pequeña luz, incluso cuando el tiempo nos habla con más firmeza.
      Te agradezco mucho tus buenos deseos y te envío también mis mejores deseos para estas Pascuas de Resurrección, que siempre nos recuerdan que la vida sabe renovarse incluso en los tramos más frágiles.
      Un fuerte abrazo y Felices Pascuas.

      Eliminar
  5. Profundas reflexiones, como siempre Enrique, y más que siempre tu mirar el lado positivo de la vida. ¡Eso es lo más importante y lo que destaco de cada uno de tus textos!
    Así se hace, amigo querido.
    Yo aprendí muy rápido -a los 38 jóvenes años- que la vida es finita. Afortunadamente, aún sigo por aquí disfrutando de cada día como si fuera el último.
    Fuerte abrazo y lo mejor para ti que imagino estarás con tu familia en este domingo de Pascuas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lu, gracias por tus palabras tan afectuosas. Me alegra que encuentres en mis textos ese intento —siempre imperfecto, pero sincero— de mirar el lado luminoso de la vida, incluso cuando el tiempo nos recuerda su finitud. Tú lo aprendiste muy pronto, y quizá por eso hablas con esa mezcla de fuerza y gratitud que tanto admiro.
      Seguir aquí, como dices, disfrutando cada día como si fuera el último, no es una consigna vacía: es una forma de estar en el mundo que solo nace cuando uno ha pasado por ciertos umbrales. Y tú lo expresas con una claridad que conmueve.
      Ojalá este domingo de Pascua te encuentre rodeada de cariño y de calma. Yo también estaré con la familia, celebrando esa pequeña renovación interior que estas fechas siempre traen.
      Un fuerte abrazo, amiga querida.

      Eliminar
  6. Uno debe agradecer todo lo que Dios no da. cada día y segundo que nos da y tratar de ser mejores. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Judit, qué cierto lo que dices. Agradecer lo que recibimos —y también lo que no— es una forma de vivir con más profundidad y con más paz. Cada día trae su pequeño milagro, incluso cuando no lo vemos a la primera. Gracias por tu presencia y por tu palabra. Un beso grande y un fuerte abrazo.

      Eliminar
  7. Hola Enrique, que valioso es comprender esto, cada día es un tesoro, una hoja en blanco, sigamos con ilusión que es una bendición estar vivos.
    Fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cecilia, qué hermoso lo que dices. Cada día es, en efecto, ese tesoro silencioso que se abre ante nosotros como una hoja en blanco. Vivirlo con ilusión, con gratitud y con profundidad, es quizá la mejor manera de honrar este regalo de estar vivos. Gracias por tu mirada y por tu compañía en el camino.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  8. Esto mismo que nos comentas en este gran articulo reunidos en el bar del pueblo un grupito que superamos los 50, mas si hay niños por allí. Solemos decir eso de nos estarán mirando igual que cuando nosotros mirábamos a padres y abuelos.
    Supongo que ellos como nosotros hacíamos pensaran que lejos esta para nosotros ese destino. Y a nosotros nos parece que no hace tanto tiempo que éramos como ellos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomás, qué bien lo describes. En esos ratos de bar, entre risas y conversaciones sencillas, uno se da cuenta de que el tiempo hace su trabajo sin hacer ruido. Miramos a los niños y vemos en ellos lo que fuimos; ellos nos miran a nosotros sin imaginar que un día estarán en nuestro lugar. Y, sin embargo, todo llega antes de lo que pensábamos. Así es la vida: un espejo que cambia de manos con los años. Gracias por compartir esa escena tan verdadera.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  9. Otra de tus memorables entradas, Enrique amigo...
    Aprovecho para comentarte que por un tiempo voy a leerte cada día, aunque no te comente... Debo ausentarme por por motivos de trabajo y despeje personal, pero igual te leeré y comentaré cada tanto... Eres una de mis inyecciones anímicas, de modo que hasta muy pronto (espero) ya en unas semanas, meses, tampoco será tanto... Sigue esperanzándonos e iluminándonos por favor...
    Abrazo siempre agradecido y admirado. Hasta cada mañana...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carlos, amigo querido, qué alegría encontrarte aquí una vez más, con esa sensibilidad tuya que siempre deja huella. Gracias por tus palabras, que llegan como un regalo en estos días en que uno también necesita recordar que no camina solo.
      Entiendo perfectamente esos periodos en los que el trabajo y la vida piden un paso al lado, un poco de silencio, un poco de aire. No te preocupes por comentar: saber que me lees, aunque sea en voz baja, ya es compañía suficiente. Aquí no hay obligaciones, solo un espacio que compartimos cuando la vida lo permite.
      Ojalá este tiempo que te tomas te sirva para ordenar, respirar y volver con la energía renovada. Te esperaré con la misma gratitud de siempre, sabiendo que la amistad —la verdadera— no entiende de distancias ni de ritmos.
      Gracias por considerarme una de tus inyecciones anímicas. Tú también lo eres para mí, aunque no lo imagines.
      Un fuerte abrazo, siempre agradecido.
      Hasta cada mañana, cuando tú puedas y quieras.

      Eliminar
  10. Importante é ter vontade de viver...
    De acordo com tudo, Enrique.
    Grande abraço
    ~~~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón, Majo. Al final, todo empieza por esa voluntad íntima de seguir adelante, incluso cuando el tiempo nos habla más alto que nosotros.
      Gracias por recordarlo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  11. Wowww, amigo Enrique, me he quedado
    maravillada con todas tus presentaciones,
    llegan profundo, la imagen de tu blogger, es
    divina, y todo lo que nos muestras, me quedo
    fascinada gracias mi amigo, aprendo mucho
    contigo.

    Besitos dulces

    Siby

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que mis presentaciones te lleguen con esa profundidad que describes. Saber que te fascinan, que te inspiran y que te aportan algo, es un regalo. La imagen del blog forma parte de ese pequeño universo que compartimos, y que tú siempre miras con tanta sensibilidad. Gracias por tu mirada, por tu cariño y por aprender conmigo tanto como yo contigo.
      Un fuerte abrazo, Siby.

      Eliminar
  12. Sabes mi amigo olvide decirte
    que la imagen de ese nino, bello
    tomando con sus manitas imagino
    su abuelo no lo se, pero derrama ternuras
    especiales, recorde al mio, cuando yo
    era nina y me contaba tantas historias,
    creo hasta se las inventaba y yo feliz,
    lo admiraba, te felicito mi amigo y gracias
    por traer a mi mente a mi abuelo inolvidable.

    Besitos dulces

    Siby

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siby, qué placer leerte. Qué hermosa sensibilidad la tuya al detenerte en esa imagen del niño y dejar que te lleve de la mano hasta tu propio abuelo. Esas ternuras que mencionas no se inventan: nacen de la memoria viva, de lo que nos marcó cuando éramos pequeños y alguien nos contaba historias que parecían infinitas. Me alegra que esa fotografía te haya despertado recuerdos tan luminosos, tan tuyos, tan intactos a pesar del tiempo. Gracias por compartirlos conmigo y por mirar siempre con esa profundidad que convierte cualquier detalle en emoción.
      Un fuerte abrazo, Siby.

      Eliminar

Iluminar el túnel

Seguir, sin reproches y sin mirar atrás 10 junio 2026 - Un nuevo tiempo en el SPA de la vida y la verdad es que esta vez me pilló de sorpres...