22/03/26

Tres días para volver a la luz

Unos días intensos que me han devuelto claridad, gratitud y ganas de seguir

Imagen obtenida con la ayuda de Grok


22 marzo 2026

- Tres días difíciles en mi SPA favorito (HSJ), y aprendí muchas cosas. La primera, lo frágil que es el concepto vida; la segunda –tan vital como la propia vida– es sentir el amor de los tuyos en esos instantes en que uno cree que quizá la luz no vuelva a encenderse la próxima vez que se abra la ventana de los afectos.

- En medio de esa fragilidad, llegó el momento más extraño de todos. Al final del proceso llamado “observación clínica”, y mientras me realizaban una punción pulmonar casi de despedida del proceso, varios médicos debatían por dónde y cómo entrar para efectuar el drenaje. El más veterano, con ese aire de quien ya ha visto demasiadas despedidas y demasiados regresos, fue finalmente el elegido para orientar a los jóvenes. Cuando terminó, y al ver que yo sonreía mientras le felicitaba por el respeto que le profesaban sus compañeros, apoyó su mano en mi hombro y me dijo, medio en broma y medio en sentencia: “El día que no se valore la opinión de los expertos, el mundo habrá caído en manos de los necios”.

-
Hoy termino aquí. La fatiga aún acompaña, sí, pero también una alegría tranquila: la de saber que sigo avanzando, que cada día trae un pequeño regalo y que la vida, incluso en sus curvas más inesperadas, siempre deja una rendija por donde entra la luz. Pasado mañana sigo, con ganas de seguir contándolo.

22 comentarios:

  1. ¡Qué alegría, Enrique, volverte a leer por aquí! En el poco tiempo que te llevo siguiendo te me has hecho imprescindible por tu combate frente a la adversidad y tu actitud luminosa ante cualquier circunstancia, lo que es una lección de vida. Tu perspectiva te ayuda a considerar no solo lo que se parece a tu experiencia sino a la vida en su alteridad y contingencia. Te echaba de menos, en este medio que parece distante o no totalmente real, tus palabras me llegan profundamente. Tu diapasón vibra con fuerza a pesar de las dificultades. Tus ganas de luchar, de vivir, de trascender, me llegan y yo las asumo con placer. Vivir es maravilloso, Enrique. Un fuerte abrazo.

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    1. Joselu, qué alegría encontrarte también aquí. Tus palabras me llegan como un abrazo cálido en estos días en que uno vuelve a aprender, casi desde cero, el valor de la luz. Me emociona que veas en mí esa vibración que mencionas; en realidad, nace de lo mismo que tú expresas: de la conciencia de que la vida es frágil, contingente, y aun así —o quizá por eso mismo— maravillosa.
      Este medio puede parecer distante, sí, pero hay voces que atraviesan cualquier distancia, y la tuya es una de ellas. Gracias por recordarme que incluso en los tramos más estrechos sigue habiendo resonancia, compañía y sentido. Yo también te echaba de menos.
      Seguimos, con calma, con ganas, con esa mezcla de lucidez y esperanza que nos sostiene.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Pero qué felicidad Enrique que ya estés mejor. La prueba de ello es este texto que hoy nos dejas, siempre esperanzador, siempre viendo el vaso "medio lleno"
    Así se hace amigo querido!
    Fuerte abrazo y a seguir con tu recuperación tranquilito y sin apuro pero ¡siempre con firme voluntad!

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    1. Lu, qué alegría leerte. Gracias por esa energía tan tuya, tan franca y tan buena. Me hace sonreír que veas en este texto una señal de mejoría; quizá lo sea, sí, porque cuando uno vuelve a sentir el vaso “medio lleno” es que la luz empieza a abrirse paso otra vez.
      Voy despacio, sin prisas, escuchando al cuerpo y a la vida, pero con esa voluntad firme que tú tan bien nombras. Y mensajes como el tuyo acompañan más de lo que imaginas.
      Un abrazo grande, amiga, y gracias por estar ahí con tanta constancia y cariño. Seguimos, tranquilos, pero adelante.

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  3. Te abrazo, amigo; y no te suelto.

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    1. Gracias, querida Maia ... quieto me quedo.

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  4. Fiquei mais descsada com esta mensagem. Como foste arranjar um problema destes?!... O sol brilha, mas ainda faz vento frio... Tudo pelo melhor. Abraço

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    1. Majo, gracias por tu sinceridad. A veces la vida nos sorprende con situaciones que uno jamás habría imaginado, y este ha sido uno de esos episodios que llegan sin pedir permiso. Lo importante es que ya voy saliendo, con calma y con la luz de cada día empujando un poco más.
      Me quedo con tu deseo, con ese “el sol brilla, pero sigue haciendo viento”, que describe tan bien este momento: claridad que vuelve, aunque aún haya ráfagas que incomodan. Todo suma, incluso los vientos.
      Un abrazo grande y gracias por tu cercanía, incluso desde el desconcierto. Seguimos hacia adelante, despacio, pero firmes.

