Un día nacido de la lucha y sostenido por la esperanza de un mundo más justo
08 marzo 2026
- Cada 8 de marzo recordamos una historia que no nació como fiesta, sino como lucha. Fueron mujeres trabajadoras, muchas de ellas jóvenes inmigrantes, quienes alzaron la voz contra la explotación, los salarios injustos y la violencia que las oprimía.
- De aquellas protestas surgieron sindicatos, movimientos sufragistas y cambios que transformaron leyes y conciencias. También hubo tragedias que marcaron para siempre esta fecha, como el incendio de la fábrica Triangle en 1911, donde murieron 146 mujeres encerradas mientras reclamaban dignidad.
- Con el tiempo, el 8 de marzo se convirtió en un símbolo global de resistencia, memoria y derechos. Hoy seguimos recordando que la igualdad no es un regalo, sino una conquista diaria, y que el mundo avanza gracias a la fuerza, la inteligencia y la creatividad de millones de mujeres que han cambiado la historia, muchas veces en silencio.
- Y, aun así, queda camino por recorrer. Pero cada paso cuenta, cada gesto suma, cada conciencia despierta abre un poco más la puerta del futuro. Que este 8 de marzo nos encuentre atentos, agradecidos y dispuestos a seguir caminando juntos hacia un mundo más justo, más humano y más luminoso.
- En justo homenaje a una de las grandes mujeres del mundo hispano dejaré aquí un vídeo biográfico recordatorio de su enorme talento como mujer y como Reina: Isabel I de Castilla (La Católica).
Gracias a este video conocí mejor a esta gran mujer, Enrique. Está visto que la cinematografía de Hollywood le debe una película al lado de las otras grandes reinas. Un abrazo!
ResponderEliminarSí, eso creo, maría cristina, a veces ensalzamos más a la gente de fuera que la nuestra y eso hace que apenas conozcamos su historia. No hay más que preguntarle a alguno de nuestros jóvenes sobre esta gran Reina para darnos cuenta de ello.
EliminarUn fuerte abrazo, mujer, feliz día, maría cristina.
De acuerdo en tu juicio y en tus apreciaciones que suscribo, pero quiero añadir el abandono y el desprecio que reciben por parte del feminismo las mujeres iraníes que no quieren ser víctimas de una dictadura teocrática que determina todos los aspectos de su vida, desde vestimenta, actitudes, forma de estar en el mundo, etc. Estas mujeres que han luchado con gravísimo peligro de sus vidas se ven totalmente ignoradas por las feministas progresistas occidentales. El feminismo es selectivo y no siempre tiene razón. Por las mujeres iraníes, afganas, de Arabia Saudí, etc que luchan por su dignidad ante el abandono del feminismo teórico occidental que sucumbe ante el islamismo ideológico. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias, Joselu. Comparto plenamente la gravedad de lo que señalas. Hay una paradoja dolorosa —y difícil de justificar— en ese silencio selectivo que mencionas. Mientras aquí discutimos marcos teóricos, matices ideológicos o disputas internas, hay mujeres que están literalmente jugándose la vida por algo tan elemental como poder decidir cómo vestirse, cómo caminar por la calle o cómo pensar sin miedo.
EliminarLas mujeres iraníes, afganas o saudíes no reclaman abstracciones: reclaman dignidad, libertad y la posibilidad de existir sin tutela. Y es cierto que, demasiadas veces, su lucha queda fuera del foco de ciertos feminismos occidentales más preocupados por debates internos que por solidaridades universales. Esa asimetría duele, y conviene nombrarla sin miedo.
Ojalá el 8 de marzo —y cualquier día— sirva también para recordar que la libertad de las mujeres no admite fronteras ideológicas ni geográficas. Que su valentía nos interpela. Y que la coherencia exige mirar más allá de nuestras trincheras.
Un abrazo grande, y gracias por traer esta dimensión imprescindible.
Hoy es uno de esos días en los que uno intenta morderse un poco la lengua por pura cortesía internauta. Porque cuando se recuerda la historia real de este día, aquellas 146 mujeres que murieron en la fábrica Triangle reclamando algo tan simple como dignidad en su trabajo, cuesta no pensar que muchas de ellas seguramente se sorprenderían al ver en qué se ha convertido a veces esta fecha.
