- Hoy quisiera dejar claro que, por mucho que hable de ella y que hasta me emocione más y más a cada minuto que se acerca la Navidad, no, yo no la inventé, ni soy su principal valedor en todos los mundos de mi universo cercano. Hoy, para evitar confusiones, no hablaré de ella.
- Dejaré escrito una vez más cuál es la razón de mi existencia, es decir, cuál es el motivo principal por el cual he conseguido llegar hasta aquí y con ello, aunque sea a ratos, consigo mantenerme en pie: Ella, la que lleva cincuenta y tres años en el otro lado de mi cama.
- Eran las nueve de la mañana. Un monitor colgado en la pared de la sala de espera iba mostrando unos enrevesados textos que marcaban la siguiente cita y, tras un ligero retraso, sonó a la vez que se vio en el monitor ese texto que coincidía con el que estaba escrito en mi ticket de cita. Curiosamente, el texto era: ATQM1972.
- El médico me recibió con gran amabilidad y me mandó a la sala de las Eco Doppler para hacerme algunas pruebas. “Túmbese en la camilla”, me dijeron. Médico y enfermera nos miraban como si de un gran espectáculo se tratara, viendo a Ella hacer la labor de tumbarme. Con su brazo, su abnegación y su habilidad consiguió que así fuera. Me senté en la camilla y, antes de tumbarme, Ella me miró fijamente durante un par de segundos antes de darme un sencillo y discreto beso en los labios. Después, con gran esfuerzo, consiguió que me tumbara en la camilla. Médico y enfermera seguían allí, paralizados.
- Terminadas las pruebas, médico y enfermera hacían gestos de querer ayudar, pero sin hacerlo. Vieron de nuevo cómo Ella, en un importante esfuerzo, consiguió dejarme sentado en la camilla, cómo me puso los calcetines y los zapatos… y cuando ya estaba en posición de saltar de la camilla, Ella volvió a darme otro discreto beso como el anterior. Entonces miré al médico y a la enfermera: los dos estaban con los ojos en lágrima y sin soltar palabra alguna, hasta que la enfermera, una vez estábamos ya los dos de pie, nos dijo: “Por Dios, hace muchísimo tiempo, quizás años, que no veía nada igual, ni tan bonito”. Y sin decir nada más, envuelta en unas disimuladas lágrimas, salió apresuradamente de la sala con el ánimo de no ser vista en ese estado.
- El médico, con cara sonriente y sin disimular su discreta emoción, me estrechó la mano y me dijo: “Enhorabuena”. Tras un par de segundos de silencio y mientras tragaba saliva, apostilló: “Ah, está usted como un chaval… bueno, como un chaval de su edad”.
- Y yo pensé que, en efecto, la vida me sigue regalando milagros cotidianos: dos besos discretos que vencen al cansancio, una mano que nunca se suelta, una mirada que sostiene más que cualquier medicina. No hay edad que pueda derrotar a quien se aferra a la ternura y a la esperanza. Porque la verdadera juventud no se mide en años, sino en la fuerza de seguir amando y resistiendo.
No te rindas: cada día, cada gesto, cada latido compartido es una victoria.
Querido Enrique.
ResponderEliminarLa realidad de vida mejor expuesta que haya conocido jamás! Bien es cierto que es una vida compartida a partes iguales.
Sois hoy el mejor regalo de Navidad que podamos recibir quienes hayamos tenido la suerte de compartir estos momentos... Gracias.
Gran abrazo a los dos.
Gracias a ti, siempre, querido amigo Ernesto. Seguramente el llamado Espíritu de la Navidad nos tiene atrapados.
EliminarUn fuerte abrazo.
Ella es lo mejor de tu vida y vos en la de ella, Enrique, el amor incondicional triunfando, un abrazo.
ResponderEliminarGracias, María Cristina. A veces, cuando me asomo a escuchar a parte de mi entorno me siento un extraño.
EliminarUn fuerte abrazo.
Eu também digo 'Enhorabuena!'
EliminarSei que retribuis todas as gentilezas com o mesmo carinho.
Tudo do melhor para ambos
Abraços grandes.
~~~
Gracias, Majo, eres un encanto.
EliminarUn fuerte abrazo
Doy fe, Alfred.
ResponderEliminarUn abrazo.
Uy que lindo tan dulce y romántico. Ese amor que desafía todo y se escribe dia a día. Te mando un beso.
ResponderEliminarAy, Judit, eres una gran persona.
EliminarUn fuerte abrazo, escritora
Enrique, me emocione al leerte.
ResponderEliminarEres muy afortunado, los dos son almas gemelas que se complementan y hacen de su mundo un paraíso.
¡Te deseo con todo mi corazón una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo!
Hasta el Año que viene, que el niño Jesús los bendiga.
Besos para ti y para ella, son un canto al amor.
Que en tu corazón haya siempre espacio para la alegría, la fe y la esperanza, y que la dicha nunca falte en tu vida.
