30 noviembre 2025
Un abuelo de mi edad, buen amigo y mejor persona, sentado en uno de esos bancos que custodian la Playa me detuvo y tras un corto silencio me sorprendió con una pregunta sencilla: ¿Qué día es hoy?
- Cuando le respondí, se quedó perplejo: ¿Domingo?
- No añadió nada más. Se volvió hacia el mar y dejó que su mirada se perdiera en el horizonte, como quien busca respuestas en la inmensidad. Allí, sentado, parecía conversar en silencio con las olas, con el tiempo, con la vida misma … como si el mar guardara un secreto que solo él conocía.
Y pareciera que ira a pasear en ese bote imaginario a sus pies. Hoy escribo con un solo dedo Enrique, estoy escayolada pero sigo en pie, un abrazo.
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