Instantes que acarician el alma y revelan que la felicidad suele estar más cerca de lo que creemos
11 septiembre 2026
-Una sonrisa, un beso, un abrazo una fluida conversación con ellos dándome cuenta que desde que llevaban pañales hasta hoy ha pasado un mundo y para ello no hay más que verlos a ellos y a mí, claro.
- Tener nietos es lo mejor que te puede regalar Dios en esta vida. Cuando llegan contengo las lágrimas que siempre son de felicidad, pero cuando se van también lloro, esta vez plenamente, pero también son de felicidad y alegría. Me siento en mi silla del despacho, respiro hondo, cierro los ojos y pienso en lo feliz que soy... noto que Ella, me coge de la mano, nos miramos con los ojos muy brillantes los dos y acabamos abrazándonos. ¿Qué más puedo pedirle a la vida?
- Y mientras termino estas líneas, siento que la felicidad no es un logro que haya que conquistar ni un premio reservado a los grandes éxitos. Está en cualquier parte, escondida en lo cotidiano, en lo que parece pequeño, en lo que pasa desapercibido. A veces está tan cerca que no nos damos cuenta, pero basta detenerse un instante para verla brillar.

Que texto maravilhoso!
ResponderEliminarQuanto sentimento lindo pelos netinhos,
o mundo seria outro se as pessoas deixassem
seu coração falar, olhassem mais para os valores da vida"!
Aplausos, Enrique!
Um abraço!
Taís, qué hermoso comentario. Si la gente escuchara más a su corazón y mirara con más atención los valores sencillos de la vida, seguramente muchas cosas serían distintas. Los nietos tienen esa capacidad maravillosa de devolvernos la mirada limpia sobre lo que realmente importa. Gracias por tus palabras y por ese aplauso que recibo con mucho cariño.
EliminarUn fuerte abrazo.
Ay, tengo tres nietos, uno de 10 años, otro de 5 y la tercera, de un mes... Que te voy a decir...
ResponderEliminarBueno, que estoy totalmente de acuerdo con lo que nos dices.
Un abrazo fuerte, Enrique
Ildefonso, qué fortuna la tuya: tres nietos, uno de diez años, otro de cinco y una pequeña de apenas un mes. Con semejante tesoro en casa, no hace falta explicar mucho más. Quienes tenemos la suerte de disfrutar de los nietos sabemos que traen una alegría especial, de esa que rejuvenece el corazón sin pedir permiso. Me alegra que compartas lo que intento transmitir, porque ellos son una de las sonrisas más bonitas que nos regala la vida.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo.
De nietos, amigo Enric, nosotros tenemos amplias vivencias, diaraias la mayor parte. La pequeña, Ziara, 15 años, ha dormodo esta noche en casa. Y come cada día al salir de clase. Y la mayor, Naia, 22, Duerme los fines, tienen sus cuadrillas de amigos en nuestro pueblo, y come casi todos los días.
ResponderEliminarLa felicidad, sin "abalorios" tal como comentas, corre por doquier en el curso de los días.
¡Basta con darse cuenta!
Fuerte abrazo, abuelo Enric.
Ernesto, qué alegría leerte, amigo. Con las vivencias que tenéis con Ziara y Naia, poco más puedo añadir a lo que ya sabéis por experiencia propia. Me ha encantado esa imagen de las dos entrando y saliendo de vuestra vida cotidiana con toda naturalidad, llenando la casa de conversaciones, comidas compartidas y momentos que terminan siendo los más valiosos. Y tienes toda la razón: la felicidad, sin adornos ni abalorios, anda muchas veces por ahí, mezclada con los días corrientes. Basta con darse cuenta.
EliminarUn fuerte abrazo, abuelazo Ernesto.
Me alegra verte tan feliz. Ojalá tus nietos puedan leer algún día lo que has escrito sobre ellos. A mí me gustaría mucho tener unas palabras así de mi abuelo y poder volver a ellas de vez en cuando.
ResponderEliminarVaya, me he emocionado leyéndote, Angelo. Gracias.
EliminarUn fuerte abrazo
Vaya, me he emocionado leyéndote, Angelo. Gracias.
EliminarUn fuerte abrazo
Yo no tengo nietecitos, y no se si los llegaré a tener algún día , pero me gustaría. Traen mucha alegría y felicidad al alma, y te hacen renovar ilusiones. Pero como de momento no los hay, procuro vivir la vida con sabiduría, disfrutando de cada detalle cotidiano, por simple y rutinario que parezca. Se que tu me entiendes.
ResponderEliminarUn abrazo, Enric
No debes preocuparte por ello Brurata. La vida tiene multitud de rincones donde desarrollar nuestros sentimientos y tú seguro que ya los tienes.
EliminarUn fuerte abrazo
Conmueves. Tienes, Enrique, un corazón de oro. No hay más que acercarse a tus blogs y leerte: puro sentimiento, pura bondad, una persona entera que contagia y nos mejora con cada palabra escrita. Los nietos. Tengo dos. Suscribo cada palabra que compartes, cada sentimiento que crean, cada esquinita de afecto que va brotando en ellas. Una suerte ser tu amigo, aunque no nos veamos ni podamos compartir charlas del día a día. Hay sentimientos que van más allá de todo lo que, aparentemente, nos condiciona: tu amistad es uno de ellos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo y gracias por tu comentario: siempre dejan una gratísima sensación, un ánimo en el alma, una admiración.
Gracias, Teo, no me entenderé aquí, hoy tengo la sensibilitat a flor de piel.
EliminarUn fuerte abrazo, Teo
Que bendición la tuya, tener nietos y disfrutarlos, y lo mas valioso descubrir el valor de la felicidad en la simpleza de la vida, no es verdad lo que se dice que es mejor llorar de pena en un yate, es mejor contener las lagrimas ante el abrazo de una pequeña joya de vida
ResponderEliminarMarcos, qué bendición es eso que señalas. Los nietos enseñan cada día que la felicidad suele esconderse en lugares muy simples, en una risa, en una pregunta inesperada o en un abrazo que llega sin avisar. Y comparto plenamente tu idea: prefiero mil veces contener las lágrimas abrazando una pequeña joya de vida que cualquier consuelo rodeado de lujos. Ahí es donde el corazón encuentra su verdadera riqueza.
EliminarUn fuerte abrazo
Cuando los años llegan lejos los nietos nos aportan una gran felicidad, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarSí, es algo que sólo lo saben los abuelos, pero es algo divino, un regalo de Dios,
EliminarUn abrazo, Maria cristina