Entre la incertidumbre del futuro, la precariedad laboral y la desconfianza política: una reflexión abierta para escuchar a quienes heredarán el mundo que estamos construyendo

3 octubre 2026
- Últimamente no puedo evitar preguntarme qué piensan realmente los menores de 30 años sobre el mundo que les está tocando vivir.
- Vivimos tiempos marcados por las guerras, la incertidumbre económica, las crisis energéticas, la dificultad para acceder a una vivienda, el encarecimiento del coste de la vida, la precariedad laboral y una creciente sensación de que el futuro que se aproxima no resulta especialmente esperanzador.
- Ante este panorama, me gustaría conocer la opinión de quienes tendrán que convivir con sus consecuencias durante las próximas décadas.
- ¿Ven el futuro con preocupación o con esperanza?- ¿Creen que vivirán mejor que sus padres o asumen que su calidad de vida será inferior?- ¿Piensan que todavía es posible corregir el rumbo de muchos de los problemas que afectan a nuestra sociedad?- Y, sobre todo, ¿qué consideran que pueden hacer ellos mismos para evitar ese futuro tan incierto?- Más aún, ¿qué creen que deberían exigir a sus representantes políticos para que se esfuercen de verdad en solucionar los problemas que les afectan?
- Tengo la sensación de que muchas veces hablamos de los jóvenes sin escucharles realmente. Se les acusa con frecuencia de vivir pendientes de las redes sociales, del ocio inmediato o de los acontecimientos mediáticos. Pero ¿es esa imagen justa o simplemente una simplificación cómoda?
¿Qué preocupa más hoy a un joven?
- ¿Conseguir entradas para un concierto de Bad Bunny en 2027?
- ¿Encontrar un empleo estable?
- ¿Poder independizarse de sus padres antes de cumplir los treinta años?
- ¿Acceder a una vivienda digna?
- ¿Formar una familia sin que la incertidumbre económica lo haga imposible?
- ¿O quizá todas esas preocupaciones conviven al mismo tiempo?
- También me pregunto hasta qué punto consideran que son responsables de parte del futuro que les espera. No como únicos responsables, por supuesto, pero sí como una generación con capacidad para influir, participar, votar, exigir y movilizarse.
- Y aquí surge otra cuestión que me parece especialmente interesante.
¿Qué opinión tienen de la política?
- ¿La ven como una herramienta útil para mejorar la sociedad o como un escenario alejado de los problemas reales de la gente?- ¿Creen que los políticos trabajan para resolver las dificultades de los ciudadanos?- ¿O consideran que buena parte de ellos están más preocupados por mantener sus privilegios, asegurar su posición o favorecer a su entorno más cercano?
- Naturalmente, sería injusto pensar que todos los jóvenes son iguales o que todos los políticos actúan de la misma manera. Las generalizaciones rara vez hacen justicia a la realidad.
- Precisamente por eso me gustaría escuchar opiniones diversas, sinceras y argumentadas.
Si tienes menos de 30 años, me gustaría leerte.
- ¿Qué es lo que más te preocupa del futuro?- ¿Qué cambiarías si estuviera en tu mano hacerlo?- ¿Crees que todavía estamos a tiempo de construir una sociedad mejor o piensas que hemos llegado a un punto en el que las soluciones son cada vez más difíciles?
- La palabra es vuestra.
A punto de "cumplir los 30" voy a intentar decir algo al respecto.
ResponderEliminarMás que de mí, voy a comentar la percepción que del futuro pueden tener mis dos nietas, 15 y 22 años. Esta última en la universidad. Ha finalizado la carrera de maestra y ahora empieza otra especialidad.
Si bien es cierto que vivimos en una Comunidad en la que la mayoría de las cosas que se "conocen" de otras, ¡no suceden!
No las veo preocupadas en absoluto. Cierto es que en el entorno familiar tampoco hay mayor preocupación. Ni por ellas ni por el resto.
Tratando de responder a otras de tus inquietudes, diría que hoy se tiene en la calle el verdadero impulso y valor de esa juventud. En ocasiones tan denostada por ciertos medios de comunicación afines a ideologías a la derecha... Cuando no ultra!
Y en cuanto a su opinión sobre la política, y los políticos, me remito de nuevo a la actualidad de estos días en la calle.
Esta es la mayor parte de la juventud del país. El futuro. ¡Su futuro!
Luego puede que estén los "otros". Los de las redes y demás... Con poco criterio político.
Que si esperan, con su voto, que Feijoo del PP o Abascal de VOX le procuren un grato futuro de vivienda, trabajo, cultura, sanidad, pensiones o libertades...
