24/02/26

La honestidad y la política


24 febrero 2026

- Pedro era aquel fontanero que un día, casi sin darse cuenta, terminó siendo concejal de Turismo del PCE en uno de esos pueblos preciosos de La Marina donde los 80 aún huelen a cal, a mar y a asambleas en la plaza. Hoy lo sigues viendo en todas las fiestas, actos sindicales y encuentros sociales, aunque nadie lo invite. Pedro era y sigue siendo, uno de esos idealistas de antes, de cuando la política era un medio para llevar la voz del pueblo y no un atajo para vivir mejor. 

- A mí me enamoró desde el primer día, cuando me montaba huelgas en las obras y me arruinaba los jornales, los rendimientos, los plazos y mi incipiente cargo de jefe de grupo de obras. Nos respetábamos. Conmigo pinchaba en carne viva, le resultaba fácil hacer su papel en mis obras, y aun así nos hicimos amigos… mucho. 

- Ahora Pedro es un setentón feliz (como yo), que suspira cuando oye hablar de política o de los logros sociales perdidos. No comenta nada, salvo conmigo. – “Vivimos en una caja cuyas paredes son las del mismo infierno, Enrique, calientes e invisibles. Cualquier día nos ahogan en su maldad y en su fuego” – me dice mientras levanta la vista y me clava esos ojos azules de ángel castigador que lleva dentro, justo cuando deja de colorear el dibujo del infierno que su nieto tiene que entregar el viernes. 

- Un trozo de pan… quemado por algunas desilusiones, decepciones y un cansancio que él disimula dándole cancha a la ingenuidad. – “Hay que empezar desde abajo, desde el principio, Enrique. Desde las escuelas de los más pequeños. Hay que volver a empezar a luchar, como siempre. El mundo no aprende, sus fracasos son cíclicos. Sepámoslo, aceptémoslo, no decaigamos. Hay solución… es cosa de todos”. 

- Y dejé a Pedro pintando con sus lápices de colores… como un niño, como queriendo (admirablemente), volver a empezar coloreando dibujos de los que, quizá, nunca debimos salir. 

- Y mientras lo miraba, pensé que tal vez ahí estaba la única política honesta que nos queda: la que nace sin pedir nada, la que no busca sillones ni aplausos, la que se construye desde abajo, desde la verdad sencilla de la gente que aún cree. Ojalá hoy, mañana, y los que vengan, encuentren un poco de ese espíritu. Lo necesitamos.

23 comentarios:

  1. La educación es la base de un pueblo feliz, pero a veces hay que empezar por darles dignidad en pan y salud, un abrazo Enrique!

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    1. Certera sentencia, Cristina!
      Abrazos.

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    2. María Cristina, totalmente de acuerdo contigo: la educación sostiene el futuro, pero antes hay que asegurar la dignidad más básica, ese pan y esa salud que permiten a cualquier persona levantar la cabeza y empezar a soñar.
      Gracias por tu abrazo y por recordarnos que todo progreso empieza por cuidar lo esencial. Un abrazo grande de vuelta.

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  2. Buen día, amigo Enrique.
    Partiendo de tus últimas palabras, "la única política honesta que nos queda", he de reconocer hoy que la política actual en este país, de ideología socialista, dirigida por quien ostenta, por méritos propios, la responsabilidad de Gobierno, sustentada en el resto de sus integrantes, ministros, etc., es la mejor de todas las habidas desde el golpe de estado propiciado por Franco en 1936.
    ¿Ancha es Castilla? ¡Desde esa fecha a hoy!
    ¿Qué en el "cestillo" que compone la parte dirigente han aparecido, ocultas, algunas manzanas corruptas? ¡Hailas por todas partes! En esta opción de gobierno, ¡mínimas!
    Si bien aireadas día a día por una "derecha" tintada de "extrema" que, ansiando poder desde hace ya mucho tiempo, no le importa hacer dejación de sus postulados políticos más nobles.
    Y en cuanto a hechos concretos actuales, una excelente educación en las aulas. Una sanidad gratuita y muy eficaz. Una economía de primera en toda Europa. Unas relaciones sociales de respeto y democracia, etc., etc.
    ¿Se ha olvidado cómo está la sanidad y la educación en la Comunidad de Madrid, Quiron y compañía, universidades públicas ahogadas económicamente, dirigidas por la derecha Isabel D. Ayuso?
    La política honesta, amigo Enrique, se alcanza, se sustenta y se mantiene con la "inteligencia" del pueblo. Y no con el seguidismo hueco y sin mayor sentido que muchos hacen de lo que la derecha "vende".
    Se está adviertiendo seria y justificadamente desde muchos ámbitos del riesgo para los ciudadanos y el país de la posible llegada al poder de la "ultra derecha" de VOX sustentada por el Partido Popular.
    Si por el voto de a quienes no gusta, a nivel personal, otros motivos no hay en la mayoría de los ciudadanos, el presidente de Gobierno, se debería recordar quiénes auparon al poder en EE.UU al actual "desastre" mundial, Donald Trump!!
    Millones de ciudadanos "embobados" con el ¡abracadabra culito de rana, si no te engaño hoy te engañaré mañana!
    ¿Tenéis, como Santo Tomás, que meter el dedo en la llaga, ya irreversible por haber dado el voto a..., para daros cuenta de dónde os habéis metido?
    Querido Enrique, disculpa el miting. Es lo que tiene plantear temas de actualidad.
    Fuerte abrazo.

