Entre el asombro de existir y el riesgo de alejarnos de nosotros mismos, cada día es una invitación a permanecer despiertos
15 octubre 2026
- Hay instantes en los que basta una mirada al mundo para sentir que todo es un milagro discreto. La luz que entra por la ventana, el vuelo confiado de un pájaro, el silencio que nos abraza sin pedir nada a cambio. Pequeñas señales que nos recuerdan que la vida sigue siendo un misterio hermoso.
- A veces, incluso, resulta difícil comprender que algo tan extraordinario como existir pueda ser real. Y, sin embargo, ahí está: latiendo en cada emoción sincera, en cada momento de calma, en cada destello capaz de devolvernos el asombro.
- Vivimos pensando que caminar por la vida debería ser sencillo. Pero basta una distracción prolongada, una renuncia a nuestra verdad o una dirección equivocada para comenzar a extraviarnos. Y cuando dejamos de escucharnos, cuando olvidamos lo esencial, corremos el peligro de perder precisamente aquello que daba sentido al camino.
- Por eso conviene cuidar la brújula cada día. Detenerse de vez en cuando, agradecer lo que permanece y celebrar lo que llega. La vida no exige que la comprendamos por completo; basta con vivirla despiertos, con el corazón abierto y la alegría suficiente para seguir asombrándonos.

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