La oscuridad como lugar de regreso, no de derrota
“Juerga gitana en Montjuic” (1963), de Colita (Isabel Steva Hernández)
07 julio 2026
- Ella me lo decía siempre… Nunca busques soluciones lejos de ti mismo, procura ser como eres y no te falles, hijo.
- Hoy sé que tenía razón. A veces buscamos respuestas donde nunca estuvieron y otras culpamos al mundo por no dejarnos encontrarlas. También yo lo creí cuando era joven, muy joven.
- Pero con los años descubres algo inesperado: en medio de todo —del ruido, de las dudas, de las derrotas que uno guarda en silencio— hay una oscuridad que no siempre es enemiga. A veces es necesaria, a veces es refugio, a veces es simplemente el lugar donde uno se recompone sin testigos.
- Y, sorprendentemente, también puede ser una oscuridad feliz. Porque incluso ahí, donde parece que nada se mueve, la vida sigue preparando su regreso. La claridad no siempre llega como un estallido: a veces aparece como una línea fina, casi imperceptible, que se abre paso sin prisa. Y basta con verla una sola vez para recordar que siempre vuelve.
- La oscuridad no es el final. Es el descanso previo a la próxima luz.
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Me haces sentir que la verdadera luz no es la que nunca se apaga, sino la que aprendemos a reconocer después de haber habitado la noche.
ResponderEliminarUn gran abrazo, Enrique
Mujer de Negro, dices algo que ilumina sin estridencias: que la verdadera luz no es la que nunca se apaga, sino la que aprendemos a reconocer después de haber habitado la noche. Es una reflexión profunda, serena y muy cierta. Hablar así es comprender que la claridad no siempre llega de golpe, que a veces nace del propio recorrido, de lo vivido y de lo que uno ha sido capaz de sostener incluso en los días más oscuros. Tu abrazo llega con esa misma luz que nombras, la que se aprende.
EliminarUn fuerte abrazo, Mujer de Negro.
¿Cabe mayor profundidad, querido amigo Enrique?
ResponderEliminar¿Cabe mayor claridad ante la propia vida?
¿No sería la vida de muchos como de la noche al día si aplicasen estas palabras vivas?
Fuerte abrazo, Enrique.
Precios día!
Ernesto, tus palabras vuelven a señalar lo esencial: la profundidad que nace de mirar la vida sin rodeos y la claridad que aparece cuando uno se atreve a decir lo que de verdad importa. Preguntas si cabe mayor hondura, si cabe mayor lucidez, y en esa pregunta ya está tu reconocimiento. Dices que muchos vivirían como de la noche al día si aplicaran estas palabras, y lo dices con esa mezcla de afecto y verdad que siempre te acompaña. Tu abrazo llega con la misma fuerza que tu lectura: directa, luminosa y agradecida.
EliminarUn fuerte abrazo, Ernesto.
Lo del rincón de pensar no siempre es un castigo, es más bien una necesidad.
ResponderEliminarEso sí, en los tiempos que estamos, mejor a la sombra.
Un abrazo.
Alfred, dices que el rincón de pensar no siempre es un castigo, sino una necesidad. Y es verdad: a veces uno se sienta ahí para ordenar lo que pesa, para respirar o simplemente para dejar que la cabeza se acomode. Añades que, con los tiempos que corren, mejor hacerlo a la sombra, y ahí está tu ironía suave, esa manera tuya de decir las cosas sin perder la sonrisa.
EliminarUn fuerte abrazo, Alfred.
Muy bien pensado, Enrique, a veces hay que refugiarse en la serena calma de lo no iluminado, un abrazo!
ResponderEliminarMaría Cristina, dices que a veces hay que refugiarse en la serena calma de lo no iluminado, y lo expresas con una claridad que acompaña. Nombras ese espacio discreto donde la luz no manda, donde uno puede respirar sin exigencias y dejar que la mente se acomode sin ruido. Tu frase reconoce algo esencial: que la sombra también protege, que no todo tiene que estar expuesto para ser verdadero. Tu abrazo llega con esa misma serenidad que reivindicas.
EliminarUn fuerte abrazo, María Cristina.
Cuando nuestros mas remotos antepasados pedían consejo a los ancianos de la tribu bien sabían lo que hacían.
