10/03/26

Manual para Arruinar el Futuro… y Cómo Evitarlo a Última Hora

Una guía irónica para quienes aún creen que pensar es opcional, pero mejorar es posible.

Imágenes de Grok

10 marzo 2026

- Sí, sigamos así, amigos del alma, que vamos por buen camino. La sociedad nos sigue en masa, como un rebaño dócil y feliz, y lo conseguiremos: dentro de poco todos tendremos encefalograma plano. No suframos, no pensemos, no nos compliquemos la vida, que eso desgasta. Necesitamos más comida rápida, más pantallas, más ruido, más dopamina instantánea y menos libros que nos hagan sospechar que aún tenemos neuronas. Y, por supuesto, un smartphone que nos permita estar todo el día enganchado a nada, pero con la sensación de estar viviendo muchísimo. Sigamos así, que vamos bien.

- Pongamos empeño en construir un futuro sin pensamiento crítico, sin conversación profunda, sin silencios fértiles, sin curiosidad, sin cultura, sin memoria y, si es posible, sin conciencia. Luchemos por ello, porque si no resistimos, acabarán haciéndonos pensar, amar, sufrir, comprometernos… y hasta puede que nos obliguen a ser responsables de algo. Y eso sí que no.

- Pero, mira tú por dónde, todavía estamos a tiempo. A pesar de tanta ironía malvada —que también sirve para despertarnos un poco— aún podemos elegir otro camino. No estamos condenados a la superficialidad ni al encefalograma plano: basta con un gesto, una conversación honesta, un libro que nos sacuda, una mirada que nos recuerde que pensar sigue siendo un acto revolucionario. El futuro que les espera a ellos y el que aún nos queda a nosotros no está escrito; podemos mejorarlo si queremos, aunque sea a contracorriente. Y quizá, solo quizá, valga la pena intentarlo.

18 comentarios:

  1. Menos mal que ya voy conociéndote y sé que siempre acabarás tus posts con un mensaje esperanzador y optimista, porque al principio me estaba angustiando un poco. Y es que lo que describes en la primera parte, aunque tenga mucha ironía, da bastante que pensar.

    Los que ya vamos entrando en otras etapas y a los que la nostalgia nos asalta de vez en cuando, vemos muchas cosas que han cambiado demasiado deprisa. A veces uno mira alrededor y tiene la sensación de que todo va muy rápido… y no siempre en la mejor dirección.

    Pero bueno, como bien dices al final, todavía estamos a tiempo de elegir otro camino. Mientras haya gente que siga pensando, leyendo, conversando y cuestionando lo que ve, algo seguirá latiendo ahí dentro. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Angelo, da gusto leerte así, con esa mezcla tan tuya de lucidez y calma.
      Es verdad: a veces el vértigo inicial se impone, y uno siente que el mundo acelera sin mirar por el retrovisor. Y también es verdad que, cuando ya hemos vivido unas cuantas estaciones, la nostalgia se vuelve una visitante frecuente, de esas que llaman sin avisar y se sientan a conversar un rato.
      Pero quizá por eso mismo —por lo vivido, por lo perdido y por lo aprendido— sabemos reconocer cuándo algo esencial sigue latiendo. Y tú lo dices muy bien: mientras haya quien piense, quien lea, quien converse sin miedo a disentir, mientras haya quien se detenga un momento a mirar con otros ojos, no todo está perdido. Ahí es donde empieza siempre el otro camino.
      Gracias por tu abrazo, que devuelvo con la misma gratitud y la misma esperanza.

      Eliminar
  2. Estemos presentes con el otro, intercambiemos ideas, contemplemos la Naturaleza, seamos solidarios, sonriamos más seguido! Va en contra de los principios actuales, pero qué bien se siente! Un abrazo Enrique!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Cristina, qué bien lo dices: en un tiempo que parece empujarnos a la prisa, al ruido y a la desconexión, apostar por la presencia, por la conversación sincera, por la Naturaleza y por la sonrisa es casi un acto de resistencia… y, sin embargo, es de las pocas cosas que todavía nos reconcilian con lo que somos.
      Porque cuando uno se detiene un momento —para escuchar, para mirar, para acompañar— descubre que ese “ir en contra de los principios actuales” no solo sienta bien: también nos devuelve una humanidad que nunca deberíamos haber dejado en manos del vértigo.
      Gracias por recordarlo con tanta claridad y tanta luz.
      Un abrazo grande, María Cristina.

      Eliminar
  3. Si que se hecha en falta aquellos tiempos en que compartíamos ideas y sensaciones de forma oral o escrita. Ahora por escrito ya no recibimos ni las facturas, algo que sucedía hasta hace poco tiempo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomás, es verdad: aquellos intercambios pausados, orales o por escrito, tenían algo que hoy se echa de menos. Hasta las facturas eran una excusa para abrir el buzón. Aun así, seguimos encontrando caminos para compartir lo esencial.
      Saludos.

      Eliminar
  4. Como ser racional, o homem é um ser pensante e não pode alienar aquilo que o diferencia dos demais seres vivos.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juvenal, assim é: pensar é a marca que nos distingue e a responsabilidade que nos acompanha. Renunciar a isso seria empobrecer o próprio humano.
      Abraço amigo.

