Porque lo que ellas hacen no cabe en un solo día del calendario
03 mayo 2026
- Ella era la que te repetía que comieras para hacerte fuerte; la que comprobaba, cuando todos dormían, que el gas estaba cerrado; la que te dejaba acurrucarte en su cama cuando el miedo te vencía; la que madrugaba incluso los domingos para que la casa siguiera latiendo.
- Ella era la que te defendía siempre, incluso cuando no había defensa posible; la que sostenía la casa y seguía la educación de los hijos mientras Él trabajaba de sol a sol; la que pasaba horas y horas cosiendo camisas —o lo que hiciera falta— para que nada faltara; la que convirtió el hogar en su taller y su jornada en un esfuerzo interminable.
Por eso hoy no es su día.Ni mañana.Ni pasado.Porque todos los días lo son.
Y, aun así, siguen.Y, aun así, aman.
Gracias, Mamá.Gracias, Mamás.

Cierto, amigo Enrique, ni el de las madres ni los de nada. Esa modernidad de "celebrar" cada día un evento... extraído de la manga, suelen ser tusas de nada!
ResponderEliminarLa imagen, gráfica! Representa momentos vividos. Más de ayeres que de hoy.
Fuerte abrazo.
Totalmente de acuerdo, Ernesto. Esa moda de inventarse “días de algo” para rellenar el calendario acaba vaciando de sentido lo que sí tiene raíz y memoria. Lo auténtico no necesita marketing ni excusas.
EliminarY sí, la imagen habla sola. Resume esos ayeres que nos formaron y que siguen latiendo por dentro, aunque el mundo corra en otra dirección.
Un fuerte abrazo, Ernesto
Efectivamente, Enrique, son infinitos los días de amor de las madres. No se pueden condensar en uno solo.
ResponderEliminarMuy emotivo tu texto.
Un abrazo inmenso.
Así es, Maripaz. El amor de una madre no cabe en un solo día ni en ningún calendario inventado. Es una presencia que acompaña siempre, incluso cuando ya no podemos abrazarlas. Me alegra que el texto te haya llegado.
EliminarUn fuerte abrazo, Maripaz
Y a las madres las valoramos más las mujeres cuando somos madres, y al irse se llevan nuestra infancia, nuestra juventud, cuando las discutíamos, menos mal que las sentimos cerca siempre después, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarQué cierto lo que dices. Cuando ellas se van, no solo perdemos a la madre: se llevan con ellas una parte de nuestra infancia, de lo que fuimos y de lo que aún intentamos comprender. Y aun así, como bien dices, siguen cerca, en esos gestos que repetimos sin darnos cuenta, en esa voz que vuelve cuando más la necesitamos.
EliminarUn fuerte abrazo, maría cristina
Gracias Mamá-Gracias ,Mamás.No lo podias decir mejor amigo-
ResponderEliminarLa madre , esa persona que siempre está atenta , que lucha,que si es preciso , pierde su vida por los hijos .
Y quizas no reciben , muchas de ellas, su merecido agradecimiento .
Por eso, como bien dices tambien , hoy no es el Dia de la Madre TODOS LOS DIAS DEL AÑO tiene que ser el dia de la madre .
Un abrazo grande amigo.
Joaquín, lo dices con una verdad que llega directa: una madre es esa presencia que sostiene, que lucha y que, si hace falta, se deja la vida por sus hijos sin pedir nada a cambio. Y es cierto que muchas no reciben el agradecimiento que merecen, quizá porque su entrega parece tan natural que a veces la damos por hecha.
EliminarPor eso mismo, como bien señalas, no hay un solo día para celebrarlas. Su dedicación ocupa todo el calendario.
Un fuerte abrazo, Joaquín.
Me gusta pensar que existe tan buena opinión sobre todas las madres, pero en mi recuerdo, mi madre era una Gorgona que procuraba hacer el mayor daño posible a sus hijos que la adoraban. Cuando se dice que madre no hay más que una, yo pienso que ¡menos mal! Te dejo uno de los cuentos que escribí yo que refiere la historia de una noche en mi infancia, una noche entre otras muchas: EL PESO DE LA NOCHE La imagen de la madre puede que sea tal como escribes tú y tus lectores, pero también existen otro tipo de madres. No son peores que las buenas, solo tienen hábitos diferentes. Un abrazo, Enrique.
ResponderEliminarJoselu, agradezco mucho la sinceridad con la que escribes. A veces la memoria colectiva idealiza la figura materna, pero cada historia es distinta y no todas las infancias se construyen desde la ternura. Tu testimonio recuerda algo esencial: también existen madres que hieren, que imponen miedo o que dejan cicatrices que uno tarda años en comprender.
