El día en que todo se aquieta y el corazón vuelve a casa
19 abril 2026
- Hay un día que sigue siendo refugio, aunque todo alrededor vaya deprisa. El domingo. Para mí —y para muchos— es el día de la paz sencilla, de la familia que se reúne sin prisa, de la compañía que no exige nada, del amor que se expresa en gestos mínimos y verdaderos.
- Un día para bajar el ritmo, agradecer lo que permanece y recordar que, incluso en semanas agitadas, siempre hay un espacio donde el mundo se aquieta.

Coincido contigo Enrique, no tenemos prisa para nada los domingos. Cuídate y disfruta la vida.
ResponderEliminarAbrazos.
Coincido contigo, Conchi.
EliminarLos domingos son para eso: para dejarlos fluir sin reloj y sin exigencias, para cuidarnos un poco más y recordar lo esencial.
Un fuerte abrazo
Hay domingos cuya tranquilidad duele.
ResponderEliminarUn abrazo.
Puedo entenderte, Alfred. Lo dejaremos aquí, hasta aquí.
EliminarUn abrazo
Describes el domingo desde tu óptica y realidad. Y tienes razón! Disfrútalo tal cuál.
ResponderEliminarYo estoy en el mismo domingo que tú y, aquí las cosas, la vida, lleva otro ritmo... :)))))
Ni mejor ni menos mejor. Distinto.
Así es la vida, como bien sabes, querido amigo!
Fuerte abrazo, Enrique.
Ernesto, así es: cada uno vive su domingo desde su propio ritmo y su propia verdad. Y lo hermoso es que no hace falta compararlos; basta con habitarlos tal cual llegan, con esa serenidad que tú tan bien describes.
EliminarLa vida cambia de compás según el lugar y el momento, pero el fondo —lo esencial— siempre nos encuentra.
Un fuerte abrazo, querido amigo Ernesto.
Los domingos son especiales, aunque fue ayer cuando comí con mi hija pequeña y su pareja que vinieron a compartir la soledad del fin de semana conmigo. Hoy vuelve mi mujer y comeremos juntos tras una cerveza bien fría. Hay que reconocer que los domingos tienen un algo especial, aunque en mi infancia fueran días de desolación íntima. Hoy puedo compartir contigo unos minutos de conversación sosegada. Feliz domingo, compañero. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarJoselu, qué bonito ese contraste entre los domingos de la infancia y los de ahora, donde uno puede elegir la compañía, el ritmo y hasta el silencio. Me alegra saber que ayer tuviste mesa compartida y que hoy llega tu mujer para seguir hilando ese domingo distinto, más amable, más tuyo.
EliminarA mí también me reconforta este rato de conversación tranquila, como si ambos estuviéramos haciendo una pausa en mitad del día.
Un fuerte abrazo, compañero.
Así es, querido amigo. Después de toda una vida de trabajo, el domingo
ResponderEliminarsigue sabiendo a descanso, libertad, tiempo tranquilo en familia...
Y es una bendición que sea así, com todos presentes.
Disfruta de este domingo veraniego de abril...
¡La '''cresta tropical''' no durará mucho!: ))
Mi abrazo con mis mejores deseos para un día muy feliz.
~~~
Majo, qué cierto lo que dices: después de tantos años de trabajo, el domingo sigue teniendo ese sabor a descanso verdadero, a libertad tranquila y a familia reunida. Es una suerte poder vivirlo así, con todos presentes y con ese aire veraniego que abril nos regala de vez en cuando.
EliminarY sí, esta “cresta tropical” pasará, pero mientras dure, mejor disfrutarla sin prisa.
Un fuerte abrazo, querida Majo.
Añoro algunos domingos con la familia reunida alrededor de la mesa con los infaltables ravioles! Pero aprendí a disfrutar de la pausa y a quedarme un rato más haciendo vagancia en la camita! Un abrazo Enrique!
ResponderEliminarMaría Cristina, qué imagen tan hermosa la de esos domingos de ravioles y familia alrededor de la mesa; entiendo perfectamente esa añoranza. Pero también tiene su encanto este nuevo modo de vivir el domingo, con la pausa, la camita y esa vagancia amable que uno se permite cuando la vida ya no corre tan deprisa.
EliminarCada etapa trae su propio ritmo, y saber disfrutarlo también es una forma de gratitud.
Un fuerte abrazo, María Cristina.
Una bonita descripción de lo que deber ser un domingo pero escenas como esa de la foto se están convirtiendo en escasas.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, es verdad que escenas como esa ya no se ven con la frecuencia de antes; quizá por eso mismo nos detienen y nos tocan cuando aparecen.