ResponderEliminarEso bien nos lo explicas en este bonito articulo en el que tu reconoces los sabios que eran los consejos de tu madre, algo que creo todos nos vamos dando cuenta poco a poco.
Saludos.
Tomás, recuerdas a esos antepasados que buscaban consejo en los ancianos de la tribu, y lo haces con una claridad que no necesita adornos. Sabían lo que hacían: acudir a quienes habían vivido más, a quienes habían aprendido a mirar la vida sin prisa y con verdad. Dices que eso mismo explico en el artículo, al reconocer la sabiduría de los consejos de mi madre, y añades que todos nos vamos dando cuenta poco a poco. Es cierto: la experiencia no grita, pero sostiene; no impone, pero orienta. Tu saludo llega con esa serenidad tuya que siempre acompaña.
EliminarUn fuerte abrazo, Tomás.
Impresionantes palabras, querido amigo. Y muy certeras. Solo lo comprendemos cuando los años van pasando.
ResponderEliminarLa imagen es tremenda, como siempre. Nos seleccionas verdaderas joyas.
Un abrazo fuerte
Ildefonso, dices que las palabras son impresionantes y certeras, y lo afirmas con esa serenidad tuya que nunca exagera. Reconoces que solo comprendemos ciertas verdades cuando los años van pasando, cuando la experiencia deja de ser teoría y se convierte en evidencia íntima. Hablas también de la imagen, tremenda como siempre, y agradeces la selección de esas pequeñas joyas que tanto valoras. Tu abrazo fuerte llega con la misma claridad y gratitud que traen tus comentarios.
EliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.
Me encanta!!
ResponderEliminar"Nunca busques soluciones lejos de ti mismo, procura ser como eres y no te falles, hijo". Un abrazo.
Gracias, Gil. Un fuerte abrazo
EliminarQuerido Enrique, tus palabras traen la calma.
ResponderEliminarMe encanto esa frase...
La oscuridad no es el final. Es el descanso previo a la próxima luz.
Eres un maestro de la vida.
Que pases un feliz día rodeado del amor y los mimos de tu amada familia
Besitos a todos, el amor hace milagros
❤️
Momentos, dices que mis palabras traen la calma, y lo dices con esa dulzura tuya que siempre abraza. Te ha encantado esa frase sobre la oscuridad como descanso previo a la próxima luz, y la conviertes en una verdad que acompaña: no todo final es final, a veces es solo un respiro antes de volver a brillar. Me llamas maestro de la vida, y lo haces desde el cariño, no desde la distancia. Deseas que el día transcurra rodeado del amor y los mimos de la familia, y ese deseo tuyo es casi una bendición: suave, afectuoso, lleno de luz.
EliminarUn fuerte abrazo, Momentos.
Muy cierto. me encanto la frase final. Te mando un beso.
ResponderEliminarGracias, Judit. Un fuerte abrazo
EliminarEstimado amigo cuanta verdad en tus palabras, a veces la vida pasa y nos deja recuerdos de oscuridades que fueron momentos dificiles, pero es real, anuncian una luz mayor, ese fe nos alimenta.
ResponderEliminarUn abrazo.
María Rosa, agradeces con esa serenidad tuya que siempre reconoce la verdad en las palabras ajenas. Dices que a veces la vida pasa y nos deja recuerdos de oscuridades que fueron momentos difíciles, y lo expresas con una claridad que no necesita adornos. Señalas que esas sombras anuncian una luz mayor, y ahí está tu fe: no como consigna, sino como alimento, como algo que sostiene incluso cuando el camino se estrecha. Tu mensaje es breve, cálido y lleno de esa esperanza que sabes transmitir sin levantar la voz.
EliminarUn fuerte abrazo, María Rosa.
Qué buenas enseñanzas nos dejas querido amigo Enrique. Lo que decía tu madre: "Nunca busques soluciones lejos de ti mismo, procura ser como eres y no te falles, hijo." . Me ha encantado. Para qué buscar respuestas dónde no las hay, para qué culpar a los demás de lo que nos pueda ocurri, si somos nosotros los que debemos encontrar la solución a las derrotas, y seguir el camino. Qué mejor que no darnos por vencidos. Sino seguir caminando. Ademas la paz se encuentra en el silencio, en la oscuridad, en el aislamiento. La luz nos distrae, no sirve para relajarnos, sino para disfrutar de lo que nos rodea. En cambio la oscuridad es el lugar idóneo para alimentar nuestra paz e inyectarnos vida.