¡Que Dios les ampare!
Querido Enrique, ¿he respondido a tus inquietudes? :)))))
Gran abrazo.
Buen finde.
PD: Y todo esto sin contar con la otra parte de la Realidad. Que somos todos. Está en todos. Y todo está en Ella.
¡Hola, querido Ernesto! Qué profunda, lúcida y esperanzadora respuesta nos regalas para este inicio de octubre.
EliminarHas respondido con creces a mis inquietudes, y además con una mirada perspicaz y cercana que solo da la experiencia de estar a punto de "cumplir los 30" (¡que se dicen pronto!). Me reconforta enormemente leer esa perspectiva sobre la juventud a través de tus nietas; esa serenidad de quienes se forman y avanzan con ilusión, ajenas al catastrofismo y a los relatos sesgados con los que tantas veces se pretende estigmatizar a toda una generación. Como bien señalas, el verdadero pulso está ahí fuera, en la calle y en la vida real, donde los jóvenes demuestran su criterio, su empuje y su compromiso con el futuro. Esas redes y espacios donde anida el discurso sin criterio o la promesa fácil de quienes mencionas quedan empequeñecidos frente a la madurez de la mayoría. Y esa posdata tuya es pura sabiduría: esa otra Parte de la Realidad que nos engloba a todos y en la que todo cobra sentido.
Muchísimas gracias por tus palabras, por enriquecer siempre la "plaza" con tus reflexiones y por compartir ese abrazo sincero.
¡Un gran abrazo de vuelta para ti, querido Ernesto, y que disfrutes de un maravilloso fin de semana!
Yo solo te contesto con otra pregunta ¿Qué pensabas tú en tu adolescencia?
ResponderEliminarPorque ahora con 30 años se sigue estando en la adolescencia,nosotros ya teníamos hijos y trabajo.
¡Hola, querida Tracy! Menuda pregunta más punzante, directa y llena de razón lanzas para el debate.
EliminarPones el dedo en la llaga de uno de los grandes cambios de nuestra época. Es verdad que antes, a los veinte o treinta años, la vida ya estaba encauzada con una familia, una casa y un trabajo estable, mientras que hoy la entrada a la adultez y sus responsabilidades parece haberse postergado enormemente, prolongando una especie de adolescencia tardía. Y al mirar atrás a nuestra propia juventud, las prioridades, las urgencias y los sueños eran indudablemente otros. Es una excelente invitación a reflexionar sobre si ha cambiado la actitud de los jóvenes o si ha sido el propio mundo el que les ha cambiado las reglas del juego.
Muchísimas gracias por traer este matiz tan certero y enriquecedor a la conversación.
¡Un fuerte abrazo de vuelta, Tracy, y a seguir disfrutando del fin de semana!
Estimado Enrique, ya pase los treinta años hace rato y si te cuento que veo a mi alrededor, te dire que cada joven piensa según la familia en la que se educó.
ResponderEliminarEstan los que a los veinte estudian y trabajan con la fe en una carrera que les abrira las puertas a sus sueños, han visto a sus padres trabajar y salir adelande a fuerza de voluntad, y estan los que no quieren estudiar ni trabajar y a los que sus padres mantienen, con tal de no discutir con ellos. Y estan los que no pueden estudiar, viven en las villas de emergencias y las puertas se le cierran, han crecido siendo despreciados por su color de piel y ropa gastada, entonces buscan la vida facil... en lo que sea. En este mundo sobreviven todos juntos, estos últimos a veces solo necesitan una mano que les de confianza y crea en ellos. Eso es lo que veo en mi barrio, tal vez en otras zonas de mi país sea diferente.
mariarosa.
¡Hola, querida María Rosa! Menudo testimonio tan humano, certero y profundamente conmovedor nos aportas desde la realidad cotidiana de tu barrio.
EliminarHas descrito con una lucidez impecable las distintas caras de una misma juventud que convive en un mismo mundo pero desde partidas completamente desiguales. Esas tres realidades que señalas —el esfuerzo heredado del trabajo familiar, la apatía sobreprotegida y, sobre todo, esa dura marginación de quienes crecen con las puertas cerradas por su origen o sus circunstancias— nos recuerdan que no se puede juzgar a los jóvenes con la misma vara. Qué verdad tan grande y qué lección de empatía nos dejas en esa última reflexión: cuántas vidas cambiarían si tan solo encontraran a alguien que les tendiera la mano, confiara en ellos y les brindara una oportunidad de verdad.
Muchísimas gracias por traer esa mirada tan limpia, sensible y necesaria a nuestra "plaza", que nos ayuda a mirar la realidad sin vendas.
