23/01/26

Donde la Imaginación despliega sus alas

 

Playa San Juan (Alicante), hoy

23 enero 2025

- Subir la persiana de la ventana del dormitorio y ver que el día empieza a despuntar supone un enorme abrazo a la vida cada mañana cuando ese "siempre amanece" se hace realidad.

- Uno de esos muchos amables amigos con los que sigo manteniendo algún tipo de relación, aunque sea virtual, me manda cada día (y desde que comenzó el tiempo de postconfinamiento tras la pandemia del 2019), unas fotografías que enfocan a algunos lugares del recorrido que yo solía hacer cuando aún podía andar por esos extraordinarios parajes que ofrece el mar, la playa y el lejano y ardiente horizonte madrugador que muestra la belleza de lo natural de lo sencillo, de lo, demasiadas veces, olvidado.

- Pero hoy, en una de esas madrugadoras fotografías que me manda mi amable amigo, me descubro a mí mismo.

Quien fuera gaviota para poder volar y darle las gracias a la vida por haberme permitido llegar hasta este instante, igual que mi imaginación lo hace cuando se libera y se atreve. 

- Volar soñando que el mundo, aun con su belleza maltratada, sigue guardando destellos de luz que esperan ser descubiertos. Y en ese vuelo íntimo, casi secreto, sentir que lo mejor no solo está por llegar, sino que ya empieza a asomarse en cada pequeño gesto de esperanza que nos sostiene.


21/01/26

El arte humano de recomenzar: Cuando todo se tambalea, lo próximo nos rescata

Pintura de Alberto Pancorbo


21 enero 2026

- Hoy quiero dejar aquí un breve post (algo que nunca consigo), que recuerde algo que a veces olvidamos: la verdadera vida suele estar mucho más cerca de lo que creemos. No siempre es necesario viajar a otros confines para apreciar la belleza que nos regala el entorno inmediato. Lo nuestro y los nuestros conforman, casi siempre, esa felicidad próxima que tantas veces pasamos por alto.

- Y, sin embargo, los tiempos que vivimos no ayudan a mantener la mirada serena. No llegan noticias esperanzadoras sobre un futuro inmediato; gobernantes alocados, hipócritas y narcisistas parecen haber olvidado su propia fragilidad mientras el mundo sangra por todas sus costuras mal remendadas. Es un castigo visible a sus maldades… y también a nuestra pasividad, a esa incapacidad creciente para distinguir el bien del mal, como si todo nos resultara ya tan normal como que un pájaro vuele o que un viejo empiece a paladear el sabor del olvido.

- Y aun así, pese a este panorama desalentador, me niego a renunciar al optimismo. El ser humano, incluso cuando tropieza una y otra vez, conserva una sorprendente capacidad para detenerse, mirarse al espejo y rectificar. Siempre queda un resquicio por donde entra la luz: un gesto noble, una palabra que reconcilia, una decisión tomada desde la bondad. Quizá ahí resida nuestra verdadera fuerza, en recordar que todavía podemos recomenzar y que la belleza cercana —esa que a veces olvidamos— sigue esperando a que la reconozcamos.


19/01/26

En señal de duelo por el accidente ferroviario en Adamuz

 


19 enero 2026

- La tragedia ocurrida ayer en Adamuz nos ha dejado el alma suspendida, como si el tiempo se hubiera detenido en un suspiro de incredulidad y tristeza. Hoy, la gente de bien compartimos un mismo latido: el del dolor por las vidas truncadas, por las familias que amanecen con un vacío imposible de nombrar, por quienes aún luchan por recuperarse.

- En momentos así, las palabras apenas alcanzan, pero aun así se vuelven necesarias para abrazar, aunque sea desde la distancia, a quienes sufren. Que encuentren consuelo en la solidaridad que hoy nos une, y que la memoria de las víctimas permanezca como un recordatorio de nuestra fragilidad y de la importancia de cuidarnos unos a otros.

