09/04/26

Cuando la noche también ilumina

Pequeños instantes que regresan desde la memoria para recordarnos quiénes fuimos

Imagen: Enzzo Barrena



09 abril 2026

- Hay noches —y esta fue una de ellas— en las que la vida se queda suspendida en un punto extraño, como si el tiempo caminara más lento y los pensamientos se empeñaran en quedarse despiertos contigo. Antes yo salía a buscarlas, esas noches largas que parecían no tener fin. Ahora, con la salud más frágil y el cuerpo pidiendo calma, ya no recorro la ciudad como entonces. Pero la memoria, generosa, me devuelve aquellas horas con una nitidez que a veces sorprende.

- A veces basta un pequeño gesto, un detalle mínimo, para que el subconsciente empiece a ordenar lo que fuimos. Guarda unas cosas, olvida otras, y de pronto te encuentras leyendo alguna de esas viejas ñoñerías que nadie comenta en revistas de moda, pero que a ti te sostienen. Pequeñas historias que hablan de la gente que te acompañó en aquellas noches, de quienes pasaron por tu vida sin hacer ruido y, aun así, dejaron una huella que hoy sigue viva.

- Durante años pensé —como tantos— que la especie humana tenía una inclinación natural a complicarse la existencia. Y quizá sea cierto. Pero también es verdad que hubo noches que me reconciliaron con el mundo. Noches de charla tranquila, de música que acompañaba, de amigos que no exigían nada y lo daban todo. Noches que hoy recuerdo con una mezcla de nostalgia y gratitud, como quien mira un álbum que ya no duele, sino que ilumina.

- La vida cambia, sí, pero no se apaga. Ahora camino menos, salgo poco, y sin embargo sigo encontrando motivos para brindar —aunque sea en silencio— por lo vivido. Porque incluso un viejo muerto viviente, como me gustaba decir de mí mismo en aquellos años, puede descubrir que el futuro aún guarda destellos de azul.

- La noche, al final, es también un lugar de la memoria. Y cuando la dejas entrar, te das cuenta de que aún queda mucho por sentir, incluso desde la quietud.

“A veces, el camino más difícil es el que conduce a la verdad de uno mismo.” — Albert Camus


31 comentarios:

  1. Enquanto nos for permitido um mínimo de mobilidade devemos circular para mantermos a nossa saúde em alta.
    Continuação de boa semana com muita saúde e paz.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Juvenal.

      Tienes toda la razón: mientras el cuerpo nos conceda ese mínimo de movilidad, conviene seguir caminando, aunque sea despacio, para mantener despierta la salud y en movimiento el ánimo. Caminar es casi un pequeño acto de gratitud cotidiana, una forma sencilla de recordarnos que seguimos presentes.

      Que la semana continúe para ti con salud, paz y buen ánimo.

      Un fuerte abrazo,

      Eliminar
  2. Me has recordado también algunas de mis noches. Hubo un tiempo en que no dudaba en decir que prefería la noche al día.
    Lo del cuerpo lo puedo decir igual. A ciertas edades toca llevarlo de otra manera si queremos que siga acompañando.
    Y una vez más, mi admiración por tu optimismo de siempre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Angelo.

      También yo tuve una época en la que la noche me resultaba más propicia que el día: había en ella un silencio que parecía abrir espacios que la luz no siempre concede. Con el tiempo uno aprende a convivir con ambas, a dejar que cada una ilumine a su manera.

      Y sí, el cuerpo nos va marcando otro ritmo. A ciertas edades toca escucharlo con más atención, tratarlo con un poco más de paciencia, casi como a un viejo compañero que ha hecho ya muchos kilómetros con nosotros.

      En cuanto al optimismo, te agradezco mucho tus palabras. No es que la vida sea siempre fácil, pero he descubierto que mirar con un poco de esperanza ayuda a que el camino no se vuelva más estrecho de lo necesario.

