07/04/26

Cuando Murphy se empeña… y la vida insiste

Entre fatalismos heredados y titulares sombríos, aún queda un resquicio para la luz

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft

07 abril 2026

- Dado que últimamente la llamada Ley de Murphy se está manifestando como férrea admiradora de mi existencia, quisiera romper una lanza en favor de la fuerza del destino la cual es, a mi juicio, muy superior a cualquier pretendida ley que contribuye a alimentar la existencia del fatalismo extremo.

- Hablamos de la predestinación y decidimos creer en su existencia apoyando agrios y consentidos esfuerzos en convencernos de su presencia.

- Por otra parte, creemos —o así nos enseñaron desde que aprendimos a ser personas de nuestro tiempo— que los malos siempre viven mal y acaban mal su existencia, es decir, viven en las tinieblas de la Sociedad que los construye de forma indeseable; y, claro, por otra parte, nos enseñan que los buenos siempre ganan las batallas de todo tipo, sí, las sociales, las profesionales, las familiares, y para ello viven una vida de ensueño y muy felizmente.

- Esta mañana escuché la radio bien temprano (las noticias), luego leí apresuradamente las portadas de los periódicos digitales… y aquí me paro. Sí, con ello aprendí que todo lo que he escrito más arriba necesita, indudablemente, un toque de realidad extrema.

Y, sin embargo, mientras avanzaba entre titulares sombríos y certezas prestadas, comprendí que la realidad —esa que a veces nos sacude y otras nos sostiene— no está reñida con la esperanza. Que incluso en los días en que Murphy parece llevar las riendas, siempre queda un resquicio por donde se cuela la posibilidad de un giro inesperado, de una luz discreta pero firme. Quizá no podamos domesticar el destino, pero sí acompañarlo con dignidad, con humor y con la convicción íntima de que, pese a todo, la vida sigue empeñada en ofrecernos pequeñas victorias que no hacen ruido, pero que sostienen el alma. Y eso, al final, también cuenta.


27 comentarios:

  1. No conozco las noticias, aún no llegué a ellas, pero es cierto que muchas veces, en medio de la noche encontramos la luz, un abrazo Enrique!

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    1. María Cristina, querida amiga, a veces las noticias llegan tarde, pero la intuición llega a tiempo. Qué cierto eso que dices: en mitad de la noche, cuando todo parece más frágil, suele encenderse una luz que no esperábamos. Quizá porque el silencio aclara, quizá porque la vida insiste incluso cuando nosotros dudamos.
      Gracias por estar, por leer y por dejar siempre una palabra que acompaña.

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  2. Buen día, amigo Enrique.
    Será por esa facilidad natural que tienes para hacer amigos y conversar con todos, que conociste al tal Murphy... Personaje que no conozco, desconozco sus "méritos". Si alguno tiene, y todo lo relacionado con él. ¡Punto!
    Ahora bien, pretender contraponer hipotéticos méritos del susodicho a la manifestación natural, real, de eso que señalas como discreta luz, ¡un abismo!
    Ese destino, amigo, es y no es. Pues si bien pareciera que la "predestinación", teológica doctrina que dice que Dios... es..., por encima de ello está el libre albedrío de la persona!
    ¡Que decide despertar, salvarse ya o para más tarde!
    ¿Pequeñas victorias?...
    Sé que lo que dices, querido amigo, tiene un sentido, y sobre todo para ti. Y estoy de acuerdo! Es sólo que no cuantifico la relevancia de las cosas que le suceden al individuo.
    Claro que estoy al día de las noricias! De todas ellas. Pero ni me afectan ni cuento con ellas.
    Estan, sin duda. Son, también. Pero no son para mí. Y por ello su "presencia", que no su "realidad" aparente, están en mi mundo!
    Levanto mi copa ahora, 14:31.- En pantalla de la tv, Al rojo Vivo, la Sexta. Ferreras.
    Gran abrazo, querido amigo Enrique.