ResponderEliminarMi respeto absoluto para aquellas mujeres y para tantas otras que lucharon en condiciones durísimas. Y también mi admiración para la inmensa mayoría de mujeres trabajadoras de hoy, sobre todo para esa larguísima lista que nunca saldrá en las noticias: las que sostienen familias enteras con su esfuerzo, las que trabajan en silencio, las que siguen en empleos duros o invisibles, muchas veces sin que nadie las defienda.
A veces da la impresión de que el recuerdo de aquellas 146 valientes se ha ido diluyendo, como si el origen de este día se hubiera perdido entre pancartas, consignas y mucho ruido que poco tiene que ver con lo que ellas pedían. Y es una pena, porque la dignidad del trabajo y el respeto a la mujer siguen siendo causas demasiado serias como para convertirlas en otra cosa.
Por eso, más que gritar mucho, hoy prefiero recordar a aquellas mujeres y a todas las que siguen trabajando duro cada día sin focos, sin discursos y sin pancartas. A muchas de ellas nadie les dedicará nunca un titular. Gracias Enrique por traer su recuerdo.
Angelo, gracias por traer esa memoria que a veces cuesta sostener entre tanto ruido.
EliminarLo que dices es cierto: aquellas 146 mujeres no pedían grandes consignas, sólo dignidad, un salario justo y la posibilidad de trabajar sin miedo. Y duele pensar que su sacrificio, tan concreto y tan humano, se diluya entre discursos que a veces olvidan lo esencial.
También comparto tu respeto por todas esas mujeres invisibles que siguen sosteniendo hogares, trabajos duros y vidas enteras sin focos ni titulares. Ellas encarnan, quizá mejor que nadie, el espíritu de aquel 8 de marzo que nació de la lucha y no del escaparate.
Ojalá este día sirva, como dices, para recordar sin estridencias, con la sobriedad que merecen quienes pagaron un precio tan alto por algo tan básico como ser tratadas con justicia.
Gracias, Angelo, por tu reflexión tan necesaria.
Excelente texto amigo. Y en tu primer párrafo bien lo dices: No nació como fiesta. Y, creo yo, que hay en el mundo muchas personas que desconocen el verdadero significado del 8 de marzo. NO ES, ni antes ni hoy- UNA CELEBRACIÓN. Es una CONMEMORACIÓN y una AFIRMACIÓN DE DERECHOS CONQUISTADOS Y es un día de reivindicaciones y de recordar que hay aun mucho camino por andar pues no es fácil desterrar el patriarcado.
ResponderEliminarLa Defensoría del Pueblo de la Nación informa que:
En mi país, en 2025 1 víctima de femicidio cada 35 horas.
247 durante el 2025.
Mientras tanto, el presupuesto general destinado a políticas para combatir la violencia de género se redujo en un 89% desde 2024.
Muy buen vídeo. No conocía en profundidad la historia de Isabel de castilla.
Va mi abrazo
¡Feliz domingo, Enrique!
Excelente aporte, amiga.
EliminarY gracias por subrayar algo que tantas veces se diluye entre flores y consignas vaciadas de sentido: el 8 de marzo no nació como fiesta, ni debería vivirse como tal.
Es memoria, es duelo, es conquista y es lucha.
Es un día para nombrar lo que aún duele y lo que aún falta, porque el patriarcado —como bien dices— no se desmonta con gestos simbólicos, sino con políticas públicas, presupuesto, educación y una voluntad social que no retroceda.
Las cifras que compartes estremecen.
Un femicidio cada 35 horas en tu país.
247 vidas arrebatadas en un solo año.
Y, mientras tanto, una reducción del 89% en el presupuesto destinado a combatir la violencia de género.
No hay mayor contradicción que esa: exigir igualdad sin sostenerla con recursos.
Gracias también por tu mirada sobre el vídeo. La historia de Isabel de Castilla es compleja, llena de luces y sombras, pero necesaria para entender cómo se tejieron ciertos hilos de nuestro presente.