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    1. Ernesto, gracias por tu reflexión tan amplia y tan sentida. La leo como quien escucha a un amigo que no solo opina, sino que piensa desde la memoria, desde la experiencia y desde la preocupación sincera por el país que deja a los suyos.
      Comparto contigo algo que para mí es esencial: cuando hablamos de política desde la vida vivida —no desde el ruido, no desde el eslogan— aparecen matices que rara vez caben en los debates públicos. Tú los traes todos: los avances, las sombras, los riesgos, las comparaciones históricas, la responsabilidad del voto y, sobre todo, la inteligencia colectiva, esa que tantas veces olvidamos que es la base de cualquier democracia sana.
      Tu defensa de lo logrado —educación, sanidad, convivencia, progreso social— se entiende mejor cuando uno mira hacia atrás y recuerda de dónde venimos. Y tu advertencia sobre los extremismos también nace de ahí: de haber visto ya demasiadas veces cómo empiezan ciertos caminos y cómo suelen terminar. No es un mitin, es memoria cívica.
      Aun así, y quizá porque ya peinamos canas, sigo creyendo que la política honesta —esa que mencionaba en el texto— no depende solo de los gobiernos, sino de la ciudadanía que no renuncia a pensar, a exigir, a vigilar y a construir desde abajo. Cuando eso se pierde, da igual quién mande: el edificio entero se resquebraja.
      Gracias por traer tu mirada, por no rehuir el debate y por hacerlo desde el respeto y la amistad. Conversaciones así son las que mantienen viva la esperanza de que todavía queda espacio para la razón y para la decencia.
      Un abrazo fuerte, amigo.

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    2. Enrique, conocer y tratar gente así es un lujo, sonnlos peones de la política, los ideslistas que no voven de ella. Da igual ideología, creen tener o lo intentan, las soluciones adecuadas a los problemas que la sociedad tiene. Luego ya vienen lo de categoría superior, que crean problemas que no existen, para dsrles darles salidas económicas inadecuadas pero untadss.
      Plenamente de acuerdo maría cristina.
      Ernesto, amén!

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    3. Alfred, así es: encontrarse con personas que mantienen la honestidad como brújula, incluso cuando no viven de la política ni esperan nada de ella, es un verdadero lujo. Son quienes, desde sus ideas —sean cuales sean— intentan aportar soluciones reales a problemas reales.
      Luego están los otros, los de categoría “superior”, que se dedican a inventar conflictos para justificar privilegios y negocios que nada tienen que ver con el bien común.
      Por eso reconforta leeros, María Cristina, Ernesto: recordáis que todavía queda gente que cree en la política como servicio y no como atajo. Y esa fe, aunque a veces parezca ingenua, es la que mantiene viva la esperanza de que no todo está perdido.

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  3. Hablar de política y honestidad es algo que solo se puede ver en esos políticos que entraron en política para mejorar la vida de sus vecinos. Me refiero a esos alcaldes y concejales de pequeñas localidades que cogen un cepillo y barren las calles, limpian el consultorio medico para el día que viene el medico o ATS, pican las calles para reparar una fuga y todo ello por una comida por navidades que igual no superan los cien euros el cubierto.
    Estos son esos alcaldes que en la mayoría de las veces los partidos les animan a ponerse por sus siglas, por tener un escaño mas en la diputación, aunque son elegidos no por siglas si no por ser Pepe, Juan, María o cualquier otro nombre.

    Saludos.

