Cuando cambiar también es un regalo
07 octubre 2026
- Esta mañana, mientras intentaba ponerme un calcetín sin negociar con la espalda, me sorprendí pensando en cómo pasan los años. Los pies parecen crecer, el bigote ya no conserva aquel negro carbón de la juventud y hasta algunas comidas que antes formaban parte de la rutina han tenido que quedarse en el recuerdo.
- Podría parecer que son pequeñas derrotas del tiempo, pero prefiero verlo de otra manera. Cada cana, cada limitación nueva y cada adaptación forman parte del viaje. Son señales de que sigo aquí, aprendiendo a convivir con una versión distinta de mí mismo.
- Y la verdad es que no hay motivo para tristezas innecesarias. La vida cambia, sí, igual que cambia para todos. Lo importante es recibir cada amanecer con gratitud, sonreír ante el espejo y agradecer que, a pesar de todo, mi corazón sigue latiendo con fuerza para regalarme un día más.
- Terminaré escribiendo que mientras haya un nuevo día por delante, siempre habrá razones para celebrar la vida.

Cierto, querido amigo.
ResponderEliminarSiempre hay razones para celebrar la vida.
Esos cambios de color, adaptación a lo que llega y hasta la variedad en el comer, son esencialmente uno mismo.
¡Siempre uno mismo!
Además, desde los orígenes del mundo y hasta los confines del Universo.
Y más allá aún...
Gran abrazo, Enrique.
Que van avanzando los años lo vamos notando poco a poco, pero a partir de cierta edad se nota un poco mas.
ResponderEliminarSaludos.