21/04/26

Reflexiones sobre la vida y la felicidad

El secreto de estar necesitando vivir es, siempre, amar

Pintura de Alberto Pancorbo

21 abril 2026

- En un estado de salud que no me permite andar intentando ganar una maratón física, sí quisiera, y así lo intento, ganar o abrazar la de los sentimientos. El domingo me abracé con cada uno de mis cinco nietos, y no lo hice solo una vez. Primero con la mayor (19) y en ese abrazo noté esa sensación que uno guarda para las grandes ocasiones; sí, noté que nuestras almas se rozaron. Lloramos sin lágrimas, su padre nos miraba con los ojos muy brillantes por la humedad que suele producirse en las emociones sin palabras. Luego, uno tras otro, fueron pasando por mis brazos los otros cuatro, y las emociones se fueron manifestando tal y como cada uno supo interpretarlas, aunque la profundidad de la sensación fuera la misma.

- El día transcurría tranquilo, feliz, con charlas animadas, y es sorprendente ver cómo cada uno de ellos, pequeños y mayores, habla de sus cosas con una madurez que deja por tierra aquella imagen de niños en la pila bautismal o dando sus primeros pasos, jugando a querer andar. Cuando Ella me vio en ese estado, me lanzó una mirada cómplice, me cogió de la mano y me dijo, a modo de pregunta: ¿Feliz? Y yo le contesté acercándome a su oído y en voz inaudible: ¡Cada día más!

- A estas alturas de mi vida, cuando la agenda sanitaria parece empeñada en recordarme que el cuerpo tiene sus propios ritmos, descubro que mi verdadera maratón es otra: la de mantener vivas las ganas de vivir. Y lo logro porque la felicidad —esa que no hace ruido, esa que se cuela entre los gestos cotidianos— sigue siendo mi mejor aliada. No necesito grandes gestas ni hazañas físicas; me basta con sentir que, incluso en medio de mis limitaciones, la vida continúa ofreciéndome motivos para celebrarla. Mientras pueda abrazar, escuchar, emocionarme y dejar que la ternura me atraviese, seguiré avanzando con la serenidad de quien sabe que cada día, incluso los más cansados, guarda un pequeño milagro.

34 comentarios:

  1. Como te he dicho en mi respuesta a tu comentario en mi entrada, tú también nos traes siempre experiencias dignas de admiración, llenas de belleza y esperanza. Nunca ha sido más cierto: tu blog se ha convertido en un verdadero diario donde vuelcas tus sentimientos con sencillez, y es de agradecer que los compartas con todos nosotros. Un abrazo grande y mucho ánimo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu comentario me ha llegado con esa claridad tuya que siempre reconforta. Gracias por leerme con tanta atención y por encontrar belleza donde a veces solo intento ordenar lo vivido. Que mis palabras puedan acompañar de algún modo ya es un regalo. Ojalá también tu camino siga ofreciéndote momentos de calma y de sentido, porque los mereces.
      Un fuerte abrazo, Angelo.

      Eliminar
  2. Amigo Enrique, tienes la profundidad, el arte y lo natural de relatar, porque así lo vives, ¡porque así es!, y así lo expresas, la vida tal cual.
    Y a ello hay que añadir la belleza y sensibilidad del relato.
    Esa escena de la nieta mayor, un regalo.
    Fuerte abrazo. Bonito día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ernesto, tus palabras siempre llegan con esa claridad que anima y acompaña. Me alegra que hayas visto en el relato justamente lo que intentaba transmitir: la vida tal cual, sin adornos, con esa mezcla de fragilidad y belleza que a veces solo se deja ver en los gestos más sencillos.
      La escena con mi nieta mayor fue, como dices, un regalo. Hay momentos que no necesitan explicación porque hablan solos, y ese fue uno de ellos. Que tú lo hayas percibido así confirma que miras con la misma sensibilidad con la que escribes.
      Un fuerte abrazo, Ernesto.

