La luz que permanece incluso en los días sin ganas de escribir
22 agosto 2026
- No es hoy un día en el que tenga un especial deseo de lanzar mis dedos sobre el teclado, pero hay recuerdos que no admiten demora. A veces regresan sin avisar, como una música que vuelve a sonar dentro de uno mismo, y entonces no queda más remedio que dejarles pasar, abrirles la puerta y permitir que digan lo que tengan que decir.
- Hoy ha vuelto aquella noche que marcó un antes y un después, la escena que sigue viva en mí como si el tiempo no hubiera conseguido desgastarla. Ella bailaba descalza, ligera, apoyando sus pies sobre los míos, y el mundo parecía detenerse en ese gesto tan simple como definitivo. No importaba el lugar, ni las sombras que nos rodeaban, ni la torpeza de mis diecisiete años: importaba ese sí que no se pronunció en voz alta, pero que se escuchó con una claridad que aún hoy me acompaña.
- No escribo esto para mirar atrás con nostalgia, sino para reconocer que hay instantes que se quedan dentro de uno como una luz que no se apaga. No son un refugio, ni una excusa, ni una idealización del pasado: son parte de lo que nos sostiene cuando el presente exige calma, lucidez y cariño. Quizá por eso vuelven, porque todavía tienen algo que decirnos, porque siguen siendo verdad.
- Y así, sin haberlo buscado, este día sin ganas de escribir se convierte en un día necesario. A veces basta con recordar para que todo vuelva a su sitio.

Son situaciones, momentos, días. que activan por sí solos una corriente. una descarga, qu e enciende todas las luces de colores que tenemos en la cabeza.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte, Enrique.
Alfred: Lo dices con una claridad que toca: hay días que no necesitan explicación, solo llegan, golpean suave o fuerte, y encienden todas esas luces de colores que llevamos dentro. Son descargas que despiertan memoria, emoción y vida, y tú las nombras con una verdad que se siente.
EliminarUn fuerte abrazo, Alfred.
Amigo Enric.
ResponderEliminarHoy hay que descubrirse ante ti, como si no fuse cada día, por la profundidad de tus palabras, lo que ellas representan, y más hoy, y a la vez la simplicidad de las mismas.
Y es que la vida es así, tal como la reseñas.
"- No escribo esto para mirar atrás con nostalgia, sino para reconocer que hay instantes que se quedan dentro de uno como una luz que no se apaga."
En un día tan especial como hoy, mi gran abrazo, Enric.
Buen fin de semana!
Ernesto: Lo dices con una verdad que acompaña: hay días en los que uno no puede sino descubrirse, porque la vida se muestra tal cual es, sin adornos, con esa mezcla de profundidad y sencillez que tú señalas. Que mis palabras te lleguen así, en un día especial, es casi un regalo, pero el mérito es tuyo: por la lucidez con que lees, por la sensibilidad con que reconoces esa luz que a veces permanece dentro sin apagarse.
EliminarUn fuerte abrazo, Ernesto.
Enrique que bien lo expresas!!
ResponderEliminarHay marcas indelebles que quedan en el corazón, o en el alma, o no sabemos ciertamente dónde, pero que vitalizan y dan sentido a la vida elegida.
Gracias por tu constancia y clarividencia. Leerte es constatar profundidad y verdad.
Enrique te tengo en mi recuerdo y en mi sincero aprecio.
Un abrazo fuerte y sin demora.
Ángela: Lo dices con una verdad que abraza: esas marcas indelebles que mencionas no sabemos bien dónde se alojan, pero son las que dan sentido, dirección y vida a lo que elegimos. Que encuentres constancia y claridad en mis palabras es un regalo, pero nace de tu propia sensibilidad, de esa manera tuya de mirar lo esencial sin perder ternura. Te agradezco de corazón tu recuerdo y tu aprecio sincero, que también guardo.
EliminarUn fuerte abrazo, Ángela.
