29/12/25

La vida es esto. Lo demás… no merece el nombre.


Fotografía de Henri Cartier Bresson

29 diciembre 2025

- Amaneces antes de tiempo, expulsado suavemente de tus sueños por urgencias del cuerpo, y lejos de maldecir el instante, descubres que ese pequeño sobresalto tiene su gracia: los sueños siguen ahí, intactos, como si aún caminaras dentro de ellos.

- El frío te recibe sin ceremonias, un frío brusco, casi insolente, que te recuerda la economía de los pobres: siempre bajando sin avisar. Buscas en la cocina algo tibio que calme el temblor, mientras el sueño (ese animal dócil), continúa respirando muy cerca de tu alma.

- El mundo gira, la luna se desplaza como si también tuviera prisa, y tras la cortina ves una luz encendida en el edificio de enfrente. Piensas que alguien más, como tú, tampoco sabe dormir del todo. Y aun así, tu sueño sigue vivo… tan vivo como tú, que notas crecer las uñas, el pelo y ese deseo antiguo y nuevo de madrugar con ella. Nada como anhelarla, y aún mejor, tenerla.

- Descalzo, te deslizas por el suelo como una gacela helada, regresando al lecho que ya no es cama sino territorio sagrado, tu refugio de deseos. Allí esperas la vida que está a punto de empezar otra vez, dentro de unas pocas horas, cuando el mañana abra los ojos.

- Por si acaso, no cerrarás los tuyos. Le tomarás la mano, y ella, medio dormida, te preguntará: “¿Estás bien?”. Y tú, con un susurro que solo ella entiende, responderás: “Sí… estoy contigo”.

- Entonces llegará ese “mmmmm” suyo, pequeño y perfecto, y se acurrucará en ti como quien vuelve a casa. Y en ese gesto te dará vida, te dará calor, te dará todo lo que quieres. Todo.

- La vida es esto. Lo demás… no merece el nombre.

27/12/25

No era un sueño, era un recuerdo que aún respira


Sucedió nuevamente ...

Fotografía de Scott Carpenter (1925 – 2013)

27 diciembre 2025

- Cuando desperté, tuve la sensación de no haber regresado del todo. Aún me veía allí, rodeado de todos ellos, sin ausencias, como si alguien hubiera detenido el tiempo y lo hubiera pintado en un lienzo antiguo, quizá uno de Velázquez, pero sin colores, solo sombras y luces.

- El aire estaba cargado de vida: tortilla recién hecha, pan con tomate, chuletas chisporroteando, el vino de Alella perfumando la mesa… y ese bullicio juvenil que me envolvía. Eran chicos de mi quinta, o eso creía; quizá algo mayores, aunque en aquel instante me daba igual. Incluso el estruendo me resultaba armonioso, como el coro de la misa de doce en la parroquia de la Travessera de Gràcia.

- De pronto, una voz profunda, surgida justo detrás de mí, me preguntó: Niño, ¿qué haces aquí? ¿No ves que este ya no es tu tiempo?

- No supe qué responder. Me mordí la lengua para no soltarle: ¿Y tú quién eres para expulsarme de mi propio cuento?

- Me levanté para ir al baño y, al golpearme la tibia contra la esquina de la cama, regresé de golpe a mi presente. Aun así, mientras me frotaba la pierna, no pude evitar preguntarme de quién sería aquella voz que parecía venir desde el fondo de mis años. ¿Sería la mía?, pensé.


25/12/25

Navidad: Nearer, My God, to Thee

 Hoy y siempre ...


25 diciembre 2025

Feliz Navidad. Que el espíritu de la Navidad llegue a todos los rincones del mundo, ahora, hoy y siempre.

24/12/25

Post de Nochebuena

Vivamos la Nochebuena de corazón, hagamos firme ese momento



24 diciembre 2025

- Hay años en los que uno comprende, casi sin darse cuenta, que los mejores regalos no caben en una caja. Por eso, este año me atrevo a recomendar algo distinto: en lugar de pedir cosas… pidamos momentos.

- Pidamos reencuentros y cafés con esas personas a las que, sin querer, habíamos empezado a echar de menos. Pidamos tardes inesperadas, con un par de copas de vino y conversaciones que nos devuelvan la risa. Pidamos encontrar a alguien que nos inspire a ser mejores, que nos recuerde que aún queda mucho por vivir.

- Pongamos toda nuestra ilusión en un décimo de lotería del niño (por si acaso), y preparemos una lista de viajes, aunque sea solo para soñar. Pidamos cenas acogedoras en familia, comidas con amigos, y entendamos que la felicidad, al final, es compartir estas fechas con quienes están ahí todo el año, no solo en diciembre.

- Pidamos también aprender a cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos, porque crecer sigue siendo posible a cualquier edad. Pidamos una declaración de amor, aunque sea pequeñita. Pidamos tardes de peli-sofá-manta-chimenea, de esas que curan el frío de fuera y el de dentro. Pidamos dibujar sonrisas a quienes viven una postal navideña distinta, más dura, más silenciosa.

- Y pidamos por nosotros mismos, porque también lo merecemos. Que al menos uno de esos mil deseos que guardamos en el corazón se haga realidad.

- Deseos: En esta Nochebuena, que la nostalgia no duela, sino que abrace. Que recordemos lo vivido con ternura y miremos al futuro con esperanza. Que sepamos valorar lo pequeño, lo cotidiano, lo que permanece. Y que cada uno encuentre, en estas fechas, un motivo para sonreír y otro para seguir adelante.

De corazón, ¡¡¡Felices Fiestas!!!

