Porque la alegría no siempre llega sola; muchas veces nace de la forma en que decidimos mirar la vida cada mañana
Imagen obtenida con la ayuda de Grok
27 de septiembre 2026
- Hay mañanas que empiezan mucho antes de abrir los ojos. Empiezan cuando entra una rendija de claridad por la persiana siempre mal cerrada de la ventana del dormitorio; cuando el barrio bosteza despacio; cuando el primer café comienza a perfumar la casa y el mundo recupera su ruido habitual.
- Están los sonidos de siempre: alguna persiana madrugadora, los pasos apresurados de quien llega tarde, el murmullo de una radio encendida en una cocina cualquiera, el ladrido lejano de un perro convencido de que tiene algo importante que comunicar. Incluso esos pequeños contratiempos cotidianos, tan previsibles como inevitables, terminan ocupando su lugar en el decorado de cada día.
- Y uno descubre que la felicidad rara vez aparece vestida de acontecimiento extraordinario. Suele llegar disfrazada de rutina, escondida en detalles que pasan desapercibidos cuando dejamos de prestarles atención.
- Quizás el verdadero secreto para levantarse cada mañana no esté en lo que ya tenemos, sino en aquello que todavía nos queda por hacer. Mantener viva la curiosidad, conservar algún proyecto, una ilusión, una conversación pendiente, un libro a medio leer o un lugar por descubrir. Tener asuntos abiertos con la vida.
- Porque mientras existan motivos para salir al encuentro del día, por pequeños que sean, seguirá existiendo también el deseo de recorrerlo.
- La vida suele responder mejor a quienes se acercan a ella sin demasiado miedo, aceptando que nada es permanente y que casi todo es prestado. Tal vez la clave no consista en alcanzar una felicidad perfecta, sino en convencerse de que merece la pena seguir buscándola.
- Vivir sin complejos continúa siendo uno de esos horizontes que nunca se alcanzan del todo, pero que merece la pena perseguir cada día.

Muy de acuerdo contigo. Gracias por esta mirada reflexiva de lo cotidiano. En las pequeñas cosas o hechos están los lindos momentos. Los que traen sencillez y paz.
ResponderEliminarMuy bonito tu escrito.
Gracias! Muy lindo leerte!
Feliz domingo; que te acompañe una buena aroma de café ☕️
¡Hola, querida Grace! Qué alegría tan grande me da leer tu precioso comentario y recibir tu visita en esta mañana de domingo.
EliminarTienes toda la razón del mundo: es precisamente en esa sencillez de lo cotidiano, en los gestos aparentemente humildes y en las pequeñas cosas donde se esconden los instantes más auténticos de paz y felicidad. A menudo nos empeñamos en buscar lo extraordinario fuera, cuando la verdadera belleza habita en saber detenerse, observar y paladear con serenidad todo lo bueno que ya nos rodea día a día. Saber que mis palabras han resonado contigo y que encuentras en ellas un rincón para la reflexión y la calma me llena el corazón de una gratitud inmensa.
Muchísimas gracias por tu dulzura, por tus palabras tan estimulantes y por esos deseos tan cálidos de domingo; por aquí ya huele a ese reconfortante café matutino que me tomo pensando en amigas tan especiales como tú.
¡Un abrazo muy fuerte y lleno de afecto para ti, Grace, y que disfrutes de un domingo maravilloso, sereno y bendecido!
Me gustan esas crónicas de lo cotidiano, en donde están el buen sentir y el agradecimiento a ese amanecer cotidiano.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Hola de nuevo, querido Alfred! Qué alegría enorme recibir tus palabras en esta mañana de domingo.
EliminarSaber que estas sencillas crónicas de lo cotidiano encuentran un eco tan cálido en tu sensibilidad es una de las mayores recompensas de este espacio compartido. Al final, no hay mejor refugio ni mayor sabiduría que aprender a habitar el presente con el buen sentir por bandera y dar las gracias cada mañana por el simple hecho de despertar ante un nuevo amanecer. Es en ese ritmo pausado de los días, hecho de pequeños detalles y afectos sinceros, donde se construye la verdadera paz que nos sostiene frente a cualquier tormenta.
