14/02/26

Agradecer, vivir, seguir

 Un homenaje a la vida, al amor y a todo lo que aún nos espera

Desde el Castillo de Santa Bárbara, Alicante, 13/02/2011

14 febrero 2026

- Hace quince años todavía era yo capaz de subirme al Castillo y hacer fotos como la que hoy dejo aquí. El tiempo pasa deprisa, implacable, como decía Pablo Milanés en una de esas canciones que se te quedan dentro para siempre. Y sin embargo, cuanto más rápido corre, más consciente soy de lo afortunado que he sido y de lo que sigo siendo.

- Porque al final la felicidad no está en grandes gestas ni en conquistas imposibles. Está en amar y dejarse amar. En el cariño de los hijos, en el amor de tu vida, en la risa de los nietos que te devuelven a la infancia sin pedir permiso. Está en vivir, simplemente vivir, con todo lo que eso implica: alegrías, tropiezos, aprendizajes, sorpresas y esa colección de momentos que, cuando los miras con calma, forman un mapa precioso.

- He tenido la suerte de disfrutar de logros conseguidos con esfuerzo, humildad y mucha imaginación, tanto en lo profesional como en lo social y lo familiar. Y he comprobado que la vida, igual que el mundo del trabajo, es generosa con quien sabe caminar sin envidia, sin soberbia y sin ambición desmedida. Si das lo mejor de ti, ella te devuelve más de lo que esperas. Siempre.

- Ser feliz no es un destino, es un oficio. Un oficio que se aprende viviendo una vida plena de amor, aventuras, éxitos y fracasos. Y qué importantes son los fracasos, porque sin ellos no habría camino, ni carácter, ni historias que contar. Todo cobra más sentido cuando se comparte, cuando lo vivido se convierte en un puente hacia los demás.

- Hoy solo quiero dar las gracias. A la vida, por tanto. Por lo que me dio, por lo que me quitó y por lo que aún me tiene preparado. Y aunque el futuro inmediato se presente con nubarrones, sigo creyendo que merece la pena mirar hacia adelante con optimismo. Porque la vida, incluso en sus días grises, siempre encuentra la manera de sorprenderte.


28 comentarios:

  1. Repito... é um prazer ler-te, amigo Enrique.
    Grata pelos bons momentos de leitura.
    Tenham um dia muito feliz.
    Abraços
    ~~~

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    1. Majo, el placer es mío cada vez que te asomas por aquí. Tus palabras siempre suman y hacen que este espacio tenga más sentido.
      Gracias por acompañar estos momentos de lectura y por ese cariño que nunca falta.
      Que tengas tú también un día muy feliz.
      Un abrazo grande, amiga.

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  2. I really felt your words. It’s easy to get caught up in everything life throws at us, but what you wrote about love, laughter, and family really resonates. The photo from the castle makes it feel so real, like a memory worth holding onto.

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    1. Melody, gracias por tus palabras. Me alegra que el texto te haya llegado así, porque a veces basta detenernos un instante para recordar que, incluso en medio del caos, el amor, la risa y la familia siguen siendo anclas que nos sostienen.
      La foto del castillo tiene precisamente ese propósito: guardar un momento sencillo y convertirlo en un pequeño refugio al que volver cuando la vida aprieta.
      Un beso grande, y gracias por leer con tanta sensibilidad.

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  3. Amigo mío, encontrarse cada día con estas realidades que sientes, vives y compartes, es no sólo tenerlas presentes, sino agradecer que haya quien las ponga sobre la mesa.
    Pues pareciera que, si bien muchos las compartirán, no siempre florecen por sí mismas.
    ¡Ser feliz no es un destino, es un oficio!
    Enrique, qué certera y entrañable manera de calificar la vida... ¿real?
    ¿O es la real ese embarulla-miento en que en muchas ocasiones se convierte el día a día de tantos?
    Dar las gracias, e incluso sólo reconocer lo que la vida fue disponiendo para uno, es estar "vivo", consciente, tanto de la vida como de uno mismo.
    Y sí, querido amigo, la vida viva siempre está dispuesta a vivirse contigo mismo!
    ¡Amanece en lontananza!...
    Fuerte abrazo, Enrique.