¡Un fuerte abrazo, María Rosa, y que tengas un muy feliz fin de semana!
En la familia solo hay un caso cercano a los treinta y por lo que parece en lo laboral lo tiene todo asegurado que se puede decir hoy día ya que tiene contrato fijo.
ResponderEliminarLo de la vivienda creo que esta en la misma posición que el resto de jóvenes y lo de formar una familia como no depende de lo anterior.
Saludos.
¡Hola, querido Tomás! Qué aporte tan valioso y aterrizado nos traes para completar esta radiografía sobre la juventud actual.
EliminarTu testimonio refleja de forma impecable la paradoja de nuestra época: incluso contando con la estabilidad de un contrato fijo en lo laboral —todo un logro en los tiempos que corren—, la barrera del acceso a la vivienda y la incertidumbre general siguen pesando a la hora de dar el paso para independizarse o formar una familia. Demuestra con total claridad que las reglas del juego han cambiado para las nuevas generaciones y que las dificultades estructurales van mucho más allá de las ganas de trabajar o del esfuerzo personal.
Muchísimas gracias por compartir esta perspectiva tan cercana y realista en nuestra "plaza".
¡Un gran abrazo, Tomás, y sigue disfrutando del fin de semana!
Buen día Enrique. Tema interesante para reflexionar si los hay.
ResponderEliminarTe he leído temprano, cuando me desperté, y mentalmente te he respondido. Ahora vengo a mi PC y, al leer los comentarios, pareciera que ya te respondí.
Es que mi respuesta iba por el mismo camino de la que te ha dado María Rosa.
Esto ya es un indicio: ambas somos argentinas ¿Sucederá algo similar a en otros países?
En definitiva, lo que yo pensaba decirte era eso: No vamos a encontrar una respuesta absoluta. Vamos a tener varias, dependiendo de las circunstancias, familias y estrato social de cada joven.
Y también pasa aquí, que es -en estos momentos y con este gobierno- IMPOSIBLE el acceso a una vivienda, aún teniendo un buen trabajo fijo.
Pero, agrego, yo no creo que sea el único factor por el que la juventud no forma una familia. Pero ese es ¡otro tema!
Abrazo ¡que tengas un lindo finde!
¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Tengo dos nietos y una nieta, los varones tienen 25 y 30, la nena 16. Creo que por copiar modelos son chicos trabajadores y estudiosos, pero no todos los de su edad tienen esa suerte, hay familias rotas que no pueden dar ejemplo, entonces la situación es diferente. En cuanto al futuro, los varones alquilan vivienda, tienen ideales que esperan cumplir a pesar del presente no muy auspicioso. La nena quiere emigrar una vez cumplidos sus estudios, esperemos convencerla de lo contrario mostrándole que en todas partes se cuecen habas y no hay como estar con la familia cerca. Un abrazo Enrique!
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Boa noite meu querido amigo Enrique. Difícil, ter novos adjetivos sobre o Parque Estadual dos Três Picos. Como não tenho filhos, a minha joia mais preciosa é a minha mãe. Tenho sobrinhos, sobrinhas, sobrinho-netos e sobrinha-netas e alguns que são sobrinhos de coração. Uma excelente noite de sábado, para você e todos os seus familiares na Espanha, bom final de semana e um grande abraço do seu amigo carioca.
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Querido Enrique, ahora mismo en mi familia no hay nadie con edad de 30 años, aún les queda tiempo. La juventud de hoy es muy sana y saben lo que quieren.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Yo tengo bastante más de treinta años, pero el panorama que veo para la juventud no es muy alentador. Yo creo que la responsabilidad está un poco en todos , en los mayores y también en los jóvenes. Algo, desde luego, hemos hecho mal o lo estamos haciendo. Muchas veces pienso en el futuro de nuestros hijos y nietos y me pregunto con preocupación qué les tocará vivir.
ResponderEliminarMe parece muy buena iniciativa la que has tenido de preguntarles a ellos qué es lo que opinan , qué esperan y qué pueden hacer.
El mundo está cambiando a pasos agigantados, y espero que sea para bien de ellos.
Un abrazo, Enrique
¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Uy la juventud tiene mucho por probar ahora. Te mando un beso.
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Creo que la mayoría solo piensa en estirar la mano para recibir
ResponderEliminarPaz
Isaac
¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAmigo Enrique, decidí eliminar el comentario anterior... No tengo hijos menores de 30 años... De los hijos de los demás, prefiero no opinar.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte
Haces bien, querido Ildefonso.