- Que la serenidad llegue poco a poco, y que la esperanza, aunque herida, no deje de alumbrar.


La felicidad

Imagen orientada hacia la creación final de Gemini

 19 enero 2026


- Amar sin límites, vivir con una libertad que no necesite muelles, defender la justicia como única salida posible… y, sobre todo, recuperar el sentido profundo de cuáles son —o deberían ser— los valores que nos conducen a la felicidad. Durante años hemos ido derivando, casi sin darnos cuenta, hacia un culto a lo material que ha desplazado cualquier otra brújula. Preguntarnos de dónde venimos y hacia dónde vamos parece hoy un ejercicio reservado a los viejos filósofos de siempre o a esos románticos que aún creen en la utilidad de lo inútil.

- Sin embargo, la vida insiste en recordarnos que la felicidad no es un tesoro oculto en lugares remotos. Está ahí, delante de nuestros ojos, en rincones que pasamos por alto: al otro lado de la cama, en un gesto que no esperabas, en el beso espontáneo de un niño que te llama y habla como si te conociera desde siempre. Y aun así, seguimos buscándola en horizontes que no nos pertenecen.

- Vivimos en una sociedad que premia el pragmatismo, el eclecticismo de conveniencia y el poder como forma de supervivencia. Parece que ese es el precio de pertenecer a este tiempo. Pero quizá la única salida real sea la de siempre: volver a la filosofía, a ese espacio donde el espíritu se refuerza y la vida recupera su escala natural.

- Anoche (una vez más), me preguntaron: “¿Tú eres rico, Enrique?”. Respondí lo único que me salió del alma: “Según en qué”. Me dijeron que era una respuesta demasiado básica. Apostillé: "tal vez ahí esté la clave. Volver a lo básico. Volver a lo que nunca debimos dejar atrás".

A veces pienso que tardé demasiado tiempo en entenderlo, quizá más de lo razonable. Pero llegué. Y cuando por fin dejé de buscar la felicidad en teorías, en metas ajenas o en horizontes que no me pertenecían, descubrí que ella (la felicidad), llevaba tiempo esperándome en lo cotidiano. Hoy vivo abrazado a ella, sin innecesarios alardes, sin certezas absolutas, pero con la tranquilidad de saber que no se esconde: camina conmigo en lo simple, en lo que permanece, en lo que nunca pedía nada a cambio. No era difícil ... bastaba con abrir los ojos y querer encontrarla.

17/01/26

Ellas, el Origen de Todo

Estudio de retratos de familia | Jérôme Art Photography

17 enero 2026

- Velázquez solía decir que “Una mujer no es un ser humano, es la razón de los seres humanos”, y yo, con los años y las vivencias, no he hecho más que darle la razón. No porque las mujeres necesiten ser elevadas a un pedestal (ellas no lo piden), sino porque, cuando uno mira hacia atrás con honestidad, descubre que la arquitectura de su propia vida está sostenida por manos femeninas.

- Mi Madre, con su manera de convertir lo cotidiano en refugio. Mi mujer, que ha sido brújula, puerto y viento a la vez. Mis nietas, que me recuerdan que el futuro también puede ser tierno. Y tantas amigas que, sin hacer ruido, han ido dejando en mi camino una claridad que uno no siempre sabe agradecer a tiempo.

- Si algo he aprendido es que la suerte no siempre se reconoce cuando llega; a veces solo se entiende cuando se mira desde la distancia. Y yo he tenido la inmensa fortuna de estar rodeado de mujeres que no solo han acompañado mi vida, sino que la han hecho posible. Ellas han sido razón, impulso, consuelo, alegría y, sobre todo, humanidad en su forma más generosa.

- Quien piense que esto es así, quien haya sentido en su propia historia esa presencia que sostiene y transforma, sabe de qué hablo. No es una frase bonita: es una verdad vivida. Y bendito sea quien pueda decirlo en voz alta.

