11/04/26

El arte sencillo de vivir

Una mirada serena a lo que aprendemos cuando dejamos de correr

 Fotografía de Judy Dater


11 abril 2025

- A veces uno llega a una edad —o quizá a un estado del alma— en el que empieza a comprender que muchas de las torpezas humanas no nacen de la maldad, sino de la simple ignorancia. Aceptarlo cuesta, y creérselo del todo, todavía más. Pero es un descanso cuando por fin ocurre.

- Durante años pensé que lo importante era llegar: alcanzar metas, cumplir etapas, sobrevivir a los días. Hoy sé que lo esencial está en otra parte. No en el destino, sino en la forma en que caminamos hacia él. En cómo miramos, cómo sentimos, cómo nos dejamos tocar por lo que sucede.

- Vivir debería ser sencillo. Lo difícil no es vivir, sino entender qué significa hacerlo de verdad. Y quizá ahí esté el misterio: en que cada cual lo descubre a su manera, a su ritmo, con sus heridas y sus luces.

- Yo sigo aprendiendo. Y sigo agradeciendo cada día esa posibilidad.

32 comentarios:

  1. Pues sí, querido amigo, la vida es un misterio, y cada uno lo vive de una forma. No hay ninguna fórmula magistral que nos pueda servir a todos. Quizás si fuéramos capaces todos de vivir en ese estado de "quietud" que alababan los clásicos todo sería más sencillo.
    Un abrazo, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás el misterio de la vida no esté en descifrarlo, sino en aprender a caminarlo con esa quietud interior que mencionas, una quietud que no es pasividad, sino una forma de estar presentes sin dejarnos arrastrar por el ruido. Cada cual encuentra su modo, su ritmo, su respiración, y ahí reside también la belleza del vivir.
      A veces basta con detenernos un instante, escuchar lo que late por dentro y aceptar que no hay fórmulas universales, solo pequeñas luces que cada uno va encendiendo en su propio camino.
      Un fuerte abrazo, Ildefonso

      Eliminar
  2. No cabría negar que la "ignorancia" es la razón de muchas de las "desgracias" que acompañan al ser humano a lo largo de su vida.

    Luego hay otras, algunas muy "profundas", y con razón de ser. Lo dejamos así!

    Sin duda, amigo Enrique, que la manera de caminar, avanzar, vivir, es la causa principal del estado del individuo. Después estarían los altibajos, inevitables, que acaban conformando todo el cuadro...

    La edad..., lo que se supone que se ha aprendido, suele ayudar. Pero no siempre.

    Tú das pautas en el buen sentido. Reales y experimentadas. Y ahí está el valor de esas enseñanzas.

    Fuerte abrazo. Buen finde!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ernesto, siempre es un placer leerte y sentir ese pulso tan tuyo que combina lucidez y serenidad. Coincido en que la ignorancia —la nuestra y la ajena— explica muchas de las sombras que nos acompañan, pero también es cierto que hay otras que nacen de lugares más profundos, inevitables, casi estructurales en la condición humana. Ahí poco cabe hacer salvo aceptarlas y caminar con ellas.
      La manera de vivir, como dices, marca el tono del cuadro entero. Uno aprende —o cree aprender— con los años, pero la vida siempre guarda un margen de sorpresa que desbarata cualquier manual. Por eso las pautas que compartimos entre amigos tienen valor: no porque sean recetas, sino porque están vividas, probadas, contrastadas en la intemperie de los días.
      Gracias por tu lectura generosa y por ese modo tan tuyo de poner palabras donde otros solo pondrían silencios. Un fuerte abrazo, querido amigo.

