Ausencias que caminan con nosotros y presencias que nos sostienen
16 agosto 2026
- A esta hora en la que uno busca no pensar demasiado para no remover lo ya vivido, vuelve la hora de los homenajes. Esa hora en la que el silencio se llena de nombres, de manos, de miradas que siguen ahí aunque ya no estén.
- Haciendo de canguro —esas pocas veces que la vida te regala sensaciones casi divinas— descubres que el tiempo ha corrido sin avisar: de aquellos dulces enanos que dormían ante nosotros hemos pasado a ser quienes los contemplan ahora cuando juegan, cuando descansan, cuando te agarran la mano para que “no te caigas, avi”. Qué placer verlos crecer. Cuánta alegría y cuánta lucha.
- Hoy se cumplen 38 años desde que nos dejó Agustín. Toda una vida, como decía mi Santa y buena mujer, es ley de vida, sí… pero no me acostumbro. No me acostumbraré nunca. Hay ausencias que no se archivan, que no se guardan en ningún cajón; simplemente caminan contigo.
- Por todos los que ya no están y que tanto quise y quiero. Por todos esos recuerdos imborrables que siguen con Ella (Mi Santa Madre), y, hoy, especialmente, con Él (Mi Padre). Siguen de la mano, de su mano, como siempre.

Buen recuerdo por ellos, siempre acompañan y nos queda el "ya te lo decía". Sereno y realista, sabiendo lo que nos quedaba por conocer.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.
Alfred, qué placer leerte así, sereno y certero. Ese “ya te lo decía” que nos queda de ellos es casi una compañía, una forma de seguir presentes incluso cuando ya no están. Lo que señalas —lo que aún nos quedaba por conocer— tiene una profundidad que toca de verdad.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Enrique, sentido homenaje por todos ellos, los que ya no están, pero que sentimos cerca como si siguieran estando. Es que ahora habitan en nuestro corazón.
ResponderEliminarAbrazos!
Soñadora, qué placer leerte con esa sensibilidad tan tuya. Lo dices con una verdad que toca: los que ya no están siguen cerca, como si caminaran a nuestro lado, porque ahora habitan en el corazón y desde ahí no se van.
EliminarGracias por tu abrazo y por acompañar este homenaje tan sentido.
Un fuerte abrazo, Cecilia.
Te dejo con tus recuerdos, querido amigo. Pues solo tú los vivirás con la intensidad y emoción que les corresponde.
ResponderEliminarPero destaco tu inagotable baúl de posibilidades para iniciar cada día con la fuerza y vitalidad que te carácteriza.
Ejemplo para tantos que, teniendo también un baúl similar de recuerdos y vivencias,, sea cual sea su contenido, apenas lo utilizan. Viéndose, tal vez, privados de esa sonrisa con la que iniciar el día.
Fuerte abrazo, Enrique.
Ernesto, qué placer leerte con esa lucidez tan tuya. Dices algo muy cierto: cada recuerdo tiene una intensidad que solo quien lo vivió puede sentir, y tú lo reconoces con un respeto que emociona.
EliminarY ese “baúl inagotable” que mencionas es una imagen preciosa: no todos lo abren, no todos lo usan para empezar el día con una sonrisa, pero tú sabes verlo y valorarlo.
Gracias por tu mirada siempre tan generosa.
Un fuerte abrazo.
Hola, Enrique.
ResponderEliminarAsí es, todos tenemos esos recuerdos de seres queridos que van a nuestro lado y que ya no volverán.
Te dejo un abrazo y el deseo que tengas feliz domingo.
Piedad, qué placer leerte con esa claridad tan tuya. Lo dices con una verdad que acompaña: todos llevamos esos recuerdos de quienes ya no volverán, pero siguen a nuestro lado porque permanecen dentro, donde nada los borra.
EliminarGracias por tu abrazo y por tu deseo. Que tengas también un domingo sereno y amable.
Un fuerte abrazo.
Un abrazo grande Enrique! No te olvides que ellos siempre están a nuestro lado!
ResponderEliminarSí, así lo siento.
EliminarUn abrazo maría cristina
Si amigo, ley de vida que a veces es injusta. Imposible olvidarlos Enrique. Nos dejaron tantos recuerdos, que en cualquier momento nos vienen a la memoria, con detalles o gestos que incluso hacemos.
ResponderEliminarQue termines bien el domingo.
