Cuando poner límites se convierte en una forma de libertad.
Fotografía de Eddie O’Bryan, el maestro del blanco y negro
24 agosto 2026
- Aprendí a decir no cuando es no. Me costó años entender que ese no no es un muro, sino una forma de cuidarse. El Gran Gabo lo resumió mejor que nadie: “Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”. Y qué razón tenía. Decir no a tiempo evita malentendidos, desgastes y silencios que pesan más que cualquier palabra.
- Con los años descubres que él no ordena la vida, aclara el rumbo y te devuelve a tu sitio. Y, curiosamente, te permite decir sí con más verdad. Hoy, actualizando este rincón, sigo creyendo que aprender a decir no en el momento correcto es una de las formas más serenas de libertad.

Qué hermoso y certero. Después de tantos años, aprender a decir no sin culpa es también aprender a respetarse. Y quizá lo más bonito es eso que señalas: cuando uno aprende a decir no con claridad, los sí que quedan son mucho más auténticos.
ResponderEliminarUn abrazo grande, amigo.
Saber decir sí o no en el momento adecuado, es como bien señalas, utilizar la libertad de la persona.
ResponderEliminarPuede que, "los que ya tenemos una edad", lo tengamos más fácil... ¡O deberíamos!
Pues esto del vivir, va más con lo "intrínseco" del individuo que con lo externo.
Gran abrazo, amigo Enric..
Aunque no siempre es fácil o cómodo hacerlo, hay que definir bien los noes y síes.
ResponderEliminarDe lo contrario, estás perdido. Luego falta ver qué entiende el interpelado en cada caso, que esa es otra.
Un abrazo.
A mí me llegó a los ochenta! Y me hace sentir más libre, vamos por eso! Un abrazo Enrique!
ResponderEliminarEn ocasiones al decir "no" no se coarta la libertad propia o de otros si no que se puede señalar el camino a seguir menos peligroso.
ResponderEliminarSaludos.
Aun estoy en proceso de aprendizaje, es dificil a veces negarse a las seductoras propuestas de mi amorcito
ResponderEliminarA mí me resultaba dificil decir no. Pero llevo un tiempo que necesito decir no cuando me apetece decir no. Y no pensar en hacer las cosas por los demás. Ya estoy cansada de pensar siempre en los demás. Ahora llega la hora de pensar en uno mismo. Y hacer las cosas que nos gusten no porque nos manden. Y es así, como dices, querido Enrique, con los años vamos aprendiendo.
ResponderEliminarTe deseo todo lo mejor estos días querido amigo. Gracias por dejar esta entrada.
PD. (Y yo que pensaba que el spa era el spa de las aguas y es que tú lo llamas así al Hospital, me he dado cuenta en tu última entrada ay perdón por la confusión del otro día).
Un abrazo inmenso y cuídate mucho, aquí te esperamos