Va mi abrazo grande.
Y que este domingo nos encuentre, al menos, con la lucidez de seguir caminando juntas y juntos.
Lindo homenaje a la mujer. Te mando un beso.
ResponderEliminarGracias, Judit, un homenaje muy merecido.
EliminarUn abrazo, escritora.
uno intenta ser optimista y pensar que todo va a mejor con este tema.... y espero que sea así.... saludos master y gracias no solo por seguir con tu blog sino por pasar por el propio y ser tan amable y empático como siempre...
ResponderEliminarabrazo grande querido!
Gracias a ti JLO, un placer tenerte aquí y seguirte en tu magnífico blog.
EliminarUn fuerte abrazo.
Tu homenaje a la MUJER es excelente.
ResponderEliminarQue tengas una feliz semana, amena y llena de fuerza y alegría.
Volveré pronto...
Abrazo grande. 🌼🍀
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https://reinodascorujinhas.blogspot.com/
Gracias, Majo. Deseando leerte, siempre.
EliminarUn fuerte abrazo y cuídate mucho.
La memoria será nuestro destino. Preservémosla.
ResponderEliminarNo se concibe una Humanidad sin el pleno respeto y reivindicación para todas y cada una de las mujeres!! Incluidas las silenciadas por el oscurantismo desde el fondo de los siglos...
Carlos, qué certera tu frase: la memoria será nuestro destino.
EliminarY lo es porque aquello que recordamos —y aquello que elegimos no olvidar— acaba moldeando quiénes somos como sociedad.
Tu reflexión toca un punto esencial del espíritu del 8 de marzo: no hay humanidad posible sin el respeto pleno, activo y consciente hacia todas las mujeres, incluidas esas que mencionas, las silenciadas por siglos de oscurantismo, borradas de los relatos oficiales, relegadas a los márgenes de la historia pese a haberla sostenido con su trabajo, su inteligencia y su coraje.
Recordarlas es un acto de justicia.
Reivindicarlas es un acto de futuro.
Y preservar su memoria es, como dices, una forma de destino: el único que merece la pena.
Gracias por traer esa mirada tan clara y tan necesaria.
Un fuerte y largo abrazo, amigo.
Hola amigo.
ResponderEliminarQueda nucho por hacer y queda mucho por intentar hacer ver a muchos , que es un camino no solo de aqui sino de todo el mundo.
Esas mujeres que aun están sufriendo , que no pueden ir solas a comprar, que no se les permite conducir , que son violadas sin piedad o las niñas que las casan con gente mayor por dinero.
En eso sobre todo tendríamos que luchar.
La mujer tien que ser como el hombre , cobrar lo mismo y tener los mismo privilegios a la hora de trabajar .
Por eso que , aún queda mucho por hacer .
un abrazo.
Joaquín, amigo, lo dices con una claridad que golpea y despierta.
EliminarPorque sí: queda muchísimo por hacer, y no solo aquí, sino en cada rincón del mundo donde ser mujer sigue significando vivir con miedo, con restricciones absurdas o con violencias que deberían avergonzar a toda la humanidad.
Esas realidades que mencionas —las niñas entregadas como mercancía, las mujeres que no pueden caminar solas, ni conducir, ni decidir sobre su propia vida— son la prueba de que la igualdad no es un eslogan, sino una tarea pendiente, urgente y global.
Y junto a eso, lo que señalas del trabajo y el salario: igualdad real, no decorativa.
Mismo esfuerzo, mismo valor, mismos derechos.
No hay más misterio.
Por eso este camino no se celebra: se recorre.
Y se recorre juntos, hombres y mujeres, porque la dignidad no entiende de géneros.
Un abrazo grande, y gracias por colocar el foco donde duele y donde importa.
El otro día estuve haciendo fotos a las feministas y me llamó la atención que lo único que hacían era pedir el no a la guerra, e insultar a los hombres y a las mujeres fascistas, religiosas o simplemente que no pensaban como ellas. Eran unas 3.000, segun la prensa, pero la verdad es que creo que aportan poco a que la humanidad se vaya, digamos, civilizando un poco.