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    1. Ernesto, amigo mío, qué manera tan lúcida tienes de poner palabras a lo que tantas veces sentimos sin saber expresarlo. Eso que dices, que estas realidades no siempre florecen por sí mismas, es una verdad que pesa y, al mismo tiempo, alivia. Porque cuando alguien las nombra, como tú ahora, dejan de ser un murmullo interior y se convierten en algo compartido, respirable.
      Esa frase, “ser feliz no es un destino, es un oficio”, me acompaña desde que la leí. Resume con una claridad desarmante lo que tantas veces olvidamos: que la vida no se nos entrega hecha, sino que hay que trabajarla, cuidarla, agradecerla incluso cuando se vuelve un laberinto.
      Y sí, la vida real es ambas cosas: la que se enreda y nos descoloca, y la que, de pronto, se abre en un gesto, en una memoria, en un amanecer que nos recuerda que seguimos aquí, conscientes, vivos, capaces todavía de reconocer lo que se nos ha dado y lo que aún podemos construir.
      Me emociona esa imagen tuya de la “vida viva” dispuesta a vivirse con uno mismo. Es exactamente eso: un diálogo continuo entre lo que somos, lo que fuimos y lo que intentamos ser.
      Gracias por tu mirada, por tu compañía y por esa manera tuya de iluminar lo que a veces pasa desapercibido.
      Un fuerte abrazo, querido amigo.

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  4. La vida, o mejor la aventura de vivirla, siempre es interesante y merece la pena el esfuerzo.
    Un abrazo.

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    1. Alfred, lo has dicho con una claridad que invita a asentir sin más: la vida como aventura, con todo lo que implica, siempre merece el empeño de vivirla a fondo.
      Gracias por tu mirada tan directa y luminosa.
      Un abrazo.

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  5. Estuve en el castillo de Santa Bárbara en el verano de 2015 tras un recorrido por la Comunidad Valenciana. Volví a Alicante en el año del Covid, antes de la pandemia, en febrero de 2020. Y en ese tiempo escribí una biografía de una amiga, Lola, que ahora tiene noventa y dos años y es una enamorada de la vida. Se levanta cada mañana con ganas de vivir. Ella vive en Alicante, hablo con ella con frecuencia y me inspira su optimismo vital. Hablamos a veces sobre la muerte. Es un tema que solo puede hablar conmigo porque sus hijos no le dejan. Pero no es una conversación siniestra. Leemos juntos el Chuang Tse y experimentamos la IA porque su mayor lamento es no poder vivir todo lo fascinante que va a venir en los próximos treinta años. Es curiosa, hábil conversadora y posee una empatía maravillosa que hace que todo el mundo la adore. Cuando hablo con ella, tengo la impresión de hacerlo con una persona joven, mucho más joven que muchos que tienen bastantes décadas menos que ella. Su agilidad mental, su frescura, sus enormes ganas de saber me inspiran. Supongo que le favorece la genética como a ti. El gen de optimismo es real, lo heredamos como se hereda del gen de la tristeza que muchos no pueden superar. Dices que ser feliz es un oficio y no un destino, pero yo no lo tengo tan claro. Un abrazo, Enrique.

