07/09/26

El valor de escuchar a quienes ya han dado todo

Un encuentro en la sala de espera que recuerda a la Sociedad familiar su deber más noble: acompañar, comprender y no abandonar a sus mayores.

Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft

07 septiembre 2026

- La semana pasada en una de mis frecuentes visitas a mi SPA favorito cual es el HSJ (Hospital San Juan de Alicante), en esas, a veces, largas esperas en las antesalas de la visita médica, me encontré con todo un campeón del mundo de la superación de varias y muy crueles sentencias que ofrecen los diagnósticos que al campeón del mundo le van añadiendo a su CV-Médico los especialistas del SPA.

- Con el campeón hemos charlado en distintos episodios de nuestro viejo peregrinaje en esas maravillosas salas de espera durante mucho tiempo y desde hace ya, al menos, veinte años, pero esta semana pasada lo vi con más ganas de hablar que nunca, jamás lo había visto así.

- Mira, Enrique, nadie me cree, y yo noto que me miran como si fuera un cuentista y los reproches son constantes:
"Pero si ya te han visto tres otorrinos y todos te han dicho que no tienes nada, que tu tos no es reflujo o que puede ser de todo un poco incluida tu edad, pues a los 78 años no se puede pedir peras al olmo y que hay mucha gente que sufre de lo mismo y no se mueren por ello"

"No puedes con tu alma porque no te mueves, tus enfermedades musculares, ni la edad, nada tienen que ver con estos ahogos, eres un enfermo que somatiza cualquier síntoma"

"A ti lo que te pasa es que te gusta estar enfermo y te inventas o creas cualquier enfermedad con tal de parecer enfermo. Muchos de nosotros estamos peor y no nos quejamos tanto como tú"

"Tu hernia de hiato es pequeña y no entiendo que puedas estar comiendo en base a una dieta de un enfermo con problemas gástricos rabiosos. A quien le diga yo que dices que el tomate te sienta mal, te va a llamar loco"

"Te han hecho en los últimos meses decenas de Placas de RX de Tórax y de Abdomen buscando algo más que un derrame pleural en tu pulmón izquierdo o un desajuste en tus vísceras; un PET TAC; una gastroscopia; una colonoscopia, etc"

"Ya no pensamos acompañarte más a ningún médico pues estamos hartos de perder el tiempo"
En pantalla salió la llamada a mi cita médica y al levantarme me dijo: "Cuando vuelva a verte te cuento el resto"
- Quiero cerrar este post con una llamada profunda a la Sociedad familiar, a todos los que aún tienen la fortuna de convivir con un mayor en su vida. Mundo joven y entorno próximo, por favor, Escuchadlos, Acompañadlos. No dejéis que la edad, las dolencias o el cansancio les roben la dignidad que han ganado durante décadas de servicio silencioso. Un enfermo que se siente mal no necesita juicios ni prisas: necesita cariño, paciencia, presencia. Y cuando ese enfermo ya ha entrado en la edad en que uno empieza a sentirse inútil o incluso un estorbo, entonces es cuando más debemos sostenerlo. No abandonéis a vuestros viejos; son la memoria viva de lo que sois, la raíz de todo lo que tenéis. Que nadie olvide que, detrás de cada cuerpo cansado, late todavía un corazón que quiere seguir siendo querido, útil y acompañado. Qué placer cuidar a quienes nos cuidaron.


36 comentarios:

