20/03/26

Los brazos que no se ven

Pequeños gestos que alargan la vida, acercan las almas y dibujan mañanas más amables

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft

20 marzo 2026

- Cuando hablo de estirar los brazos siempre lo hago en broma, como si fuera una travesura inevitable de la edad. Que si alargarlos para poder leer lo que ya no vemos, que si para alcanzar los calcetines sin negociar con la gravedad, que si para rascar ese punto de la espalda que parece puesto ahí para recordarnos que, a veces, necesitamos de otro para sentirnos completos. 

- Pero hoy no hablo de esos brazos. Hoy hablo de los otros, de los invisibles, de los que no salen en las radiografías, pero sí en la vida. Hablo de esa forma de estirar los brazos que no busca distancia, sino cercanía; que no pretende alcanzar objetos, sino almas. 

- Esa forma de abrirlos que aprendemos con los años, cuando descubrimos que lo esencial no se toca con las manos, sino con la intención. 

- Esos brazos que se alargan para abrazar sin prisa, para sostener sin exigir, para acompañar sin ruido. Esos brazos que, cuando los extendemos, hacen que el mundo sea un poco más amable, un poco más habitable, un poco más nuestro. 

- Y quizá ahí esté la clave del futuro: en seguir aprendiendo a estirarlos así, no para alejarnos de lo que cuesta, sino para acercarnos a lo que importa.

Nota fuera de tiempo:
Mi Santa Madre solía decirme —yo ya adolescente, pero aún dispuesto a escucharla— que los abrazos verdaderos son aquellos en los que el alma se asoma al cuerpo, y el cuerpo se deja tocar hasta el hueso. Que cuando dos espaldas se encuentran y dos pechos se rozan, no es la carne lo que importa, sino ese temblor silencioso que nos recuerda que estamos vivos, que estamos juntos, que estamos bien.


18/03/26

Homenaje a la Vida

Un recorrido agradecido por lo que fui, lo que soy y quienes me acompañan

Imagen creada con la ayuda de la IA de Microsoft

18 marzo 2026

- A mí siempre ma ha gustado andar, pasear, no tanto viajar, pero sí me ha gustado y mucho, eso que llaman socializar.

- Ya de pequeño, en las fiestas familiares, me gustaba poner cara de bueno, siempre servicial, sonriente (lo heredé de mi abuelo Enrique), y con eso me "forraba", es decir, las moneditas me caían como si vinieran del cielo. Mi Madre no se lo acababa de creer: "Seguro que te han dado todas esas monedas" –me preguntaba sonriente a la vez que me daba un gran abrazo.

-En las misas de los domingos no me dejaban pasar el plato, el cura algo más endemoniado que el resto del mundo, me lo tenía prohibido porque no le caía bien. El personal pasaba por el banco de la familia para ver al niño sonriente y hasta hacían esperar al cura. Al cura se lo comían los demonios. Pero un día el cura no pudo venir porque tuvo que atender la sesión de las apologías en el tanatorio de la Siempre Viva (así se llamaba, creo recordar, el tanatorio de Barcelona más cercano y/o único de mi zona), ya que el funeral era de un alto Cargo del Movimiento Nacional (partido único de la época), y pasó que el diácono me puso a mí a pasar el plato y se recaudaron más de casi cincuenta pesetas, que en monedas chicas era una barbaridad.

- Pues bueno, ese niño se hizo mayor, hubo una época en que ya no era tan sonriente, pero seguí haciéndolo donde debía, es decir, en casa, en el trabajo, en las fiestas o guateques con los amigos y hasta jugando al fútbol (En la DAMM y en el RCDE), y digo que no era tan sonriente porque en aquel tiempo se trabajaba por la mañana, por la tarde ibas a la universidad, por las noches buscabas un hueco para ver a la novia y los fines de semana tenía tiempo para jugar al fútbol y convivir con mis amigos y con mi novia, la cual, felizmente, sigue conmigo.

- Terminé mis estudios a los 20, hice mis milicias universitarias a la vez que estudiaba (en Castillejos), a los veinte conseguí mi primer empleo (sólo he tenido cuatro en mi vida), a los veintitrés me casé y a los veinticuatro ya fui padre.