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    1. Lo he leído despacio, como quien abre una ventana y deja que entre aire de verdad.
      Lo que cuentas de Lola es, sencillamente, inspirador. Esa manera suya de plantarse ante la vida —con curiosidad intacta, con ganas de saber, con la mente despierta y el corazón dispuesto— es un recordatorio de que la edad, cuando se vive así, deja de ser una frontera y se convierte en una forma de sabiduría.
      Me conmueve esa complicidad que tenéis: hablar de la muerte sin dramatismos, leer juntos a Chuang Tse, explorar la IA como quien abre un mapa nuevo. Hay algo profundamente humano en esa mezcla de lucidez, humor y deseo de seguir aprendiendo. Y sí, entiendo perfectamente ese lamento suyo por no poder vivir los próximos treinta años; cuando uno ama la vida, siempre quiere un poco más.
      Lo del “gen del optimismo” me ha hecho sonreír. No sé si existe como tal, pero sí creo que hay personas que nacen con una inclinación natural hacia la luz, y otras que tienen que trabajarla cada día. Quizá por eso dije que ser feliz es un oficio: porque incluso quienes tienen esa predisposición necesitan ejercitarla, cuidarla, protegerla de los embates del mundo.
      Tu reflexión sobre qué es la vida “real” me parece certera. Para mí, lo real es ese vaivén: lo que se embarulla y nos desordena, y también lo que se aclara de pronto y nos reconcilia con lo que somos. La vida es ambas cosas, y en esa mezcla (a veces incómoda, a veces luminosa), vamos encontrando nuestro modo de estar en ella.
      Gracias, de verdad, por compartir algo tan personal y tan lleno de sentido. Da gusto leerte y sentir que, detrás de cada palabra, hay experiencia, pensamiento y una sensibilidad que no se improvisa.
      Un abrazo fuerte, Joselu.

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  6. Como nos dices en la vida debemos como dice ese entrenador de futbol partido a partido ya que no se gana una competición ganado a dos grandes rivales si después se pierden el resto de los partidos. Siguiendo con el símil futbolístico en ocasiones el tener un equipo plagado de estrellas no sirve de mucho si este equipo no es un grupo compacto.

    Saludos.

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    1. Tomás, qué bien traído ese símil futbolístico. Al final la vida se juega así, partido a partido, sin pretender ganar la liga en una sola tarde. Hay días en los que uno se enfrenta a rivales duros y otros en los que el juego fluye casi sin pensarlo, pero todo suma en el marcador final.
      Y tienes razón: de poco sirve un equipo lleno de estrellas si no hay cohesión, si no se acompasan los esfuerzos. Con nosotros pasa igual; necesitamos constancia, humildad y ese pequeño compromiso diario que, sin hacer ruido, acaba marcando la diferencia.
      Gracias por tu reflexión, amigo.
      Un abrazo.

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  7. Afortunado del tiempo por venir. Puesto que tienes la misión de contárnoslo... Adelante Enrique amigo... Que esto recien empieza. Así hay que tomarlo decía tu tocayo Cadícamo al cumplir sus 90.

    Abrazo de corazón.

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    1. Gracias, Carlos. Ojalá sea así, que esto recién empiece y que uno siga teniendo algo que contar y compartir mientras el camino se abre. Cadícamo sabía de lo que hablaba: tomar la vida como un comienzo continuo, incluso cuando ya se ha vivido tanto.
      Abrazo grande de corazón

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    2. eso mismo amigo, un continuum, tú sabes y por lo tanto puedes...

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    3. Gracias, haré todo lo que esté en mis manos para ello.

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  8. Qué fogonazo de optimismo recoge uno tras leerte, querido Enrique. Y no puedo estar más de acuerdo con lo que representan tus letras, en cómo las piensas, las dices y colocas. La vida de la Violeta Parra o la de Pablo Milanés y la de tantos poetas y cantautores. Cómo sintiéndola la hacen vibrar generosos, agradecidos del hecho de respirar y seguir ilusionados aprebndiendo. Las pequeñas cosas de la vida, que diría Serrat, nos vienes a transmitir con tu cálido escrito como hechos fundamentales para el equilibrio y la felicidad. Gracias por recordárnoslo de manera tan maravillosa.
    Un inmenso abrazo.