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    1. Tu reflexión pone el foco en algo que demasiadas veces olvidamos: la política, en su raíz más noble, nace del servicio. Y ese espíritu se ve con más claridad en esos alcaldes y concejales de pueblos pequeños que, como dices, no distinguen entre despacho y calle, porque su compromiso no es con un cargo, sino con sus vecinos.
      – Son personas que barren, arreglan, acompañan y sostienen la vida cotidiana sin esperar más recompensa que el bienestar de su comunidad.
      – Su legitimidad no viene de unas siglas, sino de la confianza directa: son Pepe, Juan, María… nombres propios antes que etiquetas partidistas.
      – Y, aun así, los partidos intentan capitalizar su entrega para sumar un escaño más, cuando en realidad su fuerza proviene de algo mucho más sencillo y profundo: la cercanía y la honestidad.
      Quizá por eso su ejemplo resulta tan valioso. Nos recuerda que la política puede ser limpia cuando nace del gesto humilde y del trabajo callado, no de la ambición.
      Un saludo, Tomás.

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  4. Quiero pensar y creer, que todavía hay esperanza en que haya gente que aporte al mundo de la política esa verdad sencilla de la gente que aún cree en el servicio al ciudadano sin lucrarse de unos privilegios.
    Pero es difícil.
    Nos han divido en buenos y malos, utilizando las ideologías que cada cual defiende con ardor.
    Siglas que sirven para enfrentarnos unos contra otros.
    No le veo fácil solución.
    Cada uno va a defender lo suyo.
    Mientras tanto, los extremismos de una y otra parte avanzan para tomar posición de poder. Y una vez conseguido seguir controlándonos.
    Estamos en sus manos, sin apenas poder defendernos.
    No auguro un buen futuro.
    Se necesita tener esa actitud tuya con Pedro, ese fontanero idealista que creía en poder cambiar la realidad social comprometiéndose personalmente, y que te fastidiaba en tu trabajo.
    En la actualidad falta diálogo, compromiso, ética...
    Hay mucho vividor...
    En fin, Enrique...que soy un poco pesimista en este tema de candente actualidad.
    Un abrazo querido amigo.

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    1. Maripaz, te leo y entiendo ese cansancio que asoma entre tus palabras. No es fácil mantener la fe cuando la política parece haberse convertido en un tablero donde unos y otros solo mueven piezas para ganar ventaja, no para servir.
      .
      Es verdad que nos han dividido, que las siglas se han convertido en trincheras y que los extremismos avanzan aprovechando el ruido y el desencanto. Y también es verdad que a veces parece que estamos en sus manos, como dices, sin demasiada capacidad para defendernos.
      .
      Pero quizá por eso recuerdo tanto a Pedro. No por nostalgia, sino porque su manera de estar en el mundo —con sus defectos, sus ingenuidades y su terquedad— demostraba que la política honesta no nace arriba, sino abajo. En la calle, en la escuela, en la conversación tranquila, en la gente que aún cree que servir es más importante que mandar.
      .
      No sé si el futuro será fácil, pero sí sé que no está escrito. Y que cada gesto de decencia, cada acto de diálogo, cada persona que se niega a entrar en el juego del odio, es una pequeña resistencia que suma más de lo que parece.
      .
      Quizá no podamos cambiar el mundo entero, pero sí podemos evitar que nos cambie a nosotros. Y ahí, Maripaz, ya hay una forma de esperanza.
      .
      Un abrazo grande, amiga.

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  5. Uy esa política parece ya un sueño. La que solo busca construir un mundo mejor. Te mando un beso

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    1. A veces parece un sueño, sí… pero quizá por eso mismo vale la pena seguir creyendo en esa política que construye y no destruye, que suma y no divide.
      Un beso grande, y gracias por estar ahí, querida Judit.

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  6. Es difícil creer en la capacidad de regeneración de la política viendo el espectáculo del día a día en la prensa. Huele a cloaca hedionda todo lo que tiene que ver con la política gubernamental que agita como único mantra, que viene la ultraderecha para hacer olvidar todo lo que estamos viendo. Yo no puedo decidir y ya desde hace unas cuantas convocatorias voto en blanco. No puedo aprobar una política corrupta, la del gobierno, ni avalar la alternativa de la oposición como única solución a los desmanes que conocemos. No sé si es posible la regeneración que expresas desde la escuela... Cada vez hay menos ideales, aunque conozco a profesores admirables -una la tengo en casa- que luchan por sus alumnos contra viento y marea. Políticamente, no existo. Un abrazo.

