- (1) Viví el sexo bajo el franquismo como un rumor clandestino. No era ausencia, sino exilio: se hablaba en clave, se deseaba en silencio, se reprimía con sotanas y decretos. El cuerpo era territorio vigilado, y el placer, sospechoso. Pero incluso allí, en la penumbra, había ternura, complicidad, y una ética del cuidado que no dependía de la ley.
- (2) Luego llegó el destape, la democracia incipiente que confundió libertad con exhibición. Se rompieron tabúes, sí, pero también se mercantilizó el deseo. El cuerpo se volvió espectáculo, y el sexo, consigna. Fue una etapa de apertura, de aprendizaje, de errores necesarios. Nos enseñó a nombrar lo innombrable, aunque a veces sin saber cómo sostenerlo.
- (3) Hoy, en el desmadre digital, el sexo se ha vuelto algoritmo, performance, moneda. Hay más libertad que nunca, pero también más ruido. Se habla de consentimiento, de diversidad, de placer sin culpa. Pero también se banaliza, se sobreexpone, se pierde el hilo entre lo íntimo y lo público. ¿Es esto progreso? ¿O una nueva forma de desorientación?
- No todo fue bueno, ni todo es malo. El pasado nos dio pudor, pero también represión. El presente nos ofrece libertad, pero a veces sin brújula. No se trata de elegir entre moral o caos, sino de reconocer que el sexo, como la vida, necesita verdad, ternura y contexto.
- Quizás no somos tan buenos como dicen unos, ni tan perdidos como temen otros. Somos hijos de una historia que aún busca amar sin miedo y desear sin culpa. Y si algo debemos al pasado, es la conciencia de que el cuerpo no es solo objeto de consumo, ni campo de batalla ideológica: es lugar de encuentro, de dignidad, de memoria.
- Como escribió Albert Camus: "La libertad no es poder hacer lo que se quiere, sino saber lo que se quiere hacer."
"La libertad no es poder hacer lo que se quiere, sino saber lo que se quiere hacer."
ResponderEliminarQue gran verdad .
Nos has dejado una larga reflexión sobre el sexo.
Una gran verdad .
Los que ya tenemos unos años , el sexo en nuetra juventud fue un autñentico tabú .
Luego como bien dices vino el destape .
A partir de ahi yo creo que la cosa cada vez fué a peor .
Ni mucho menos soy un mojigato ni me asusto por nada , faltaria mas .Y respeto todo .
Pero hay que reconocer que actualmente hay un desmadre total .
De todas formas , todo vuelve y seguro que volverán las buenas formas y el pudor.
Y repito que no soy nada carca ni me asusta nada .
Nuevamente muchas gracias por tus palabras .
Un saludo.
Tienes razón, Joaquin, como decía Raimon: "Naltros ja no som de eixe mon".
EliminarUn fuerte abrazo.
Nos vamos de un extremo a otro. El camino de en medio parece que no lo quiere recorrer nadie.
ResponderEliminarUn abrazo.
Parece que las posiciones centradas en lo social, moral y político han pasado a mejor vida, Antonia.
EliminarUn abrazo de viernes.
Si como nos dices hemos pasado de un extremo a otro en estos temas. Como bien nos apuntas deberíamos encontrar un punto intermedio ni la represión de aquellos tiempos, ni el casi libertinaje de hoy.
ResponderEliminarEs algo que hay que respetar si queremos ser respetados.
Saludos.
Bien apuntado, Tomás, pero a quien le toca liderar la restauración y/o puesta a punto de los valores de todo tipo y cuales son.
EliminarUn abrazo de viernes.
Algo tan intimo ahora es tan vano y a veces parece irreal. El sexo es un placer y a veces es algo más. te mando un beso
ResponderEliminarUn placer y mucho más, querida Judit.
EliminarUn abrazo de viernes
Buen día, amigo Enrique.
ResponderEliminarNo sabría qué decir a tus planteamientos...
Viví lo que viví, entiendo que acorde con los tiempos, pero principalmente con los miós. Cualesquiera que fuesen!
No tengo un recuerdo concreto ni a favor ni en contra. Supongo que todo sería un fluir natural...
Y sobre el sexo actual, tanto de juventud como en los siguientes tramos, no creo que más allá del colorido televisivo, algoritmo, la nefasta «IA» en lo que tiene de acoso o bullying a la juventud y demás, haya cambiado mucho la cosa.
Como digo, no mucho más qué decir!
Fuerte abrazo, Enrique.
Cualquier punto de vista es respetable, querido amigo Ernesto, pero a mi, aún y sin preocuparme en exceso (por mi edad), el asunto de cuál sería el modelo a seguir para convivir con la moral convencional, la social y la política de hoy, yo sí veo un gran cambio entre lo que viví en los 50/60 comparado con lo que hoy se vive en la entretenida y vistosa moral del mundo de hoy
EliminarCreo que la revolución sexual se dio porque la mujer decidió actuar como el hombre, con total libertad y elegir cuándo y con quién. A veces terminan en demasiados lugares, hasta que el amor llega y logran estabilidad por un tiempo, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarBien resumido, María Cristina, perfecto, igualdad y estabilidad por un tiempo y sin aguantar a nadie.
EliminarUn abrazo de viernes.
Hola Enrique, no sé por qué tus palabras de hoy trajeron a mi memoria una película "Las cosas del querer". Una España dolorosa, la negación del sexo como algo natural es algo que nunca le hizo bien a ninguna comunidad. El amor y la ternura son base dela unión de dos personas, cuando se transforma en otra cosa, ya no es lo mismo.
ResponderEliminarPerdón que no te he visitado en los últimos días, mi salud no esta bien y mi corazón hace lo que quiere conmigo.
Un abrazo.
Es como dices, María Rosa. He visto esa película y confirmo lo que explicas. Siento lo de tu corazón, yo ando igual, unos días peor y otros mejor. Tenemos que resistir. Mucho ánimo.
EliminarUn fuerte abrazo.
El verdadero deterioro -como en tantos otros rubros y aspectos en la actualidad- es la pérdida de la humana dignidad...
ResponderEliminarAbrazo hasta vos, amigo!!
Sí, querido amigo, la pérdida de la humana dignidad es el verdadero mal de males de la misma.
EliminarUn fuerte abrazo en busca de una digna esperanza