Muchísimas gracias de corazón por tu constancia, por tus generosos elogios a mis escritos y por enriquecer siempre esta orilla con tu presencia noble y fiel.
¡Un abrazo fortísimo para ti, Alfred, y que disfrutes de un domingo espléndido, sereno y lleno de buena inspiración!
Cuantas verdades en tu entrada de hoy. Las cosas pequeñas son las que alientan nuestro día. La sonrisa de un hijo, la llamada de una nieta, el saludo de una vecina, esas simples cosas que forman nuestro día. Bello domingo Enrique que lo pases lindo.
ResponderEliminarmariarosa
¡Hola, querida Mariarosa! Qué sensibilidad y verdad encierran tus palabras para iluminar esta mañana de domingo.
EliminarSon precisamente esos pequeños milagros cotidianos —la calidez de una llamada, la sonrisa de la familia, el cruce afectuoso de miradas con una vecina— los que tejen el verdadero entramado de una vida plena y le dan todo su sentido a nuestros días. En un mundo que a menudo nos deslumbrar con lo artificioso, detenerse a paladear esa sencillez es un acto de profunda sabiduría y gratitud que nos llena el corazón de una paz incalculable.
Saber que estas reflexiones te acompañan y que compartimos esa misma forma de mirar la existencia es un regalo maravilloso que agradezco profundamente.
Muchísimas gracias por tu dulzura, por tu fidelidad constante a esta orilla y por regalarnos siempre tu luz.
¡Un abrazo entrañable y muy fuerte para ti, Mariarosa, y que sigas disfrutando de un domingo radiante, sereno y lleno de cariño!
Porque cada día no es igual a otro, pueden sorprendernos, solo hay que estar atentos y dispuestos a recibirlos, un abrazo Enrique!
ResponderEliminarLa felicidad sencilla y sin aspavientos la tenemos al alcance de la mano. En las pequeñas cosas que nos rodean y que muchas veces no prestamos atención: un buenos días, la taza de café calentito, la caricia de nuestro animal de compañía...Además también es muy importante tener alguna ilusión, aunque sea pequeña. A mí, por ejemplo, me encanta levantarme temprano y ponerme a escribir. Una cosa tan sencilla y barata me hace una ilusión tremenda.
ResponderEliminarEn fin, creo que los años alcanzamos esta sabiduría que quizá les falte a otros.
Un abrazo, Enric, y gracias por recordarnos cada día lo que verdaderamente merece la pena
Escribir así no es solamente la intención de renovar votos, es una declaracion pública, un manifiesto al amor verdadero.
ResponderEliminarLas cosas pequeñas que igual en realidad no nos damos cuenta lo feliz que nos pueden hacer .
ResponderEliminarCosas cotidianas algunas incluso "sin importancia "pero que te alegran el dia .
Para mi , por ejemplo actualizar cada dia con las cosas que pongo que son tonterias pero que yo la pongo con todo cariño son cosas que me hacen feliz , fijate tu.
Y qué mayor felicidad que poder saludar y dar los buenos dia sa la sprimeras personas qu ete encuentras por la calle .Sobre todo a esas que parece que estan invisibles para el mundo y la labor tan grande que hacen .Los barrenderos .
Un abrazo grande amigo.
Olá, Henrique, que belo texto, que fantástico quando a felicidade que vivenciamos, se dá nas coisas simples, do cotidiano, sem rebuscamentos disfarçados como se para sermos felizes precisássemos de muitos adornos da vida, de muita sofisticação, de muito requinte o tempo todo.
ResponderEliminarAlém de uma incrível mão de obra, isso já está meio fora
de linha. Diria que o luxo hoje, é ser mais simples, mais verdadeiro, um pouco mais longe das bobagens que nos tira um tempo precioso de vivermos.
Aplaudindo seu texto daqui de longe. Gosto muito da sua escrita!
Uma feliz semana para você!
Abraços, amigo.