  1. ¡Qué bonita tu reflexión , Enric! Los mayores son tan importantes en nuestra vida...y no siempre les damos el cariño y la atención que se merecen. Es triste llegar a viejo y ver cómo el cuerpo va perdiendo poco a poco la energía que siempre tenía, ver que ya no podemos hacer las cosas con la misma agilidad, que nos cuesta arrancar, pero es más triste todavía si uno se ve solo, sin la compañía de alguien que te diga: "No te preocupes, que yo estoy aquí". Desde joven siempre he sentido un gran respeto por las generaciones que me precedieron, y ahora que ya me voy acercando a esa etapa, me gustaría verme arropada por los que me sobrevivirán.
    Me ha gustado mucho tu entrada de hoy, como todas en realidad.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Brurata, gracias por tus palabras tan llenas de verdad. Los mayores son, como dices, una presencia decisiva en nuestra vida, y no siempre les damos el cariño y la atención que merecen después de haber sostenido tanto. Es duro llegar a viejo y ver cómo el cuerpo va perdiendo energía, cómo cuesta arrancar, cómo la agilidad se va apagando poco a poco; pero es infinitamente más duro sentirse solo, sin alguien que te diga ese “no te preocupes, que yo estoy aquí” que vale más que cualquier medicina. Ese respeto que siempre has tenido por quienes te precedieron habla muy bien de ti, y es hermoso que ahora, acercándote a esa etapa, desees estar arropada por los que vendrán detrás. Ojalá todos entendiéramos que acompañar a un mayor es un acto de amor y de justicia. Me alegra mucho que la entrada te haya gustado, porque nació justamente de esa necesidad de recordar que escuchar, cuidar y estar presentes es una forma de gratitud.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Lo que voy a contarte no contradice tu pedido, al contrario, pero.... Mi amiga Irene quiere estar enferma, creo que es un problema de soledad que no supera, todos los días hábiles va a diferentes especialistas, para ella un simple malestar por la edad es un problema grave y de difícil solución. Cuando nos encontramos hacemos primero el catálogo correspondiente y por suerte después hablamos de todo lo demás. Yo la aprecio mucho y ella a mí, pero no nos ponemos de acuerdo en que sus problemas a veces no lo son. Paciencia! Un abrazo Enrique!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Cristina, gracias por compartir lo de tu amiga Irene. Lo que cuentas no contradice en absoluto la idea central de la entrada; al contrario, la ilumina desde otro ángulo. Hay personas que, como Irene, buscan en la enfermedad una forma de compañía, de atención o de sentido cuando la soledad pesa más de lo que pueden reconocer. Ese ir cada día a un especialista, ese convertir cualquier malestar en un problema grave, suele ser menos una cuestión médica que una necesidad afectiva no resuelta. Y tú lo ves con claridad: primero el catálogo de síntomas, y solo después la conversación verdadera. La aprecias, ella te aprecia, pero no coincidís en la lectura de sus males, y ahí solo cabe lo que tú ya practicas: paciencia, cariño y presencia. A veces, para alguien que se siente solo, que alguien escuche sin enfadarse es ya un alivio enorme.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  3. A veces se olvida que el tiempo pasa inexorablemente, y los jovenes displicentes de ayer son los viejos que piden ser escuchados mañana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Solomarcos, qué bien lo dices: a veces se olvida que el tiempo pasa inexorablemente, y que aquellos jóvenes displicentes de ayer serán los mayores que mañana pedirán ser escuchados. Esa es la enseñanza que atraviesa la entrada, la que mi madre repetía sin cansarse: quien no aprende a mirar a los mayores con respeto y atención termina descubriendo demasiado tarde que él también necesitará esa escucha. El tiempo nos iguala a todos, y por eso acompañar hoy es una forma de prepararnos para ser acompañados mañana.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  4. Hola amigo.

    Las salas de espera , son muy propicias para hacer amigos o simplemente para conversar y tener esas charlas que tanto bien hacen en esso sitios .
    Me acuerdo yo cuando me tocó ir 30 dias para que me dieran la radio-La radio como bien sabes , es un momento pero claro, aunque vayas a la hora que indiucan , siempre hay que esperar .
    Y alli ya nos conociamos todos .Hasta con un Argentino nos hicimos ( me acompañaba mi mujer cada dia ) medio amigos , comentando el fenómeno Messi.
    Hasta me dejó un libro y todo .
    Un abrazo amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joaki, qué cierto lo que dices: las salas de espera tienen ese don extraño de juntar vidas y abrir conversaciones que en cualquier otro lugar no sucederían . En esos treinta días tuyos de radio, como recuerdas, la espera acabó siendo casi una pequeña comunidad, donde cada uno aportaba algo y todos se reconocían . Me ha encantado lo del argentino y esas charlas sobre Messi, y que incluso te dejara un libro: son gestos que hacen más llevadero lo que, de otro modo, sería solo cansancio y rutina . Al final, esas amistades fugaces también curan, porque en esos pasillos uno se siente acompañado.
      Un fuerte abrazo, amigo.

