Una lección de infancia que aún sostiene mi manera de vivir
31 julio 2026
- De pequeño, en aquellos años en que las calles eran nuestro campo de juego y la pelota la hacíamos con trapos, papel y gomas de atar (lo que encontrábamos), volví a casa después de una tarde de travesuras con los amigos destrozando persianas a pelotazos y manchando puertas de los vecinos del Pasaje San Pablo de mi ciudad natal. Subí las escaleras de un tirón, todavía con la respiración acelerada, y le solté a mi madre una frase que había escuchado por ahí: “Dice Joaquín que cuando falta lo necesario se ve quién es de verdad buena persona y te lo da todo”.
- Ella se agachó, me cogió por los hombros, me miró a los ojos —como hacía siempre— y respondió: “Enric, ojalá nunca tengas que comprobarlo, pero dile a Joaquín que tiene razón”.
- Hoy, más que nunca, me acuerdo de aquel día. Esa enseñanza me acompañó siempre: me hizo estar alerta, trabajar, asumir responsabilidades y ayudar a quien lo necesitaba buscándole empleo o dándole soluciones respetables en los que demostrar su interés por salir de ese bache.
- Con los años he visto que esa forma de vivir es la única que sostiene la dignidad en tiempos como estos, cuando algunos no tienen para comer y otros se endeudan imprudentemente para viajar a las Bahamas o para ir a una final de fútbol.
- Yo sigo fiel a aquella mirada de mi madre, la que me enseñó que la bondad real aparece cuando la vida aprieta y no cuando todo es fácil. Y también aprendí que ayudar no es un gesto grandioso, sino una forma de estar en el mundo: atento, responsable, dispuesto a sostener a quien de verdad lo necesita. Esa conciencia, nacida de una frase escuchada de niño, ha sido siempre mi guía.

Bueno, yo nací con actitud de servicio, se llevan desilusiones a veces pero vale la pena vivir así con alegría para dar, la vida siempre compensa, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarEres una gran persona, maria cristina.
EliminarUn fuerte abrazo
Boa noite meu querido amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário. Concordo, com a Maria Cristina, quem nunca passou, por decepções pela vida? Acho que todo mundo. Uma excelente noite de sexta-feira, uma excelente mês de agosto e um grande abraço do seu amigo carioca, para você e todos os seus familiares na Espanha.
ResponderEliminarLuiz, muchas gracias por tus palabras siempre tan cercanas. Tienes razón: nadie atraviesa la vida sin alguna decepción, pero también es cierto que seguimos adelante con la fuerza que nos da lo aprendido. Te deseo un viernes sereno, un agosto lleno de luz y que la paz acompañe a tu familia en Río tanto como a la mía aquí en España.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo.
Esta es la buena enseñanza, la que se sabe valorar que con poco nos conformamos. Pero estamos en una sociedad que la han convertido en consumista, se gasta por encima de las posibilidades, y creen que cuánto más cosas mucho mejor, y no es así. Lo material da felicidad al instante, pero luego se esfuma. En cambio, lo que realmente te hace feliz son los sentimientos, y disfrutar de poco, y con generosidad. La abundancia te hace avaricioso.
ResponderEliminarMe encanta leerte, querido amigo Enrique, y esta vez me trajiste a la memoria a mi madre, la que tanto echo de menos.
Que estés pasando un feliz día.
Un abrazo enorme.
María, qué verdad tan grande la que dices. Vivimos en una sociedad que confunde abundancia con felicidad y que empuja a gastar sin medida, como si lo material pudiera llenar los huecos que solo se colman con afecto, serenidad y generosidad. Lo que permanece, como bien señalas, son los sentimientos y esa capacidad de disfrutar de lo sencillo, que nunca se esfuma. Me emociona que mis palabras te hayan llevado a tu madre; esas presencias que ya no están siguen guiándonos con una claridad que no se pierde. Gracias por tu cariño y por leer siempre con el corazón abierto.
EliminarUn fuerte abrazo enorme.
Hola Enrique, gran verdad la que te transmitió Joaquin y tu madre corroboró con ese amor de madre que deja huella. Así se fue gestando la buena persona que eres.