15/01/26

Lo que la vida te susurra cuando la escuchas


15 enero 2026

- Todos tenemos a ese buen amigo que, de vez en cuando, nos recuerda y que yo repito en cuanto se me olvida, que ya no tenemos 35 años (ni falta que hace), y que la vida está llena de pequeñas cosas que pasan a nuestro lado sin hacer ruido. Cosas que, cuando eres joven, parecen insignificantes, pero que con los años descubres que son las que realmente importan.

- Su consejo, que hoy comparto, es sencillo y profundo:
"Aprender a apreciar la vida por el simple hecho de vivirla, y vivirla bien. Elegir con quién, elegir por qué, y no dejar que lo esencial se nos escape mientras corremos detrás de lo urgente."
- Muchos no se dan cuenta de esto hasta que tropiezan, igual que nos pasó a nosotros. Y aunque hay aprendizajes que solo llegan así, a golpes suaves o duros, hago caso a ese buen amigo y os paso este mensaje tal como él me lo envió hace ya mucho tiempo acompañado con un viejo vídeo… por si a alguien le sirve.

- Déjate llevar, igual que hago yo cuando quiero recordarlo (a mi amigo), escuchando ese vídeo de André Rieu interpretando el Vals de Primavera (Mariage d'Amour), Paul de Senneville (Piano y Paisajes de la Toscana). Una música que no solo se escucha: te coloca en el lugar exacto donde la vida se vuelve más lenta, más amable y más tuya.

- Si vas con prisas, no abras el vídeo. Guárdalo para un momento tranquilo, cuando puedas dejar que la música te acompañe sin interrupciones.


13/01/26

Debe ser horrible verse así, sin poder pagar, sin poder vivir

Imagen de mi amigo y su Copilot

13 enero 2026

- Esta madrugada, mientras veía cómo se le escapaban algunas lágrimas a la que da luz a mi vida al leer que han aumentado los abandonos de niños en algunos países, me he acordado de lo que le pasó esta semana en Carrefour:

Estábamos en la cola de la Caja X. Delante, un hombre de mi edad, encorvado, con su chándal, sus bambas y su compra entre las manos. Tenía cara de susto y un aire de estar un poco perdido. Al llegar el momento de pagar, la cajera le dice que no llega con lo que ha puesto sobre el mostrador: unas monedas y unos billetes arrugados que había soltado abriendo el puño. El hombre, de acuerdo con la chica, empieza a retirar productos… y, de pronto, detrás de mí, escucho la voz de mi otra mitad diciendo: “No, no, páselo todo”.

Ese “todo” fueron apenas unos pocos euros más, pero bastó para que tanto la cajera como ella, mi otra mitad, acabaran con los ojos enrojecidos y unas benditas lágrimas asomando. El hecho no tendría mayor importancia si no fuera por el acto de solidaridad que ella tuvo… y por el arrepentimiento que me provocó a mí no haber sido capaz de decirlo antes que ella. Pero lo más curioso y sorprendente fue que el hombre, con una expresión bondadosa y una mueca casi de perrito agradecido, nos dijo: “Gracias, muchas gracias” (sonriendo tristemente), “luego paso y les dejo un cheque”.

- Seguramente mi admirable y agradecido compañero de cola vive en otro mundo. Su felicidad, probablemente, irá ligada a una buena parte de su aparente ignorancia. Pero a mí, a nosotros, nos transmitió algo que no se puede explicar, aunque sí nos puso, una vez más, los pies en la tierra. Cuando le pregunto a madtlv, hoy y aquel día, tras el bendito acto de nuestra cola en Carrefour, me dice algo que me hiela la sangre: “Enrique, debe ser horrible verse así, sin poder pagar, sin poder vivir”.

- Es muy bonito vivir, muchísimo, pero a veces se nos olvida que para, quizás, demasiados también es muy difícil.

*madtlv: Mi amor de toda la vida

La sonrisa que sostenía una pierna de metal

Aprendizajes inesperados entre camillas, esfuerzo y dignidad Imagen de Grok 06 marzo 2026 - Hace un par de semanas, en mi última visita a mi...