      Eliminar
  5. Espero y deseo con toda mi alma que los que te lean, te hagan caso.
    Todo lo que dices es para ponerlo en una pancarta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tracy, qué fuerza tiene ese deseo tuyo de que quienes lean estas líneas hagan caso de verdad a lo que aquí se pide . Y es cierto: todo lo que se dice en esta entrada podría ponerse en una pancarta, porque no es teoría, es vida vivida, es dignidad, es memoria . Ojalá esa llamada a escuchar, acompañar y sostener a quienes ya han dado todo llegue donde tiene que llegar.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  6. Los jóvenes de hoy llegarán a ser mayores y deberían pensar que ellos también se pueden sentir enfermos igual que sus padres o abuelos. Muy buena entrada Enrique. Cuidate.

    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Conchi, qué bien lo dices: los jóvenes de hoy llegarán a ser mayores y deberían pensar que ellos también pueden sentirse enfermos igual que sus padres o abuelos . Esa conciencia es la que falta muchas veces, porque cuando uno está en plena fuerza cree que la fragilidad es cosa de otros, y no ve que la vida gira para todos. Gracias por tu cariño y por valorar la entrada; cuidarse y cuidar a los demás es, al final, la misma tarea.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  7. Ay es muy cierto, y algunas cosas las conozco, por ejemplo la tos que según los ottorrinos nada tiene que ver con el oido o la garganta, puede ser las pastillas de la presión que causan ese malestar. Yo lo vivi hasta que un otorrino me mando al cardiologo para que me cambie las pastillas y santo remedio.
    El tema del tomate es real, a muchas personas el tomate fresco o en salsa les hace mal, lo mejor es suspenderlos.
    Durante años no pude tomar leche, me producia malestar de panza, dolores y dolor de cabeza hasta que la nutricionista me dijo, Leche deslactosada y se soluciono el problema.
    Como vez somo islas diferentes, y cada uno hace lo que puede con su cuerpo.
    Un abrazo y que sigas bien.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariarosa, qué bien explicado todo lo que cuentas. Esa tos que no venía ni del oído ni de la garganta y que al final resultó ser efecto de las pastillas de la presión es el ejemplo perfecto de cómo el cuerpo habla por caminos raros . Y lo del tomate es tal cual: hay personas a las que el fresco o la salsa les cae fatal, y suspenderlo es lo más sensato . También me ha gustado lo de la leche: años de malestar hasta que te dijeron “deslactosada” y asunto resuelto . Como dices, somos islas diferentes, cada uno con su mapa y sus rarezas, y al final hacemos lo que podemos para estar bien.
      Un fuerte abrazo, y gracias por tu cercanía.

      Eliminar
  8. Es muy duro cuidar alguien enfermo tener paciencia cuando a veces ni el dinero no el tiempo nos quedan. Pero ellos solo nos tiene a nosotros y no debemos dejarlos así porque ellos no lo harían con nosotros. Uno solo debe escuchar y empatizar. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. J.P., qué verdad tan dura y tan limpia dices: cuidar a alguien enfermo exige una paciencia que a veces se sostiene sin tiempo, sin fuerzas y hasta sin dinero . Pero, como señalas, ellos solo nos tienen a nosotros, y por eso no podemos dejarlos, porque ellos tampoco lo harían . Escuchar y empatizar es, muchas veces, lo único que queda y también lo que más alivia. Gracias por tu sensibilidad y por decirlo con tanta claridad.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  9. Bom dia meu querido amigo Enrique. Minha mãe é a joia mais preciosa em minha vida. Enquanto Deus me der o fôlego de vida, sempre estarei ao seu lado. Uma excelente manhã de terça-feira, para você e todos os seus familiares na Espanha e um grande abraço do seu amigo carioca. O trabalho de Vik Muniz é muito lindo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luiz, qué placer leer tus palabras esta mañana. Esa frase tuya —“mi madre es la joya más preciosa de mi vida”— tiene una verdad que emociona, porque cuando uno acompaña así, con ese compromiso que nace del corazón, todo se vuelve más digno y más humano . Y es hermoso lo que dices: mientras Dios te dé aliento, estarás a su lado. Ese amor filial sostiene, cura y honra. Gracias también por recordar el trabajo de Vik Muniz, que siempre tiene esa belleza que vos sabés apreciar .
      Un fuerte abrazo, amigo carioca, para ti y para toda tu familia en Río.