EliminarPero siguen existiendo, aunque más escondidas: en una mesa compartida, en un paseo sin prisa, en esos pequeños gestos que aún conservan algo del domingo de siempre.
Un fuerte abrazo, Tomás.
Hola amigo.
ResponderEliminarLos domingos siempre han sido diferentes aunque ahora , para los jubilados tampoco se note mucho, la verdad .
Espero que estes bien amigo.
Un abrazo.
Joaquin, tienes razón: con la jubilación los días se parecen más entre sí, pero el domingo sigue teniendo ese algo distinto, quizá por costumbre, quizá por la memoria de tantos años marcados por el ritmo laboral. Aun así, se agradece ese pequeño cambio de aire, aunque sea solo simbólico.
EliminarYo estoy bien, amigo, y me alegra leerte en este domingo tranquilo.
Un fuerte abrazo, Joaquín
Qué linda reflexión!
ResponderEliminarA pesar que mucho me gusta lo expresado; los domingos no son un día “súper”. Hay muchas sillas vacías…El tiempo es otro en que toda la familia se reunía con la pasta casera de mi madre. Ya han partido.
Igualmente si; como dices es un día de tranquilidad. Sin bullicios.
Te saludo con los mejores deseos!
Grace, te entiendo muy bien. Hay domingos que traen consigo la memoria de quienes ya no están y de esas mesas llenas que hoy se sienten más silenciosas. Esa ausencia pesa, y es natural que el día no sea “súper” cuando faltan sillas queridas.
EliminarAun así, como dices, queda ese refugio de la tranquilidad, del ritmo lento y del silencio amable que también acompaña. Cada uno vive el domingo desde su propia historia, y la tuya está llena de afecto y de recuerdos que siguen iluminando.
Un fuerte abrazo, Grace.
Qué fortuna encontrarme con personas sensibles, con empatía y sintonía desde el sentido de la vida.
ResponderEliminarMuy bonito lo que expresas y como lo dices!
Gracias!
Hasta pronto!
Gracias, Grace. Qué placer encontrar esa sintonía que a veces solo aparece cuando dos miradas coinciden en lo esencial. Tus palabras transmiten una sensibilidad que reconforta y anima a seguir compartiendo lo que uno vive y piensa. Me alegra que te haya llegado así.
EliminarHasta pronto, Grace.
Con esa imagen más el escrito, con lo que coincido totalmente, me has traído un grato recuerdo de mi familia cuando era pequeña y cuando mis hijos eran chicos.
ResponderEliminarBuenas noches.
Gracias, Malania. Qué placer saber que esa imagen y esas palabras te han llevado de vuelta a esos momentos familiares que dejan una huella tan profunda. A veces basta un destello para que regresen con toda su fuerza y ternura. Me alegra que lo hayas sentido así.
EliminarBuenas noches, Malania.
Hola Enrique, el problema es que a veces se aquieta demasiado...
ResponderEliminarmariarosa
Hola, Mariarosa. A veces sí… se aquieta tanto que casi parece desaparecer, pero incluso en esos silencios extremos sigue latiendo algo que nos sostiene por dentro. Quizá es cuestión de aprender a escuchar también esa quietud.
EliminarUn fuerte abrazo, Mariarosa.
Pues sí, es un día en que resulta mas sencillo disfrutar con las personas amadas, que encuentran un momento de sosiego entre el jaleo semanal y cotidiano.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
Totalmente de acuerdo, Ildefonso. Hay días en que el ruido afloja un poco y uno puede mirar alrededor y reconocer lo esencial: la compañía serena de quienes queremos y ese respiro que nos reconcilia con la semana.
EliminarUn fuerte abrazo.
No sé qué me pasa con tus entradas que no me las enseña bloguero cuando las editas. En fín... Me da coraje porque me gustaría comentarte en el fía que las haces.il perdones.
ResponderEliminarTracy, ya sabes cómo es Blogger: cuando le da por no actualizar, no hay quien lo convenza. Pero no te preocupes, de verdad. Tus comentarios siempre llegan con esa frescura tuya que anima el día, aunque entren un poco después.
EliminarY si te sirve, el captador de blogs que yo uso —Feedly— (https://feedly.com/), funciona de maravilla y es muy seguro. Ahí no falla nada y avisa al momento cuando alguien amigo publica algo nuevo. Su manejo es muy sencillo.
Un fuerte abrazo, Tracy