      Eliminar
  3. Tus textos alientan lo mejor de nosotros frente a visiones oscuras o pesimistas que se obstinan en resaltar lo negro y malvado de este mundo. Uno va de un blog a otro y es consciente de ese salto existencial entre perspectivas aciagas a perspectivas luminosas. Tal vez la soledad sea una clave importante en dicha variación. Tú estás acompañado por tu amor, por tus hijos, por tus nietos, que ven en ti esa buena persona que cualquiera querría como ser humano de referencia. Pienso que en esos sentimientos terribles acerca de la vida, hay mucha soledad y la soledad es mala compañera. En nuestras palabras vamos dejando caer mucho de nosotros mismos, a veces de forma discreta, a veces a borbotones de alegría como la tuya pese a todos tus sufrimientos físicos. De una vida a otra, hay - o no hay- fundamentalmente compañía y amor... Uno recoge lo que ha sembrado, nunca mejor dicho. Un fuerte abrazo, Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, qué bien señalas ese contraste entre miradas sombrías y miradas que buscan todavía un resplandor. A veces basta pasar de un blog a otro para notar ese salto de ánimo, como si cada uno escribiera desde un clima interior distinto. Coincido contigo en que la soledad pesa más de lo que solemos admitir; cuando falta la compañía, todo se vuelve más áspero y la vida parece contarse desde un lugar más oscuro.
      Yo tengo la fortuna de estar rodeado de amor, de familia, de esas presencias que sostienen incluso en los días difíciles. Y es verdad que, sin querer, uno va dejando en las palabras lo que vive: a veces con discreción, a veces con esa alegría que se desborda cuando la vida regala un instante luminoso.
      Al final, como dices, todo se resume en compañía y afecto. Lo demás es ruido. Y tú lo expresas con una lucidez que siempre agradezco.
      Un fuerte abrazo, Joselu.

      Eliminar
  4. Sensaciones íntimas las que nos cuentas, con esa sensibilidad que emociona. Uno de los sentimientos más hermosos para mí forma de ver y sentir es, emocionarse por cosas sencillas que tocan el corazón aunque no sé pretenda. Y los abrazos lo mejor del mundo, así que me alegro mucho de que sientas esos momentos de felicidad acompañado siempre del amor de tu familia y de la persona tan hermosa que tienes a tu lado.
    Tus relatos son para guardar, y leerlos cuando uno se queja porque le duele una uña.
    Un cálido abrazo Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Elda, qué bien captas esa emoción que nace de lo sencillo. A veces los momentos más íntimos, los que no se buscan ni se preparan, son los que terminan tocando más hondo. Creo que ahí está gran parte de la belleza de la vida: en dejarse sorprender por lo pequeño, por lo que llega sin pretenderlo y, aun así, nos conmueve.
      Los abrazos, como dices, son un mundo aparte. En ellos cabe todo: compañía, alivio, memoria, y esa forma de cariño que no necesita palabras. Tener cerca a mi familia y a la persona que me acompaña cada día es un regalo que no doy por hecho, y quizá por eso estos relatos salen como salen, desde un lugar muy verdadero.
      Me alegra que los sientas así, como algo para guardar. A veces basta recordar que la vida también tiene estos instantes para poner en su sitio las quejas y las sombras.
      Un fuerte abrazo, Elda.

      Eliminar
  5. Cuánta emoción trasmitís, Enrique, esos abrazos son el alimento espiritual tan necesario! Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Cristina, qué cierto lo que dices: hay abrazos que no solo reconfortan, sino que alimentan por dentro, como si devolvieran al cuerpo y al ánimo algo esencial. A veces basta uno de esos gestos para recordar que seguimos sostenidos, acompañados y vivos en lo que importa.
      Me alegra que hayas sentido la emoción del relato. Cuando la vida ofrece un instante así, tan sencillo y tan lleno, uno no puede más que agradecerlo y compartirlo con quienes saben mirarlo con la misma sensibilidad que tú.
      Un fuerte abrazo, María Cristina.

      Eliminar
  6. Cuantas cosas puede trasmitir una cosa que nos parece tan simple como un abrazo y como nos dices los que diste el otro día a tus nietos, desde la mayor que por la edad ya es una mujercita al pequeño, aunque todos fueron iguales con cada uno las sensaciones fueron diferentes.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomás, es verdad que un abrazo, en apariencia tan simple, puede contener un mundo entero. Cada uno de los que di ese día tuvo su propia temperatura, su propio significado, porque cada nieto vive un momento distinto y uno lo siente también de manera distinta.
      La mayor, ya casi una mujercita, transmite una madurez que sorprende; el pequeño, en cambio, despierta esa ternura inmediata que solo tienen los primeros años. Y, aun así, todos los abrazos comparten algo esencial: esa mezcla de cariño, confianza y presencia que no se explica, solo se vive.
      Quizá por eso dejan tanta huella, porque nos recuerdan lo que realmente importa.
      Un fuerte abrazo, Tomás.

      Eliminar
  7. Muy cierto lo que cuentas, la familia toda, es la que nos hace felices y nos ayudan a seguir, aunque a veces el cuerpo no nos ayude. Hermoso lo que has escrito.

    Abrazo desde un otoño lluvioso .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariarosa, qué verdad tan sencilla y tan honda dices: la familia es ese sostén que nos mantiene en pie incluso cuando el cuerpo decide poner sus límites. En esos momentos, la compañía y el cariño hacen que todo sea más llevadero y que uno siga encontrando motivos para agradecer.
      Me alegra que te haya gustado el texto. A veces basta detenerse en un instante vivido para recordar que la felicidad también se construye así, en lo cotidiano y en lo compartido.
      Recibo ese abrazo otoñal y lluvioso con mucho cariño.
      Un fuerte abrazo, Mariarosa.