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    1. Ernesto, amigo querido, qué placer leerte y sentir, una vez más, esa mezcla tuya de lucidez, ironía y firmeza que tanto admiro. Tienes razón: Murphy no merece demasiada atención… pero a veces se cruza en el camino como esos personajes secundarios que, sin invitación, se empeñan en aparecer en escena. Yo lo menciono solo para constatar que, incluso cuando él se asoma, la vida insiste por su cuenta y abre una rendija de luz.
      Lo que dices sobre el destino y el libre albedrío me resuena profundamente. Esa tensión entre lo que parece escrito y lo que uno decide escribir por sí mismo es, quizá, donde se juega la verdadera libertad. Y sí: despertar es una decisión. A veces inmediata, a veces aplazada, pero siempre nuestra.
      En cuanto a las pequeñas victorias… no las cuantifico tampoco, pero las reconozco cuando llegan. Son discretas, casi humildes, pero sostienen más de lo que aparentan. Quizá porque no buscan brillo, sino sentido.
      Me alegra que estés al día de las noticias sin dejar que te arrastren. Esa distancia crítica es un arte, y tú lo practicas con maestría.
      Brindo contigo —aunque aquí no tenga a Ferreras de fondo y mi salud tenga el cristal agrietado— por esa claridad tuya que siempre aporta algo más que opinión: aporta mirada.
      Un fuerte abrazo, querido amigo.

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  3. Pues si, querido amigo, estoy de acuerdo con lo que nos dices. El destino, muchas veces, se empeña en romper esa feroz ley de Murphi. No todo es blanco o negro, hay multitud de matices, y debemos intentar adaptar nuestra vida a esos matices que se nos presentan de continuo.
    Un abrazo

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    1. Ildefonso, querido amigo, qué cierto lo que dices. La vida, con sus giros inesperados, a veces desmonta esa ley de Murphy que parece escrita para desanimarnos. Y, como bien señalas, entre el blanco y el negro se extiende un abanico inmenso de matices donde realmente transcurre nuestra existencia. Quizá ahí, en esa gama intermedia, es donde aprendemos a movernos con más verdad, aceptando lo que llega y ajustando el paso sin perder la mirada serena. Gracias por tu lectura y por tu palabra siempre tan cercana.
      Un fuerte abrazo

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  4. Buen día Enrique.
    De tu impecable texto quiero detenerme, particularmente, en eso de los buenos y los malos.
    Tiempo largo hace que dejé de creer que los buenos ganan y los malos pierden.
    Y no lo digo intuitivamente, lo digo porque es lo que la realidad me demuestra a diario. Sostengo asimismo que los malos viven muchos años mas que los buenos. Y, prueba irrefutable de ello, es que en mi país los genocidas han vivido, y hay quienes aún viven, muchísimos años, falleciendo cuando ya son muy mayores. Y he conocido tanta gente buena y generosa que han muerto muy jóvenes. ¿Podemos llamar a eso Ley de Murphy? No lo sé, pero sí se que en ese punto la vida no es justa.
    No obstante, cierto es que debemos empezar cada mañana agradecido por ver el nuevo día y disponiéndonos a encontrar las pequeñas buenas cosas y afectos grandes que nos rodean.
    Fuerte abrazo y que tengas una excelente tarde/noche.

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    1. Buen día, dulce Lu.

      Te leo y no puedo sino asentir. También he visto demasiadas veces cómo la vida parece equivocarse de destinatario: los buenos se van pronto, los malos se eternizan, y la balanza —esa que imaginábamos justa cuando éramos jóvenes— se inclina sin pudor hacia donde no debería. No es intuición, como dices; es experiencia acumulada, y duele reconocerlo.

      Quizá no haya una Ley de Murphy que lo explique, pero sí una constatación amarga: la vida no reparte sus cartas con equidad. Y aun así, aquí seguimos, cada mañana, intentando encontrar un sentido entre lo que permanece y lo que se nos escapa.

      Por eso me aferro a lo que mencionas al final: ese gesto humilde de agradecer el día que empieza, de mirar alrededor y reconocer las pequeñas luces que nos sostienen —los afectos, las rutinas que nos serenan, la palabra amiga que llega a tiempo. Tal vez ahí esté la única justicia posible: en lo que somos capaces de cuidar y de celebrar, incluso cuando el mundo insiste en desordenarse.

      Gracias por tu lectura siempre atenta y por tu mirada lúcida.

      Un fuerte abrazo y que tengas una tarde/noche serena.

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  5. Vivimos tiempos aciagos; mirar las noticias, ni que sea solo los titulares, ya nos predispone a depresión continua y total. Estamos en manos de unos locos, que eso sí se ve, que reuniéndose y poniendo sus brazos en petición de la bendición divina, son capaces de grandes logros en la destrucción de los malvados, enemigos de su perspicaz visión de lo que el pueblo necesita.

    Un abrazo.