Y los recuerdos tienen esa fuerza aplanadora de hacernos viajar en el tiempo, de vivir cada instante, burlandose de Einstein y su teoria de la relatividad, una maquina del tiempo que daria envidia a G H Wells
ResponderEliminarDices que los recuerdos tienen una fuerza aplanadora capaz de hacernos viajar en el tiempo, y es verdad: cuando regresan, burlan cualquier teoría, incluso esa relatividad de Einstein que intenta poner orden donde la memoria no admite fronteras .
EliminarEsa máquina del tiempo que mencionas, digna de la envidia de H. G. Wells, es justamente lo que ocurre aquí: un instante vivido vuelve entero, sin desgaste, como si la vida se plegara para dejarnos pasar de nuevo por él.
Un fuerte abrazo, Marcos.
Recordar es volver a traer al corazón
ResponderEliminarPaz
Isaac
Así es
EliminarYo recuerdo con mucho amor haber bailado sobre los pies de mi padre. De mis mejores recuerdos de la infancia. Gracias, Enrique, por devolverme esta belleza.
ResponderEliminarCensurasigloXXI, qué placer leerte con esa ternura tan limpia. Dices que recuerdas con mucho amor haber bailado sobre los pies de tu padre, y es imposible no sentir la belleza de esa imagen: uno de esos recuerdos que se quedan para siempre en la infancia, suaves, luminosos, casi sagrados .
EliminarQue este texto te haya devuelto esa escena es un regalo, porque confirma que la memoria, cuando vuelve, lo hace para acariciar.
Un fuerte abrazo.
Hay recuerdos que llegan sin querer. Una palabra, un olor, algo que vemos, la forma de un objeto...es suficiente para que salte la chispa y regresemos a otro tiempo, permitiéndonos por unos minutos vivir otra vez, perdernos en aquella escena que creíamos olvidada, pero que ha quedado bien registrada en la memoria, y solo espera el momento justo para salir a la luz de nuevo.
ResponderEliminarUn abrazo
Dices que hay recuerdos que llegan sin querer, y lo describes con una verdad que toca: basta una palabra, un olor, un objeto, para que salte la chispa y nos devuelva a otro tiempo, permitiéndonos vivir otra vez una escena que creíamos olvidada .
EliminarEsa imagen tuya —la memoria esperando el momento justo para salir a la luz— es exactamente lo que ocurre aquí: lo guardado vuelve entero, sin desgaste, como si hubiera estado siempre listo para abrirse paso .
Un fuerte abrazo.
Parece mentira como un día en el que los dedos nos tenían ganas de teclear, en cambio, has escrito desde los latidos del corazón. Eso es algo realmente maravilloso, querido amigo Enrique. Escribir con los latidos de tu corazón. Desde la inspiración de ese hermoso recuerdo que te ha dado luz y has brillado con plena sensibilidad y sentimiento. Yo creo que eso es lo más hermoso, cuando uno no tiene nada ganas de mover los dedos, pero en cambio, el corazón, ha trabajado el texto.
ResponderEliminarA mí me dejas impresionada siempre que te leo, te lo digo de verdad, porque veo que siempre tienes tanto que aportar, incluso cuando no tienes ganas de teclear. La luz de tu alma te habla y te escribe el texto. Habero recordado algo tan bonito y compartirlo ha sido genial. Gracias de corazón por seguir compartiendo.
Que sigas teniendo un feliz día.
Un abrazo enorme.
María, qué placer leer tu mirada tan llena de sensibilidad. Dices que parece mentira cómo un día en el que los dedos no tenían ganas de teclear, en cambio, he escrito desde los latidos del corazón, y lo dices con una verdad que acompaña: este texto nació justo de ahí, de ese impulso que aparece cuando un recuerdo vuelve sin avisar y pide ser dicho.
EliminarMe dices que incluso cuando no tengo ganas de teclear, la luz de mi alma me habla y escribe el texto, y que eso te impresiona siempre que me lees. Te agradezco de corazón esa lectura tan generosa, tan atenta, tan tuya, que convierte este pequeño rincón en un lugar más cálido.