ResponderEliminarMe encantan tus reflexiones, querido amigo, se necesitan como el respirar. Venir aquí es alimentarse de oxígeno puro. Gracias por tanto como nos regalas con tus palabras.
Un abrazo enorme y que tengas un feliz día.
María, agradeces con una calidez que nace de tu manera de mirar la vida. Dices que las enseñanzas que comparto te llegan hondo y recuerdas las palabras de mi madre, esas que invitaban a no buscar soluciones lejos de uno mismo. Las desarrollas con una claridad preciosa: no culpar a otros, no esperar respuestas donde no existen, seguir caminando sin rendirse. Hablas de la paz que se encuentra en el silencio, en la oscuridad, en ese aislamiento que no es huida sino refugio. La luz, dices, distrae; la oscuridad, en cambio, alimenta y devuelve vida. Y cierras con un cariño que emociona: venir aquí es respirar oxígeno puro, es recibir algo que te acompaña. Tu mensaje es un abrazo largo, sincero y lleno de gratitud.
EliminarUn fuerte abrazo, María.
Es que no hay remedio amigo .
ResponderEliminarCuando somos jovenes todo nos resbala ..es cuando ya tenemos una edad cuando nos damos cuenta de las sabias pallbras de nuestros mayores por aquel entonces .
Pero es asi y seguramente lo sera siempre .
Abrazos amigo.
Joaki, dices que no hay remedio y lo expresas con esa sinceridad tuya que nunca disfraza la vida. Cuando somos jóvenes, cuentas, todo nos resbala; es después, cuando la edad ya nos ha enseñado a mirar con más calma, cuando entendemos de verdad aquellas palabras de nuestros mayores que entonces parecían exageradas o lejanas. Reconoces que así ha sido siempre y que así seguirá siendo, porque la experiencia llega tarde, pero llega con una claridad que ya no se pierde. Tu mensaje es breve, honesto y lleno de esa sabiduría tranquila que da el tiempo.
EliminarUn fuerte abrazo, Joaki.
Boa noite meu querido e grande amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário. Me desculpe na demora na resposta. Sinceramente, por ser cristão e evangélico, eu acredito em vida após a morte. Uma excelente noite de quarta-feira para você e todos os seus parentes na Espanha e um grande abraço do seu amigo carioca João Luiz.
ResponderEliminarLuiz, saludas con esa cordialidad carioca que siempre llena de afecto cada mensaje. Agradeces la visita y el comentario, y pides disculpas por la demora con una humildad que te honra. Dices que, como cristão e evangélico, crees sinceramente en la vida después de la muerte, y lo afirmas con una convicción tranquila, sin imponer nada, solo compartiendo tu fe. Deseas una excelente noche de miércoles para mí y para todos mis familiares en España, y cierras con ese abrazo grande que siempre envías desde Río, lleno de amistad y calor humano.
EliminarUn fuerte abrazo, Luiz.
Esa última frase es para enmarcarlo, frente a la cabecera de la cama, para así leerla nada más que levantarte.
ResponderEliminarTracy, dices que esa última frase merece ser enmarcada y colocada frente a la cabecera de la cama, para leerla nada más levantarte. Lo expresas con esa mezcla tuya de entusiasmo y ternura que convierte una idea en un gesto cotidiano lleno de sentido. Reconoces la fuerza de las palabras cuando acompañan el despertar, cuando ayudan a empezar el día con calma y con una verdad que sostiene. Tu comentario es breve, luminoso y fiel a tu manera de celebrar lo que te toca el corazón.
EliminarUn fuerte abrazo, Tracy.
Oscuridad y luz son mutuamente inherentes, coexisten la una dentro de la otra y se manifiestan dependiendo de las circunstancias, no hay inseparabilidad sino unicidad entre ambas. Los opuestos son definitivamente supuestos. Los usamos para demarcar y entendernos. La oscuridad puede iluminar y la luz cegar... Tu prosa como siempre hace reflexionar...
ResponderEliminarAbrazo sinceramente admirado, Enrique, hasta mañana siempre.