      Eliminar
  8. Mantienes en plena forma el espíritu ese de hacer lo correcto, de abrazar con sentimiento, de agradecer las sensaciones vividas con los tuyos, de agradecer cada minuto de vida compartida con amor.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfred, qué bien lees ese impulso de agradecer lo vivido, incluso cuando el cuerpo pone sus límites. Creo que, con el tiempo, uno aprende a abrazar no solo con los brazos, sino con la memoria, con la presencia y con esa gratitud que nace de saber que cada instante compartido tiene un valor que no se repite.
      Mantener vivo ese espíritu del que hablas no es mérito mío, sino de quienes me rodean y me sostienen. Ellos hacen que cada minuto tenga sentido y que uno quiera seguir celebrando lo pequeño, lo cotidiano, lo que de verdad importa.

      Un fuerte abrazo, Alfred.

      Eliminar
  9. Esa es la actitud!! Que vengan a tu vida más abrazos, besos y bendiciones

    Paz

    Isaac

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Isaac/Paz. Que la vida nos siga sorprendiendo con gestos sencillos, con abrazos que alivian y con esa paz que a veces llega en silencio. Al final, sólo el amor es real, y lo demás se acomoda cuando toca.
      Un fuerte abrazo, Isaac/Paz

      Eliminar
  10. Es maravilloso lo que dices, cómo lo dices, la intensidad que lleva cada frase que sale de tu alma en este sabroso escrito, Enrique, cómplice con esa felicidad que se te regala; porque la vida, pese a todo, nos regala felicidad, y de los dolores y las penas aprendemos a valorarla, sujetarla y acariciarla.
    Me has emocionado, querido amigo. Yo, que tengo dos nietos, siento, pegaditos a sus padres, lo mismo cada vez que los veo, siento y abrazo: ¿hay emoción mayor?
    Un abrazo de ti, querido amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Teo. Qué verdad tan luminosa dices: la vida, incluso cuando aprieta, nos regala momentos que nos sostienen y nos devuelven la alegría. Y pocas cosas conmueven tanto como ver crecer a quienes vienen detrás, sentirlos cerca, abrazarlos y reconocer en ellos esa emoción que nos desborda. Al final, esa felicidad compartida es lo que permanece.
      Un fuerte abrazo, Teo

      Eliminar
  11. Escribes con tanta emoción y sensibilidad que me conmueves.
    A diferencia de ti, tu hijo fue muy prolífico... cinco nietos son una bendición... las familias numerosas son especiales.
    Que tengas una buena e paciente semana, amigo Enrique.
    Un grande abrazo.
    ~~~~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Majo. Qué bonito lo que dices. Cada familia tiene su música, su ritmo y sus bendiciones, y esos cinco nietos míos son, sin duda, una de las alegrías más hondas que me ha regalado la vida. Las familias numerosas tienen esa energía especial que lo llena todo de movimiento, de risas y de memoria compartida. Que tu semana sea serena y paciente, como deseas para mí.
      Un fuerte abrazo, Majo

      Eliminar
  12. Ay, Enrique, que emoción me han trasmitido tus palabras.
    He podido ver reflejado en tus ojos el amor más puro al abrazar a tus queridos nietos.
    Tus textos tienen vida propia y yo los vivo con una intensidad enorme. Son cálidos, hermosos, versátiles, ingeniosos...
    Ese es el arte de la literatura.
    Abraza todo lo que puedas, porque tu gran corazón seguirá latiendo con fuerza al amparo de ese amor tuyo tan grande.
    Un abrazo inmenso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maripaz, tus palabras me han emocionado profundamente; has captado con una sensibilidad enorme lo que intentaba transmitir en ese abrazo a mis nietos, esa mezcla de ternura y gratitud que a veces desborda.
      Me alegra que mis textos te lleguen así, con vida propia, porque nacen de momentos muy reales y de un sentir que intento compartir con honestidad.
      Ojalá sigan siendo para ti un lugar cálido donde reconocerte y sentir esa vibración que solo da la literatura cuando conecta de verdad.
      Un fuerte abrazo, Maripaz.

      Eliminar
  13. Enrique, cuando te leo, siempre encuentro profundidad, verdad y delicadeza en tus palabras.
    Es como sentir que tu vida, toda ella, está amasada con mimbres de calidad, tan auténticos y reales, que dejan traspasar la esencia, tu esencia. Es lo que yo percibo.
    Gracias por tu generosidad en compartir tanto y tan tuyo.
    Un abrazo bien fuerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ángela, tus palabras me llegan con una calidez que agradezco de verdad; leer que encuentras profundidad y verdad en lo que escribo me confirma que compartir también es una forma de acompañar.
      Esa imagen que describes, la de una vida amasada con mimbres auténticos, me conmueve porque habla de mirada atenta, de sensibilidad y de una lectura que va más allá de la superficie.
      Gracias a ti por detenerte, por percibir esa esencia y por valorar lo que nace de momentos tan personales.
      Un fuerte abrazo, Ángela.

