13/04/26

Vivir, tener una cita, y seguir adelante

Releer el pasado para comprender el presente y abrazar lo que viene

Imagen de mi archivo de fotos - Playa San Juan, Alicante


13 abril 2026

- Vivir, tener una cita, y seguir adelante

- Releer lo que escribimos en plena pandemia es como abrir una ventana a un tiempo suspendido. Aquel abril de 2020 nos obligó a detenernos, a mirarnos por dentro y a sostenernos en palabras que, de algún modo, nos mantenían vivos cuando todo parecía frágil. Hoy, con la serenidad que da la distancia, vuelvo a esas citas que entonces me acompañaron y las dejo crecer hacia este presente más complejo, pero también más consciente.

- Decía Quevedo: “Mejor vida es morir que vivir muerto”. En aquellos días oscuros, esa frase era casi un latigazo. Hoy la siento como una advertencia luminosa: no dejarnos arrastrar por inercias que nos apagan, no convertirnos en espectadores de nuestra propia vida. Vivir exige presencia, decisión, incluso torpeza. Exige equivocarse y volver a empezar. Quevedo nos recuerda que la verdadera muerte es la renuncia a sentir.

Una amiga nos escribió entonces: “Tenemos una cita con vosotros”. Qué frase tan sencilla y tan poderosa. Una cita no es solo un encuentro: es una promesa de presencia, un pacto silencioso con el otro y con uno mismo. En tiempos de distancia, aquella frase era un abrazo. Hoy sigue siéndolo, porque cada cita —con un amigo, con un libro, con un amanecer— es una forma de decirnos que seguimos aquí, que seguimos apostando por la vida.

- Cortázar, siempre tan certero, nos dejó esta maravilla: “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Qué verdad tan limpia. La esperanza no es ingenuidad: es un impulso profundo que nos empuja hacia adelante incluso cuando creemos que no queda nada. Es la vida recordándonos que quiere seguir siendo vida.

- Y luego está esa otra frase suya (de Cortázar), tan humana: “Si caes te levanto y si no, me acuesto contigo”. En 2020 la leímos como un gesto de complicidad en medio del encierro. Hoy la leo como una declaración de afecto radical: acompañar sin condiciones, estar en la caída y en la quietud, en la lucha y en el descanso. Querer sin exigir, sostener sin invadir.

- Todo aquello —las citas, los miedos, las risas, la incertidumbre— nos enseñó que la imaginación es un territorio inviolable. Por muy estrechos que sean los márgenes de la realidad, siempre queda un espacio interior donde podemos volar, recordar, inventar, soñar. Ese espacio es refugio y motor, memoria y porvenir.

- Hoy, en este tiempo nuevo, me quedo con esa lección: vivir es un acto de resistencia luminosa. No se trata de grandes gestas, sino de pequeños gestos que nos devuelven a nosotros mismos: una conversación, una lectura, un paseo, una cita inesperada, una esperanza que vuelve sin que la llamemos.

- Y por eso, ahora, mirando hacia adelante, quiero quedarme con lo que entonces apenas intuíamos: que la vida siempre encuentra la manera de abrirse paso. Que seguimos aquí, más frágiles quizá, pero también más atentos, más agradecidos, más capaces de reconocer la belleza que antes pasaba desapercibida. Que cada día es una oportunidad —modesta, imperfecta, real— para empezar de nuevo.

11/04/26

El arte sencillo de vivir

Una mirada serena a lo que aprendemos cuando dejamos de correr

 Fotografía de Judy Dater


11 abril 2025

- A veces uno llega a una edad —o quizá a un estado del alma— en el que empieza a comprender que muchas de las torpezas humanas no nacen de la maldad, sino de la simple ignorancia. Aceptarlo cuesta, y creérselo del todo, todavía más. Pero es un descanso cuando por fin ocurre.

- Durante años pensé que lo importante era llegar: alcanzar metas, cumplir etapas, sobrevivir a los días. Hoy sé que lo esencial está en otra parte. No en el destino, sino en la forma en que caminamos hacia él. En cómo miramos, cómo sentimos, cómo nos dejamos tocar por lo que sucede.

- Vivir debería ser sencillo. Lo difícil no es vivir, sino entender qué significa hacerlo de verdad. Y quizá ahí esté el misterio: en que cada cual lo descubre a su manera, a su ritmo, con sus heridas y sus luces.

- Yo sigo aprendiendo. Y sigo agradeciendo cada día esa posibilidad.