Gracias por acompañar, por sentir, por decirlo con tanta verdad.
Un fuerte abrazo, María.
Hay fechas en que por algo especial que nos ocurrió personalmente o de una forma colectiva la recordamos de una manera especial. Al parecer el recuerdo que se te hace presente debió ser uno muy especial.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, qué placer leerte con esa claridad serena. Dices que hay fechas que, por algo especial vivido en lo personal o en lo colectivo, se recuerdan de una manera distinta, y es verdad: algunas quedan marcadas como si tuvieran una luz propia que vuelve cuando quiere.
EliminarSaludos
Todo es empezar a escribir y una vez comenzado el primer párrafo las palabras acuden a tu mente y puedes componer una buena historia.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Dices que todo es empezar a escribir y que, una vez nacido el primer párrafo, las palabras acuden solas a la mente, y así es: basta ese impulso inicial para que la historia se abra camino y se deje contar .
EliminarA veces el texto solo necesita que uno dé el primer paso; después, como bien dices, la escritura se acomoda y fluye con naturalidad.
Feliz fin de semana para ti también.
Un fuerte abrazo.
Uy lindo recuerdo . Los recuerdos son lo que vemos con el corazón. Te mando un beso y te deseo un buen fin de semana.
ResponderEliminarGracias, querida Judit.
EliminarUn fuerte abrazo
Hola Enrique que recuerdo tan importante y entrañable, ese si anhelado.
ResponderEliminarUn abrazo!
Así fue, Cecilia.
EliminarUn abrazo.
Some memories really do have a way of returning when we least expect them, especially the ones connected to a moment that changed something inside us. I liked how you described this memory without trying to hold onto the past, but simply accepting that it is still a part of you. There are certain moments we may never fully outgrow, and perhaps we don't need to. Sometimes remembering them quietly is enough to remind us of who we were and what once mattered deeply.
ResponderEliminarDices que algunos recuerdos tienen una forma de regresar cuando menos lo esperamos, sobre todo aquellos ligados a un momento que cambió algo dentro de nosotros, y es verdad: vuelven así, sin aviso, como si tocaran una fibra que nunca dejó de vibrar. Me dices que te gustó cómo describí este recuerdo sin aferrarme al pasado, aceptando simplemente que sigue siendo parte de mí, y agradezco esa lectura tan fina: hay instantes que permanecen porque forman parte de lo que somos, sin necesidad de convertirlos en nostalgia ni en peso.
EliminarNombras también esos momentos que quizá nunca superemos del todo, y que tal vez no haga falta hacerlo, porque recordarlos en silencio basta para saber quiénes fuimos y qué nos importó profundamente. Lo dices con una verdad que acompaña y que ilumina el sentido de este texto: a veces recordar es, sencillamente, reconocer la huella que nos sostiene.
Un fuerte abrazo, Melody.
Rememorar esos momentos nos trae felicidad, saber que nuestra vida sigue con los recuerdos y lo que estamos viviendo, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarBoa noite meu querido amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário. Acho que algumas memórias, temos que apagar da nossa mente. Uma excelente noite de domingo, para você e todos os seus familiares na Espanha, bom início de semana e um grande abraço do seu amigo carioca. Não teremos, mais postagens de armas de guerra. Quem sabe em outra oportunidade.
ResponderEliminarHay dias que realmenre cuesta hacer lo que cada dia hacemos .
ResponderEliminarPero habrá que seguir con todo esto que nos dá la vida .
Un fuerte abrazo.
Me has hecho recordar aquel tiempo en el que yo balé descalza, sobre los piés del padre de mis hijas. Y yo que soy más torpe que tú, no he sabido vencer la nostalgia.
ResponderEliminarWowwww, mi amigo querido, que noche,
ResponderEliminarla de anoche??? inolvidable, bailar descalzo
siempre nos deja una experiencia agradable,
y la verdad se siente tan especial, hayyyy, que
hasta mis suspiros salieron volando, mi amigo.
Besitos dulces
Siby