      Un fuerte abrazo,

      Eliminar
  3. Destellos de azul
    Esperanzadora imagen!!
    Saludos***

    ResponderEliminar
  4. Sentirnos acompañados por esos momentos es un envión de esperanza para seguir, Enrique, un abrazo azul!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María Cristina.

      Así es: cuando esos momentos nos acompañan —aunque sean breves, aunque lleguen de manera inesperada— dejan un rastro de esperanza que nos sostiene y nos recuerda que todavía hay luz en los pliegues del día. A veces basta con sentirnos acompañados para que el ánimo encuentre un poco de aire.

      Gracias por tu cercanía de siempre.

      Un fuerte abrazo azul.

      Eliminar
  5. Una gran reflexión sobre aquello que nos viene a la mente en esas noches de insomnio en que nos pasa por la memoria todo aquello que disfrutamos años atrás.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Tomás.

      Es cierto: en esas noches de insomnio la memoria se abre paso sin pedir permiso y nos trae, con una claridad inesperada, momentos que disfrutamos hace años. A veces parecen tan cercanos que casi podríamos tocarlos. Supongo que también ahí hay un consuelo: comprobar que lo vivido sigue acompañándonos, incluso cuando la noche se vuelve larga.

      Gracias por tu lectura y por tu comentario.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  6. Los años y los recuerdos llegan y acompañan. La vida cambia, cambiamos nosotros, los años nos hacen ver y disfrutar lo que ayer no le prestabamos atención, una mariposa, la mirada de mi perro y su gemido que parece hablar,, los pájaros, la creación entera es siempre una novedad.

    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María Rosa.

      Qué cierto lo que dices: los años llegan con su propio equipaje, y entre todo lo que traen, también vienen los recuerdos, que a veces acompañan mejor que muchas presencias. Con el tiempo aprendemos a mirar de otra manera, a detenernos en lo que antes pasaba desapercibido: una mariposa que se posa un instante, la mirada de un perro que parece decirlo todo, el canto de un pájaro que inaugura la mañana. La creación entera, como bien dices, sigue siendo una novedad si uno se acerca con calma.

      Gracias por tu sensibilidad y por compartirla.

      Un fuerte abrazo,

      Eliminar
  7. Camus tiene razón y las noches son mágicas cuando estas con quien amas más allá de los miedos y recuerdos. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Judit, quizá Camus intuía que la noche revela lo que el día distrae. Cuando estás con quien amas, incluso las sombras se vuelven refugio y el tiempo respira más despacio. Gracias por tus palabras. Te envío un beso y que la noche también te ilumine a ti.

      Eliminar
  8. En noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
    (...)
    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
    (...)
    Ya no la quiero, es cierto, ¡pero cuánto la quise!
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos...

    ETF, creo que te entiendo. Y Pablo Neruda nos entiende mejor. A pesar de que tus añoranzas nocturnas no van encaminadas explícitamente a retroceder los pasos en busca del amor perdido, el de una mujer, tiene el rastro de un amor más amplio, fraternal y por la existencia misma que de noche adquiere otro matiz bajo la luz de la Luna. Como de una cierta irrealidad por lo vivido. Y por ello agradecido.
    Va un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Julio David, hay versos que regresan porque saben encontrar la grieta exacta entre lo vivido y lo que aún nos acompaña. Neruda lo dijo con esa lucidez que duele y consuela a la vez: lo que fuimos permanece en la memoria, aunque nosotros ya no seamos los mismos.
      Entiendo ese temblor nocturno del que hablas, no como un deseo de volver atrás, sino como una forma de reconocer lo que nos hizo y lo que aún nos sostiene: un afecto más amplio, casi fraternal, que la noche matiza con su luz y su silencio. Hay algo de irrealidad, sí, pero también de gratitud por lo que fue y por lo que todavía ilumina.
      Va un fuerte abrazo.

