16 noviembre 2025
- A cierta edad, el cuerpo empieza a recordarnos sus límites: los análisis de sangre y orina se convierten en hitos, las citas médicas en esperas interminables, y la Sanidad Pública parece olvidarse de quienes ya hemos superado los setenta. Es fácil sentir que el mundo nos relega a un rincón, con recetas rápidas y pocas respuestas.
- Pero también es cierto que la vida sigue ofreciéndonos regalos que no se pueden medir en pruebas médicas ni en diagnósticos.
Se acercan las comidas y cenas de Navidad, esos encuentros que nos devuelven la risa compartida, las historias repetidas que nunca cansan, y el calor de los amigos y los llamados excompañeros de fatigas.
Están los hijos y los nietos, que nos enseñan que el cariño no entiende de edades ni de limitaciones físicas.
Y está la fuerza de la conversación, de la memoria viva, de la experiencia que podemos regalar a quienes vienen detrás.
- Quizá no podamos correr como antes, ni esperar que nos atiendan con la rapidez que merecemos. Pero sí podemos elegir cómo vivir cada día: con gratitud por lo que aún tenemos, con humor para sobrellevar lo que falta, y con la certeza de que seguimos siendo parte esencial de la historia de nuestra familia y de nuestros amigos.
- El mensaje que quiero dejar es sencillo: Aunque el mundo parezca olvidarnos, nosotros seguimos aquí, con ganas de celebrar, de acompañar y de enseñar que la vida, incluso con sus limitaciones, sigue siendo un motivo de fiesta.
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15 de noviembre: Dia Mundial de las ENFERMEDADES NEUROMUSCULARES

Vivir es celebrar la vida, lo que uno ha brindado y entregado como legado y tanto que uno tiene para dar...
ResponderEliminarAbrazo, admirado amigo!! (la coma está bien puesta)
Gracias, amigo Carlos. Siempre emociona recibir un comentario como el tuyo.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Enrique. Otra invitación a disfrutar de cada amanecer, a saborear los pequeños grandes momentos, a agradecer lo que tenemos.
ResponderEliminar¡Impecables tus reflexiones!
Agrego que, respecto a los años, digo siempre que puedo no representar los que en verdad tengo pero...¡Mis huesos sí que tienen clara mi edad! ¡Y no se les escapa ni uno!
Y las citas médicas son para mi una constante desde los 38 años...Es decir a partir de mi primera enfermedad de cáncer. Ya vez que conmigo no se da tu criterio de "cierta edad"
Algo más, no se como funciona en tu ciudad, pero en la mía, cuando voy al hospital en el "turnero" toco donde dice "tercera edad" y entonces obtengo un número por el que me atienden más rápido. ¡Ya vez que también tiene sus ventajas tener "cierta edad"! jajaja
Abrazo
¡Que tengas una muy buena semana!
Hola, dulce Lu: Eres encantadora. Tú con tus limitaciones nos das una lección de vida como nadie, mi joven amiga de cierta edad.
EliminarUn fuerte abrazo, me alegra mucho tenerte aquí, comentando. Gracias.
No veo el espacio para comentar por libre... Así que me acojo aquí.
EliminarQuerido amigo, sólo por abrir la boca, no porque tenga nada que decir a tus certeras reflexiones, diré...
A cada edad, a todas ellas, y sus circunstancias, corresponden unas realidades. Realidades que no sólo condicionan cada etapa, cada momento, sino también a nosotros mismos.
Aprendemos, avanzamos, «evolucionamos». Alguno puede puede que se "distraiga" en el camino. ¡Quién esté libre, tire la primera piedra! Pero en general, conscientes o no, vamos en pos de...
¿La única realidad que como humanos tenemos pendiente de alcanzar?
Fuerte abrazo, Enrique.
Querido amigo Ernesto: Tus palabras son un recordatorio de que cada etapa de la vida nos ofrece su propia verdad, con luces y sombras que nos moldean. Es cierto que aprendemos y evolucionamos, aunque a veces nos distraigamos en el camino. Tal vez lo importante no sea tanto alcanzar esa “única realidad pendiente”, sino vivir con conciencia de cada paso, de cada abrazo y de cada instante compartido. Al final, lo que nos queda es la huella que dejamos en quienes nos rodean y la certeza de que seguimos caminando, aunque el ritmo cambie.
EliminarGracias por tu reflexión, que me acompaña y me invita a seguir celebrando la vida.
Un fuerte abrazo, amigo.
Hola, Enrique. Gracias por compartir estas reflexiones. Me parece muy acertado cómo señalas que, aunque el cuerpo imponga límites y la vida cotidiana nos recuerde nuestra fragilidad, siempre quedan regalos que no aparecen en análisis ni diagnósticos, sino en todos los que queremos y nos quieren. Un mensaje que resulta reconfortante y esperanzador, especialmente en días como hoy, en que se visibilizan las enfermedades neuromusculares. Un cálido abrazo.
ResponderEliminarQuerida Neuriwoman, tus palabras me llegan al corazón. Es cierto, los análisis y diagnósticos nos recuerdan nuestras fragilidades, pero la vida nos sigue regalando aquello que no cabe en ningún informe: el cariño de quienes nos rodean, la fuerza de la amistad y la esperanza compartida. Gracias por subrayar esa mirada tan humana y necesaria, especialmente en días como este día quince en que se visibilizan las enfermedades neuromusculares. Que nunca falten esos abrazos invisibles que nos sostienen y nos recuerdan que seguimos siendo parte de la fiesta de la vida.
