Cómo la presencia de una mujer cambia el rumbo de una vida
26 agosto 2026
- Mi madre solía decir que no le gustaba que la llamaran “Señora de Tal”. Repetía, con esa firmeza tranquila que solo tienen las mujeres que han vivido mucho, que ella tenía luz propia y que no era propiedad de nadie, por mucho que lo quisiera. Aquella frase siempre me acompañó, quizá porque resume una verdad que a veces olvidamos: la identidad de una mujer no se diluye en la relación, sino que la transforma.
“No… si me hubiera casado con él, él sería hoy el presidente de los Estados Unidos.”
Conclusión:
- Las mujeres no solo hacen la diferencia en una relación: muchas veces son la diferencia. Su manera de mirar el mundo, de sostenerlo y de impulsarlo, ilumina lo que toca. Y reconocerlo no resta nada a nadie; simplemente nos recuerda que la vida se construye mejor cuando cada cual brilla con su propia luz.
Nota: Esta tarde me han dado el alta del SPA y, aunque a medio gas, ya que lo del SPA cansa mucho, voy a intentar ponerme al día. Un abrazo a todos y gracias por vuestros deseos de feliz futuro.

Esa frase ya anticuada es significativa de posesió. Afortunadamente, los tiempos ya han cambiado.
ResponderEliminarQué placer leeros a todos.
EliminarVentana de Foto recuerda que aquella frase antigua sobre ser “Señora de Tal” ya suena a posesión, y celebra que los tiempos hayan cambiado .
Ernesto dice que hoy “te has lucido sobremanera” y que has iluminado a tu madre, a Michelle y “el todo”, con esa claridad tan suya actual.
María Cristina disfruta la anécdota y afirma con entusiasmo: “Me encanta Michelle” .
Solomarcos trae el adagio de siempre: “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”
Un fuerte abrazo a cada uno.
Amigo Enric.
ResponderEliminarHoy te has lucido sobremanera... Y de paso lo has hecho con tu madre, Michelle y sus certeras palabras, la vida en sí, y el todo.
Bien entendido lo del todo. Pues hay quiénes se quedan sólo con la "parte". Y claro, no acaban de completar...
De asirse a ese "punto y aparte" que haría girar sus vidas hacia lo natural.
Gran abrazo, Enric.
Qué placer leeros a todos.
EliminarVentana de Foto recuerda que aquella frase antigua sobre ser “Señora de Tal” ya suena a posesión, y celebra que los tiempos hayan cambiado .
Ernesto dice que hoy “te has lucido sobremanera” y que has iluminado a tu madre, a Michelle y “el todo”, con esa claridad tan suya actual.
María Cristina disfruta la anécdota y afirma con entusiasmo: “Me encanta Michelle” .
Solomarcos trae el adagio de siempre: “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”
Un fuerte abrazo a cada uno.
Por aquí seguimos, amigo Enric.
EliminarFuerte abrazo.
Igualmente para ti, querido Ernesto
EliminarGran anécdota esta! Me encanta Michelle! Un abrazo Enrique!
ResponderEliminarQué placer leeros a todos.
EliminarVentana de Foto recuerda que aquella frase antigua sobre ser “Señora de Tal” ya suena a posesión, y celebra que los tiempos hayan cambiado .
Ernesto dice que hoy “te has lucido sobremanera” y que has iluminado a tu madre, a Michelle y “el todo”, con esa claridad tan suya actual.
María Cristina disfruta la anécdota y afirma con entusiasmo: “Me encanta Michelle” .
Solomarcos trae el adagio de siempre: “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”
Un fuerte abrazo a cada uno.
Ya reza ese conocido adagio: Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer.
ResponderEliminarQué placer leeros a todos.
EliminarVentana de Foto recuerda que aquella frase antigua sobre ser “Señora de Tal” ya suena a posesión, y celebra que los tiempos hayan cambiado .
Ernesto dice que hoy “te has lucido sobremanera” y que has iluminado a tu madre, a Michelle y “el todo”, con esa claridad tan suya actual.
María Cristina disfruta la anécdota y afirma con entusiasmo: “Me encanta Michelle” .
Solomarcos trae el adagio de siempre: “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”
Un fuerte abrazo a cada uno.
Nota: Esta tarde me han dado el alta del SPA y, aunque a medio gas, ya que lo del SPA cansa mucho, voy a intentar ponerme al día. Un abrazo a todos y gracias por vuestros deseos de feliz futuro.
ResponderEliminarEspero estés bien. Un abrazo.
ResponderEliminarResistiendo.
EliminarGracias, Gil
No sabía esa anécdota es buenísima..
ResponderEliminarMe alegro mucho de tu salida .te echaba de menos.
Una vieja anécdota, querida Tracy. Gracias, de momento, parece que voy a tener una pausa hospitalaria.
EliminarUn fuerte abrazo
Tu salida del spa ya es una buena noticia en sí.
ResponderEliminarEn cuanto a lo de la Sra. de... Siempre me ha sonado a título de propiedad encubierto, a una especie de esclavismo encubierto. La anécdota define bien por dónde van los tiros en una relación igualitaria.
Un abrazo y gracias por seguir poniendo reflexiones interesantes.
Alfred, qué placer leerte. Dices que mi salida del spa ya es una buena noticia, y te lo agradezco de veras.
EliminarComentas también que eso de la “Sra. de…” siempre te ha sonado a título de propiedad, a un “esclavismo encubierto”, y lo enlazas con la anécdota como ejemplo claro de hacia dónde debe ir una relación igualitaria.
Un fuerte abrazo, Alfred.
En hora buena por tu salida, que sea para mejor, estaré esperando con que sorprendes
ResponderEliminarJajajaja, gracias, Marcos.
EliminarUn fuerte abrazo
Una vieja expresión esa que tanto odiaba tu madre y creo no falta de razón, aunque por ejemplo a Michelle Obama nadie o muy pocos conocemos su apellido de soltera. Dije apellido ya que solo usan el apellido del padre, algo que creo debe dificultar mucho a los carteros en especial en apellidos muy comunes. Digo esto ya que conozco a cuatro personas de dos localidades en las que las dos de cada localidad tienen el mismo nombre y dos apellidos.
ResponderEliminarLa anécdota de la familia Obama con el antiguo novio de ella muy simpática.
Espero que te dijeran que la próxima sesión en el SPA sea a muy largo plazo.
Saludos.
Hola hola! Qué alegría saberte ya en tu casa.
ResponderEliminarPor suerte, en esta ocasión, has pasado "raudamente" por el SPA.
No conocía esa anécdota de Michelle y me parece una genialidad.
Lo que me parece una contradicción es que , pensando de ese modo, haya aceptado llevar el apellido del marido en vez del suyo propio.
Y, ni falta decirlo, desde siempre he pensado como tu mamá.
Fuerte abrazo va, Enrique ¡que tengas una muy buen día!