Gracias, "Momentos", aunque es algo que ya sabemos, nos gusta que haya gente que como tú sepa apreciarlo. Este es nuestro mundo y a veces, muchas veces, cuando asomamos a un círculo exterior de amistades, nos sentimos como unos extraños ante un mundo inexplicablemente perverso.
EliminarUn fuerte abrazo con deseos de que tengas una muy feliz Navidad
Hola Enrique, que hermoso testimonio de lo que significa el Amor. Los llena de fuerzas, de valor, de decisión. No en vano llevan 53 años juntos. Desde 1972? Como el final de tu ticket? Señales bonitas.
ResponderEliminarAbrazos!
Gracias, querida Cecilia. Sí, desde aquel lejano 1972 seguimos caminando juntos, y hasta los pequeños detalles (como ese número en el ticket), parecen guiños de la vida que nos recuerdan que nada es casual. Son señales que nos llenan de fuerza y ternura.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola amigo Enrique.
ResponderEliminarCon tu arte en la escritura ., que lo tienes y mucho, nos has hecho vivir ese testiminio de vida compartida .
Y ya somos dos . Me uno con tu permiso a tus palabras .
Nosotros somos de octubre del 1969...
gracias por comparir esos momentos .
un abrazo.
Enhorabuena, Joaquín. Nosotros empezamos de novios en el 66 (17 años), y nos casamos en el 72.
EliminarUn abrazo de viernes.
Ejemplar, amigo, una vez más. No imaginas cuán hondo llega tu prosa... Eres una voz autorizada con una certera nítida mirada...
ResponderEliminarAbrazo agradecido de corazón.
Querido Carlos, tus palabras siempre me llegan como un regalo inesperado. Si algo de lo que escribo toca hondo, es porque nace de una vida vivida con intensidad, con dudas, con ternura y con la certeza de que compartir lo que uno siente aún tiene sentido.
EliminarQue tú lo percibas así, con esa sensibilidad tan tuya, me honra más de lo que imaginas. Gracias por leerme con el corazón abierto y por acompañarme en este pequeño rincón del mundo.
Un abrazo grande y agradecido.
Un placer leerte Enrique. Tus palabras llegan directas el corazón. Años compartiendo vida, con buenos y malos momentos que vamos salvando juntos. Empezamos en el 68 y en el 74 unimos camino. Y deseamos seguir caminando juntos. A partir de hoy me fijaré en los ticket de las citas, llevamos un mes visitando mucho Salamanca. Gracias.
ResponderEliminarQue pases una buena Navidad .
Abrazos desde Béjar 🤗🤗〰〰💞
Querida Laura, gracias por tus palabras tan llenas de vida y de verdad. Qué hermoso ese camino que empezasteis en el 68 y que unisteis definitivamente en el 74… toda una historia de amor que sigue avanzando con paso firme. Me alegra saber que también encontráis señales en esos pequeños detalles, como ese número en los tickets que a veces parecen guiños del destino.
EliminarOjalá Salamanca os dé pronto un respiro después de tantas visitas, y que estas fiestas os traigan un poco de calma, alegría y luz.
Te deseo una muy Feliz Navidad, para ti y para los tuyos.
Un abrazo grande hasta Béjar
ETF, ustedes dos me recordaron la canción "Toda una vida / Me estaría contigo / No me importa en qué forma / Ni dónde ni cómo / Pero junto a ti... Yo la conocía por Los Panchos, pero también me aparece como interprete Antonio Machín. Y ya que estamos, un salud brindando con esta canción por mis padres, que llevan 40 años, lo que se dice poco jeje ¡Va un abrazo!
ResponderEliminarQuerido Julio David, qué bonito lo que dices. Esa canción tiene algo especial, ¿verdad? A uno lo acompaña toda la vida, como esos amores que no necesitan grandes gestos para sostenerse, sólo presencia y ternura. Los Panchos, Machín… da igual quién la cante: lo importante es lo que despierta.
EliminarBrindo contigo por esos 40 años de tus padres, que no son “poco”, sino un tesoro que hoy casi parece un milagro. Ojalá sigan sumando vida, complicidad y canciones. Gracias por traer esa melodía hasta aquí y por tu abrazo, que devuelvo con el mismo cariño.
Un fuerte abrazo, amigo.
Madre mía, que bello todo lo que has vivido y escrito... Nos dejas sin palabras... Felicidades, amigo, por tanto Amor que se desprende del texto...
ResponderEliminarOs deseo todo lo mejor en estas proximas fiestas de Navidad, y siempre.
Un abrazo fuerte, amigo
Querido Ildefonso, tus palabras me llegan muy hondo. A veces uno escribe simplemente lo que vive, sin adornos, y que alguien lo reciba con esa sensibilidad es un regalo inmenso. Gracias por tu cariño, por tu mirada y por estar siempre ahí, acompañando desde el corazón.
EliminarTe deseo unas fiestas llenas de paz, de luz y de esos pequeños milagros cotidianos que hacen que la vida merezca tanto la pena. Que el nuevo año te traiga salud, alegría y motivos para seguir celebrando.
Un abrazo fuerte, maestro de la fotografía.