Una verdad tranquila para seguir caminando sin prisa.
15 julio 2026
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!Lo escribió Antonio Machado
- Y mientras releo estos versos que tantas veces me han acompañado, descubro que aún hoy siguen abriéndome una ventana limpia hacia lo que permanece. Porque incluso en los días más silenciosos, siempre queda una mano que recordar, un amanecer que esperar, una vereda blanca que vuelve a aparecer cuando menos lo imaginas. La vida, al final, suele estar en el otro lado de la cama, aguardando con paciencia a que volvamos a levantarnos para seguir caminando hacia esos montes azules que nunca se terminan.

Conozco el entrañable poema de Machado, leída su obra tantas veces a lo largo de los años. Machado, el único poeta que he leído.
ResponderEliminarY entrañables también, una vez más y así cada día, tus profundas palabras, producto de tus realidades. Y entremedias, si bien en su papel principal, ella.
"...aguardando con paciencia a que volvamos a levantarnos para seguir caminando hacia esos montes azules que nunca se terminan."
Querido amigo Enrique, la vida consciente fluye siempre en ti. Y se extiende por doquier...
Fuerte abrazo.
Ernesto, siempre es un regalo leerte cuando describes a Machado, porque en tu manera de recordarlo hay una fidelidad que atraviesa los años. Y me emociona que encuentres profundidad en mis palabras, porque nacen de lo vivido, de lo que pesa y de lo que sostiene. Ella, en su papel principal, sigue siendo esa presencia que nos ayuda a levantarnos y a mirar hacia esos montes azules que nunca terminan. Gracias por tu lucidez diaria y por esa cercanía que nunca falla.
EliminarUn fuerte abrazo, Ernesto.
Todo está ahí, en nuestra cabeza.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Así es, Alfred.
EliminarUn fuerte abrazo
Un poema hermoso del gran Machado! Y si te acompaña es que le diste su justo lugar, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarGracias, maria cristina.
EliminarUn fuerte abrazo
El poema de Machado es precioso, Enrique, y traído de tus manos mucho más, porque sabes y encuentras palabras adecuadas para enriquecer cualquier texto por sencillo que sea.
ResponderEliminarTe admiro por ello y te doy las gracias.
Te mando un fuerte abrazo.
Piedad, tus palabras siempre llegan con una calidez que reconforta. Machado tiene esa profundidad que acompaña, pero eres tú quien, con tu sensibilidad, hace que cada verso encuentre un lugar más sereno. Gracias por tu admiración generosa y por esa manera tan tuya de leer desde el corazón.
EliminarUn fuerte abrazo, Piedad.
Gracias por traernos esta preciosidad de versos. Lo leí tiempo atrás y no lo recordaba. Tus palabras son hermosas, Enrique. Un abrazo.
ResponderEliminarGil, qué alegría saber que estos versos volvieron a ti como una luz que se había quedado en silencio. Tus palabras siempre llegan con esa delicadeza que abraza, y que hace que cualquier texto, por sencillo que sea, encuentre un lugar más sereno. Gracias por tu cercanía y por esa manera tan tuya de leer desde el corazón.
EliminarUn fuerte abrazo, Gil.
E l poema tan bello, y sientes que su versos tiene razón. Cuando amas esa persona te ayuda a mirar por un mejor futuro. Te mando un beso.
ResponderEliminarJudit, qué cierto es lo que dices: cuando amas, esa persona se convierte en un horizonte que empuja hacia un futuro más claro. El poema lo insinúa con belleza, pero eres tú quien lo trae a la vida con esa sensibilidad que siempre ilumina. Gracias por tu manera de sentir y de expresar, tan cercana y tan sincera.
EliminarUn fuerte abrazo, Judit
Hay personas que no solo leen poesía: la habitan. Tú eres una de ellas, Enrique. Gracias por recordarnos que la esperanza también sabe escribir con la voz de Machado.
ResponderEliminarAbrazo.
Mujer de Negro, tus palabras llegan con una elegancia que siempre conmueve. Qué verdad tan hermosa dices: hay quienes no solo leen poesía, sino que la respiran y la dejan vivir en ellos. Gracias por esa mirada tan fina y por reconocer en Machado esa esperanza que sigue escribiendo incluso cuando el día pesa.