      Eliminar
  9. Te leo esta mañana, y así cada día, y encuentro siempre a la persona viva e ilusionada con la vida que siempre eres. Tu interminable compartir con otros, con quienes tenemos la oportunidad de hacerlo. Aquí, en estos espacios, y donde quiera que te alles, con tu entorno.
    ¡Y además, inagotable! Vida, fuerza, visión y futuro a cada instante.
    Leyéndote hoy, querido amigo Enrique, caía en la cuenta no sólo del valor de cada palabras tuya en relación a ti mismo, que también, sino del ejemplo y de la relevancia que todo ello tiene, hoy como digo, pero que no decaerá nunca para quien tenga la oportunidad de acceder a ellas. ¡Siempre!
    Gran abrazo, Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ernesto, te leo y me llega esa mirada tuya tan generosa, capaz de ver en lo cotidiano una chispa que a veces uno mismo pasa por alto. Si algo comparto aquí, en estos espacios, es porque la vida —con sus luces y sus sombras— sigue ofreciéndome motivos para estar presente y agradecer lo vivido.
      Que tú lo percibas así, con esa claridad y ese afecto, me honra y me anima. Las palabras que dejamos en el camino quizá no duren para siempre, pero mientras alguien las acoja con la atención con que tú lo haces, ya cumplen su destino.
      Un fuerte abrazo, amigo.

      Eliminar
  10. Permíteme, amigo Enrique, que dicho lo dicho con toda razón y aprecio, cambie ligeramente de tercio y… prosiga. Ya en términos prácticos/mundanos. :)))))
    No en vano ambos nos hemos dedicado a “construir” en nuestras vidas de trabajo. Tú, construcción propiamente dicha. Yo mundo comercial, tiendas, ventas, etc. Y sigo de alguna manera.
    Y es en esta línea de actuación, “construir” algo, crear valor sobre algo..., que interesará a terceros, darlo a conocer, expandirlo e, inevitablemente, y aunque no es la causa principal, recoger los beneficios que ello reporte! (Aquí sonrío. Espero que es entienda…)

    ─ Waaaaooooo… ¡Qué bien le ha quedado todo! Pero diga diga… ¿exactamente a que se refiere con lo de beneficios?
    ─ Bueno, es simple! Si ambos hemos creado beneficios a terceros, a quienes adquirieron nuestros productos, y la dinámica sigue…
    ─ Siga siga…
    ─ Pues que me estoy planteando recolectar todas las publicaciones de Enrique, inestimables donde las haya, y, llegado el caso, ¡publicarlas!

    Esto, querido amigo, no es una invitación a que te enredes a entrar en la dinámica de publicar, hoy…, cosas de uno! :)))))
    De nuevo, fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Se nota mucho que sigo activo, creativo, remunerado? jajajjajajjajaja...
      Chao!

      Eliminar
    2. Ernesto, me divierte ese viraje tuyo tan natural entre lo reflexivo y lo terrenal, como quien cambia de herramienta sin perder el hilo de la obra. Al final, ambos hemos pasado la vida construyendo: tú desde el comercio, yo desde la obra física, y ahora —cosas de la vida— seguimos levantando algo, aunque sea con palabras.
      Que veas en mis escritos un valor que merecería ser recogido ya es, para mí, un reconocimiento enorme. No sé si algún día habrá que “publicar” nada, pero que tú lo plantees con esa mezcla de cariño, visión y picardía comercial dice mucho de tu manera de mirar el mundo: siempre buscando dar forma, sentido y utilidad a lo que otros quizá dejarían pasar.
      Lo importante, para mí, es que estas palabras que compartimos sigan encontrando su lugar en quienes las leen, aunque sea en este pequeño rincón. Si algún día toman otro vuelo, será porque la vida lo disponga, no porque yo lo persiga.
      Un fuerte abrazo, amigo.

      Eliminar
    3. Tú, ,efectivamente, siempre activo y creativo.