EliminarUn fuerte abrazo
Yo ya pasé esa edad hace unos cuantos años y no me atrevería a contestar por ellos. Muchas veces les pedimos que afronten el futuro con las mismas reglas que conocimos nosotros, cuando conseguir un trabajo estable o una vivienda se ha complicado muchísimo. Antes de reducirlos al móvil, las redes o un concierto, habría que sentarse a escucharlos sin llevar la respuesta preparada. Los mayores hablamos mucho de ellos y no siempre con ellos.
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Un interesante ejercicio social y pues claro tengo casi el doble de edad y solo comento porque me parece justo y necesario saber para entender, no veo fallas en preguntar que es una de las formas mas honestas de decir que no tenemos las respuestas...
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
EliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Esto se complica a menudo; todo depende de quién rige los mecanismos de poder, está claro, y también del tipo de sensibilidad político-social que tenga la gente, algo que al parecer va variando. Impensable era antes ver cómo la extrema derecha pudiera adquirir cuotas de poder y ahora cada vez se acerca con más claridad a ellas con lo que eso conlleva. La solución a los problemas y preocupaciones de los jóvenes la tienen ellos indudablemente, pero nosotros también si sabemos acompañarlos en esa transformación social más justa que anhelan y algunos anhelamos también.
ResponderEliminarQué interesante lo que planteas, Enrique. Y qué difícil llenarlo de respuestas y soluciones. I
Muchísimas gracias y un fuerte abrazo.
Seguimos en la lucha, como suele decirse.
¡Hola, querido Teo! Qué análisis tan certero, oportuno y valiente nos regalas para profundizar en esta reflexión sobre el futuro de los jóvenes.
EliminarPones el foco en el verdadero meollo del asunto: cómo los vaivenes políticos, las dinámicas de poder y la preocupante normalización de discursos antes impensables condicionan directamente la vida y las esperanzas de las nuevas generaciones. Tienes toda la razón al señalar que la respuesta no solo está en sus manos, sino también en nuestro compromiso para no dejarlos solos y saber acompañarlos en la construcción de esa sociedad más justa y solidaria que necesitan.
Muchísimas gracias por tu lucidez, por sumar tu voz a este debate imprescindible y por recordarnos la importancia de seguir siempre en la lucha.
Un abrazo
Ese anónimo doy yo, Teo
ResponderEliminar¡Hola, queridos amigos! Qué lujo de debate y qué cantidad de matices tan enriquecedores habéis dejado en la plaza para cerrar este fin de semana sobre la juventud y su futuro.
ResponderEliminarCoincido plenamente con Lu, que desde Argentina suscribe esa diversidad de realidades según el contexto social e insiste en la imposibilidad del acceso a la vivienda incluso con trabajo fijo; y también con María Cristina, que refleja esa mezcla de esfuerzo heredado en sus nietos frente al desafío de las familias rotas y la tentación del éxodo juvenil. Luiz Gomes nos aporta su entrañable calidez carioca recordando que el tesoro más grande es la familia y el cariño a sus mayores. Por su parte, Conchi nos deja una nota de optimismo destacando lo sana que es la juventud actual y sus ideas claras, mientras que Brurata asume con lucidez la cuota de responsabilidad que nos toca a los mayores en las incertidumbres que amenazan a hijos y nietos. La brevedad de J.P. Alexander nos recuerda lo mucho que les queda por experimentar, mientras que Isaac aporta el contrapunto crítico sobre la actitud acomodada de parte de las nuevas generaciones. Agradezco la prudencia y el respeto de Ildefonso Robledo al declinar juzgar la vida ajena. Finalmente, Angelo da un golpe de maestría al señalar que no podemos medir el presente con las reglas del pasado y que hace falta escucharlos más sin dar la respuesta por sabida, algo que refrenda solomarcos al poner en valor la honestidad de preguntar cuando no tenemos todas las respuestas.
Muchísimas gracias a todos por volcar vuestra sabiduría y alimentar el alma de esta comunidad.
Un abrazo
Mis hijos son mayores de 30 años Enrique. Y si que tienen preocupación por el futuro. Viendo lo que está pasando. Afurtunadamente los dos tienen empleos seguros y están bien. Pero saben de amigos que con sus carreras, están en paro y lo ven crudo, pues la edad, pasan los 48, cada día lo ven más difícil. Un problema grande que tiene ahora la juventud, es la vivienda y los trabajos, con unos contratos miserables, que más de uno tiene que volver a casa con los padres y es muy triste. no sé si esto se arreglará, pero no será de un día para otro.
ResponderEliminarTe deseo un buen domingo.
Un abrazo.