EliminarUn fuerte abrazo.
Cuando empecé a leer el poema, pensé en Machado... Y luego vi que, en efecto, era de él... Que gran sensibilidad la de este hombre, y todo deshecho de artificios.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte, amigo Enrique
Ildefonso, qué bien señalas esa sensibilidad tan pura de Machado, esa forma suya de decir mucho sin adornos y de tocar siempre la verdad más honda. Me alegra que el poema te haya llevado de inmediato a él, porque en sus versos sigue latiendo una claridad que acompaña incluso en los días cansados. Gracias por tu lectura cercana y por esa manera tan serena de reconocer la belleza.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo Ildefonso.
Gracias por dejarnos este trozo del gran Machado-
ResponderEliminarComo se suele decir, Machado es mucho Machado, o era ...
Un abrazo amigo.
Gracias, Joaquín
EliminarUn fuerte abrazo
Boa noite meu querido amigo Enrique. Obrigado por dividir conosco, esse texto maravilhoso. Uma excelente noite de quinta-feira na Espanha, para você e todos os seu familiares. Domingo serei um torcedor da Seleção da Espanha. Grande abraço do seu amigo carioca.
ResponderEliminarLuiz, qué alegría recibir tu mensaje tan lleno de afecto y cercanía. Esa manera tuya de acompañar, incluso desde la distancia, tiene una calidez que se agradece mucho. Y qué detalle hermoso ese de sumarte como torcedor de España el domingo; gestos así hablan de una amistad que cruza mares sin perder fuerza. Gracias por tu compañía constante y por ese cariño que siempre llega entero.
EliminarUn fuerte abrazo, Luiz.
La vida siempre te está esperando, Enrique, efectivamente; sólo falta que escuches su llamado y sin excusas de las buenas o de las malas no la hagas esperarte tanto...
ResponderEliminarAbrazo agradecido amigo hasta mañana!!
Carlos, qué manera tan directa y afectuosa tenés de decir las cosas. Ese llamado a escuchar a la vida sin dejarla esperando es de una sinceridad que despierta, como un toque en el hombro dado con cariño pero sin rodeos. Gracias por esa presencia tuya que siempre anima a seguir, incluso cuando cuesta.
EliminarUn fuerte abrazo, Carlos.
Un hermoso poema con un mensaje de esperanza, la misma que te impulsa cada día a salir a flote y tomarte de la mano tu compañera y soñar.
ResponderEliminarMariarosa
María Rosa, qué belleza la manera en que lees el poema y lo llevas directo a la esperanza. Esa imagen de salir a flote cada día, tomado de la mano de quien te acompaña y soñando juntos, tiene una fuerza que abraza. Gracias por tu sensibilidad constante, siempre dispuesta a encontrar luz en lo que comparto.
EliminarUn fuerte abrazo, María Rosa.
Así es mi amiga, la vida está más allá de nuestra zona de confort, y bien vale la pena buscarla
ResponderEliminarPaz
Isaac
Paz, qué verdad tan clara la que dejás en tu mensaje. Esa idea de que la vida empieza cuando salimos de la zona de confort tiene una fuerza luminosa, porque invita a moverse, a buscar, a no quedarse quieto cuando el corazón pide más. Gracias por esa manera tuya de animar sin imponer, con una serenidad que acompaña y abre camino.
EliminarUn fuerte abrazo, Paz.
Creo que mi mensaje era triste y se resistió a salir....bss...
ResponderEliminarBesos
EliminarQue bello poema de Antonio Machado que aunque creo es la primera vez que lo leo, me parece saber a que persona dedico.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, qué manera tan clara y sentida la tuya de leer el poema. Aunque sea la primera vez que lo encontrás, se nota que reconocés enseguida a quién va dirigido, como si las palabras de Machado tuvieran esa capacidad de señalar afectos sin nombrarlos. Gracias por tu sensibilidad constante y por acompañar siempre con esa mirada tan cercana.
EliminarUn fuerte abrazo, Tomás.