EliminarQue lo cuentes con esa claridad y sin rencor habla de un camino personal hecho de lucidez y de aceptación. Y ese cuento que mencionas, El peso de la noche, seguro que guarda parte de esa verdad que solo quien la ha vivido puede narrar.
Un fuerte abrazo, Joselu.
Un homenaje precioso el que haces a las madres.
ResponderEliminarEl ver la imagen me recuerda a mi madre cosiendo a máquina mientras yo hacía los deberes del colegio. Ella me hacía los uniformes incluyendo el abrigo, y también me hizo el vestido de la comunión, todo ello para ahorrar un dinero, y no era modista pero todo lo hacía requetebién. La recuerdo con tanto cariño... Yo ya no he sido tan sacrificada, :))).
Hermoso todo lo que dices de las madres. Muchas gracias por lo que me pueda tocar.
Un gran abrazo Enrique.
Elda, qué bonito recuerdo compartes. Esa imagen de tu madre cosiendo mientras tú hacías los deberes tiene una ternura que atraviesa el tiempo. Que te hiciera los uniformes, el abrigo y hasta el vestido de comunión habla de una dedicación silenciosa, de esas que sostienen una casa sin pedir nada a cambio. No hacía falta ser modista para poner tanto cariño en cada puntada.
EliminarEs normal que una se compare y piense que no ha sido tan sacrificada, pero cada generación vive de otra manera. Lo importante es que esa memoria tuya sigue viva y llena de gratitud.
Un fuerte abrazo, Elda.
Enrique estoy totalmente de acuerdo contigo de que se merecen no solo un día al año, se merecen los 365 ó 366.
ResponderEliminarConservo una maquina de coser muy similar a esa que casi de mi misma edad, lo se porque la mía guardaba la factura la cual aun sigue conmigo. Aun funciona.
Saludos.
Tomás, qué razón tienes: si alguien merece todos los días del año, son ellas. Su entrega no cabe en un calendario.
EliminarY qué maravilla lo de tu máquina de coser. Que conserve la factura, que tenga casi tu misma edad y que aún funcione la convierte en un pequeño tesoro familiar. No es solo un objeto: es memoria, es oficio y es una forma de vida que ya casi no se ve.
Gracias por compartirlo.
Un fuerte abrazo, Tomás.
Totalmente de acuerdo, es bien cierto que son las que mantienen el entramado de lo que es un hogar. Todos los días son necesarios para reconocerlo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Alfred, lo expresas con una sencillez que encierra una gran verdad: son ellas quienes sostienen el entramado del hogar, quienes mantienen la vida cotidiana en pie incluso cuando nadie lo ve. Y sí, hace falta recordarlo todos los días, no solo cuando lo marca el calendario.
EliminarGracias por tu mirada siempre tan afinada.
Un fuerte abrazo, Alfred.
Como puedes ver, no comparto la misma opinión, ni como madre ni como hija. Creo que es importante tener un día de celebración, un día especial para la atesorar en presencia o memorias, sobre todo porque en la familia no siempre se agradece.
ResponderEliminarQue tengas una buena semana, que todo te vaya bien, amigo.
Un grande abrazo.
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Majo, entiendo perfectamente lo que dices. Cada uno vive estas fechas desde su propia historia, y es bonito que tú quieras conservar ese día especial para celebrarlo, agradecer y recordar, porque no siempre en la familia se dice lo que se siente. Atesorar un momento así, ya sea en presencia o en memoria, también es una forma de cuidar.
EliminarGracias por compartir tu mirada con tanta delicadeza. Que la semana te traiga calma y cosas buenas.
Un fuerte abrazo, Majo.
En el fondo, también aprovechaste el efeméride para rendir tu homenaje y tributo.
EliminarEn realidad, quizás nunca le hayas dado las gracias por una camisa... Cuando somos niños, creemos que todo es natural..
Un abrazo, mi amigo Enrique.
Un fuerte abrazo, querida Majo
EliminarUn gran abrazo amigo.
ResponderEliminarOtro para ti, Joaquín
EliminarQue bonita gran verdad Enrique. Todos los días son de las madres.
ResponderEliminarmariarosa
Así es y así debería ser reconocido por todo el mundo, hijos incluídos pues conozco casos sangrantes. Un abrazo, mariarosa
EliminarGracias Enrique, por la parte que me toca
ResponderEliminarSuscribo cuanto dices con este :¡OLE!
Y yo rubrico: Olé.
EliminarUn fuerte abrazo, Tracy