      Eliminar
  5. Yo creo que pensar , leer y tener sentido común es señal de ser progresista y uno debe seguir e se camino. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Judit, totalmente de acuerdo: pensar, leer y ejercer el sentido común es avanzar, y cada uno debe seguir ese camino con calma y convicción.
      Un beso.

      Eliminar
  6. Yo soy de leer mucho, de pensar y conversar... pero no tengo una visión negativa de la gente. Hay una manera de generalizar y pensar que viven alienados, pero no es cierto. Hay mucha tensión y vitalismo en muchas personas que no son tan banales como se pudiera suponer. Tengo una hija que ha trabajado en un hospital oncológico y ahora estudia para ser comadrona como enfermera que es, y me cuenta cantidad de casos de superación y de lucha denodada. De profundidad también. Cuando voy en el metro, miro los ojos de los viajeros y veo sus conflictos, sus prioridades, su apuesta por la vida. Lo que pasa es que la sociedad es compleja y nadie sabe muy bien qué pensar acerca de las cosas. Hay más conversaciones profundas de las que parece, más comunicación, más sentido común, y hay gente que lee, yo las veo leyendo sus libros. No se puede establecer una radiografía como que la sociedad fuera de encefalograma plano. No es así. Se hace lo que se puede, todos lo hacemos. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, comparto esa mirada más abierta: bajo la superficie hay mucha vida, lucha y profundidad. Cada persona carga su historia y su empeño, y a poco que uno observe —como haces en el metro— descubre que no hay encefalogramas planos, sino humanidad en movimiento.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Que pena amigo que entre otras cosas ,se esté perdiendo esa comunicación entre personas . ese hablar , dar ideas , ayudar e incluso "discutir" loq ue cada uno piensa , discutir sin duda solo "discutir" , nada de peleas ni malos modos .
    La visa se compone de eso .

    Yo ahora , cada vez odio mas todo este modernismo , la verdad .

    Yo soy feliz viendo una pelicula , oyendo buena música y desde luego , leyendo un buen libro, o al menos uno que me guste .

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joaquín, qué razón tienes.
      A veces da pena ver cómo se va apagando ese arte tan simple y tan humano de conversar, de cruzar ideas sin miedo, de disentenderse sin enfadarse. Hablar, discrepar, matizar… eso es lo que nos hacía crecer, lo que nos afinaba el carácter y nos acercaba unos a otros.
      Hoy todo va tan rápido que parece que ya no queda espacio para esa calma.
      Y sin embargo, como tú dices, la felicidad sigue estando en lo esencial: una buena película, música que te acompaña, un libro que te abre una ventana. Ahí no hay modernismo que valga, ahí seguimos siendo los mismos de siempre.
      Un abrazo grande, amigo.

      Eliminar
  8. Agarremos un lápiz y escribamos, lee un libro o una revista y no tanta pantalla, piensa criticamente o acaso no intuyes que nos están cercando, estudia algo que no sepas, camina más, conoce lugares que en tu propia ciudad ni siquiera has estado... en fin, hay infinidad de ejemplos, empecemos por desprogramarnos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carlos, qué bien lo dices: “agarremos un lápiz” es casi una consigna de libertad.
      Volver a leer en papel, a caminar por nuestras propias ciudades como si fueran nuevas, a estudiar algo solo por curiosidad… todo eso es, como tú dices, empezar a desprogramarnos.
      Claro que lo intuimos: nos cercan por la prisa, por la distracción y por la comodidad. Justo por eso tu comentario es valioso, porque recuerda que siempre queda un margen de decisión íntima.
      Un abrazo grande, y que no soltemos el lápiz.

      Eliminar
  9. Qué bueno este texto, Enrique, me parece una gran lección de vida, lo cual estoy totalmente de acuerdo, menos mal que aun quedan personas con sensibilidad con sentido de responsabilidad, tender puentes y derribar barreras. Lo que vienen detrás nuestra, no lo tendrán fácil, y si encima no son responsables... Quiero pensar que sí, están a tiempo y pondrán su granito de arena para construir y conseguir un mundo más justo, mas humano. Quero pensar- que lo harán.
    Un abrazo colmado de gratitud y admiración por todo lo que comparte, que es bueno, interesante y bonito

    Se muy muy feliz.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marina, qué alegría leerte así, con esa mezcla tan tuya de sensibilidad y lucidez. Ojalá nunca se pierdan esas ganas de tender puentes, de asumir la parte que nos toca y de mirar un poco más lejos que uno mismo. Tienes razón: lo que viene detrás no lo tendrá fácil, pero también es cierto que aún están a tiempo —y nosotros con ellos— de elegir el camino que construye en lugar del que derriba. Basta con que unos pocos mantengan viva la llama para que otros encuentren luz. Yo también quiero pensar, como tú, que lo harán. Y que, entre todos, seguiremos empujando hacia un mundo un poco más humano, más justo y más atento a lo esencial. Gracias por tus palabras, por tu gratitud y por esa mirada que siempre suma. Un abrazo grande, lleno de la misma admiración y del mismo cariño.

      Eliminar

El amor que no se rinde

La historia de Pere y María, un recordatorio de que la memoria puede fallar, pero la lealtad no María del mundo 29 abril 2026 - Pere ama pro...