Pequeñas señales, silencios que acompañan y la certeza de empezar otra vez
27 julio 2026
- Amanece sin avisar, como siempre. La luz se desliza por la habitación con la paciencia de quien conoce mis ritmos, y yo la recibo con ese cuerpo que protesta, que recuerda, que insiste en contar su propia historia cada mañana. El pecho húmedo, las piernas tensas, el brazo que tarda en despertar… señales antiguas que ya no sorprenden, pero que siguen hablando.
- Hoy el silencio me acompaña. No puse la radio anoche y, aun así, algo dentro de mí ha sabido sostener la madrugada sin ruido. Desde la almohada llega una voz que no necesita volumen: “Cuando quieras, empezamos”. Y ese “cuando quieras” es siempre un abrazo.
Me acerco a la ventana. Abajo, el hombre del jardín lanza su bola como si fuera un conjuro contra la rutina. Su perro, feo y fiel, lo mira con una devoción que desarma. Esa escena mínima, tan sencilla, me regala una alegría que no esperaba.
- Los coches frente a la farmacia anuncian que hoy abre. El espejo del baño me recibe con su sinceridad habitual. Me digo, casi en secreto: “Eres tú. Incluso en los días en que cuesta reconocerte, sigues siendo tú”. La niña de la vecina llora como si el mundo se hubiese roto, y su llanto marca la hora mejor que cualquier reloj.
- Hoy tampoco pondré la radio. No la necesito. La casa respira conmigo.
- Me siento en la cama y entonces, desde el otro lado, llega la pregunta que siempre me sostiene: “¿Estás bien, cariño? - pues vamos a seguir dándole sentido a nuestros días”.
- Claro que seguimos. Seguimos porque cada día trae su pequeña luz, incluso cuando llega escondida. Seguimos porque, a pesar del cansancio que se queda conmigo para siempre, hay algo dentro que aún sabe auparse ante las dificultades. Seguimos porque hoy, igual que ayer y como mañana, será un buen día.

Sin duda, querido amigo, seguimos... porque hoy es ya un buen día!
ResponderEliminarFuerte abrazo, Enrique.
Sí, seguimos, querido Ernesto. Sigamos así.
EliminarUn fuerte abrazo
Y porque está Ella para acompañarte y darte su amor incondicional, Enrique, un abrazo!
ResponderEliminarUna gran verdad, maria cristina, sin Ella no soy nada.
EliminarUn fuerte abrazo
Boa tarde meu querido amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário. Uma excelente tarde de segunda-feira, para você e todos os seus familiares na Espanha, grande abraço do seu amigo Carioca João Luiz.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Luiz.
EliminarBoa noite meu querido amigo Enrique. Espero que esteja tudo bem, com você e seus familiares na Espanha. Vejo na televisão, que acontecem grandes incêndios na Espanha. Uma excelente noite de terça-feira e um grande abraço do seu amigo carioca.
EliminarHola amigo .
ResponderEliminarTus escritos son como un trozo de libro que estas leyendo con interes .
Tus palabras entran dentro de uno y traspasan la piel .
Que bien escribes y como nos haces felices con eso.
Y seguimos , eso desde luego.
Un abrazo.
Joaki, qué alegría leer tus palabras. Saber que lo que escribo llega así, con esa fuerza que atraviesa, es un regalo que agradezco de verdad. Y sí, seguimos, porque compartir este camino lo hace mucho más luminoso.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo.
Cada nuevo amanecer será un buen dia.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Alfred, qué verdad tan sencilla y tan grande: cada amanecer trae su propia oportunidad de ser un buen día. Gracias por esa mirada que siempre suma.
EliminarUn fuerte abrazo, Alfred.
Ese cuando quieras es la ineludible propuesta que necesitas para hacer juntos de este día el primero del resto de todos los que les quedan...
ResponderEliminarAbrazo hasta los dos. Hasta mañana!!
Carlos, qué manera tan hermosa de decirlo. Ese “cuando quieras” abre un horizonte entero y convierte el día en un comienzo compartido, lleno de posibilidades. Gracias por esa mirada que siempre abraza.
EliminarUn fuerte abrazo
Seguimos amigo. Y seguiremos aunque el cuerpo siga protestando. Tardamos un poquino en decirle, no hace falta que nos lo recuerde cada día. Y así comenzamos esperando que sea mejor, porque nunca un día es igual al que hemos dejado . Al espejo ni caso Enrique. Hace tiempo se dijo que la arruga es bella y nos ha costado años conseguirlas. Gracias.
