Un encuentro, dos caminos y la certeza de que el amor nunca se pierde
Pintura de Antoine de Villiers - Tutt'Art@
05 septiembre 2026
- Encontrando soles entre aquellos viejos textos de mi Madre.
- Ella lo miró con esa mezcla de curiosidad y urgencia que tienen quienes creen que la vida se mide por lo que se acumula, y lanzó la pregunta como quien abre una puerta sin saber qué hay detrás:“¿Cuál es tu sueño? ¿Qué te gustaría tener?”- Él no reaccionó de inmediato. Seguía observándola, casi fascinado, como si la luz del lugar se hubiera detenido en su rostro. Con una expresión suave, casi divertida, respondió: “No entiendo tu pregunta.”- Ella insistió, ahora con más desconcierto: “¿Qué cosas te gustaría tener? Un coche, un barco, un apartamento en París, un balón de oro… algo.”- Él respiró despacio, sin apartar la mirada, como quien contempla una figura hecha de arena y viento. “Claro que me gustaría disfrutar de todo eso,” dijo con calma. “Pero si pudiera elegir… preferiría ser antes que tener.”- Ella quedó inmóvil, sorprendida, como si aquella respuesta le hubiera movido un suelo que no sabía que tenía. Él tomó su mano y añadió, con una voz casi susurrada: “Olivia, tener alegra un rato, pero no sostiene una vida. Ser… eso sí construye. Ser es raíz, es camino, es verdad.”- Pasaron siete años. Él se casó con el amor que le acompañaría siempre. Ella, en cambio, se unió primero a un empresario del ladrillo y después a un veterano magnate venezolano de la comunicación, hasta que un día su rastro se desdibujó y desapareció de la tierra conocida.
- Hoy, mientras el mundo sigue confundiendo brillo con sentido, pienso que aquella conversación fue más reveladora de lo que imaginábamos. Ella eligió tener; Él eligió ser. Y aunque la vida los llevó por caminos tan distintos, hay algo que permanece: la certeza de que lo que somos —lo que construimos con nuestras manos, nuestras dudas y nuestros afectos— siempre encuentra su lugar. Porque al final, incluso entre tropiezos, abandonos y pistas perdidas, el amor que damos y recibimos es lo único que nunca se extravía. Y ahí, en ese punto alto donde Ser vence a Tener, seguimos todos intentando vivir con la dignidad de quienes aún creen que vale la pena sentir.
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Ayer no se podian poner comentarios , a ver si hoy esto funciona bin .
ResponderEliminarCierto, Joaki. Ayer perdí medio día pensando que el problema era mío. Ahora me deja comentar pero un formato rarísimo
EliminarBueno, tras otros retoques, creo que ya lo he dejado bien.
EliminarBuen día, amigo Enric.
ResponderEliminarYa veo que funcionan de nuevo. No eras el único.
Te leo más tarde. Chao.
Abrazos.
Perfecto.
EliminarDe nuevo, Enric.
ResponderEliminar"...el amor que damos y recibimos es lo único que nunca se extravía."
Me quedo con esta sentencia, cierta y profunda, que lo abarca todo.
El texto de tu madre, muy bello!
Gran abrazo, amigo mío.
Ernesto, qué placer leerte de nuevo. Me alegra que te hayas quedado con esa frase —“el amor que damos y recibimos es lo único que nunca se extravía”— porque en ella cabe toda una manera de estar en el mundo, la que vos siempre entendés tan bien. Gracias por tu mirada generosa y por valorar también el texto de mi madre, que guarda una belleza sencilla y verdadera.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo mío.
Preciosa reflexión la que nos regalas a raíz de la interesante pregunta de tu madre, y que me lleva a pensar que yo también soy de los que prefiero sentir a tener, porque ya lo dice el refrán: que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amigo, y me ha dado mucha alegría el saber que lo de no poder comentar ha sido algo general, porque llevo dos días intentando solucionarlo porque pensaba que era problema mio.
Qué placer, Manuel, leer tu mirada, porque esa idea de preferir sentir a tener es exactamente lo que mi madre despertó con su pregunta. Lo dices muy bien: no es más feliz quien más acumula, sino quien menos necesita, y en esa sencillez cabe casi toda la vida. Me alegra también que te tranquilice saber que el problema de los comentarios no era solo tuyo; hemos estado todos igual, intentando publicar sin éxito y pensando que era cosa de cada uno.
EliminarUn fuerte abrazo, amigo.
Bonito pensamiento Ernesto... ¡un gran abrazo para ti, Andreja!
ResponderEliminar<Me encanta que os comuniqueis en esta ventana
EliminarBonito relato. Saludos.
ResponderEliminarGracias, MIradas.
EliminarSaludos
Hola Enrique, solucionado el problema con la publicación de comentarios, aquí llego a saludarte y decirte que siempre he pensado así. Qué para mí, SER es fundamental para el desarrollo humano y su felicidad.
ResponderEliminar¿Tener más, y seguir queriendo otro poco más? No hace a la dicha, al contrario, te hace perder la posibilidad de disfrutar de esos pequeños momentos cotidianos, ¿Parecer? Tampoco vale, a la larga siempre "se muestra la hilacha".
Abrazo ¡disfruta del finde!
Lu, qué placer leerte y saber que ya está solucionado el problema con los comentarios, porque ayer muchos estuvimos igual, pensando que era cosa nuestra . Y comparto plenamente lo que dices: para ti, SER es fundamental para el desarrollo humano y su felicidad , y esa mirada encaja de lleno con la reflexión que da origen al texto. Tener más y seguir queriendo otro poco más, como señalas, no trae dicha; al contrario, nos roba la posibilidad de disfrutar esos pequeños momentos cotidianos que sostienen la vida . Y lo de “parecer” tampoco vale, porque tarde o temprano “se muestra la hilacha” , y ahí queda claro que lo auténtico siempre pesa más que cualquier apariencia.
EliminarUn fuerte abrazo, Lu, y que disfrutes mucho el finde.
Un escrito que da mucho que pensar. Por fin parede que el problema que había para comentar, ya ha sido resuelto.
ResponderEliminarSaludos.
Miradas, gracias por tu lectura y por acercarte ahora que, por fin, parece que el problema para comentar ha quedado resuelto. Me alegra que el escrito te haya dado que pensar, porque esa era justamente la intención: detenernos un momento en lo que somos y en cómo vivimos, antes de seguir corriendo detrás de lo urgente.
EliminarSaludos
Tu publicación me dio directo en el dolor, en este momento en que solo quiero ser, si me lo permiten...
ResponderEliminarUn texto precioso y lleno de verdad. En esta vida vale más el ser que el tener. Si esto lo tuviéramos en cuenta seríamos mucho más felices de lo que somos. Como siempre, Enric, muy acertadas tus palabras.
ResponderEliminarUn abrazo