21/01/26

El arte humano de recomenzar: Cuando todo se tambalea, lo próximo nos rescata

Pintura de Alberto Pancorbo


21 enero 2026

- Hoy quiero dejar aquí un breve post (algo que nunca consigo), que recuerde algo que a veces olvidamos: la verdadera vida suele estar mucho más cerca de lo que creemos. No siempre es necesario viajar a otros confines para apreciar la belleza que nos regala el entorno inmediato. Lo nuestro y los nuestros conforman, casi siempre, esa felicidad próxima que tantas veces pasamos por alto.

- Y, sin embargo, los tiempos que vivimos no ayudan a mantener la mirada serena. No llegan noticias esperanzadoras sobre un futuro inmediato; gobernantes alocados, hipócritas y narcisistas parecen haber olvidado su propia fragilidad mientras el mundo sangra por todas sus costuras mal remendadas. Es un castigo visible a sus maldades… y también a nuestra pasividad, a esa incapacidad creciente para distinguir el bien del mal, como si todo nos resultara ya tan normal como que un pájaro vuele o que un viejo empiece a paladear el sabor del olvido.

- Y aun así, pese a este panorama desalentador, me niego a renunciar al optimismo. El ser humano, incluso cuando tropieza una y otra vez, conserva una sorprendente capacidad para detenerse, mirarse al espejo y rectificar. Siempre queda un resquicio por donde entra la luz: un gesto noble, una palabra que reconcilia, una decisión tomada desde la bondad. Quizá ahí resida nuestra verdadera fuerza, en recordar que todavía podemos recomenzar y que la belleza cercana —esa que a veces olvidamos— sigue esperando a que la reconozcamos.


28 comentarios:

  1. El problema es ese olvido que sufre la especie humana, no recordando nunca sus penurias, desgracias y malas decisiones, que han convertido su historia en un torbellino de maldades. Aquí, en nuestra sociedad, alabando el periodo de la dictadura, y en Europa, aplaudiendo a los aprendices de verdugos, que quieren emular el periodo fascista. Y encima ahora, en América, un especulador inmobiliario, dando lecciones de buena gobernanza, saltándose cualquier principio de ética, para con la ley.

    Un abrazo.

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    1. Alfred, lo que señalas toca un punto dolorosamente real: la fragilidad de la memoria colectiva. La humanidad tropieza una y otra vez con las mismas piedras, como si las penurias, los abusos y las decisiones nefastas del pasado se diluyeran en cuanto pasa el tiempo. Aquí vemos cómo algunos idealizan una dictadura que dejó heridas profundas, mientras en Europa resurgen voces que coquetean con los viejos fantasmas del fascismo, como si no hubiéramos aprendido nada.

      Y al otro lado del océano, resulta casi grotesco que un magnate acostumbrado a moverse entre privilegios y especulación pretenda erigirse en ejemplo de buena gobernanza, ignorando principios éticos básicos y tensando los límites de la ley. Todo ello dibuja un panorama inquietante, donde la desmemoria se convierte en terreno fértil para repetir errores que ya costaron demasiado.

      Ojalá la lucidez y la responsabilidad prevalezcan sobre la nostalgia mal entendida y los discursos fáciles. Solo así podremos evitar que la historia vuelva a convertirse en un torbellino de sombras.

      Un abrazo esperanzado.

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  2. Enrique, es enriquecedor para el alma leerte.
    Siempre queda un resquicio por donde entra la luz: un gesto noble, una palabra que reconcilia, una decisión tomada desde la bondad. Quizá ahí resida nuestra verdadera fuerza, en recordar que todavía podemos recomenzar y que la belleza cercana —esa que a veces olvidamos— sigue esperando a que la reconozcamos.
    Me quedo y coincido con tus sabias palabras.
    Es una delicia leerte, hombre sabio.
    Que tengas un hermoso día junto a tus seres queridos
    Besos Enrique

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    1. Mathilde, tus palabras son un abrazo que llega hondo.
      Qué hermoso lo que dices: ese resquicio por donde entra la luz, incluso en los días más inciertos, es quizá el mayor recordatorio de que seguimos vivos por dentro. A veces basta un gesto sencillo, una mirada limpia o una palabra que nace desde la bondad para que todo vuelva a encontrar su sitio.