ResponderEliminarUn abrazo
Soñadora, muchas gracias por tus palabras tan llenas de cariño. Joaquín y mi madre siempre tuvieron esa claridad que deja huella, y es verdad que uno se va formando con esos gestos que enseñan más que cualquier discurso. Me alegra que lo hayas sentido así.
EliminarUn fuerte abrazo, Cecilia.
Buen primero de Agosto, querido Enric, de unos tiempos que no son aquellos...
ResponderEliminarCertero consejo el de tu madre, entonces y hoy. Si bien los valores, realidades y situaciones hoy en el mundo que nos está tocando vivir, requieren algún matiz...
También nosotros a nuestras nietas enseñamos a estar en el mundo: atentas y responsables, dispuestas a ayudar a quien pueda necesitarlas...
Pero el mundo de hoy no es aquel, en el que quien vivía alguna situación de necesidad, era conocido, vivía al cabo de la calle. Y podían ser x...
Hoy son miles y miles quienes pueden encontrarse en situaciones de precariedad. Hoy ya no está al alcance de la mano, más allá de alguien conocido, ayudar a nivel individual.
En aquel tiempo "nadie" iba de vacaciones a ningún sitio. En aquel tiempo no había endeudamientos imprudentes... Y no digo ya para Bahamas o finales de fútbol a 8.000/30.000€. Entonces no había publicidad, redes, política, sentido crítico o libertades sociales.
Hoy el mundo es otra historia! Entonces mandaba la dictadura y hoy "manda" el votante.
¿A quiénes vota mucha gente que puede encontrarse en situaciones de carencia?
¡Si tuvise criterio y no se dejase enredar por campañas de la derecha y ultra derecha que sólo buscan "satisfacerle" sus "necesidades" más básicas... al grito de: Pedro Sánchez hijo de ....
¿No está el mundo cómo está? ¿No mandan, en una cierta mayoría, las derechas y el fascismo?
Por terminar, amigo, que hay que ver qué han motivado tus sabias palabras.
¿No son estos "lodos" el resultado inevitable de los "polvos" de la inconsciencia sembrados por el voto, y a nivel mundial también, de los "pollos sin cabeza"?
Enric, un fuerte abrazo.
Ernesto, qué manera tan lúcida de recorrer el cambio de época que hemos vivido. Aquella enseñanza de mi madre nacía de un mundo pequeño, reconocible, donde la necesidad tenía rostro y nombre, y donde la ayuda era casi siempre directa. Hoy, como bien dices, la realidad es otra: la precariedad se ha multiplicado, las distancias se han agrandado y la capacidad individual para aliviar lo que vemos se ha vuelto limitada. Pero el fondo del consejo sigue vivo, aunque necesite matices: estar atentos, responsables y dispuestos a tender la mano allí donde podamos, sin ingenuidad pero sin renunciar a la humanidad.
EliminarTu reflexión sobre el voto, la manipulación y la deriva política del mundo es certera. Es evidente que muchas personas que viven situaciones de carencia terminan apoyando discursos que no les protegen, y que las campañas que apelan al miedo o al resentimiento acaban moldeando decisiones que tienen consecuencias colectivas. Lo que señalas sobre la inconsciencia, los “polvos” que generan estos “lodos”, es una advertencia que merece ser escuchada: cuando se vota sin criterio, sin memoria y sin responsabilidad, el resultado es un mundo más duro para todos. Y sí, conviene recordar que la política no es un espectáculo, sino el lugar donde se decide la vida de quienes más necesitan apoyo.
Gracias, amigo, por esta reflexión que nace de la experiencia y del compromiso con las generaciones que vienen detrás. Conversaciones así mantienen viva la claridad en tiempos que a veces parecen hechos para confundir.
Un fuerte abrazo.
Hola .
ResponderEliminarQue gran verdad amigo decia tu mamá.
Cuando las cosas van mal es cuando se ven las ayudas de personas que realmente valen la pena .
Porque es muy facil dar abrazos a la otra persona que no le falta de nada .Pero a quien realmente lo necesita , no todo el mundo lo hace .
Hoy precisamente , hemos ido a comprar , como siempre y asi de paso "damos una vuelta" y ella anda un poco mas que la pobre está fatal de las piernas.
