Estudio de retratos de familia | Jérôme Art Photography
17 enero 2026
- Velázquez solía decir que “Una mujer no es un ser humano, es la razón de los seres humanos”, y yo, con los años y las vivencias, no he hecho más que darle la razón. No porque las mujeres necesiten ser elevadas a un pedestal (ellas no lo piden), sino porque, cuando uno mira hacia atrás con honestidad, descubre que la arquitectura de su propia vida está sostenida por manos femeninas.
- Mi Madre, con su manera de convertir lo cotidiano en refugio. Mi mujer, que ha sido brújula, puerto y viento a la vez. Mis nietas, que me recuerdan que el futuro también puede ser tierno. Y tantas amigas que, sin hacer ruido, han ido dejando en mi camino una claridad que uno no siempre sabe agradecer a tiempo.
- Si algo he aprendido es que la suerte no siempre se reconoce cuando llega; a veces solo se entiende cuando se mira desde la distancia. Y yo he tenido la inmensa fortuna de estar rodeado de mujeres que no solo han acompañado mi vida, sino que la han hecho posible. Ellas han sido razón, impulso, consuelo, alegría y, sobre todo, humanidad en su forma más generosa.
- Quien piense que esto es así, quien haya sentido en su propia historia esa presencia que sostiene y transforma, sabe de qué hablo. No es una frase bonita: es una verdad vivida. Y bendito sea quien pueda decirlo en voz alta.

Qué bonito pensamiento, nada común en mi entorno que lo ven como una maldición o karma; y en las personas que lo he escuchado son en su totalidad españoles.
ResponderEliminarUn cálido abrazo, amigo
Maia, qué interesante lo que compartes. A veces el entorno nos enseña a mirar ciertos acontecimientos desde la sombra, como si fueran castigos o señales torcidas. Yo prefiero pensarlos como parte del tejido que nos va moldeando, incluso cuando duelen. No como karma, sino como una oportunidad (a veces incómoda, a veces luminosa), de comprendernos un poco más.
EliminarMe alegra que mis palabras hayan resonado contigo.
Un abrazo grande y agradecido.
Só me cumpre agradecer o respeito e admiração que nos dedicas.
ResponderEliminarGostaria de dizer algo mais precioso, mas realmente o que me ocorre de imediato, é a gratidão pelo carinho com que nos acompanhas.
Bom fim de semana, apesar do frio.
Um grande abraço.
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Querida Majo, as tuas palavras chegam sempre como um abraço que aquece, mesmo nos dias mais frios.
EliminarO respeito e a admiração que mencionas nascem naturalmente da beleza humana que vocês irradiam — eu apenas colho o que vocês semeiam.
Agradeço de coração a tua presença constante e generosa.
Que o fim de semana te traga serenidade e pequenos encantos, desses que iluminam o dia sem pedir licença.
Um abraço grande, com estima verdadeira.
Tiene mérito, esa frase, para la época.
ResponderEliminarSigo creyendo, que somos dos caras de la misma moneda.
Un abrazo.
Gracias, Alfred. Algunas frases envejecen bien porque nacen de una verdad sencilla.
EliminarY sí, quizá por eso seguimos reconociéndonos: dos caras distintas, pero del mismo metal.
Un abrazo grande.
Qué texto tan lleno de memoria y agradecimiento. No hay elogio grandilocuente, solo reconocimiento a lo vivido y a quienes han estado ahí de verdad. Se nota que nace de los años y de la mirada honesta hacia atrás. Gracias por poner palabras a algo que muchos sentimos y no siempre sabemos decir.
ResponderEliminarGracias, Angelo, tus palabras son de generosidad y que muestran un noble aspecto en quien las escribe.
EliminarUn abrazo
La mano que mece la cuna, ese poder incomparable, un abrazo Enrique.
ResponderEliminarLo has dicho con una verdad que conmueve, María Cristina. Ese poder incomparable sostiene el mundo sin pedir nada a cambio.
