20/12/25

El mejor regalo de Navidad 10 años después

Una historia navideña que revive emociones diez años después…

Imagen de mi baúl-e
20 diciembre 2025

- Han pasado diez años desde aquellas oficinas con la mesa llena de presentes navideños y cientos de postales que nos hacían sentir importantes. Hoy esas costumbres apenas sobreviven, y lo que antes era ostentación se ha vuelto recuerdo.

- Lo esencial, sin embargo, sigue intacto. Y cada vez lo siento más: la familia, la salud, los pequeños gestos que no se compran. Aquellos presentes y aquellas postales fueron símbolo de un tiempo que ya no vuelve, pero lo que permanece es mucho más valioso. Hoy, el mejor regalo no viene envuelto en celofán, sino en la mirada cómplice de mis nietos, en la conversación pausada con quien me acompaña, en el silencio compartido que ya no necesita palabras.

- Este año, como entonces, descubro que el verdadero regalo no está en lo que se recibe, sino en lo que se comparte. Un beso inesperado de mi nieta, una sobremesa sin prisas, la risa que brota sin motivo… todo eso es ahora mi premio, mi verdadero presente navideño.

- Feliz Navidad, sí, diez años después, sigue siéndolo.

26 comentarios:

  1. Siempre es un buen año para celebrar la Navidad. Ese momento de hermanar, recuerdos, con protagonistas, presentes y ausentes.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bien escrito, Alfred, una gran propuesta.
      Gracias.

      Eliminar
  2. Sí amigo Enrique. Las cosas que fueron, y lo que nosotros mismos fuimos acorde con ellas.
    Lo cifras en 10 años. Y entiendo que razones tienes para ello. En mi caso, ahora que lo planteas, echo la vista a trás en esas mismas fechas y no encuenro grandes diferencias. Por lo menos en lo personal.
    Vienen a mi memoria algunos hechos, algunas ausencias, algunos cambios, cómo no! Pero sigo viéndome igual. Y más en mi entorno más inmediato, familia, amigos, etc.
    Cambios sí ha habido, sinduda. Pero nada comparado con los cambios a nivel mundial.
    Por lo demás, Enrique, tranquilo. Activo en mis pequeñas administraciones.
    Justo mi esposa me recuerda ahora que me queda otra taza de té por tomar, algo retrasado hoy... Ella está terminando la repostería del restaurante de nuestra hija. Y nuestra nieta mayor duerme placidamente en la habitación de al lado... Le toca trabajar en el restaurante a las 14:00.
    ¿El mejor regalo de Navidad?
    Fuerte abrazo, amigo Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ernesto, amigo, tus palabras siempre llegan con esa mezcla tan tuya de serenidad y lucidez. Es cierto: cada uno carga con sus propios cambios, sus ausencias y sus pequeñas victorias silenciosas, pero también con esa continuidad íntima que nos sostiene. Me alegra saberte activo, acompañado, rodeado de familia y de esas rutinas que, lejos de ser poca cosa, son la verdadera ancla de la vida.
      Tu escena, tu esposa con la repostería, tu nieta durmiendo, el té que te espera es precisamente ese tipo de regalo que intento reivindicar: lo cotidiano que se vuelve tesoro cuando uno aprende a mirarlo con calma.
      Gracias por compartirlo y por recordarme, una vez más, que seguimos caminando, distintos y a la vez iguales, sosteniéndonos en lo esencial.
      Un fuerte abrazo, Ernesto.

      Eliminar
  3. La vida pasa por todo lo que contas, Enrique, compartir momentos, dar y recibir cariño, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, María Cristina. Al final, eso es lo que sostiene la vida: los momentos compartidos y el cariño que damos y recibimos.
      Un abrazo grande.