Bueno , pues en la puerta del super , como en tantos otros , estaba sentada en el suelo una señora .No nos pidió nada pero se le veia que necesitaba algo.
Le pregunté si queria algo , le dige que poca cosa le podia ofrecer pero algo si y me contestó , que ojala todo el mundo se le acercara y le digera algo, que normalmente eso, lo hacen muchas veces gente que tambien lo necesitan y en cambio quien se le vé que no necesita nada , pasan de largo.
Una gran lección dá la vida .
Llegan al parking con sus grades coches y mirando como si fueran los amos y son incapaces de ser empáticos por una vez.
Grandes palabras de tu mama.
Un abrazo.
Joaki, qué verdad tan grande la que señalas. En los momentos difíciles es cuando se revela quién mira de frente y quién pasa de largo como si la vida no fuera con ellos. Lo que contáis hoy, esa mujer sentada en la puerta del súper y vuestra manera de acercaros, es exactamente la lección que mi madre repetía: la dignidad se sostiene con gestos pequeños, y la empatía no depende de lo que uno tenga, sino de lo que uno es. Hay personas que llegan con coches enormes y corazones diminutos, incapaces de detenerse un segundo; y otras, como vosotros, que con una palabra alivian más que cualquier moneda. Gracias por compartirlo, amigo. Historias así recuerdan que aún queda gente que vale la pena.
EliminarUn fuerte abrazo.
Antes, ahora y siempre será así Enrique. Al menos eso es lo que creo yo.
ResponderEliminarQuienes más tienen, en general, no saben de carencias y necesidades y creen que el que no tiene es porque "no quiere trabajar, es un vago, espera que el estado le de y bla bla bla" Algo así es lo que dicen
Obviamente, siempre hay excepciones.
Quienes poco tienen, en cambio, saben del esfuerzo, de la dificultad, del "ganarse el pan" y por eso no dudan en ayudar a quien tiene aún menos.
Que tengas un bonito finde
Va mi abrazo
Lu, qué bien expresas esa verdad que no cambia con el tiempo. Quien ha conocido la dificultad sabe mirar de otra manera y entiende que ayudar no es perder nada, sino compartir humanidad. Y sí, quienes viven en la abundancia suelen olvidar que no todo se consigue con voluntad; a veces la vida aprieta y no todos parten del mismo lugar. Gracias por tu reflexión, tan directa y tan cierta.
EliminarUn fuerte abrazo y que tengas un finde sereno.
Un bellísimo mensaje. Yo también soy de esa época y creo que antes las personas eran más auténticas.
ResponderEliminarMe gusta lo que cuentas, asi que me quedo por aquí para leerte.
Saludos
Brurata, muchas gracias por tus palabras. Es cierto que antes todo parecía más auténtico y más sencillo, quizá porque las personas se miraban de frente y valoraban lo esencial. Me alegra que te quedes por aquí; leer y compartir desde esa época que nos marcó siempre crea un puente cálido.
EliminarUn fuerte abrazo.
Núnca estás del todo preparado para cuando llega el desastre. Sabio consejo.
ResponderEliminarDe todas formas las condiciones de vida han cambiado mucho desde nuestra infancia.
Un abrazo.
Alfred, tienes toda la razón: por mucho que uno se prepare, cuando llega el desastre siempre nos encuentra un poco vulnerables. El consejo de mi madre era sencillo pero certero, y hoy sigue teniendo sentido aunque las condiciones de vida hayan cambiado tanto desde nuestra infancia. Gracias por tu reflexión, amigo.
EliminarUn fuerte abrazo.
Tu madre tiene razón. Cuando uno tiene demasiado se deja llevar por la comodidad y la avaricia. Ya volvi. Te mando un beso y gracias por tu cariño.
ResponderEliminarYo creo que todas las madres tienen razón, querida Judit.
EliminarUn fuerte abrazo, escritora
Gracias por traer estos recuerdos.
ResponderEliminarNos hacen mejores personas.
Besos
Gracias a ti, siempre, querida Tracy, siempre ahí, dando buenos deseos para todo el mundo y mostrando maneras de vivir para ser feliz.
EliminarUn fuerte abrazo.