ResponderEliminarLogicamente, y como debe ser, nadie las insultó a ellas. Y yo pasé un buen rato haciendo fotos y saludando a alguna.
Pero pensé: Ay, Señor, si las manifestantes fueran, por ejemplo, mujeres católicas, seguro que hasta les tiraban piedras...
Y yo mismo me veía fascista, cuando decían eso de "Fascista el que no bote..." Y yo no botaba...
No me gusta nada la intransigencia de estas señoras, la verdad.
Por cierto, nada de hablar sobre las mujeres iranies, a pesar de que en la manifestacion participaba un grupo de mujeres musulmanas vestidas con sus tipicos trajes regionales que les tapan todo menos la cara...
Un abrazo, amigo
Ildefonso, amigo, te agradezco la sinceridad del relato, porque lo que cuentas refleja algo que todos hemos visto alguna vez: cuando una causa justa se mezcla con consignas que excluyen, descalifican o simplifican al otro, el mensaje se debilita y la convivencia se resiente.
EliminarTu experiencia es muy gráfica.
Tú estabas allí haciendo fotos, disfrutando del ambiente, saludando… y, sin embargo, te encontraste con un tono que no invita al diálogo, sino a la trinchera. Y eso, como bien dices, no ayuda a que la humanidad avance un milímetro.
La intransigencia —venga de donde venga— siempre empobrece.
Y lo paradójico es que, mientras algunas voces gritan consignas contra “los otros”, se silencian luchas que deberían unirnos a todos: las mujeres iraníes, afganas, saudíes… mujeres que se juegan la vida por libertades tan básicas que aquí damos por descontadas. Que en una manifestación del 8M no se les dedique ni un minuto es, como mínimo, una incoherencia dolorosa.
Pero también es cierto que una manifestación nunca representa a todas las mujeres ni a todo el feminismo. Representa a quienes van, con sus aciertos y sus excesos. El camino hacia la igualdad es mucho más amplio, más profundo y más sereno que cualquier pancarta.
Y tú, que estabas allí con tu cámara y tu mirada limpia, lo viste con claridad.
Un abrazo grande, amigo, y gracias por traer una reflexión que invita a pensar sin gritar.
Un bonito homenaje a la mujer que lo reafirmas con ese bonito video sobre la vida de la vida de Isabel I de Castilla. Decir que tengo la suerte de haber visitado lugares interesantes de su vida como; el palacio Trastámara hoy convento donde nació, el castillo de Arévalo donde residió, el palacio de los Vivero en Valladolid donde se caso con Fernando, el palacio testamentario de Medina del Campo donde murió y la Capilla Real de Granada donde descansan sus restos junto a los de Fernando II de Aragón , su hija Juana I, su yerno Felipe I y su nieto Miguel.
ResponderEliminarDecir que no fue la primera reina ya que casi cuatro siglos antes reino Urraca I y porque abdico en su hijo Fernando III lo pudo ser Berenguela lo cual lo hizo en un pequeño pueblo palentino llamado Autillo de Campos.
Saludos.
Tomás, qué maravilla de recorrido vital e histórico has hecho alrededor de Isabel I.
EliminarTu comentario no solo completa el homenaje, sino que lo enriquece con esa mirada tuya tan atenta al detalle y a la memoria de los lugares.
Has trazado, casi sin proponértelo, un mapa emocional de la reina:
• Madrigal, donde nació.
• Arévalo, donde creció entre sombras y silencios.
• Valladolid, donde selló con Fernando una alianza que cambiaría la historia.
• Medina del Campo, donde escribió sus últimas voluntades.
• Granada, donde descansa junto a quienes formaron el núcleo de una dinastía decisiva.
Y además aportas algo que muchos olvidan: que Isabel no fue la primera, que antes estuvieron Urraca I, con su reinado lleno de tensiones políticas, y Berenguela, cuya renuncia en Autillo de Campos fue un acto de inteligencia política pocas veces reconocido.
Tu comentario es, en sí mismo, un pequeño tratado de historia afectiva.
Gracias por traerlo con tanta precisión y tanto cariño.
Saludos, amigo.