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    1. Joselu, comprendo bien ese cansancio que expresas. Cuando el ruido diario se convierte en un desfile de despropósitos, es difícil no sentir que todo huele a descomposición y que la palabra regeneración suena a quimera. Esa sensación de no encontrar un lugar propio en el tablero político es más común de lo que parece, aunque casi nadie la confiese en voz alta.
      También entiendo ese voto en blanco como gesto de coherencia personal: no avalar lo que consideras inaceptable, pero tampoco entregar tu confianza a quien no te convence. A veces, la única forma de existir políticamente es precisamente esa: negarse a legitimar lo que uno no puede asumir.
      Y, sin embargo, sigo creyendo —quizá por deformación profesional, quizá por necesidad vital— que en los márgenes aún brotan semillas. Las veo en esos profesores que mencionas, los que reman contra corriente sin esperar aplausos. Las veo en quienes mantienen un sentido ético del oficio, aunque el entorno invite a lo contrario. No sé si eso basta para regenerar un sistema, pero sí sé que evita que nos resignemos del todo.
      Tu “políticamente, no existo” suena más a retirada digna que a derrota. A veces, apartarse un paso es la única forma de conservar la lucidez. Gracias por compartirlo con tanta honestidad.
      Un abrazo sincero.

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  7. Ay Enrique, actualmente, donde hay políticos, hay cosas turbias, corrupción, en tu país en el mío, en todo el mundo. Cómo solucionarlo? No lo sé, tal vez comenzando desde chicos en las familias y en las escuelas con sana educación...
    Es difícil, pero no imposible.
    Hace años un profesor invito a los alumnos de tercer año a ver una película sobre la vida en países socialistas, yo sabia que era un adoctrinamiento lo que querían hacer, le dije a mi hijo que no participara, el profesor me llamó para preguntarme, por qué y respondí que los chicos van a estudiar, no a hacer política; conclusión: le hicieron llevar la materia, lo reprobaron nuevamente y lo mandaron a marzo.
    Al poco tiempo sacaron al profesor y al cura que realizaron esos adoctrinamientos. por suerte eso ya no sucede, al menos en ese colegio, en otros no sé.

    mariarosa

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    1. mariarosa, tu vivencia ilumina algo que a veces olvidamos: la política empieza mucho antes de los parlamentos, empieza en la educación que damos —o dejamos de dar— a los chicos. Y cuando esa educación se tuerce hacia el adoctrinamiento, aunque sea disfrazado de “actividad escolar”, se rompe la confianza más básica entre familias, escuela y sociedad.
      Tu reacción entonces fue la de una madre que protege el derecho de su hijo a aprender sin ser manipulado. Y pagaste un precio injusto: una materia llevada, un castigo encubierto, un intento de disciplinar la disidencia. Pero el tiempo te dio la razón. Que apartaran a ese profesor y al cura demuestra que, incluso en medio de tanta sombra, todavía hay instituciones que rectifican cuando alguien se atreve a decir “esto no”.
      Tu comentario también señala algo más profundo:
      – que la corrupción y las prácticas turbias no son patrimonio de un país, sino un mal global;
      – que la solución no vendrá de arriba, sino de esa educación sana que mencionas, la que enseña a pensar y no a repetir;
      – que la política honesta solo puede nacer donde hay libertad para formar criterio, no donde se siembra miedo o se moldean conciencias.
      Es difícil, sí. Pero no imposible, como dices. Y tu historia es prueba de ello: una sola voz que se planta puede evitar que muchos chicos crezcan mirando el mundo a través del cristal que otros eligieron para ellos.
      Gracias por compartirlo con tanta claridad y valentía, mariarosa.
      Un abrazo acompañado

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  8. Hola Enrique .

    Uy la política actual...no quiero ser maleducado ni irrespetuoso pero es una verdadera porqueria , para ser mas fino .
    Si lo piensas bien , ni uno se salva .Es una verdadera pena.
    Que recuerdos de los políticos de antes , cada uno con sus ideas y sus pensamientos pero , respetándose , con educación mas o menos , jamas se habia insultado como apasa ahora .
    Yo cada vez estoy mas aburrido de esos señores .