      Eliminar
  10. Interesting gathering:))
    Have a nice Tuesday, Andreja!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Andreja, qué simpático ese “interesting gathering” que dejas caer con tu sonrisa habitual . Este rincón siempre reúne historias y voces muy distintas, y eso lo hace más vivo. Gracias por tu deseo de buen martes; te lo devuelvo con la misma energía y con el cariño de siempre.
      Un fuerte abrazo, Andreja.

      Eliminar
  11. Que hermoso... Sentir ilusion en los corazones ya cansados por los años...
    Ojalá esa ilusión se nos mantenga mucho, muchísimo.
    Un abrazo, querido amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ildefonso, qué hermoso lo que dices: sentir ilusión en corazones ya cansados por los años es casi un milagro cotidiano . Y ojalá, como deseas, esa ilusión se mantenga mucho, muchísimo, porque es lo que sostiene, lo que anima y lo que da sentido cuando las fuerzas ya no son las mismas . Gracias por tu mirada siempre tan humana y tan luminosa, amigo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  12. Que cierto es que en ocasiones creemos que una persona mayor tiene problemas solo por serlo y que no tiene remedio. Pero es algo que cuando llegamos a esa edad nos damos cuenta lo mal que se pasa con algo que en nuestros años mozos ni lo hacíamos caso y en ocasiones es hay donde tienen su raíz esas dolencias.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomás, qué cierto lo que señalas: muchas veces creemos que una persona mayor tiene problemas solo por serlo, como si la edad fuera ya un diagnóstico sin remedio . Pero, como bien dices, cuando uno llega a esa etapa descubre lo mal que se pasa con cosas que en los años mozos ni se tenían en cuenta, y que muchas dolencias de hoy tienen su raíz en descuidos o esfuerzos de entonces . Esa lucidez tuya es importante, porque nos recuerda que no se trata de resignarse, sino de comprender, acompañar y no minimizar lo que para ellos es un mundo entero.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  13. Qué placer aprender de vos, Enrique... Hasta mañana!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carlos, qué placer leer tus palabras, porque en ellas hay siempre una gratitud que acompaña y una mirada generosa que no pasa desapercibida . Si algo intento en cada entrada es aprender de quienes ya han dado todo, de esas vidas que enseñan sin pretenderlo, y saber que vos encontrás ahí algo valioso es un regalo que se agradece de verdad. Hasta mañana, amigo, con esa luz tuya que nunca falla.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  14. Buenas palabras las tuyas en tiempos de egoismo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfred, gracias por tus palabras, porque en tiempos de egoísmo —como bien señalas— cualquier gesto de cuidado hacia quienes ya han dado todo se vuelve casi un acto de resistencia . Escuchar, acompañar y sostener a los mayores no es solo una obligación moral, es una forma de honrar la vida que ellos entregaron sin pedir nada a cambio . Que vos lo reconozcas así, con esa sencillez que nunca falla, es un abrazo en sí mismo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  15. Sabias palabras querido Enrique.
    La velocidad del mundo joven (y no tan joven) hace que abandonemos a los adultos mayores, pero como en la novela "Diario de la guerra del cerdo" de Bioy Casares, uno nunca sabe exactamente cuando le toca convertirse en ello.

    Abrazos y que andes bien, querido amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Frodo, qué bien lo dices: la velocidad del mundo joven —y también del que ya no lo es tanto— hace que muchas veces se abandone a los adultos mayores, como si su tiempo ya no contara. Y tu referencia al Diario de la guerra del cerdo es perfecta, porque esa novela recuerda justamente eso: uno nunca sabe cuándo le toca convertirse en aquello que antes miraba desde lejos . Por eso escuchar, acompañar y estar presentes no es solo un gesto de cariño, es una forma de reconocer que todos vamos hacia el mismo lugar y que la dignidad de quienes ya han dado todo merece ser sostenida. Gracias por tus palabras, siempre tan certeras y tan llenas de humanidad.
      Un fuerte abrazo, querido amigo.

