13 septiembre 2026
- Hay días en que te levantas (ahora ya siempre con mucha dificultad), con ganas de saber, de conocer que hay detrás de aquella puerta que siempre la sueñas y nunca se abre.
- Descubres que nada es para siempre, lo sabes, pero te resignas ... ¿por qué?
- Seguramente cualquier lector que ande por aquí se hará preguntas parecidas, aunque lo más probable es que el tipo de pregunta tenga mucho que ver con su edad, condición y lugar de sus existencia. Es más que probable que cada cual tenga que ver y tener su propia puerta, pero cada cual decide si la empuja o si la teme.
- Por fin me levanto, subo la persiana, abro la ventana y noto un frío desliz fresco de aire sobre mi rostro ... oigo su voz, me vuelvo, la veo y comprendo que Ella es la puerta que siempre ha estado abierta y yo, tonto de mí, buscando en la nube de mi sueño perverso, innecesario y estúpido esa otra puerta que, seguramente, seguirá ahí, pero que cuando se abra sé, sin querer saberlo, que hay detrás de ella.
- Y así, en este 13 de septiembre, descubro algo que debería haber sabido desde siempre: que la vida no está en las puertas que se resisten, sino en las que ya están abiertas. En la presencia que permanece. En la voz que te llama. En el aire frío que te despierta. Lo demás, lo que algún día se abrirá, puede esperar.

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