      Eliminar
  3. Buen día Enrique, mi meta hoy -ahora mismo- es tener todo listo para recibir a mi prima mañana.
    Entonces, paso velozmente a desearte muy buenos días. Te leeré, seguramente, pero no voy a comentar por los motivos que ya conoces.
    Y sí amigo, cada quien vive la vida como puede, como le enseñaron, o como cree que debe ser. No tenemos un manual de instrucciones al respecto. Lo importante es que cada quien encuentre el mejor camino para sentir un estado de satisfacción con sus logros.
    Respecto a mi, creo que he crecido de manera muy diferente a la tuya. Nunca me preocupó "llegar más alto", solamente transitar lo más tranquila posible.
    Sólo por citar un ejemplo, te cuento que he renunciado a cargos jerárquicos-dentro de la Educación, que es lo mío- cuando me di cuenta de que me quitaban tiempo para compartir con mi hija pequeña y alteraban mi buen humor.
    Ya me voy
    Fuerte abrazo y sigue contándonos Enrique tu estupenda manera de ver la vida desde el lado positivo, con esa filosofía tan tuya y tan sabia luego de tu camino recorrido.
    ¡Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lu, qué placer leerte incluso en medio de ese ajetreo dulce de preparar la casa para recibir a tu prima. Esa mezcla de prisa y cariño siempre dice mucho de una persona. Entiendo perfectamente que hoy pases rápido y sin comentar; lo importante es que estés donde necesitas estar y hagas lo que te pide el corazón.
      Tienes razón: cada quien vive como puede, como le enseñaron o como ha ido aprendiendo a base de tropiezos y aciertos. No hay manual, y quizá mejor así, porque cada vida pide un ritmo distinto. En tu caso, esa elección tan tuya de priorizar la calma, la serenidad y el tiempo con tu hija habla de una sabiduría práctica que muchos tardan décadas en descubrir. Renunciar a cargos para preservar tu humor y tu presencia en casa no es perder, es ganar en profundidad.
      Gracias por tus palabras hacia mí, siempre tan generosas. Yo solo cuento lo que he vivido, lo que he entendido a fuerza de años y de mirar hacia dentro. Si eso sirve a alguien, aunque sea un poco, ya me doy por satisfecho.
      Un fuerte abrazo, Lu, y que la llegada de tu prima te traiga alegría de la buena.

      Eliminar
  4. Es muy cierto Enrique, lo importante es valorar el día a día, no perdernos de cosas importantes, la compañía de los seres queridos, contemplar la Naturaleza, estar a la mano de quien nos necesita, un abrazo grande!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Cristina, siempre es un placer encontrarte aquí y sentir esa sintonía tan tuya con lo esencial. Tienes toda la razón: el día a día es donde se juega la vida de verdad, en esas pequeñas cosas que a veces pasamos por alto y que, sin embargo, sostienen todo. Valorar la compañía de los nuestros, atender a quien nos necesita, contemplar la Naturaleza como quien escucha una confidencia… ahí está la riqueza que no se compra ni se repite.
      Gracias por recordarlo con esa claridad tan tuya. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  5. Hola Enrique .

    Te escribo viendo el Barça-Espanyol. de momento, gana el Barça..ya verenos , no es como se empieza sino como se acaba .

    "Vivir debería ser sencillo. Lo difícil no es vivir, sino entender qué significa hacerlo de verdad. Y quizá ahí esté el misterio: en que cada cual lo descubre a su manera, a su ritmo, con sus heridas y sus luces."
    Me ha encantado esta frase pues tienes toda la razón .
    La vida es realmente un misterio , las cosas que pasan , las vivencias vividas , los acontecimientos tambien vividos.Cosa que uno no comprende y otras , que no entiende .

    Pero asi es la vida ..hay que ir pasándola como se puede .

    Buen fin de semana -
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Joaquín.
      Ese Barça–Espanyol siempre tiene algo especial; más allá del marcador, es de esos partidos que se viven con el pulso un poco más despierto. Y sí, al final lo que cuenta es cómo se acaba, no cómo empieza, en el fútbol y en casi todo.
      Me alegra que esa frase te haya tocado. A veces uno siente que la vida es un territorio lleno de claros y sombras, de cosas que entendemos tarde y de otras que quizá no llegamos a comprender nunca. Cada cual carga con lo suyo, con lo vivido y lo que aún duele, pero también con lo que ilumina y sostiene.
      Al final, como dices, se trata de ir pasándola como se puede, con dignidad, con humor cuando aparece, y con esa mezcla de paciencia y coraje que todos vamos aprendiendo a nuestro modo.
      Que tengas un buen fin de domingo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar

  6. Si que debería ser sencillo amigo. Y aprendemos mucho cuando paramos un poco.
    Pero lo importante, es cómo decidimos escoger lo que de verdad nos importa y con lo que estamos a gusto. Así avanzamos y el camino es más gratificante.
    Tengo el mejor cuidador 😊 Gracias. Enrique.
    Buen domingo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes mucha razón: cuando uno se detiene un momento, aunque sea un instante, empieza a ver con más claridad qué pesa y qué acompaña, qué sobra y qué de verdad importa. Y es ahí donde cada cual va eligiendo su manera de estar en el mundo, con lo que le hace bien y con lo que le permite avanzar con un poco más de calma.
      Me alegra que te sientas a gusto y cuidada. A veces, lo sencillo —estar, escuchar, acompañar— es lo que más sostiene.
      Que tengas un buen domingo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  7. Vivir y debería ser fácil pero nosotros nos complicamos. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad que vivir debería ser fácil, pero a veces somos nosotros quienes añadimos capas y nudos donde solo hacía falta un poco de calma. Supongo que aprender a soltar y a simplificar también forma parte del camino.
      Gracias por ese beso que llega con cariño.
      Un fuerte abrazo, Judit.