- Disculpad, no sé cómo he llegado hasta aquí escribiendo tanto en un día que parecía (como cantaba Serrat) que las musas habían pasado de mí, pero había un motivo para hacerlo. Y es que hoy, sin saber muy bien por qué, he sentido la necesidad de rendirle mi mayor y mejor homenaje a la vida. A la vida que me ha llevado de aquel niño sonriente al hombre que soy. A la vida que me ha regalado más de lo que jamás hubiera imaginado. A la vida que, en su misterio, me ha puesto siempre cerca de quienes más quiero. Y en esa vida, la primera, Ella. Después mis hijos, mis nietos, mi familia, mis amigos, todos los que han hecho de mi camino un lugar habitable, luminoso y lleno de sentido. Es por ellos —por vosotros— que hoy escribo. Porque si algo he aprendido en estos años es que la vida no se mide por lo que uno consigue, sino por lo que uno agradece. Y yo, hoy, sólo quería dar las gracias.

16/03/26

La esperanza que aún nos sostiene

Una reflexión sobre la fragilidad humana y la fuerza del amor que permanece
Imagen creada con la ayuda y el pincel de Grok

16 marzo 2026

– Meditaba hoy sobre la notable y, a veces, desconcertante facilidad con la que los seres humanos pasamos del frío al calor emocional. Cambiamos de escena con tal rapidez que lo que ayer nos pareció desprecio, abuso o incluso crimen, hoy lo aceptamos como parte del paisaje. Esa volatilidad dice mucho de nuestras fragilidades, pero también de nuestra capacidad de adaptación y de búsqueda constante de sentido.

– Como decía mi Madre, clavo sobre clavo hace desaparecer al primero. Y así, casi sin darnos cuenta, las guerras actuales en Irán han desplazado de nuestra conversación la de Ucrania; del mismo modo que asumimos como “normal” que grupos ultras queden para pegarse antes de un partido o que un vecino de pie en su balcón reciba un disparo anónimo en un barrio alicantino. Pero esa normalización no es un destino inevitable: es solo el reflejo de una sociedad que aún está aprendiendo a mirar con más profundidad y a no dejarse arrastrar por la inercia del ruido.

– Sin ir más lejos, estas nuevas “normalidades” también se cuelan en el mundo de las relaciones de pareja. Y, sin embargo, incluso ahí —quizá sobre todo ahí— sigue habiendo espacio para la esperanza, para la construcción paciente, para el amor que no se rinde ante la primera sacudida.

– Recuerdo que uno de los compañeros (chileno, para más señas) de un curso de Formador de formadores al que acudí en 2007, decía que iba por su séptima mujer y que la relación más larga le había durado siete años. Según él, lo recomendable era no pasar de tres, porque ese era el tiempo “científico” del enamoramiento; prolongarlo era, decía, abrir la puerta a problemas graves. Yo siempre pensé lo contrario: que el amor que sobrevive al enamoramiento no es un problema, sino una conquista. Que la duración no depende del calendario, sino de la formación emocional, la voluntad, la ternura y la fortaleza de los sentimientos. Y que, cuando esas piezas encajan, el amor —como la amistad, como la buena voluntad— tiene la capacidad real de frenar la violencia, de desactivar la banalidad y de recordarnos que aún somos capaces de construir un mundo más humano.

– Todo es posible si no renunciamos a ello: luchemos por un amor, una amistad y una sociedad capaces de sostener lo mejor de nosotros.


14/03/26

Treinta años después, la misma chispa.

 Abrazos, risas y esa lágrima que asoma sin pedir permiso

Imagen de la IA de Bing

14 marzo 2026

- Reencontrarte con los amigos cuando hace más de quince días que no los ves es para resucitar cualquier alma dormida. 

- Todo es perfecto, como la misma tarde/noche de esos encuentros de cualquier "viernes la nuit" que ya vienen produciéndose desde casi tres décadas atrás. 

- Todo es mágico: Ese primer saludo con abrazos tensos, besos, alguna frase cariñosa y sin que falte el clásico "¿holaquetalcomoestás?", pregunta no exenta de que a más de uno se le escape alguna inoportuna, aunque sentida, lágrima.

- No quiero añadir nada más, sólo, que hay suspiros, gestos y "sucesos" que una vida agradecida debe rendirle homenaje y hoy me quedo abundando en ello, porque a medida que caen las hojas del calendario entiendes que la felicidad no se busca: se reconoce en los pequeños milagros que aún te conmueven.


12/03/26

Mientras haya amor, hay camino

 Cuando el amor sostiene, la vida continúa.