      Eliminar
  4. Dices que “lo esencial sigue intacto”. Vivir esa verdad, es disfrutar el presente de la vida día a día en su natural devenir.
    Y vivirla con las personas queridas, un valor en alza del cual me alegro que lo vivas.
    Un gran abrazo Enrique en estos días de Navidad y siempre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ángela, gracias por tus palabras tan llenas de verdad. A veces uno tarda en darse cuenta, pero sí: lo esencial permanece, incluso cuando todo lo demás cambia de forma o se desvanece. Aprender a vivir ese “devenir natural” del día a día, sin prisas y con la mirada puesta en quienes queremos, es quizá el mayor regalo que nos ofrece el tiempo.
      Me alegra que tú también lo sientas así y que podamos compartir esta manera de entender la vida, sencilla y profunda a la vez.
      Un abrazo grande, de esos que abrigan, en estos días de Navidad y en todos los que vengan.

      Eliminar
  5. Qué grata sensación leerte, ver esa coincidencia de vida humana en cuanto al significado de los regalos, más por estas fechas. Los nietos, la gente cercana, los que nos aman y quieren, bastan, es esa verdad que permanece como bien dices. Lo demás es accesorio, salvo la ilusión desbordada que siente los más peques abriendo bien los ojos ante la posible y mágica sorpresa.
    Mucho amor y afecto, amigo.
    Por mi parte, afecto también, amistad y abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Teo, qué alegría leer tus palabras. Coincido contigo: al final, lo que de verdad nos sostiene no son los regalos envueltos, sino esos otros que llegan sin papel ni lazo, la presencia de los nuestros, la risa de los nietos, el cariño que se da sin medida. Todo lo demás, como bien dices, es accesorio, un adorno bonito pero secundario frente a lo esencial.
      Y sí, esa ilusión desbordada de los más pequeños… qué fuerza tiene todavía para recordarnos lo que fuimos y lo que seguimos siendo por dentro. A veces basta con mirarlos para que la Navidad vuelva a encenderse.
      Gracias por tu afecto, por tu amistad y por ese abrazo que llega incluso a través de las palabras. Te envío otro igual de sincero, con todo mi aprecio.

      Eliminar
  6. El mejor regalo de navidad es compartir con quienes amas. te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre, así es, querida Judit.
      Un abrazo, escritora

      Eliminar
  7. Esa entrañable fotografía, ratifica tus palabras y confirman que ahí, en ellos, está el mejor regalo que se nos pueda hacer.
    Un fuerte abrazo, amigo Enrique, y os deseo que disfrutéis de una feliz Navidad, y que la salud os siga acompañando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Manuel, muchas gracias por tus palabras tan llenas de verdad. Esa fotografía, como bien dices, no hace más que recordarme dónde está lo realmente valioso: en ellos, en los nuestros, en esos instantes que no se compran ni se repiten. Al final, todo lo demás es adorno; lo esencial siempre se queda.
      Te envío un fuerte abrazo, amigo, y mis mejores deseos para que vivas una Navidad serena, en compañía de quienes te quieren, y con la salud caminando a tu lado.

      Eliminar
  8. Hola Enrique. Bien los has dicho, amigo, " “lo esencial sigue intacto”.
    Y esa frase tuya me trae una frase, tal vez demasiado dicha pero no siempre demasiado comprendida: "lo esencial es invisible a los ojos", ya sabes "El Principito"
    Creo que en esta ocasión va perfectamente como complemento de lo que has contado.
    ¡Felicidades!
    Fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lu, muchas gracias por traer esa frase tan luminosa de El Principito. A veces se repite tanto que parece gastada, pero cuando la vida la confirma, como en estos días, vuelve a brillar con toda su verdad. Lo esencial sigue intacto, sí, aunque a veces cueste verlo… quizá porque, como dices, no siempre está a la vista, sino en lo que se siente y se comparte.
      Me alegra que hayas encontrado ese eco entre ambas frases. Al final, todo se resume en aprender a mirar con el corazón.
      Un fuerte abrazo, y mis mejores deseos en estas fechas.

      Eliminar
  9. Hola Enrique .

    Pues si , se han perdido cantidad de tradiciones que , sobre todo los que tenemos una edad , recordamos con cariño y un poco de nostangia .
    Yo aun recibo alguna postal Navideña , pero muy muy pocas .