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  5. Una buena noticia la que entiendo nos dejas esa en la que parece que tu salud parece ir por un camino correcto.
    Cuanta razón tiene ese doctor que te atendío y trasmite sus conocimientos aquellos mas jóvenes, con ellos mostrando interés.

    Saludos.

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    1. Tomás, muchas gracias.
      La verdad es que sí, parece que por fin todo empieza a encauzarse y eso ya es una buena noticia en sí misma.
      Y qué importante lo que dices: profesionales con experiencia que no solo curan, sino que enseñan y contagian vocación a quienes vienen detrás. Ese gesto también sana.

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  6. Cuídate mucho. Esperó que estés mejor. Te mando todo mi cariño y mi animo.

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    1. Gracias, Judit, voy mejorando a la espera de resultados de las pruebas sobre los líquidos extraídos.
      Eres muy amable.

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  7. Hola querido Enrique, leo con alegría que estás en recuperación. Que la luz se filtre a raudales para ti y que cada día te sientas mejor.
    Un abrazo grande!

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    1. Gracias, Cecilia, vamos a intentarlo.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Buen día, amigo Enrique.
    Veo en tus letras, relevantes donde las haya, al personaje de siempre. Si llueve, paraguas, si sol, gafas oscuras.
    Relatas circunstancias personales, como digo, de alta relevancia. Y sin embargo el tono, el talante, la realidad siempre es la misma. ¡Enrique!
    Enrique para sí, para el entorno familiar, amigos, conocidos, etc.
    Una persona que, más allá de sus circunstancias de última hora, y ya lleva tiempo en ellas, está compartiendo no sólo su percepción de la vida, sino la vida misma en toda su grandeza. Su naturalidad!
    Enrique. No digo maestro de nada, a títulos no aspira. Pero sí guía para muchos de lo que es la vida. La vida de ellos. No la idea o circunstancias personales que creen. ¡La vida en sí!
    Querido Enrique. Fuerte abrazo.

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    1. Ernesto, amigo, gracias por tus palabras tan generosas.
      Uno intenta simplemente caminar con lo que toca, sin disfrazar nada y sin dramatizarlo tampoco. Si llueve, paraguas; si hace sol, gafas… y seguir. Quizá ahí esté la única lección posible: vivir lo que hay, sin pretender que sea otra cosa.
      Si algo de ese modo de estar sirve a quienes me rodean, entonces ya compensa con creces cualquier dificultad.
      Ahora, espera tensa esperando el resultado de los análisis de los líquidos extraídos del pulmón. Emocionante.
      Un abrazo fuerte, querido amigo.

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  9. Enrique, hay momentos en los que uno se da cuenta de lo cerca que ha estado todo de torcerse. Ahí cambian muchas cosas por dentro.
    Y lo de los tuyos… en esos momentos es cuando uno lo siente de verdad.
    Sé bien por lo que has pasado, lo viví así de intenso cuando la sorpresa también me visitó en algo grave que me sacó de mi trabajo.
    Me alegra mucho que sigas escribiendo con ese optimismo, aceptación y esperanza.
    Un abrazo

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    1. Angelo, gracias por tus palabras y por compartir también tu propia experiencia.
      Es verdad: cuando uno siente que todo pudo torcerse en un instante, algo se recoloca por dentro. Y lo de los tuyos… ahí es donde se mide de verdad la vida, sin adornos.
      Voy recuperando despacio, con esa mezcla de aceptación y esperanza que mencionas, y con la gratitud de seguir aquí para contarlo.
      Un abrazo grande

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  10. Muy bien Enrique! Volver a casa con la tranquilidad de que se ha hecho la reparación por valiosa gente idónea y el motor sigue funcionando! Un abrazo!

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    1. María Cristina, muchas gracias.
      La verdad es que volver a casa con la sensación de que todo ha quedado en manos de gente competente da una tranquilidad enorme. Y sí, el “motor” sigue funcionando, quizá un poco más consciente de cada latido, pero funcionando al fin y al cabo.
      Un abrazo grande.

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  11. Siempre adelante amigo , con esa fuerza que tienes y esas ganas de vida .
    Son cosas que pasan y uno piensa entonces lo bonita que es la vida y lo importante que son los amigos.

    Mejorate, cuidate , no hagas más de lo que puedas, nosotros estaremos aqui esperñandote pero no fuerces la maquina .

    un abrazo grande .

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  12. Adelante, Enrique, descansa un rato que tienes tanta luz todavía para seguir iluminándonos...
    Abrazo inmenso luminoso amigo!!

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