      Eliminar
  8. Creo que para eso, te has de desprender de todo lo accesorio que hemos ido acumulando de forma innecesaria, pensando que era importante para... realizarse, triunfar, ser completo...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón: a lo largo de los años vamos cargándonos de cosas que creíamos necesarias para sentirnos completos, para cumplir expectativas o para sostener una imagen que, con el tiempo, descubrimos que no era tan nuestra. Desprenderse de lo accesorio no es fácil, pero libera espacio para lo que de verdad importa y permite caminar con más ligereza.
      Supongo que ahí está parte del aprendizaje: quedarse con lo esencial y dejar que lo demás se vaya cayendo solo.
      Un fuerte abrazo, Alfred.

      Eliminar
  9. Creo que debemos vivir el presente ya que el pasado paso y el futuro aun no llego. Si que del pasado podemos analizar los errores para no cumplir en el futuro.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que tienes razón: vivir el presente es lo único que realmente tenemos entre las manos. El pasado sirve para aprender, para ver dónde nos equivocamos y qué nos enseñó cada golpe, pero no para quedarnos a vivir allí. Y el futuro, cuando llegue, ya nos encontrará con lo aprendido y con la calma que podamos cultivar ahora.
      Al final, se trata de estar un poco más atentos a lo que sucede hoy, sin cargar con más de lo necesario y sin adelantarnos a lo que aún no existe.
      Un fuerte abrazo, Tomás.

      Eliminar
  10. Yo también sigo aprendiendo en el día a día, pero, en los últimos quince años, desde los dos infartos que tuve, lo hago con calma y eligiendo lo que me interesa aprender, y que me haga sentir a gusto, cosa que aprendí de un psicólogo que me ayudó mucho, y me hizo ver que mi acelerado ritmo de vida, trabajo, etc. pudo ser el causante de los infartos; así que tuve que soltar ese lastre que me atenazaba y no me dejaba ser feliz, porque se trataba de renovarse o morir. Y hoy me alegro mucho de haber tomado la decisión correcta.
    Gracias, amigo Enrique, por tus excelentes reflexiones que siempre me hacen pensar.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu experiencia es un recordatorio muy claro de lo que a veces olvidamos: el cuerpo avisa cuando la vida va demasiado deprisa. Y qué importante es saber escucharlo a tiempo. Soltar ese ritmo que te llevaba al límite no debió de ser fácil, pero elegiste cuidarte, y eso habla de una valentía profunda, de esas que no hacen ruido pero cambian una vida entera.
      Me alegra que hoy puedas aprender desde otro lugar, con calma, eligiendo lo que te hace bien y dejando atrás lo que solo pesaba. A veces renovarse no es una opción, sino la única manera de seguir adelante con dignidad y con un poco más de paz.
      Gracias por tus palabras, que siempre llegan con sinceridad y reflexión.
      Un fuerte abrazo, Manuel.

      Eliminar
  11. Es cierto que muchas de las acciones humanas más nefastas provienen de la ignorancia antes que de la maldad. Desde mi punto de vista, los seres humanos no son libres de elegir sino que son arrastrados por pulsiones que provienen de su pasado, de su genética, de sus condicionamientos familiares, sociales, culturales, de su biología, de sus hormonas. Esta visión del ser humano que refuerza la moderna neurociencia, me ha hecho ver con mucha mayor comprensión la naturaleza de las personas y sus acciones. Tú lo llamas ignorancia, y es cierto, pero también es vivir determinados por muchas circunstancias que no comprendemos y que nos condicionan totalmente. Un cálido abrazo, Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La ignorancia y la falta de comprensión de uno mismo quizá sean dos caras de la misma moneda. A veces creemos que decidimos libremente, pero como bien dices, son muchas las fuerzas que nos arrastran sin que lleguemos a entenderlas del todo.
      La neurociencia ilumina ese territorio oculto y nos recuerda que cada gesto humano nace de una mezcla compleja de historia personal, biología, cultura y heridas que no siempre sabemos nombrar. Por eso, más que juzgar, uno acaba mirando a los demás —y a sí mismo— con una mezcla de lucidez y compasión.
      Tal vez llamarlo ignorancia sea una forma de resumirlo, pero en el fondo es ese determinismo silencioso el que nos acompaña y nos condiciona. Comprenderlo no nos hace menos humanos, sino más atentos a la fragilidad que compartimos.
      Un abrazo, Joselu.