    Pero como bien dices , lo mas importante es la familia , reunirse todos estos dias , con las cenas y comidas Navideñas y siempre con el amor de la familia .
    Feliz Navidad
    Felices fiestas .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joaquín, muchas gracias por tus palabras.
      Es verdad, aquellas tradiciones que marcaron nuestra infancia y juventud se van apagando poco a poco, y quizá por eso las recordamos con tanta ternura. Las postales, los villancicos en la calle, las visitas inesperadas… eran pequeños rituales que hoy casi parecen de otro tiempo.
      Pero, como bien dices, lo esencial permanece: la familia alrededor de la mesa, las conversaciones que se alargan, el cariño que se comparte sin necesidad de grandes gestos. Al final, eso es lo que da sentido a estas fechas y lo que uno guarda de verdad en la memoria.
      Te deseo una muy feliz Navidad y que disfrutes de estos días rodeado de los tuyos.
      Un abrazo grande, Joaquín.
      Te deseo una muy feliz Navidad y que disfrutes de estos días rodeado de los tuyos.
      Un abrazo grande

      Eliminar
  10. Hola querido Enrique, siempre invitándonos a reflexionar. Siento que cuando aprendemos a percibir lo esencial, a valorarlo, la vida se vuelve más sencilla y bonita .
    Un fuerte abrazo y feliz Navidad!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cecilia, qué alegría leerte. Tienes toda la razón: cuando uno aprende a mirar lo esencial sin prisas, la vida se vuelve más ligera, más verdadera, casi como si se ordenara sola. A veces basta con detenerse un instante para descubrir que lo importante siempre estuvo ahí, esperando a que lo miráramos con otros ojos.
      Gracias por tu sensibilidad y por acompañar estas reflexiones con tanta luz.
      Un fuerte abrazo, y que la Navidad te encuentre rodeada de aquello que hace la vida más bonita.

      Eliminar
  11. O Natal é o melhor momento para recordar esses pequenos gestos de que fala e que também estabelecem fortes laços entre todos os elementos da família.
    Abraço natalício de paz e amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juvenal, muchas gracias por tus palabras tan llenas de verdad. Esos pequeños gestos que mencionas (los que pasan casi desapercibidos y, sin embargo, sostienen la vida), son, efectivamente, el mejor regalo que estas fechas nos recuerdan. En ellos se tejen los lazos que nos unen y que hacen de la familia un refugio.
      Recibo tu abrazo navideño con gratitud y te envío otro igual de sincero, lleno de paz, amistad y buenos deseos para estos días y para todo lo que venga.

      Eliminar
  12. Antes recibíamos un montón de felicitaciones en forma de postal, ahora se han convertido en mensajes por el móvil. Pero como nos dices no hay nada mejor que una reunión familiar.
    Desearte que pases unos días en familia y que el nuevo año solo deje buenas noticias.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomás, así es… aquellas postales que llenaban la casa de colores y buenos deseos se han ido quedando atrás, sustituidas por mensajes rápidos en el móvil. Pero, como bien dices, nada puede compararse con una mesa compartida, una conversación sin prisas y la presencia de la familia alrededor.
      Te deseo de corazón que estos días los vivas acompañado de los tuyos, y que el nuevo año llegue cargado solo de buenas noticias, de esas que se agradecen en silencio.
      Un abrazo y mis mejores deseos.

      Eliminar
  13. (Amigo, eres más guapo que ese caballero creado por la IA. Sonrisas)
    Me alegra saber que estás feliz.
    Te deseo lo mejor a ti y a tu familia.
    Un beso
    ~~~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Majo, qué sonrisa me has sacado con tu comentario. Ese caballero creado por la IA hace lo que puede, pero tú siempre sabes mirar con cariño y encontrar belleza donde otros no miran. Gracias por tu alegría, por tu cercanía y por ese toque de humor que ilumina.
      Yo también te deseo lo mejor, para ti y para los tuyos, en estos días y en todos los que vengan. Que la vida te siga regalando motivos para sonreír.
      Un beso grande.

      Eliminar

Amor maduro, amor que sostiene

Cuando el amor deja de ser promesa y se convierte en raíz. Imagen de Grok 02 marzo 2026 - Hay un amor que solo se descubre con los años. No ...