      Eliminar
  16. Cuan certera tu reflexión querido Enrique. A veces la indiferencia y el desamor hacia los mayores remece. Recuerdo que hace unos años, una tía soltera mayor que vivía con su hermana, quedó sola al fallecer esta. Con mi esposo ya habíamos planteado llevarla a vivir con nosotros a nuestra casa. Cual no sería nuestra sorpresa, cuando en el velorio de su hermana, quienes decían ser sus amigas, nos dijeron "ni se les ocurra llevarla a vivir con ustedes, es muy fastidiosa".
    Obviamente la llevamos a casa y vivió sus últimos años con nosotros, y asi conocimos quienes eran realmente sus amistades.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soñadora, qué historia tan clara y tan humana. A veces la indiferencia hacia los mayores sacude, y lo que viviste con tu tía lo demuestra sin rodeos: en el momento más vulnerable, cuando quedó sola, quienes se llamaban amigas fueron las primeras en apartarse. Qué contraste con vuestra reacción, la de abrirle la casa y el corazón sin dudarlo, incluso frente a comentarios tan crueles como injustos. Llevarla con vosotros fue un acto de amor verdadero, y esos últimos años acompañada dicen mucho más de vuestra familia que cualquier palabra.
      Un fuerte abrazo, Cecilia.

      Eliminar
  17. Las personas mayores, siempre
    necesitan de cuidado y sobre todo,
    mucha pasciencia y amor,cuando
    yo vivia en Peru me toco cuidar a mis
    abuelitos, mi hermana no queria y
    como yo era la menos de todos, un
    dia me dijeron, bueno te toca a ti
    cuidarlos, y asi fue, es una tarea dificil,
    pero lo que mas necesitan es amor y
    comprenderlos, la verdad me dio mucha
    tristeza, cuando ya no se pudo hacer nada,
    y se fueron de este mundo, que Dios los
    tenga en su santa gloria.
    Besitos hasta el cielo.

    Siby

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, querida Siby! Qué testimonio tan conmovedor, tierno y profundo nos compartes con el corazón en la mano.
      El cuidado de nuestros mayores es, sin duda, una de las labores más duras y exigentes a las que nos enfrentamos en la vida, pero también una de las más hermosas y llenas de dignidad. Lo que en su momento pudo parecer una responsabilidad impuesta por la juventud o por las circunstancias de la familia, tú supiste transformarlo en un acto sagrado de amor puro, entrega y comprensión hacia tus abuelitos. Ese cariño incondicional y esa paciencia que les brindaste en sus últimos años es un tesoro imborrable que se queda para siempre en el alma.
      Entiendo perfectamente esa tristeza inevitable al ver partir a quienes tanto quisimos, pero la paz de haber estado a su lado ofreciéndoles calor y refugio en el tramo final de su camino es un consuelo eterno. Esos besitos que mandas hasta el cielo sin duda les llegan directos, porque el amor sincero jamás se apaga con la distancia ni con el tiempo.
      Muchísimas gracias de todo corazón, Siby, por abrir tu alma y compartir con nosotros una vivencia tan humana, auténtica y ejemplar.
      ¡Un abrazo fortísimo y lleno de afecto para ti, deseándote un fin de semana lleno de serenidad y momentos bonitos!

      Eliminar
  18. Desejo que te encontres bem, estimado amigo. Eu continuo com tosse, semelhante à do paciente que descreves na tua crónica. Continuo a fazer exames... Voltarei quando melhorar.
    Sempre apreciadora do que escreves... Feliz outono.
    Um grande abraço. ✌️🍃🍂
    Majo Dutra

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, querida Majo! Qué alegría enorme leerte, aunque me entristece saber que sigues lidiando con esa tos tan persistente y molesta.
      Te agradezco de corazón que saques fuerzas para asomarte a este espacio a dejarnos tus palabras siempre tan cálidas y afectuosas. Cuídate muchísimo, hazte todas las pruebas necesarias con paciencia y sin prisa, y concédete todo el descanso que tu cuerpo y tu voz te pidan ahora mismo; aquí te esperaremos con los brazos bien abiertos y el cariño intacto para cuando estés plenamente recuperada. Que este otoño recién estrenado te traiga el aire limpio, la serenidad y la prontitud en tu mejoría que tanto te mereces.
      Muchísimas gracias por tu constante generosidad para con mis letras y por este lazo de afecto que nos une al otro lado del tiempo.
      ¡Un abrazo fortísimo e impregnado de los mejores deseos de salud, Majo, y hasta muy pronto!

      Eliminar

La delicada tarea de no perder la vida

Entre el asombro de existir y el riesgo de alejarnos de nosotros mismos, cada día es una invitación a permanecer despiertos Fotografía de Ro...