      Eliminar
  11. La sabiduria, la pacienjcia, la empatía se va adquiiendo con los años, con esas charlas con nosotros mismos para encontrar el equilibrio, leerte ha sido un lujo
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Stella, qué hermoso lo que dices. Con los años uno aprende a escucharse, a sostenerse y a encontrar ese equilibrio que nunca llega de golpe, sino a base de noches largas y pequeñas revelaciones. Me alegra que la lectura te haya acompañado.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  12. Los años amigo Enrique , vamos viendo que nos enseñan a estar más tranquilos . Hay muchas cossa que por el motivo que sea , no las podemos hacer ya , nos cansamos más y vemos que , no són ya para nosotros .

    Asi es la vida y asi , desde luego hay que aceptarla .

    Y si las noches són largas , " todo se complica" , la mente no para .

    Un saludo amigo y animo .
    Lo importate es estar vivo y que sea por muchos años ma s.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Joaquín. Es verdad que los años nos van enseñando a bajar el ritmo y a mirar la vida con otra profundidad. Hay cosas que ya no están a nuestro alcance y otras que nos cansan más de la cuenta, pero también aprendemos a valorar lo esencial, lo que permanece.
      Las noches largas complican todo, sí, porque la mente se empeña en seguir despierta cuando el cuerpo pide descanso. Aun así, cada amanecer trae su pequeño regalo y nos recuerda que seguimos aquí, que seguimos viviendo.
      Un saludo, amigo. Y ánimo. Lo importante es estar vivos y agradecer cada día que se nos concede. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  13. Me llegan nítidas, cálidas, entrañables, tus palabras y se cobijan en un lugar de mi corazón. Y me identifico contigo, puesto que los años van avanzando a pasos agigantados y ese es también mi sentir.
    Siempre que te visito me llevo algo valioso de tus vivencias que me enriquecen enormemente. Además, tus textos son magníficos.
    Algunas veces me entretengo en leer lo que has publicado hace tiempo, y vuelvo a saborear la vida que aletea en ellos.
    Gracias por tanto querido, Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maripaz. Qué placer recibir tus palabras tan llenas de cercanía y verdad. Los años avanzan, sí, y cada uno nos deja una huella distinta, pero también una mirada más profunda para reconocer lo que importa y agradecer lo vivido. Saber que mis textos te acompañan y que encuentras en ellos algo valioso es un regalo que guardo con gratitud.
      Me emociona que vuelvas a escritos antiguos y que aún encuentres vida en ellos. Al final, eso es lo que uno desea: que lo compartido siga respirando en quien lo lee.
      Gracias por tu presencia, por tu sensibilidad y por este mensaje tan hermoso. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  14. Es admirable cómo la memoria puede recordar el pasado con tanto detalle...
    Otro excelente artículo, Enrique.
    ¡La imagen es realmente singular y instigadora...
    Amigo, que todo te siga saliendo lo mejor posible.
    Abrazo.
    ~~~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Majo, qué placer leerte. Tienes razón: la memoria a veces sorprende por la nitidez con que rescata ciertos momentos, como si quisiera recordarnos no solo lo vivido, sino también lo aprendido. Me alegra que el texto te haya llegado así, con esa mezcla de reflexión y presencia que uno intenta cuidar en cada entrada.
      La imagen, sí, tiene algo inquietante y sugerente a la vez, como si invitara a mirar más allá de lo evidente. Me alegra que te haya parecido instigadora; buscaba precisamente ese pequeño desajuste que despierta la mirada.
      Gracias por tus buenos deseos, amiga. Que lo que venga siga encontrándonos con claridad y buen ánimo.
      Un fuerte abrazo, Majo.

      Eliminar

Ensanchar el camino

Un día más en el SPA de San Juan para seguir avanzando con lucidez y esperanza Fotografía de Robert Doisneau 03 junio 2026 - Nuevamente tuve...