EliminarUn cálido abrazo para ti también.
Seguimos y apuramos todos los resquicios que la vida nos ofrece.
ResponderEliminarUn abrazo.
Querido Alfred, así es… cada resquicio que la vida nos concede es un regalo que merece ser vivido con intensidad y gratitud. Aunque los días parezcan más cortos y las fuerzas más limitadas, siempre queda ese espacio para celebrar, compartir y sentirnos parte de la fiesta de la vida. Gracias por recordarlo con tus palabras.
EliminarUn fuerte abrazo.
Eres un luchador y si uno debe aprovechar la vida cada día. te mando un beso.
ResponderEliminarQuerida Judit, gracias por tus palabras tan llenas de ánimo. La vida nos pone pruebas, pero también nos regala cada día motivos para celebrarla, como este intercambio de afecto y compañía. Aprovechar cada instante es la mejor manera de honrar lo que somos y lo que compartimos.
EliminarRecibo tu beso con cariño y te envío otro lleno de gratitud y amistad.
Un abrazo de lunes, escritora.
La vida siempre es bonita, y vale la pena vivirla con entusiasmo. Considero que cada edad tiene su encanto. Recuerdo cuando mis hijos eran pequeños, una amiga algo mayor me dijo, "aprovecha ahora que son pequeños que luego crecen y no es lo mismo". En mi interior sentí que no era así. Y luego lo comprobé con creces, cada edad tiene su encanto. Tu actitud es un ejemplo a seguir.
ResponderEliminarFuerte abrazo y buen inicio de semana.
Querida Cecilia, tus palabras son un regalo que iluminan este espacio. Coincido plenamente contigo: cada edad guarda su propio encanto, con matices distintos que nos enseñan a valorar lo vivido y lo que aún nos queda por descubrir. La infancia de los hijos tiene su magia, sí, pero también la juventud, la madurez y la serenidad de los años nos ofrecen momentos únicos que merecen ser celebrados.
EliminarGracias por recordarnos que la vida, con entusiasmo y gratitud, siempre merece ser vivida. Me alegra mucho que encuentres en mis reflexiones un ejemplo, aunque en realidad somos todos quienes nos enriquecemos mutuamente con nuestras experiencias y miradas.
Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para que tu semana siga llena de entusiasmo y encanto en cada instante.
Muy cierto, amigo... Cada nuevo dia nos concede un motivo de posible felicidad. No debemos desaprovecharlo.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte
Querido Ildefonso, Tus palabras son un recordatorio luminoso: cada amanecer trae consigo una oportunidad de alegría, aunque a veces se esconda en lo sencillo. Lo importante es no dejar pasar esos instantes que nos regala la vida, porque en ellos se guarda la verdadera felicidad. Gracias por recordarlo con tanta claridad.
EliminarUn fuerte abrazo, maestro de la fotografía.
Y el mundo seguirá girando rápido aunque el ritmo propio sea más lento! Lo importante es lo que sentimos, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarQuerida María Cristina, tus palabras son un recordatorio precioso: aunque el mundo siga girando a su propio ritmo, lo que realmente nos sostiene es lo que sentimos y compartimos. La vida puede volverse más lenta en algunos aspectos, pero nunca deja de ser intensa en emociones y afectos. Gracias por recordarlo con tanta sencillez y verdad.
EliminarUn fuerte abrazo lleno de gratitud y amistad por estar siempre ahí.
Totalmente de acuerdo con lo que nos dices que a partir de cierta edad la mente va mas rápida que las piernas, pero no por ello debemos dejar ciertos hábitos a un lado.
ResponderEliminarDecirte que la tortuga de Cabárceno o era mas rápida de lo esperado o es que ya no voy tan rápido, tuve que correr un poco para la foto frontal.
Saludos.
Amigo Tomás, me has hecho sonreír con la anécdota de la tortuga de Cabárceno. A veces la vida nos pone delante esas pequeñas ironías: creemos que vamos despacio y resulta que aún tenemos que correr para alcanzar la foto. Tal vez sea la mejor metáfora de lo que dices: la mente vuela, las piernas acompañan como pueden, pero lo importante es no perder las ganas de seguir practicando esos hábitos que nos mantienen vivos y atentos.
EliminarGracias por recordarnos que, incluso cuando el ritmo cambia, siempre hay motivos para celebrar y para reírnos de nosotros mismos.
Un fuerte abrazo.
Un mensaje realmente preciosa y emocionante.
ResponderEliminarTe agradezco las amables palabras de incentivo, en mis blogs...
Te deseo una excelente semana.
Mi abrazo cordial.
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Gracias a ti, querida Majo. A mí me alegra el alma verte por aquí.
EliminarUn fuerte abrazo.
Otra grandísimas reflexión querido amigo.
ResponderEliminarDolor de huesos, analisis ,movilidda reducida ,pastillas para todo , pero lo importante es seguir e ir cumpliendo años .
Como se suele decir .." la edad no perdona", pero si te confiesas , pues igual si,
Un gran abarzo.
Jajajajaja, muy acertada esa reflexión final, Joaquín.
EliminarUn fuerte abrazo.