22/12/25

Sonreí mientras mis ojos brillaban: No necesito que me toque la lotería ...

Ese indiscreto brillo de nuestros ojos que ...

Imagen de mi baul-e

22 diciembre 2025

Hoy dejaré aquí algo que escribí hace cuatro años y que me gusta recordar:
Estaba, estábamos, (Ella y yo), viendo el Sorteo de la Lotería Nacional por TV. En la parte baja de la pantalla, aparecían distintos mensajes de espectadores que la TV publicaba sin añadir comentario alguno, pero leí uno que me puso el punto de brillo necesario en mis ojos cual clara manifestación de mi estado. El mensaje leído, decía algo así:

«Yo no necesito que me toque la Lotería, cada año me junto con mi abuela para ver juntas el Sorteo por TV, y eso, estar junto a ella, para mí ya es un gran premio.» 
 ¡¡¡Feliz Navidad!!!

20/12/25

El mejor regalo de Navidad 10 años después

Una historia navideña que revive emociones diez años después…

Imagen de mi baúl-e
20 diciembre 2025

- Han pasado diez años desde aquellas oficinas con la mesa llena de presentes navideños y cientos de postales que nos hacían sentir importantes. Hoy esas costumbres apenas sobreviven, y lo que antes era ostentación se ha vuelto recuerdo.

- Lo esencial, sin embargo, sigue intacto. Y cada vez lo siento más: la familia, la salud, los pequeños gestos que no se compran. Aquellos presentes y aquellas postales fueron símbolo de un tiempo que ya no vuelve, pero lo que permanece es mucho más valioso. Hoy, el mejor regalo no viene envuelto en celofán, sino en la mirada cómplice de mis nietos, en la conversación pausada con quien me acompaña, en el silencio compartido que ya no necesita palabras.

- Este año, como entonces, descubro que el verdadero regalo no está en lo que se recibe, sino en lo que se comparte. Un beso inesperado de mi nieta, una sobremesa sin prisas, la risa que brota sin motivo… todo eso es ahora mi premio, mi verdadero presente navideño.

- Feliz Navidad, sí, diez años después, sigue siéndolo.

18/12/25

Dos besos y una victoria

Fotografía de mi viejo baúl-e

18 diciembre 2025

- Hoy quisiera dejar claro que, por mucho que hable de ella y que hasta me emocione más y más a cada minuto que se acerca la Navidad, no, yo no la inventé, ni soy su principal valedor en todos los mundos de mi universo cercano. Hoy, para evitar confusiones, no hablaré de ella.

- Dejaré escrito una vez más cuál es la razón de mi existencia, es decir, cuál es el motivo principal por el cual he conseguido llegar hasta aquí y con ello, aunque sea a ratos, consigo mantenerme en pie: Ella, la que lleva cincuenta y tres años en el otro lado de mi cama.

- Eran las nueve de la mañana. Un monitor colgado en la pared de la sala de espera iba mostrando unos enrevesados textos que marcaban la siguiente cita y, tras un ligero retraso, sonó a la vez que se vio en el monitor ese texto que coincidía con el que estaba escrito en mi ticket de cita. Curiosamente, el texto era: ATQM1972.

- El médico me recibió con gran amabilidad y me mandó a la sala de las Eco Doppler para hacerme algunas pruebas. “Túmbese en la camilla”, me dijeron. Médico y enfermera nos miraban como si de un gran espectáculo se tratara, viendo a Ella hacer la labor de tumbarme. Con su brazo, su abnegación y su habilidad consiguió que así fuera. Me senté en la camilla y, antes de tumbarme, Ella me miró fijamente durante un par de segundos antes de darme un sencillo y discreto beso en los labios. Después, con gran esfuerzo, consiguió que me tumbara en la camilla. Médico y enfermera seguían allí, paralizados.

- Terminadas las pruebas, médico y enfermera hacían gestos de querer ayudar, pero sin hacerlo. Vieron de nuevo cómo Ella, en un importante esfuerzo, consiguió dejarme sentado en la camilla, cómo me puso los calcetines y los zapatos… y cuando ya estaba en posición de saltar de la camilla, Ella volvió a darme otro discreto beso como el anterior. Entonces miré al médico y a la enfermera: los dos estaban con los ojos en lágrima y sin soltar palabra alguna, hasta que la enfermera, una vez estábamos ya los dos de pie, nos dijo: “Por Dios, hace muchísimo tiempo, quizás años, que no veía nada igual, ni tan bonito”. Y sin decir nada más, envuelta en unas disimuladas lágrimas, salió apresuradamente de la sala con el ánimo de no ser vista en ese estado.

- El médico, con cara sonriente y sin disimular su discreta emoción, me estrechó la mano y me dijo: “Enhorabuena”. Tras un par de segundos de silencio y mientras tragaba saliva, apostilló: “Ah, está usted como un chaval… bueno, como un chaval de su edad”.

- Y yo pensé que, en efecto, la vida me sigue regalando milagros cotidianos: dos besos discretos que vencen al cansancio, una mano que nunca se suelta, una mirada que sostiene más que cualquier medicina. No hay edad que pueda derrotar a quien se aferra a la ternura y a la esperanza. Porque la verdadera juventud no se mide en años, sino en la fuerza de seguir amando y resistiendo.

No te rindas: cada día, cada gesto, cada latido compartido es una victoria.

Viernes la nuit: cuando la conversación, una buena copa y la amistad hacen que el mundo vuelva a tener sentido.

Crónicas de un "viernes la nuit" Veteranos en su elemento: brindando por lo vivido y soñando con lo que vendrá (Archivo de Copilot...