EliminarGracias por tu abrazo; va otro de vuelta
Hola Enrique .
ResponderEliminarIndudablemente la mujer es el motor que mueve el mundo . Las mujeres , tenemos que pensarlo bien , són las que nos dan la fuerza para vivir .
Las madres..esas personas que se desviven por los hijos , las esposas sacrifficadas siempre , enlazando sus gtrabajos persoanles , con la casa y los hijos .Es verdad que todo ha cambiado y que ahora el hombre por suerte ayuda mucho , es parte de ese 50% ,pero aun asi , no nos engañemos que ellas son la base de la familia .
Un abrazo.
Hola Joaquín, qué bonito lo que dices y qué cierto suena cuando uno lo lee despacio. La mujer ha sido, y sigue siendo, un pilar esencial en la vida de todos: madres que sostienen, esposas que acompañan, hijas que iluminan, amigas que impulsan. Su manera de dar fuerza sin pedir nada a cambio es, quizá, uno de los mayores regalos que tiene este mundo.
EliminarEs verdad que los tiempos cambian y que hoy el reparto es más justo, pero como bien señalas, la raíz de muchas familias sigue teniendo nombre femenino. Su capacidad de entrega, de equilibrio y de amor cotidiano merece ser reconocida siempre.
Gracias por tu reflexión, amigo. Da gusto encontrarse con palabras que honran lo importante.
Un abrazo grande.
Las personas que nos rodean dan sentido a nuestra vida en especial las que nos dan todo sin pedir nada.
ResponderEliminarUsted sí que sabe, escritora.
EliminarUn fuerte abrazo, Judit
Benditas las mujeres! Las saludo y las amo
ResponderEliminarPaz
Isaac
Benditas sean.
EliminarQue bonito lo que comentas. Estuve rodeada de mujeres fuertes en mi infancia, y tengo la fortuna de contar con valiosas amigas. Se crea como un círculo de apoyo, sororidad le llaman ahora.
ResponderEliminarUn abrazo grande!
Cecilia, qué hermoso lo que compartes. Ese círculo de mujeres fuertes que te acompañó y que sigue contigo en forma de amigas valiosas, es un tesoro que marca para siempre. La sororidad, aunque ahora tenga nombre, lleva mucho tiempo sosteniéndonos sin hacer ruido.
EliminarGracias por traer esa luz al espacio.
Un abrazo grande para ti también.
Las mujeres son tan importantes como puedan serlo los hombres, pero es cierto que, por lo general, la columna de una familia siempre es una mujer. Por lo que sea, una mujer suele tener más empatía, ser más espléndida, tener más fe... siempre hablando dentro de la familia. Es cierto. Será biológico o no, pero la mujer es la armadura que sustenta la familia.
ResponderEliminarSAludos.
Manuela, qué alegría reencontrarte y leerte de nuevo.
EliminarTu reflexión toca una verdad que muchas familias reconocen: la presencia femenina ha sido, durante generaciones, un sostén silencioso y a veces invisible. Esa mezcla de empatía, entrega y fe que mencionas ha levantado hogares enteros.
Aun así, me gusta pensar que esa fortaleza no es patrimonio exclusivo de un género, sino una forma de amor que cada persona —mujer u hombre— puede encarnar cuando se siente llamada a cuidar, acompañar y sostener. Quizá lo que vemos como “biológico” sea también fruto de historias, aprendizajes y afectos que se transmiten de una generación a otra.
En cualquier caso, tu comentario recuerda algo esencial: detrás de cada familia hay alguien que abraza, que escucha y que mantiene encendida la luz. Y muchas veces, sí, esa luz tiene nombre de mujer.
Un abrazo grande y gracias por sumar tu mirada.
Escribí hace años un poemilla a la mujer, y al leer tu entrada me he acordado. Me sabe un poco mal que sea yo siendo mujer pero cuando lo hice pensaba en mi madre. Te lo dejo aquí casi completo:
ResponderEliminarMujer, cinco letras divinas,
donde se esconde la esencia de la vida.