      Coincido contigo: la belleza cercana —esa que tantas veces pasa desapercibida— nos espera siempre, paciente, hasta que volvemos a mirarla con ojos nuevos.

      Gracias por tu sensibilidad, por tu lectura tan atenta y por la calidez que dejas en cada frase.
      Es un privilegio encontrarte en este pequeño rincón de palabras.

      Que tu día también esté lleno de luz y de afectos verdaderos.
      Un beso grande, Mathilde.

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  3. No quiero dejar de pasar a saludarte amigo Enrique despues de leer tus sabias palabras.
    Leerte es inyectarse de sabiduria , además como todo lo dices tan bien .

    Pero paso un poco deprisa hoy..

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Joaquín, eres muy amable.
      Un abrazo

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  4. El arte y el conocimiento siguen siendo esos resquicio por los que veremos alumbrar el cambio que necesita esta humanidad... y el supremo humanismo que brota de tu sensibilidad a cada entrada, Enrique...
    Abrazo hasta vos!!

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    1. Querido Carlos, tus palabras llegan como un soplo de aire limpio, de esos que despejan la mirada y recuerdan que todavía hay grietas por donde entra la luz. Coincido plenamente: el arte y el conocimiento siguen siendo ese refugio —y a la vez ese impulso— que nos permite imaginar un mundo más digno, más sensible, más humano.

      Si algo intento en cada entrada es justamente eso: honrar la vida desde sus pequeños destellos, esos que tantas veces pasan desapercibidos pero que, cuando alguien como vos los reconoce, se vuelven todavía más valiosos.

      Gracias por tu lectura generosa, por tu abrazo y por ese humanismo que también brota de tu mirada.
      Abrazo grande hasta vos, hermano del camino.

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  5. Uy siempre hay que tener fe aunque a veces parezca un sueño. Ta que la humanidad va a un camino oscuro y lleno de problemas. Te mando un beso.

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    1. Hay que resistir, Judit.
      Un abrazo, escritora

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  6. Confieso que a veces me siento cansada de este mundo...
    El arte, la música y la amistad me sustentan, me apoyan...
    Admiro tu resiliencia.
    Que todo sea para bien.
    ~~~~

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    1. Gracias, Majo, esa resiliencia la aprendí de mi Madre. Una mujer extraordinaria.
      Animo, Majo, la vida es bella.
      Un fuerte abrazo.

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  7. Creo que has descrito el tiempo que nos esta tocando vivir de una forma magistral y espero que esa luz al final del túnel la dejemos de ver lo antes posible.
    Aunque para ello espero que pronto nos deshagamos de esos lideres tan egocéntricos que se creen un dios a los que todos les debemos adorar.

    Saludos.

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    1. Gracias, Tomás. Ojalá esa luz llegue pronto y sepamos elegir caminos y liderazgos más sensatos y menos egocéntricos. Mientras tanto, seguimos caminando con esperanza. Un abrazo

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  8. El sentido y la profundidad de tus palabras, querido amigo Enrique, es más que evidente. Y sin duda, motivo de reflexión para muchos. Gracias.
    Fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Ernesto, ayuda mucho, seguramente, tener cierta edad.
      Un fuerte abrazo.

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  9. Estamos viviendo tiempos en que se naturaliza la barbarie, no perdamos la capacidad de ver el verdadero bien, un abrazo Enrique.

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    1. Sí, los valores parecen perdidos o excesivamente modificados hasta convertirlos en normales.
      Un abrazo, María Cristina.