      Eliminar
  14. Amigo Enrique , indudablemente mantener vivas las ganas de vivir, como bien dices , es muy importante cuando llegamos a una edad que entre una cosa y otra nuestra salut igual nos dá avisos .

    Y que maravilla eso que nos cuentas de los abrazos de tus nietos .
    Que importante tambien són.

    Y tus palabras siempre tan sabias , tan bien dichas , tan profundas , nos hacen pensar a todos que , bien podias ser un escritor de exito.

    Aunque estes lejos de Catalunya , te mando mi cariño especial en este Sant Jordi 2026.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joaquín, mantener vivas las ganas de vivir es, como dices, una tarea esencial cuando la salud empieza a enviarnos avisos y el cuerpo nos recuerda que ya no estamos para ciertos trotes.
      Los abrazos de mis nietos son un refugio y una fuerza que no sabría explicar del todo; tienen esa magia que solo la inocencia y el cariño verdadero pueden dar.
      Agradezco mucho tus palabras sobre mis textos, porque vienen de alguien que también observa la vida con sensibilidad y sentido.
      Y ese cariño que me mandas desde Catalunya en este Sant Jordi lo recibo con gratitud y con un recuerdo especial por todo lo que esa tierra significa para mí.
      Un fuerte abrazo, Joaquín

      Eliminar
  15. Muy hermoso y conmovedor lo que dejas en tu escrito. Esa es la actitud que debe tenerse ante cualquier contratiempo. Me alegró esa maravillosa experiencia de abrazar a tus seres queridos. Muy bonito! Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gil, agradezco mucho tus palabras y la sensibilidad con la que lees lo que escribo; reconforta saber que ese mensaje de actitud y de ánimo llega tal como lo siento.
      Abrazar a los míos fue un instante sencillo y, a la vez, inmenso, uno de esos que te recuerdan lo esencial cuando la vida se estrecha un poco.
      Me alegra que lo hayas percibido así, con esa emoción limpia que mencionas.
      Un fuerte abrazo, Gil.

      Eliminar
  16. No creo una persona en este mundo que tenga más cualidades para estar enamorado de la vida. Te admiro y eres un ejemplo a seguir cuando el tiempo apriete.
    Oye, hablando de tus nietos, uno que tuviste mucho tiempo en la cabecera de tu blog, contigo y con tu hijo .¿Qué años tiene ya? Lo recuerdo como un niño preciosísimo y una mirada...
    Dale un beso dei parte y otro para ti

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tracy, qué palabras tan generosas me dedicas, y cuánto agradezco esa manera tuya de mirar, siempre luminosa, siempre dispuesta a encontrar vida incluso donde a veces cuesta. Enamorarse de la vida no es un mérito, es una forma de mantenerse en pie, y quizá por eso uno aprende a abrazar lo que llega, lo bueno y lo difícil.
      El nieto que recuerdas de la cabecera del blog ya no es aquel niño de mirada limpia que tanto te impresionó. El tiempo corre sin pedir permiso: ahora tiene 18 años, y sigue siendo Enrique, claro, con esa mezcla de ternura y carácter que ya apuntaba entonces.
      Y ya que preguntas, te cuento: mis nietos tienen 19, 18, 17, 15 y 12 años. La mayor es una chica, y el de 18 es este Enrique que tú recuerdas tan bien.
      Le daré ese beso de tu parte, y me guardo el otro que me envías, con el mismo cariño con que lo escribes.
      Un fuerte abrazo, Tracy.

      Eliminar
  17. Que bonito post, eres muy especial Enrique. Y me encanta ver en cada escrito tuyo que mantienes vivas las ganas de vivir, y eso te da vida!
    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cecilia, qué palabras tan hermosas me dedicas y cuánto agradezco esa sensibilidad tuya que siempre sabe leer más allá del texto. Mantener vivas las ganas de vivir no siempre es fácil, pero es verdad que cada día ofrece un motivo, aunque sea pequeño, para seguir adelante con ánimo y con gratitud.
      Me alegra que este post te haya llegado así, porque al final escribir también es una forma de recordarse a uno mismo que la vida sigue latiendo incluso en los momentos más inciertos.
      Un fuerte abrazo, Cecilia.

      Eliminar

Ensanchar el camino

Un día más en el SPA de San Juan para seguir avanzando con lucidez y esperanza Fotografía de Robert Doisneau 03 junio 2026 - Nuevamente tuve...