09/04/26

Cuando la noche también ilumina

Pequeños instantes que regresan desde la memoria para recordarnos quiénes fuimos

Imagen: Enzzo Barrena



09 abril 2026

- Hay noches —y esta fue una de ellas— en las que la vida se queda suspendida en un punto extraño, como si el tiempo caminara más lento y los pensamientos se empeñaran en quedarse despiertos contigo. Antes yo salía a buscarlas, esas noches largas que parecían no tener fin. Ahora, con la salud más frágil y el cuerpo pidiendo calma, ya no recorro la ciudad como entonces. Pero la memoria, generosa, me devuelve aquellas horas con una nitidez que a veces sorprende.

- A veces basta un pequeño gesto, un detalle mínimo, para que el subconsciente empiece a ordenar lo que fuimos. Guarda unas cosas, olvida otras, y de pronto te encuentras leyendo alguna de esas viejas ñoñerías que nadie comenta en revistas de moda, pero que a ti te sostienen. Pequeñas historias que hablan de la gente que te acompañó en aquellas noches, de quienes pasaron por tu vida sin hacer ruido y, aun así, dejaron una huella que hoy sigue viva.

- Durante años pensé —como tantos— que la especie humana tenía una inclinación natural a complicarse la existencia. Y quizá sea cierto. Pero también es verdad que hubo noches que me reconciliaron con el mundo. Noches de charla tranquila, de música que acompañaba, de amigos que no exigían nada y lo daban todo. Noches que hoy recuerdo con una mezcla de nostalgia y gratitud, como quien mira un álbum que ya no duele, sino que ilumina.

- La vida cambia, sí, pero no se apaga. Ahora camino menos, salgo poco, y sin embargo sigo encontrando motivos para brindar —aunque sea en silencio— por lo vivido. Porque incluso un viejo muerto viviente, como me gustaba decir de mí mismo en aquellos años, puede descubrir que el futuro aún guarda destellos de azul.

- La noche, al final, es también un lugar de la memoria. Y cuando la dejas entrar, te das cuenta de que aún queda mucho por sentir, incluso desde la quietud.

“A veces, el camino más difícil es el que conduce a la verdad de uno mismo.” — Albert Camus


07/04/26

Cuando Murphy se empeña… y la vida insiste

Entre fatalismos heredados y titulares sombríos, aún queda un resquicio para la luz

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft

07 abril 2026

- Dado que últimamente la llamada Ley de Murphy se está manifestando como férrea admiradora de mi existencia, quisiera romper una lanza en favor de la fuerza del destino la cual es, a mi juicio, muy superior a cualquier pretendida ley que contribuye a alimentar la existencia del fatalismo extremo.

- Hablamos de la predestinación y decidimos creer en su existencia apoyando agrios y consentidos esfuerzos en convencernos de su presencia.

- Por otra parte, creemos —o así nos enseñaron desde que aprendimos a ser personas de nuestro tiempo— que los malos siempre viven mal y acaban mal su existencia, es decir, viven en las tinieblas de la Sociedad que los construye de forma indeseable; y, claro, por otra parte, nos enseñan que los buenos siempre ganan las batallas de todo tipo, sí, las sociales, las profesionales, las familiares, y para ello viven una vida de ensueño y muy felizmente.

- Esta mañana escuché la radio bien temprano (las noticias), luego leí apresuradamente las portadas de los periódicos digitales… y aquí me paro. Sí, con ello aprendí que todo lo que he escrito más arriba necesita, indudablemente, un toque de realidad extrema.

Y, sin embargo, mientras avanzaba entre titulares sombríos y certezas prestadas, comprendí que la realidad —esa que a veces nos sacude y otras nos sostiene— no está reñida con la esperanza. Que incluso en los días en que Murphy parece llevar las riendas, siempre queda un resquicio por donde se cuela la posibilidad de un giro inesperado, de una luz discreta pero firme. Quizá no podamos domesticar el destino, pero sí acompañarlo con dignidad, con humor y con la convicción íntima de que, pese a todo, la vida sigue empeñada en ofrecernos pequeñas victorias que no hacen ruido, pero que sostienen el alma. Y eso, al final, también cuenta.


05/04/26

Cuando el tiempo empieza a hablar más alto que nosotros

Cuando la vida se estrecha, el sentido se ensancha

Entre la noche y el amanecer 

(Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft)


05 abril 2026

- Hay un momento —no siempre llega a la misma edad, ni con el mismo aviso— en el que el sentido, el valor y la necesidad de la vida dejan de ser ideas abstractas y se convierten en algo urgente. Curiosamente, ese interés crece de forma inversamente proporcional al tiempo que sentimos que nos queda para disfrutarla. Como si la vida, al estrecharse, nos obligara a mirarla de frente.

- Cuando la salud se resiente en lo más profundo, cuando el cuerpo empieza a recordarte que no eres infinito, vuelven a tu memoria todos esos mensajes que llevas años viendo pasar por las redes:
“aprovecha cada segundo”,
“vive hoy, mañana puede ser tarde”,
“hazlo ahora”.