Palabra profunda como el mar
donde caben todas las mareas.
Mujer, suave soplo
después de una gran tormenta
donde se calma los sinsabores.
Cielo azul donde se cobijan
soledades, dolores, amores…
Volcán incontrolable,
defendiendo en su mundo, los avatares.
Mujer, guerrera incansable
defensora de lo suyo
pasado, presente, y futuro,
un arma que no hay quien la pare.
Muchas gracias Enrique por tu pensamiento tan hermoso.
Un abrazo y feliz domingo.
Elda, qué regalo tan hermoso me dejas.
EliminarTu poema no solo honra a la mujer: honra a tu madre, a tu memoria y a esa sensibilidad tan tuya que sabe mirar lo esencial sin artificios.
Cada imagen que dibujas (el mar, la tormenta que se calma, el cielo que cobija, el volcán que defiende), tiene la fuerza de lo vivido y la ternura de lo recordado. No importa que lo escribieras siendo mujer; al contrario, ahí reside su verdad. Nadie mejor que vosotras para nombrar lo que tantas veces el mundo calla.
Gracias por compartirlo y por sumar belleza a la entrada.
Un abrazo grande y que tu domingo haya estado lleno de luz.
Muchas felicidades por este texto escrito y muchas gracias por lo que representa, amigo bueno.
ResponderEliminarNo hay muchos hombres que piensen como tú porque todavía vivimos en un mundo muy machista que no saben valorar lo que la mujer vale, y es verdad que la mujer es la brújula que guía la familia por el mejor de los caminos es un puntal muy importante en el hogar.
Pero también el hombre que aprecia los valores de la mujer, y sabe colaborar en la convivencia, también es necesario muy necesario e importante.
Y los hay muy buenos yo soy viuda de uno muy bueno muy bueno y desde hace muchos años lo llevo a mi lado en mi recuerdo.
Un abrazo llenito de admiración y de gratitud por tu buen hacer y por estar ahí siempre.
✨️♥️✨️
Tus palabras me llegan hondo y me emocionan. Gracias por la generosidad con la que miras, por la lucidez con la que nombras lo que aún nos falta como sociedad y por la ternura con la que reconoces lo que sí hemos sabido construir.
EliminarTienes toda la razón: vivimos en un mundo que todavía arrastra inercias machistas, pero también es verdad que existen hombres (como aquel compañero de vida que tú tuviste y sigues llevando contigo), que honran, respetan y caminan al lado de las mujeres con amor y conciencia. Ese recuerdo tuyo habla tanto de él como de ti, de la belleza de lo que compartisteis y de la huella luminosa que deja una convivencia bien vivida.
Yo solo intento aportar mi granito de arena, aprendiendo cada día y agradeciendo a mujeres como tú, que con su ejemplo y su palabra ayudan a que uno sea mejor.
Recibo tu abrazo con gratitud y te envío otro igual de lleno de admiración y cariño.
Gracias por estar, por leerme y por regalarme siempre tu mirada tan noble.
Irrefutable una vez más, Enrique. Sin ellas quién hubiera sido posible...? Recién cuando los hombres lo entendamos comenzaremos a mejorar...
ResponderEliminarAbrazo hasta alla!!
Gracias, querido Carlos.
EliminarLo hermoso es que, cuando uno mira hacia atrás con honestidad, descubre que todo lo esencial (lo que nos sostuvo, lo que nos formó, lo que nos hizo mejores), siempre tuvo rostro de mujer.
Ojalá sepamos estar a la altura de esa verdad y honrarla en lo cotidiano, no solo en el discurso.
Abrazo enorme hasta allá, con el afecto de siempre.
Lo has repetido, pero no lo borro porque me ha encantado.
ResponderEliminarUn gran y merecido homenaje, en el que no sobra nada en todo caso quizás podría faltar algo. Con esto no te estoy diciendo que de haber dejado algo en el tintero es porque siempre nos queda algo.
ResponderEliminarSaludos.