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    1. Alfred, qué razón tienes. Basta un vistazo rápido a los titulares para sentir que caminamos por un tiempo torcido, donde la sinrazón se disfraza de firmeza y los gestos solemnes pretenden legitimar decisiones que solo agrandan el desconcierto. Da la impresión de que algunos se sienten investidos de una misión casi sagrada, cuando en realidad sus actos nos acercan más al abismo que a la lucidez.

      Y, sin embargo, aquí seguimos, intentando no dejarnos arrastrar por esa depresión continua que mencionas, buscando un resquicio de sentido entre tanto ruido. Quizá lo único que nos queda —y no es poco— es mantener la mirada crítica, preservar la calma y seguir cuidando esos espacios donde aún es posible conversar sin fanatismos, pensar sin consignas y sostenernos unos a otros.

      Gracias por tu comentario, siempre tan certero.

      Un fuerte abrazo.

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  6. Las noticias actuales se parecen a la famosa ley que cuando creemos que no puede haber una noticia peor, la misma aparece. Para encontrar una buena debemos rebuscar mucho.

    Saludos.

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    1. Tomás, así es: las noticias parecen empeñadas en confirmar cada día que siempre puede aparecer algo peor. Uno abre los titulares con cautela, casi como quien aparta una cortina esperando no encontrar otra sombra más larga que la anterior. Y, como dices, para dar con una buena noticia hay que escarbar mucho, como si la esperanza se hubiera vuelto tímida.

      Quizá por eso se vuelve tan necesario cultivar esos pequeños espacios donde la vida aún respira sin estridencias: una conversación tranquila, un gesto amable, una rutina que nos sostiene. No cambian el mundo, pero sí nos permiten seguir mirándolo sin perder del todo el equilibrio.

      Gracias por tu comentario, siempre tan certero en su sencillez.

      Un fuerte abrazo.

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  7. Es un gran consuelo y un placer encontrar siempre
    aquí poderosas fuentes de luz y esperanza...
    Gracias de 💟, estimado Amigo.
    Un abrazo con mis mejores deseos.
    ~~~

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    1. Majo, tus palabras siempre llegan como un respiro. En medio de días que a veces se vuelven densos, saber que este pequeño espacio puede ofrecerte un poco de luz y esperanza es, para mí, un motivo de gratitud. Al final, eso es lo que intentamos sostener entre todos: una claridad compartida, una mirada que no renuncia a lo bueno incluso cuando el mundo parece empeñado en lo contrario.

      Gracias de corazón por tu presencia constante y por esa sensibilidad tuya que ilumina incluso en los silencios.

      Un fuerte abrazo con mis mejores deseos.

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  8. Aunque yo soy uno de los que ponen noticias , o mejor , titulares , comprendo que las noticia s, son un verdadero desastre hoy en dia .
    Todo son tragedias y desgracia s.

    Paso un poco deprisa amigo , ultimamente me falta tiempo .

    un abrazo.

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    1. Joaquín, ya sabes que tus titulares siempre son bienvenidos, aunque a veces nos dejen con la sensación de que el mundo se ha empeñado en encadenar tragedias sin descanso. No es culpa tuya, claro; simplemente reflejas lo que hay, y lo que hay —como dices— es un verdadero desastre. Uno mira las noticias y parece que la realidad compite consigo misma para superarse en desgracias.

      Aun así, agradezco que pases, aunque sea deprisa. Todos vamos con el tiempo justo, y que te detengas un momento por aquí siempre es un gesto que valoro.

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  9. Es duro ver noticias a veces pienso que vamos a la derstrucción entre tanto odio e indiferencia. Pero tal vez haya esperanza. Te mando un beso.

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    1. Judit, es verdad: a veces las noticias parecen anunciar un camino directo hacia la destrucción, como si el odio y la indiferencia hubieran ganado demasiado terreno. Uno mira alrededor y cuesta no sentir un peso en el pecho. Pero también es cierto que, incluso en medio de ese panorama, siguen apareciendo gestos que desmienten la oscuridad: personas que ayudan, que escuchan, que cuidan sin hacer ruido. Tal vez ahí se esconda la esperanza, en lo que todavía somos capaces de sostener unos por otros.

      Gracias por tu cercanía y por tus palabras, siempre tan sinceras.

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  10. Enrique, con todo lo que cargas encima sigues encontrando ese hueco por donde se cuela la luz. Lo que me gusta de lo que escribes es que no te quedas en el lamento. Ese requicio es la clave. Tú sabes aprovecharlo. Abrazo

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    1. Angelo, gracias por tus palabras. A veces uno siente que carga más de lo que muestra, pero incluso en esos días aparece —como dices— ese pequeño hueco por donde se cuela la luz. No es mérito, es necesidad: si nos quedáramos solo en el lamento, la vida se volvería un peso imposible. Ese resquicio, por mínimo que sea, es lo que nos permite seguir avanzando sin perder del todo la serenidad.