Un abrazo.
Laura, qué placer leerte con esa verdad tan sencilla y tan honda. Sí, es ley de vida, y a veces duele porque fue hermosa: imposible olvidarlos. Los gestos, las frases, las pequeñas costumbres… vuelven solos, como si ellos siguieran caminando a nuestro lado.
EliminarGracias por tu cercanía y por ese cariño que nunca falla.
Un fuerte abrazo, Laura.
Me uno a tus recuerdos y te abrazo.
ResponderEliminarGracias, Tracy
EliminarUn fuerte abrazo
Grandes recuerdos que uno lleva en el alma. Compartir esos recuerdos es mantener su memoria.
ResponderEliminar¿Quiénes serán los que nos recuerden y hasta cuándo? En eso estamos todos tratando de inmortalizarnos de algún modo.
Abrazo grande amigo Enrique
Salud!
Frodo, qué placer leerte con esa claridad que siempre traés. Sí, los grandes recuerdos se quedan en el alma, y compartirlos es la manera más humana de mantenerlos vivos, como si cada palabra les diera un poco más de tiempo.
EliminarLa pregunta que hacés —quiénes nos recordarán y hasta cuándo— toca una verdad que todos intuimos: al final, buscamos dejar una huella, aunque sea pequeña, en quienes nos quisieron.
Gracias por tu abrazo y por esa reflexión que acompaña.
Un fuerte abrazo, amigo.
"Hay ausencias que no se archivan, que no se guardan en ningún cajón", que fuerte, y claro no negociar con la memoria, no claudicar al rodillo del tiempo, ¡que vivan los recuerdos! De hoy me declaro en guerra con el olvido...
ResponderEliminarSolomarcos, qué placer leerte con esa fuerza tan tuya. Esa frase —“hay ausencias que no se archivan, que no se guardan en ningún cajón”— tiene una verdad que golpea y acompaña a la vez .
EliminarY lo que añades, esa decisión de no negociar con la memoria y de plantarte frente al rodillo del tiempo, es casi un manifiesto: que vivan los recuerdos, sí, porque son lo que nos sostiene cuando todo lo demás se mueve.
Esa “guerra con el olvido” que declaras hoy es una forma hermosa de fidelidad.
Un fuerte abrazo.
Los buenos recuerdos se guardan en el alma y nunca se olvidan. El tiempo no los borra, los suaviza. Mucha luz y paz. Un abrazo.
ResponderEliminarSonya, qué placer leerte con esa serenidad tan tuya. Es verdad: los buenos recuerdos se guardan en el alma, y ahí permanecen sin borrarse. El tiempo no los hace desaparecer, solo los suaviza, como si les quitara aristas para que podamos llevarlos con más calma.
EliminarGracias por esa luz y esa paz que siempre transmitís.
Un fuerte abrazo, Sonya.
Como nos dices a partir de ciertos años en las reuniones bien familiares o de amigos comenzamos a restar mas que a sumar y creo que por mas que lo intentemos no lo asumimos del todo.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, qué placer leerte con esa claridad tan serena. Es verdad: llega un momento en que, en las reuniones familiares o de amigos, empezamos a restar más que a sumar, y aunque lo entendamos, asumirlo del todo nunca es fácil.
EliminarQuizá porque cada ausencia pesa más que cualquier presencia nueva, y porque uno sigue buscando ese equilibrio entre lo que fue y lo que aún nos acompaña.
Gracias por tu reflexión, tan cercana y tan cierta.
Un fuerte abrazo, Tomás.
Es que cuando se ama es para siempre, lo cual desmiente que haya ausencias puesto que hay quienes siguen tan presentes como aquel abrazo que cerrando los ojos estás dándole nuevamente, como aquel abrazo que ahora mismo es este...
ResponderEliminarAbrazo admirado Enrique siempre agradecido de que sientas así... Hasta mañana!!
Boa noite meu querido amigo Enrique. Difícil falar sobre lembranças e principalmente de alguém que amamos muito. Uma excelente noite de segunda-feira, para você e seus familiares na Espanha e um grande abraço do seu amigo carioca João Luiz.
ResponderEliminarAmigo, mañana empiezo mi especial "Fiestas de Gracia" , mañana solo con una foto .Pero actualizare tarde ..bueno, a primera hora de la tarde .
ResponderEliminarUn abrazo.