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  10. Esta entrada conecta perfectamente con mi último post sobre el predominio de lo oscuro sobre lo luminoso si no hay una voluntad clara que lo sepa y pueda compensar con caricias las heridas que inevitablemente nos causamos. Cuando tantos y tantos se obstinan en ver el mundo con una carga amarga de pesimismo, casi con delectación, solo puede considerarse como una enfermedad del ánimo que se rinde ante lo ineluctable, cuando nosotros podemos crear luz en la noche, simplemente haciendo lo único que cabe hacer: acariciar. Saludos, EFT.

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    1. Hola Joselu, tu reflexión amplifica con una claridad admirable esa tensión entre lo oscuro y lo luminoso que todos llevamos dentro. Coincido contigo en que el pesimismo, cuando se vuelve hábito o refugio, termina por convertirse en una forma de rendición anticipada. Frente a ello, la voluntad de acariciar —como tú tan bellamente dices— no es un gesto menor, sino un acto de resistencia íntima, casi una forma de artesanía del ánimo.

      Crear luz en la noche no exige grandes gestas, solo la decisión de no dejarnos arrastrar por la inercia de lo sombrío. A veces basta una palabra, una mirada, una presencia que sostenga. Y ahí, en esa delicadeza, empieza de nuevo el mundo.

      Gracias por tu lectura y por tu manera de acompañar estas reflexiones con tanta lucidez y humanidad.
      Un abrazo

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  11. Não podemos aceitar, em qualquer idade, aquilo que foge ao natural.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

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    1. Querido Juvenal, às vezes é justamente no que foge ao natural que a vida nos convida a crescer. Recebo o teu abraço com amizade sincera e retribuo com estima

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  12. Reconozco que, mientras lo leía, me iba removiendo sin esperarlo. Casi pensaba que acabaría siendo un post desalentador, pero ese optimismo que aparece de repente hace que el mío no parezca aislado. Saber que hay otros que siguen viendo luz, incluso cuando solo se cuela por el agujero más pequeño, hace que aún podamos creer en un mundo mejor.

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    1. Gracias, Angelo. Esa pequeña luz que mencionas es justo lo que nos mantiene en pie. Saber que otros también la ven hace que el camino se sienta menos incierto y mucho más humano

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  13. Creo que nos hemos deshumanizado bastante. Vemos oscuridad en el presente y por ello en el futuro. El dolor de tantas personas que nos duele mientras vemos las noticias y enseguida se pasa como si hubiéramos visto una película. Ese rayo de luz que entra en nuestras vidas por detalles que nos hacen felices, nos llena de esperanza. Pero no estamos exentos de que nos pueda pasar lo que vemos aunque no lo pensemos.
    Esperemos que la vida nos siga sonriendo a su manera.
    Un abrazo Enrique y gracias por tus palabras tan acertadas que leo siempre aunque no diga nada.

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  14. Elda, tus palabras tocan una verdad que todos intuimos: a veces la realidad nos golpea tan fuerte y tan seguido que, para sobrevivir, la mente se protege como puede. Pero esa aparente deshumanización no borra lo esencial. Basta un gesto, una mirada, un detalle mínimo —como bien dices— para que vuelva a encenderse esa luz que nos recuerda quiénes somos de verdad.

    Quizá no podamos evitar todo lo que ocurre en el mundo, ni garantizar que la vida no nos sacuda, pero sí podemos seguir cultivando esa sensibilidad que nos mantiene despiertos y disponibles para el bien. A veces la esperanza no es un gran faro, sino una chispa que se renueva cada día.

    Gracias por leer, incluso en silencio. Ese silencio también acompaña.

    Un abrazo grande, Elda. Que la vida siga encontrando sus maneras de sonreírnos.

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  15. Vengo del blog de Marina y noté tu ausencia...
    Es nuestra decana, tiene más de nueve décadas... perdió dos hijos de más de setenta años en poco tiempo...
    Necesita mucho nuestro cariño.
    Un beso.
    https://mayordeedad.blogspot.com/
    ~~~

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    1. Creí que la tenía en mi lista de Feedly como Marina Felgueira, pero voy ahora mismo a saludarla a través del enlace que me dejas aquí.
      Un abrazo, querida Majo.

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