    Respecto a lo que me dices de Castellon si siguire poniendo ...te explico.
    Normalmente las series que tengo , Fuentes , Relojes de sol, Monumentso, Veletas, Caras etc..son de nuestros paseos que hacemos por pueblos , pero ya hace un año ue casi no salimos pues Mary esta fatal de la spierna s.Y con este tiempo..
    Entonces la verdad estoy "mal de cosas para poner " y de momento voy recordando el viaje , ahora , de La Manga dela Mar Menor del 2014 como hice con Matalascañas y Peñiscola . Los fines de semana con el "Baul de los recuerdos" y durante la semana , alguna de mis series .
    Ahora estoy ya termianndo La Manga del Mar Menor y estoy en Castellón que fuimos cuando terminamos el viaje de la Manga .
    Entonces tengo aun alguana semana con Castellon , ya sea con sderie so con el Baul.
    Espero te esten gustando .De todas formas por aquel entones mis fotos eran algo diferentes , empezaba como quien dice y no cuidaba mucho los enfoques ni me centraba mucho en algo en particular .

    Un abrazo amigo.

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    1. Joaquín, amigo, te entiendo bien. A veces uno mira la política actual y siente que aquello que un día fue vocación de servicio se ha ido llenando de ruido, de prisas y de intereses que poco tienen que ver con la gente de a pie. Y, sin embargo, cuando uno recuerda a esos políticos de antes —los que discutían con firmeza pero sin perder el respeto, los que podían pensar distinto sin verse como enemigos— se da cuenta de que no todo está perdido: simplemente hemos dejado que el ruido tape lo esencial.

      Lo que dices de que “no se salva ni uno” es un sentimiento que muchos comparten, y no por cinismo, sino por cansancio. Pero también sé que, incluso hoy, sigue habiendo personas que trabajan desde lo pequeño, desde lo invisible, sin insultar ni dividir, intentando hacer las cosas bien aunque nadie les aplauda.
      Quizá no ocupan portadas, quizá no salen en tertulias, pero existen. Y son ellos quienes sostienen, como pueden, la dignidad de este oficio tan maltratado.
      Por eso me aferro a la idea de que la política honesta no ha desaparecido: simplemente se ha vuelto más silenciosa, más humilde, más difícil de ver entre tanta estridencia.

      Y sobre tus fotos y tus paseos, Joaquín, ya sabes que los disfruto siempre. Que vengan de viajes recientes o de tu “baúl de los recuerdos”, lo importante es que sigas compartiendo esa mirada tuya tan personal. Las fotos pueden ser más antiguas o más nuevas, más cuidadas o más espontáneas… pero todas llevan tu sello, y eso es lo que las hace valiosas.

      Un abrazo grande, amigo, y que Mary mejore pronto. Aquí seguimos, caminando y conversando, que al final eso también es una forma de hacer política: la de la cercanía y la decencia.

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  9. Allá como aquí estamos ante la misma encrucijada; a medida que nuestras sociedades se van deteriorando, creo, queda claro que el sistema es la enfermedad de la cual los politicos son algunos de sus síntomas... Educación, justicia y movilización apartidaria desideologizada ciudadana debieran ser los remedios.
    Abrazo hasta vos Enrique amigo!!

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    1. Carlos, tu comentario abre una ventana distinta: no te quedas en la superficie del desencanto, sino que señalas algo más profundo y más incómodo… que quizá el problema no son solo los políticos, sino el propio sistema, esa maquinaria que, cuando se oxida, convierte incluso a las buenas personas en piezas que chirrían.
      – Cuando dices que “el sistema es la enfermedad y los políticos sus síntomas”, tocas una verdad que muchos intuimos: si las estructuras están deterioradas, si la justicia no es ágil, si la educación no forma criterio, si la ciudadanía se desmoviliza o se polariza, entonces cualquier política —de izquierda, de derecha o de centro— acaba atrapada en la misma telaraña.
      – Y por eso tus tres “remedios” son tan certeros: educación, justicia y movilización ciudadana sin banderas. No para destruir, sino para corregir; no para dividir, sino para exigir.
      Lo que dices tiene un eco universal: lo que pasa “allá” pasa “aquí”, y lo que pasa “aquí” pasa “allá”. Cambian los nombres, cambian los colores, pero el desgaste es el mismo. Y, aun así, tu comentario no es derrotista: es un recordatorio de que todavía hay herramientas para recomponer lo que se ha roto… siempre que la ciudadanía decida usarlas.
      Gracias, amigo, por traer esa mirada amplia, sin fronteras y sin consignas. Abrazo grande hasta vos, Carlos.

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    2. Claro, amigo, estamos a tiempo y aún creo que lo vamos a lograr...

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    3. Esa es la actitud, gracias, Carlos.

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