      Eliminar
  12. Há quem diga que levamos a vida a aprender e morremos sem saber.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces da la impresión de que vivimos distraídos, como si el aprendizaje llegara siempre un poco después de los hechos, cuando ya no podemos volver atrás. Pero también es cierto que, incluso sin darnos cuenta, vamos recogiendo pequeñas luces, gestos, intuiciones que nos acompañan hasta el final y le dan sentido al camino.
      Quizá no se trate tanto de aprenderlo todo como de vivir con atención, de agradecer lo que se nos ofrece y de compartir lo que alcanzamos a comprender. En esa entrega silenciosa también hay una forma de sabiduría.
      Un fuerte abrazo, Juvenal.

      Eliminar
  13. Mi blog se llama Paso a paso, hasta que pueda correr.
    Creo que eso dice bastante de lo que planteas tú.
    No podemos evitar que nos hagan daño, pero podemos elegir cómo impactará en nuestra vida.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu título me ha parecido una declaración de vida: avanzar paso a paso, sin negar las heridas, pero sin permitir que definan el horizonte. Hay una fuerza serena en esa idea de caminar hasta que un día, casi sin darnos cuenta, podamos correr.
      Coincido contigo en que no podemos evitar el daño, pero sí podemos decidir qué hacemos con él, cómo lo integramos y qué lugar le damos en nuestro propio relato. A veces ese gesto de elegir es lo que nos devuelve la dignidad y la dirección.
      Un fuerte abrazo, Eugenia.

      Eliminar
  14. Es que vivir es justamente aprender todos los días, paso a paso. Y en ese crecer hay errores y entendimientos que con el paso de los años vamos superando y el destino,creo yo, no existe, nosotros hacemos errores y aciertos, viviendo y aprendiendo.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido contigo en que vivir es un aprendizaje continuo, hecho de pasos pequeños, de errores que nos duelen y de comprensiones que llegan cuando ya tenemos algo más de perspectiva. Cada día nos ofrece una lección distinta y, con el tiempo, vamos entendiendo mejor quiénes somos y qué queremos dejar atrás.
      También comparto esa idea de que el destino no está escrito. Somos nosotros, con nuestras decisiones y vacilaciones, quienes vamos trazando el camino. En ese ir y venir, entre aciertos y tropiezos, se va formando la vida que finalmente reconocemos como nuestra.
      Un fuerte abrazo, Mariarosa.

      Eliminar
  15. Querido amigo, la vida debería ser sencilla, pero no lo es.
    Vivo el día a día dando lo mejor de mi, mi prioridad es mi hija que me necesita tiempo completo y se que descuido a otros, trato de compensarlo pero dentro mío siento que hago lo correcto.
    La vida es bella si hacemos de nuestro entorno un lugar con amor, ternura, alegrías y valoramos cada momento.
    Enrique, es muy lindo leerte, me hace bien hacerlo.
    Te pido disculpas, a veces entro te leo y no dejo comentarios porque no puedo hacerlo con el celular, me ayudas con tus textos.
    Que tengas un hermoso y feliz día junto a tus seres queridos.
    Besitos a ti y a tu familia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces la vida se nos vuelve más compleja de lo que debería, y aun así seguimos adelante con lo que tenemos, haciendo lo mejor posible en cada día. Que tu prioridad sea tu hija habla de tu amor y de tu entrega, y aunque eso te obligue a descuidar otros espacios, es evidente que actúas desde un lugar de responsabilidad y de ternura.
      Coincido contigo en que la vida se vuelve más bella cuando cuidamos nuestro entorno, cuando sembramos amor, calma y pequeños momentos de alegría. Esa forma de vivir, tan sencilla y tan profunda, es también una manera de agradecer lo que tenemos.
      Y gracias por tus palabras, Mathilde. Que mis textos te acompañen ya es para mí un regalo. No tienes que disculparte por nada: cada uno llega cuando puede y como puede, y eso siempre es suficiente.
      Un fuerte abrazo, Mathilde.

      Eliminar
  16. La vida y la muerte deben ser sencillas...
    Quizás, algún día en un futuro lejano, podamos lograr estos objetivos...
    MI abrazo.
    ~~~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Majo, qué verdad tan honda en lo que dices. La vida y la muerte, en su esencia más pura, quizá solo piden sencillez: menos ruido, menos miedo, menos lucha inútil contra lo inevitable. Tal vez ese futuro lejano que imaginas no sea un lugar, sino una forma de estar, un modo más sereno de aceptar lo que llega y de honrar lo que se va.
      Mientras tanto, seguimos aprendiendo a vivir con delicadeza, a despedir con respeto, a agradecer lo que permanece. Y en ese aprendizaje, palabras como las tuyas acompañan y alivian.
      Un fuerte abrazo, Majo.

      Eliminar

Ensanchar el camino

Un día más en el SPA de San Juan para seguir avanzando con lucidez y esperanza Fotografía de Robert Doisneau 03 junio 2026 - Nuevamente tuve...