      Me alegra que lo percibas y que lo valores. Al final, escribir también es una forma de recordar que todavía hay claridad, aunque sea en fragmentos.

      Un fuerte abrazo.

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  11. No dejo de ver el mundo con esperanza. Antes era muy sombrío, pesimista y fatalista pero algo cambió en mí cuando me di cuenta de que el pasado no puede condicionar nuestra vida, que el futuro sigue abierto, y que solo cuenta el tiempo en que estamos en el ahora. No es un descubrimiento genial, pero si suficiente para vivir con alguna sorpresa inimaginable que llega.

    El lunes voy con mi hija Lucía a hacer una caminata de treinta y seis kilómetros. Iremos los dos y su pareja. La he hecho muchas veces pero esta vez la haré con ella. Me hace mucha ilusión, igual que hablar con mi hija mayor que vive en París y nos llama con frecuencia. Vendrá a vernos a principios de mayo.

    Son pequeñas o grandes cosas que dan sentido a la vida -entre otras muchas- que hacen relativizar las noticias de la prensa que pasan por mí sin causarme un gran impacto.

    Un abrazo

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    1. Joselu, qué hermoso leerte así. Esa transformación que describes —pasar de un pasado que pesaba demasiado a un presente más abierto, más disponible— es quizá uno de los mayores regalos que puede darnos la vida. Comprender que el ahora es lo único verdaderamente habitable cambia la mirada, y tú lo expresas con una claridad que conmueve.

      La caminata con Lucía y su pareja será, sin duda, una experiencia de esas que se guardan en la memoria con un brillo especial. Caminar juntos, compartir el esfuerzo, la conversación, los silencios… son momentos que dan sentido, como bien dices, y que nos recuerdan que la vida también sabe sorprendernos con alegrías inesperadas. Y qué decir de la hija mayor: esas llamadas frecuentes, y la visita próxima, son tesoros que sostienen más que cualquier titular.

      Quizá por eso las noticias pasan por ti sin dejar huella: porque has encontrado un centro más firme, más tuyo, donde lo esencial tiene prioridad y lo demás pierde dramatismo. Es una forma de sabiduría que admiro.

      Gracias por compartirlo.

      Un fuerte abrazo.

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  12. Y además, creo sinceramente, que la Mano de Dios guía todos los caminos, sepámoslo o no...

    Paz

    Isaac

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  13. Es el algoritmo de la vida (o de la Matrix): entre más pones tu atención en cosas malas, feas y pestilentes, más salen a tu paso cosas malas, feas y pestilentes. La existencia es excesivamente generosa entregando sin juicio: el juicio se lo pones tú, al igual que tú dices dónde poner tu mirada, a qué prestarle atención, cuánta más luz de esperanza deseas recibir. Va un abrazo, ETF.

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    1. Hola, Julio David.

      Tu reflexión toca un punto esencial: aquello a lo que damos atención termina modelando nuestro paisaje interior y, con el tiempo, también el exterior. No porque exista una fuerza mágica que premie o castigue, sino porque la mirada selecciona, amplifica y colorea lo que vivimos. Si uno se instala en lo sombrío, todo parece teñirse de sombra; si uno abre un resquicio a la esperanza, la vida encuentra maneras de entrar por ahí.

      Quizá el desafío —y también el arte— consiste en elegir con cuidado dónde posar la mirada sin negar lo difícil, pero sin entregarle el timón. La existencia, como dices, es generosa; a veces solo hace falta ajustar el foco para que vuelva a revelarlo.

      Un fuerte abrazo,

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  14. Hola, Julio David.

    Tu reflexión toca un punto esencial: aquello a lo que damos atención termina modelando nuestro paisaje interior y, con el tiempo, también el exterior. No porque exista una fuerza mágica que premie o castigue, sino porque la mirada selecciona, amplifica y colorea lo que vivimos. Si uno se instala en lo sombrío, todo parece teñirse de sombra; si uno abre un resquicio a la esperanza, la vida encuentra maneras de entrar por ahí.

    Quizá el desafío —y también el arte— consiste en elegir con cuidado dónde posar la mirada sin negar lo difícil, pero sin entregarle el timón. La existencia, como dices, es generosa; a veces solo hace falta ajustar el foco para que vuelva a revelarlo.

    Un fuerte abrazo,

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