30 noviembre 2025
Un abuelo de mi edad, buen amigo y mejor persona, sentado en uno de esos bancos que custodian la Playa me detuvo y tras un corto silencio me sorprendió con una pregunta sencilla: ¿Qué día es hoy?
- Cuando le respondí, se quedó perplejo: ¿Domingo?
- No añadió nada más. Se volvió hacia el mar y dejó que su mirada se perdiera en el horizonte, como quien busca respuestas en la inmensidad. Allí, sentado, parecía conversar en silencio con las olas, con el tiempo, con la vida misma … como si el mar guardara un secreto que solo él conocía.
Y pareciera que ira a pasear en ese bote imaginario a sus pies. Hoy escribo con un solo dedo Enrique, estoy escayolada pero sigo en pie, un abrazo.
ResponderEliminarBravo, maría cristina, espero que tu recuperación se produzca en un plazo breve. Muy oportuna tu observación sobre el bote.
EliminarUn fuerte abrazo.
El mar es un excelente amigo... Dichosos los que disfrutan de su compañía...
ResponderEliminarQue tengas un domingo muy agradable y cariñoso.
Mi grande abrazo.
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Gracias, querida Majo. Tu voz es siempre querida en esta ventana.
EliminarFeliz domingo.
Bien seguro, que el hecho de qué día era, no importaba demasiado para lo que estaba pensando.
ResponderEliminarUn abrazo.
Seguramente, Alfred, yo más bien pienso en que su soledad se agravara en un día tan familiar como hiriente para él. También pudiera suceder que su pensamiento estuviera viajando hacía más allá de la LH (Linea Horizonte), sin fecha y sin tiempo deseando que ese domingo simbolice el final de algo para él.
EliminarUn abrazo, poeta.
Es una gran reflexion la que nos dejas.
ResponderEliminarEl tiempo , para todo el mundo corre demasiado , pero para edades avanzadas , mucho mas y si por desgracia uno está solo ( gracias a Dios no es mi caso) sé que es mucho peor .
Un abrazo.
Así es Joaquín, así es.
EliminarUn fuerte abrazo
Hola Enrique. Me ha conmovido especialmente ese instante en el que un simple “¿Qué día es hoy?” abre una ventana a algo mucho más grande: al paso del tiempo, a la memoria que a veces titubea, y a la manera en que la vida nos detiene para recordarnos lo frágiles y a la vez lo inmensos que somos.
ResponderEliminarY es que a veces las respuestas no se encuentran en las palabras, sino en la forma en que dejamos que el mar —o la vida— nos hable. Un fuerte abrazo
Amiga Neuriwoman, ese “¿Qué día es hoy?” fue más que una pregunta: fue una grieta que se abrió hacia lo esencial, hacia esa memoria que a veces titubea y nos recuerda que somos frágiles como espuma y, al mismo tiempo, vastos como horizonte. Tu mirada ha sabido captar la hondura de ese instante, donde las palabras se vuelven insuficientes y es el mar o la vida misma, quien nos habla en silencio. Gracias por escuchar ese diálogo secreto entre el tiempo y las olas, y por iluminarlo con tu sensibilidad.
EliminarUn abrazo inmenso.
El tiempo a veces es relativo segun nuestras necesidades, compañía y edad. Te mando un beso.
ResponderEliminarAsí es, Judit. El hombre tarda poco en hacerse viejo y mucho en hacerse sabio.
EliminarUn abrazo, escritora.
A saber que recuerdos espera que le devuelva el o la mar un domingo.
ResponderEliminarSaludos.
Sí, amigo Tomás, a saber.
EliminarUn abrazo.
El tiempo a veces no tiene tanta importancia, sea Domingo o Lunes, Enero o Diciembre. Lo que importa es saber vivirlo, rellenarlo con las vivencias y recuerdos. Apreciar cada instante, y disfrutar del presente. Y si se está delante del mar, dejarse llevar por los pensamientos y la mirada tras las olas, tal vez volando se puedan alcanzar lejos. Me encanta el mar, me produce quietud, estar ante esa belleza es algo inmenso de plenitud querido Enrique. Como estar aquí y leerte, me produce bienestar. Gracias por tanta sabiduría que transmite tu corazón.
ResponderEliminarUn abrazo enorme.
Querida María, tus palabras son como ese mar que nos envuelve y nos recuerda que el tiempo no se mide en días ni en meses, sino en la plenitud de cada instante vivido. Gracias por compartir esa quietud que te inspira el horizonte y por regalarme la certeza de que la belleza se encuentra en saber mirar y sentir. Tu compañía en esta orilla me llena de gratitud.
EliminarUn abrazo inmenso.
ETF, hermoso relato, el tiempo pasa cada vez mas rápido y el mar es bueno para que guarde nuestros secretos mas íntimos.
ResponderEliminarConmovedor relato que toca lo mas profundo de nuestro ser.
La imagen me trasmite, calma, paz . es hermosa.
Gracias por visitar mi blog.
Que pases un maravilloso mes de Diciembre, lleno de amor en familia y con amigos.
Besos ETF
Amiga Momentos, tus palabras son como ese océano que sabe guardar secretos y devolver calma. Gracias por tu mirada sensible, que convierte cada relato en un abrazo compartido. Que diciembre te regale la paz que transmites y la compañía de quienes más quieres.
EliminarUn beso grande.
Y habrá pensado... domingo, se fue la semana y así mismo se me va la vida...
ResponderEliminarPaz
Isaac
¿Qui sapit? Un misterio que será difícil dd resolver.
Eliminar¿Qui sapit? Un misterio que será difícil dd resolver.
ResponderEliminarEs que a veces sí pareciera que la vida, una franja de la vida, se nos perdió entre un día que va del domingo al lunes. Un abrazo, ETF.
ResponderEliminarUna buena consideración, Julio David ¿por qué no?
EliminarAbrazo de jueves
Hola querido Enrique, el mar muchas veces resulta ser el mejor interlocutor y en el mecer de sus olas encontramos grandes respuestas.
ResponderEliminarAbrazos
Tienes razón, Cecilia. A mi (cuando podía andar con facilidad), me encantaba dialogar con él (el mar), en silencio y sin tiempo fijo.
EliminarUn abrazo lleno de respuestas