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    1. Gracias, Teo. Qué hermoso lo que dices. Al final, todos esos nombres que mencionas (Parra, Milanés, Serrat, Aute y tantos otros), nos enseñaron a mirar lo pequeño como si fuera un tesoro, a sostener la ilusión incluso cuando la vida aprieta, a seguir aprendiendo mientras respiramos. Si algo de ese espíritu se cuela en lo que escribo, ya me doy por afortunado.
      Gracias por leer con tanta sensibilidad y devolverlo multiplicado.
      Un abrazo.

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  9. Amigo, ante el Altísimo, ante la vida, lo único que podemos hacer (ya lo decían los textos herméticos) es dar las gracias... Poco más podemos hacer ante esa fuerza que nos mantiene...
    Un abrazo fuerte

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    1. Gracias, Ildefonso. Al final, cuando uno mira de frente a la vida (o a lo que cada cual entienda como lo más alto), lo único que nace de verdad es el agradecimiento. Los herméticos lo sabían bien: reconocer la fuerza que nos sostiene ya es una forma de participar en ella.
      Un abrazo fuerte, maestro de la fotografía.

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  10. Hola amigo .

    Pues si , la vida pasa demasiado deprisa y por eso hay que vivir intensamente , al dia y procurar no dejar nada para mañana

    Y desde luego dando siempre las gracias por permitirnos seguir vivos

    Y siempre dándote , yo, las gracias por tus palabras . Lo que yo hago tampoco tiene mucho merito.Ojala supiera escribir por ejemplo como tu .Pero eso si te digo, llevo haciendo esto casi 20 años.Empece en el 2007 en fotolog y por aqui tambien aunque no ponia lo que ahora pongo que es lo que dejo en fotolog.
    Casi 20 años dia a dia y con mucha ilusion y siempre procurando dar informacione sy curiosidades que os puedan gustar .
    Y un 95 %, escrito por mi, quiero decir que practicamente no hago " copia y pega".

    Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Joaquín. Tienes toda la razón: la vida pasa deprisa y por eso hay que vivirla al día, con ilusión y sin dejar demasiado para mañana. Y sí, dar las gracias por seguir aquí es casi un deber alegre. Lo que haces tiene más mérito del que dices. Veinte años, día a día, con constancia, curiosidad y ganas de compartir… eso no lo sostiene cualquiera. Que además sea contenido propio, pensado y escrito por ti, habla de una dedicación que se nota y se agradece. Yo disfruto mucho leyéndote.
      Un gran abrazo

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  11. Agradecer es darte cuenta de cuantos regalos te da la vida y las personas que te rodean. te mando un beso.

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    1. Gracias, Judit. Agradecer es justamente eso: abrir los ojos a los regalos que la vida y las personas nos van dejando sin hacer ruido. A veces basta con detenerse un segundo para verlo.
      Te mando un beso grande

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  12. La felicidad radica justamente en esa capacidad de saber apreciar, valorar y agradecer todo lo que la vida y el día nos regalan. Cada día cuenta y es un tesoro.
    Gracias por compartir tus reflexiones que nos ayudan a plantearnos tantas cosas.
    Abrazos y feliz domingo

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    1. Gracias, Cecilia. Es verdad: la felicidad nace muchas veces de esa mirada capaz de apreciar lo que el día trae, incluso lo pequeño, incluso lo que pasa casi en silencio. Cada jornada es un regalo si uno sabe detenerse y reconocerlo. Y tus palabras también ayudan a recordarlo.
      Abrazos y que tengas un domingo sereno y luminoso

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  13. Hola, Enrique.
    Comparto lo que dices. Hay que ser agradecidos y dar gracias cada día por lo que tenemos y lo que nos rodea.
    Te mando un cálido abrazo.

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    1. Piedad, muchas gracias por tus palabras.
      Es verdad: cuando uno se detiene un momento y mira alrededor, descubre que siempre hay algo que agradecer, incluso en los días más torcidos.
      A mí me ayuda a mantener el rumbo y a valorar lo esencial, lo que de verdad sostiene.
      Te mando otro abrazo cálido, de esos que reconfortan y acompañan.

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