- Siempre los leímos como quien mira un cartel en la carretera: se ve, se reconoce, pero no se siente propio. Y además, muchos de ellos llegaban con ese “reenviado” que les quitaba alma y los convertía en ruido.

- Pero un día —sin pedir permiso— descubres que quizás ayer se hizo corto, que dejaste cosas por hacer, que el mañana empieza a cubrirse de nubes que no habías previsto. Y entonces entiendes que esos mensajes, tan repetidos, tan manidos, tenían más verdad de la que queríamos admitir.

- Aun así, no todo es pérdida. No todo es sombra. Porque vivir, incluso con sus aristas, ha sido una bendición.

Sí, me cuesta dormir.
Sí, mis males me van cercando.
Sí, hay noches en las que el silencio pesa más de lo que debería.

- Pero también sé esto:

  • Llegar hasta aquí ya es un éxito.

  • Haber amado, reído, creado, acompañado… eso no me lo quita nadie.

  • Cada día que pude caminar, escribir, escuchar, aprender, ha sido un regalo.

  • Y aunque el tiempo no siempre lo hayamos usado con la maestría que merecía, la vida no se mide por la perfección, sino por la presencia.

- Quizás no aproveché cada segundo.

- Quizás no viví con la intensidad que recomiendan esos mensajes reenviados.

- Pero viví.

- Y sigo viviendo.

- Y mientras quede un respiro, queda también una oportunidad: la de agradecer, la de mirar con serenidad, la de reconocer que, pese a todo, ha valido la pena.
"En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible." Albert Camus


 

03/04/26

Viernes Santo: ¿solo tradiciones?

Un recuerdo en la Plaza de la Catedral de Barcelona, a las tres en punto, cuando mi Padre me enseñó que algunos gestos guardan más verdad que mil palabras.

Fotos antiguas de Barcelona

03 abril 2026

- Cada Viernes Santo, cuando el reloj marca las tres en punto, vuelve a mí un recuerdo que no se ha borrado nunca. Mi Padre tomándome de la mano y llevándome a la Plaza de la Catedral de Barcelona, donde el silencio se hacía más hondo que cualquier palabra. Allí empezaba el rezo de las llagas de Jesús, un rito sencillo y solemne que, sin yo saberlo entonces, estaba grabando en mí una forma de mirar la vida.

- No sé si aquello era tradición, fe o simplemente un gesto de amor de un padre hacia su hijo. Quizá era todo a la vez. Lo cierto es que, con los años, he comprendido que no se trataba solo de repetir un rito, sino de aprender a detenerse, a escuchar, a sentir que hay momentos que merecen ser vividos con respeto.

- Hoy, cuando muchos se preguntan qué queda de aquellas costumbres, yo vuelvo a ese instante en la plaza. Y descubro que las tradiciones no desaparecen: se transforman en memoria, en gratitud, en una forma de estar en el mundo.

- ¿Solo tradiciones?
- Para mí, fue mucho más.

01/04/26

¿Semana Santa: tradición, fiesta o folclore?

 Entre costumbres perdidas y nuevas formas de sentir

Imagen obtenida con la ayuda de la IA de Microsoft


01 abril 2026

- Cada año vuelve la misma pregunta, casi como un eco antiguo que resuena entre tambores, incienso y silencios: ¿qué es hoy la Semana Santa? ¿Tradición, fiesta o simple folclore? Quizá sea un poco de todo, quizá nada de eso, quizá algo que ya no sabemos nombrar porque las costumbres que nos enseñaron nuestros padres se han ido diluyendo entre prisas, pantallas y nuevas formas de vivir.

- Hubo un tiempo en que cada gesto tenía un sentido: el respeto al paso, la vela encendida, el silencio compartido en la calle estrecha. Muchas de esas costumbres se han perdido, sí, pero no por desinterés, sino porque la vida cambia y nosotros con ella. Lo que antes se transmitía en casa, ahora se aprende en otros lugares; lo que antes era obligación, hoy es elección. Y aun así, algo permanece.

- Porque las tradiciones no mueren: se transforman. No somos los mismos que nuestros padres, ni ellos fueron iguales a los suyos. Cada generación reinterpreta lo heredado, lo adapta, lo hace suyo. ¿Es bueno, malo, normal? Probablemente es simplemente humano.

- Y quizá ahí esté la esperanza: en aceptar que cada era encuentra su manera de celebrar, de recordar, de sentir. La Semana Santa seguirá viva mientras haya alguien que la mire con emoción, aunque sea desde un lugar distinto al de antes. Al final, lo importante no es repetir los gestos, sino mantener encendida la intención.

Vivir, tener una cita, y seguir adelante

Releer el pasado para comprender el presente y abrazar lo que viene Imagen de mi archivo de fotos - Playa San Juan, Alicante 13 abril 2026 -...