Imagen de Pinterest

12 marzo 2026

- Me pasa a menudo en estos últimos meses en los que mi movilidad está muy o bastante deteriorada, y es que veo a la gente que me rodea cuando voy a algún centro público –sea un restaurante acondicionado, un Centro de Salud o hasta un supermercado– que lo hace con esa expresión mezcla de ternura, reconocimiento y una especie de memoria emocional compartida, como aquél que está viendo a un bebé siendo besado por su Madre; a un enfermo que sale en silla de ruedas de una consulta del médico; o a un veterano y joven anciano que apoyado   en su muleta en un brazo y del otro bien cogido por Ella, intenta hacer camino. 

- Ella, una vez lo sienta en su silla de la Sala de Espera, le estampa un discreto beso en los labios en señal de apoyo y de: "lucha sin rendirte, cariño. Voy a ver si ya ha llegado el médico".

- Y entonces uno comprende que la vida sigue latiendo mientras alguien te sostiene la mano. Que el cuerpo podrá cansarse, sí, pero el amor no se agota. Y mientras haya amor, hay camino.

10/03/26

Manual para Arruinar el Futuro… y Cómo Evitarlo a Última Hora

Una guía irónica para quienes aún creen que pensar es opcional, pero mejorar es posible.

Imágenes de Grok

10 marzo 2026

- Sí, sigamos así, amigos del alma, que vamos por buen camino. La sociedad nos sigue en masa, como un rebaño dócil y feliz, y lo conseguiremos: dentro de poco todos tendremos encefalograma plano. No suframos, no pensemos, no nos compliquemos la vida, que eso desgasta. Necesitamos más comida rápida, más pantallas, más ruido, más dopamina instantánea y menos libros que nos hagan sospechar que aún tenemos neuronas. Y, por supuesto, un smartphone que nos permita estar todo el día enganchado a nada, pero con la sensación de estar viviendo muchísimo. Sigamos así, que vamos bien.

- Pongamos empeño en construir un futuro sin pensamiento crítico, sin conversación profunda, sin silencios fértiles, sin curiosidad, sin cultura, sin memoria y, si es posible, sin conciencia. Luchemos por ello, porque si no resistimos, acabarán haciéndonos pensar, amar, sufrir, comprometernos… y hasta puede que nos obliguen a ser responsables de algo. Y eso sí que no.

- Pero, mira tú por dónde, todavía estamos a tiempo. A pesar de tanta ironía malvada —que también sirve para despertarnos un poco— aún podemos elegir otro camino. No estamos condenados a la superficialidad ni al encefalograma plano: basta con un gesto, una conversación honesta, un libro que nos sacuda, una mirada que nos recuerde que pensar sigue siendo un acto revolucionario. El futuro que les espera a ellos y el que aún nos queda a nosotros no está escrito; podemos mejorarlo si queremos, aunque sea a contracorriente. Y quizá, solo quizá, valga la pena intentarlo.

08/03/26

Ocho de marzo: la memoria que sigue caminando

Un día nacido de la lucha y sostenido por la esperanza de un mundo más justo

08 marzo 2026

- Cada 8 de marzo recordamos una historia que no nació como fiesta, sino como lucha. Fueron mujeres trabajadoras, muchas de ellas jóvenes inmigrantes, quienes alzaron la voz contra la explotación, los salarios injustos y la violencia que las oprimía. 

- De aquellas protestas surgieron sindicatos, movimientos sufragistas y cambios que transformaron leyes y conciencias. También hubo tragedias que marcaron para siempre esta fecha, como el incendio de la fábrica Triangle en 1911, donde murieron 146 mujeres encerradas mientras reclamaban dignidad. 

- Con el tiempo, el 8 de marzo se convirtió en un símbolo global de resistencia, memoria y derechos. Hoy seguimos recordando que la igualdad no es un regalo, sino una conquista diaria, y que el mundo avanza gracias a la fuerza, la inteligencia y la creatividad de millones de mujeres que han cambiado la historia, muchas veces en silencio. 

- Y, aun así, queda camino por recorrer. Pero cada paso cuenta, cada gesto suma, cada conciencia despierta abre un poco más la puerta del futuro. Que este 8 de marzo nos encuentre atentos, agradecidos y dispuestos a seguir caminando juntos hacia un mundo más justo, más humano y más luminoso.

En justo homenaje a una de las grandes mujeres del mundo hispano dejaré aquí un vídeo biográfico recordatorio de su enorme talento como mujer y como Reina: Isabel I de Castilla (La Católica).


Los brazos que no se ven

Pequeños gestos que alargan la vida, acercan las almas y dibujan mañanas más amables Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft 20 m...