Hoy dejaré aquí algo que escribí hace cuatro años y que me gusta recordar:
Estaba, estábamos, (Ella y yo), viendo el Sorteo de la Lotería Nacional por TV. En la parte baja de la pantalla, aparecían distintos mensajes de espectadores que la TV publicaba sin añadir comentario alguno, pero leí uno que me puso el punto de brillo necesario en mis ojos cual clara manifestación de mi estado. El mensaje leído, decía algo así:«Yo no necesito que me toque la Lotería, cada año me junto con mi abuela para ver juntas el Sorteo por TV, y eso, estar junto a ella, para mí ya es un gran premio.»
¡¡¡Feliz Navidad!!!

Desde luego el mensaje es una preciosidad, un pensamiento donde el corazón se hace palabras sinceras, porque el dinero no da la misma felicidad que poder compartir en estas fechas u otras, y todo el año, la compañía de los seres que forma parte de tu familia más intima.
ResponderEliminarEnrique, para ti también: ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Elda, tus palabras son un abrazo hecho letra. Qué cierto es lo que dices: ninguna fortuna puede compararse con esos instantes compartidos con quienes nos sostienen el alma durante todo el año. Al final, lo que permanece no son los premios, sino las miradas, las manos que nos acompañan y esos pequeños rituales que dan sentido a la vida.
EliminarGracias por tu sensibilidad y por dejar aquí siempre un destello de luz.
Para ti también, de corazón: ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Un nieto amoroso que seguro colma de felicidad a su abuela y al resto de su familia. Los buenos sentimientos son lo mas importante. Un abrazo y Muy Feliz Navidad para vos y tus seres queridos Enrique.
ResponderEliminarMaría Cristina, qué bonitas y generosas tus palabras. Ojalá todos pudiéramos conservar siempre esa mirada limpia que valora lo esencial: los afectos, los gestos sencillos, la compañía que abriga el alma. Si algo he aprendido con los años es que los buenos sentimientos, como bien decís, son el verdadero tesoro que uno guarda.
EliminarGracias por tu cercanía y por dejar aquí este abrazo hecho de letras. Para vos también, de corazón, una Muy Feliz Navidad, llena de paz y de esos momentos que se quedan a vivir con uno.
Es un mensaje realmente conmovedor.
ResponderEliminarQue tengas días llenos de amor y muchos momentos de satisfacción.
Un abrazo, querido amigo.
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Majo, gracias por tu ternura de siempre. Que esos buenos deseos vuelvan a ti multiplicados y te acompañen en cada día.
EliminarUn abrazo grande y lleno de luz.
Es así, por mucho dinero, no compras esa compañía que quieres, y añoras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tal cual, Alfred. Hay afectos que ningún premio puede comprar.
EliminarUn abrazo grande.
Como para no emocionarte y encenderte de vida, Enrique... Nada está perdido cuando pasan cosas como estas y las detectas, Amigo!!
ResponderEliminarPerrotti, palabras así le devuelven a uno el pulso del mundo. Gracias por ese aliento que enciende.
EliminarUn abrazo grande y extenso.
Hola Enrique .
ResponderEliminarY que razón tenia esa nieta al escribir eso.
Qué mejor premio que estar junto a su abuela viendo el sorteo las dos juntas...
¡¡Feliz Navidad .¡¡
Joaquín, así es: hay premios que no salen en ningún bombo. Gracias por tus palabras.
Eliminar¡Feliz Navidad!
Mensaje que parece inspiro a los publicistas del sorteo de este año en que el abuelo enmarco el decimo premiado ya que considero que era mejor premio que el dinero del premio.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, qué buena observación la tuya. A veces la realidad cotidiana —esa que pasa casi desapercibida— termina inspirando a los publicistas más que cualquier gran idea de despacho. Ese abuelo que enmarcó el décimo premiado porque, para él, el verdadero tesoro era el momento compartido… ahí está la esencia de todo: entender que hay premios que no se miden en cifras, sino en afectos.
EliminarGracias por traer ese paralelismo tan bonito. Al final, lo que queda no es el dinero, sino aquello que uno decide guardar en el corazón.
Estar con quien amas es un premio. Te deseo una feliz navidad para ti y tu familia. Te mando un beso.
ResponderEliminarGracias, Judit. Un fuerte abrazo
EliminarQue ternura de comentario, encierra mucho amor. La relación de los abuelos con los nietos y viceversa es muy enriquecedora. Lo vivo en el día a día con mis chiquitines.
ResponderEliminarAbrazo grande;
Cecilia, qué bonito lo que dices. Esa convivencia diaria con tus chiquitines es un regalo que deja huellas suaves pero profundas, de esas que uno reconoce con sólo cerrar los ojos. Los abuelos y los nietos se enseñan mutuamente sin proponérselo: ellos nos devuelven la risa primera, y nosotros les damos ese refugio que sólo da el cariño sin prisa.
EliminarAbrazo grande, de los que abrigan.
Pues yo sí... Este año estaba seguro de que el gordo estaba en mis manos... Pero no, como siempre no... Me he tenido que contentar con el Amor inmenso de los que me rodean... Pero el año que viene seguro que cae... Seguro...
ResponderEliminarUn abrazo fuerte, amigo
Ildefonso, amigo, con ese Amor inmenso ya tienes el mejor premio. Lo demás, si llega, que nos pille brindando.
EliminarUn abrazo grande, maestro de la fotografía.
De "premios" como el que describes, está la vida llena. Sólo hay que procurar estar conscientes de ello y, dejar fluir los "acontecimientos" del mundo. Esa sarta de "noticias" diarias que proclaman una parte de ellos. Los mínimos! Los interesados! Los del ruido constante! Que busca entorpecer y anular el criterio de las personas.
ResponderEliminar¿Lo consiguen? ¡Ojo con esto! ¡Obsérvate! ¡Ellos lo hacen constantemente!
¡Son expertos en repartir "alpiste para los jilgueros"!
Gran abrazo, amigo Enrique.
- PD: Mi querida amiga Elda me dará un tirón de orejas por no haber tenido en cuenta sus palabras en mi blog: "...y deja que la gente disfrute de la forma que más le guste, con naturalidad, o con artificio, ceremonias, etc. Cada cual si es feliz pues: ¡Viva Zapata" como tu dices, jajaja.
Un cálido abrazo."
¡Pues qué viva la fiesta! :)))))
Abrazos, Elda.
Ernesto, amigo, qué bien señalas ese ruido que pretende distraernos del verdadero pulso de la vida. Por suerte, los premios auténticos (los que no salen en titulares), siguen ahí, silenciosos pero firmes, esperando a quien sabe mirar. Y sí, que cada cual celebre como le dicte el alma… ¡que viva la fiesta, siempre!
EliminarUn abrazo grande.
Querido Enrique. Vengo a desearte unas Felices fiestas y un nuevo año lleno de calma, afecto y razones para sonreír. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarGracias, neuriwoman, lo agradezco de corazón. Te deseo que lo sean también para ti.
EliminarUn fuerte abrtazo
Bellísima tu entrada de hoy
ResponderEliminarTen una maravillosa navidad y un magnífico 2026
Isaac
Gracias, Isaac, eres muy amable. Feliz Navidad para ti también.
EliminarUn fuerte abrazo