ResponderEliminarBuena semana.
Un abrazo.
Laura, qué bien nombrás esa batalla diaria entre el cuerpo que protesta y la voluntad que sigue adelante. Esa idea de empezar cada día sin compararlo con el anterior es una fuerza que acompaña, igual que tu manera de mirar el tiempo sin miedo a las arrugas que cuentan vida.
EliminarUn fuerte abrazo, Laura.
Me ha gustado mucho ese recorrido que haces cuando uno/una arranca el día, ese sentir el latido de la casa, del barrio y de la vida misma.
ResponderEliminarY...¡la inevitable protesta del cuerpo! pero, por suerte, la voluntad y las ganas de seguir andando son más fuertes.
Y mas aún si hay alguien que dice "Cuando quieras empezamos"
Siempre es esperanzadora la luz de un nuevo día porque, seguramente, puede ser aun mejor que el anterior.
Abrazo va, amigo Enrique
Lu, qué bien contás ese despertar que empieza en la casa, sigue en el barrio y acaba abrazando la vida entera. Y sí, aunque el cuerpo proteste, siempre pesa más la voluntad de seguir andando, sobre todo cuando alguien dice ese “cuando quieras” que abre el día y lo vuelve esperanza.
EliminarUn fuerte abrazo, amiga.
Que bien nos has descrito ese nuevo amanecer de cada día en él que nos disponemos a dar la batalla al nuevo día, que son tan diversas como personas.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, qué bien señalás esa batalla silenciosa que cada amanecer nos propone, distinta para cada persona pero siempre llena de intención y coraje. Tu lectura acompaña y da fuerza a ese empezar el día con la voluntad puesta en seguir adelante.
EliminarUn fuerte abrazo.
Me llega intenso lo que has escrito, querido amigo Enrique. Respiro tus palabras, que me llegan al alma, eres un ejemplo de vida a seguir. Porque valoras todo tan intenso, la energia que transmites con tus palabras, ese volver a amanecer, y volver a continuar el día. Que no necesitas más.
ResponderEliminarNecesitamos mucho de tu fortaleza interior. Qué poco valoran algunas personas la vida que no dejan de quejarse por todo, cuando todo tienen, pero no saben valorar la salud. Cuánto me gustaría que te leyeran. Pero qué importante es valorar las cosas como lo haces tú, cómo me gusta leeerte, tu optimismo es maravilloso, y así es, todos los días son maravillosos, y sobre todo, teniendo alguien a tu lado, qué más se puede pedir, si el dinero no nos da la felicidad, solo la salud y los seres queridos.
Gracias por seguir escribiendo. Tu alma es de oro.
Un abrazo enorme.
María, qué profundidad tiene lo que contás. Esa manera tuya de leer el amanecer como un acto de gratitud y de conciencia ilumina cada palabra. Y sí, valorar lo esencial —la salud, la compañía, la vida misma— es un regalo que muchos olvidan. Tu sensibilidad abraza y acompaña, y hace que cada día parezca más digno de ser vivido.
EliminarUn fuerte abrazo.
This post touched me because it finds beauty in such ordinary moments. I loved the way you described the quiet beginning of a day, the small scenes outside the window, the sound of a child crying, the gardener with his dog, and even the honest reflection in the mirror. Sometimes it is not the big events that carry us through life, but these little signs that tell us we are still here and still moving forward. The sentence about the house breathing with you stayed with me because there is something very comforting about finding peace in silence. I think many people can relate to those mornings when the body feels tired but the heart still chooses to continue. This was a very human and heartfelt piece to read. I have also shared something new on my blog recently, and I would be happy if you visited when you have a moment and shared your thoughts.
ResponderEliminarMelody, qué sensibilidad tenés para captar la belleza de esos momentos mínimos que sostienen un día. Tu lectura abraza cada escena y les da un sentido profundo, como si en lo cotidiano se escondiera la verdadera fuerza para seguir adelante. Esa idea de que el cuerpo se cansa pero el corazón decide continuar es, como decís, profundamente humana. Gracias por compartir tu mirada y por la invitación; pasaré por tu espacio y dejaré mis impresiones.
EliminarUn fuerte abrazo.
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