18/08/26

Aquella casa que sigue dentro de mí

Me gusta rememorar mis pensamientos y saberme poseedor de ellos por mucho tiempo que pase.

Imagen obtenida con la ayuda de Grok

18 agosto 2026

- A veces vuelvo, sin querer, a aquellas escaleras interminables de la Barceloneta, donde subía los peldaños de tres en tres mientras mi madre me pedía prudencia desde su paso lento. Qué mundo aquel. Qué escenario tan humilde y tan grande a la vez, donde cada rellano tenía su vecina, su saludo y su pequeña ceremonia de barrio.

- Al llegar arriba siempre estaba Él, mi padrí, firme como un faro. Yo me abrazaba a sus pantalones como si cada encuentro fuera el último, como si en aquel gesto se sostuviera el mundo entero. Luego venían los besos a la yaya, quieta en su silla alta, y las historias que él me contaba hasta quedarse sin fuerzas, regalándome colores y fantasías que aún hoy me acompañan.

- Recorrer aquel pasillo largo, con sus sombras misteriosas, era entrar en un universo propio. El olor de la cocina, la punta de pan en la boca, el suspiro inevitable… todo eso era estar en casa, en la casa de la yaya, donde el tiempo tenía otro ritmo y la vida parecía más sencilla.

- Asomarme al balcón prohibido era el final perfecto de ese viaje. Un gesto pequeño, casi travieso, que convertía la tarde en aventura. Eran otros tiempos, sí, pero no menos vivos que ahora. Tiempos de rigor, de cariño, de contradicciones hermosas. Recuerdos que no se marchan porque forman parte de lo que somos.

- Dicen que los mayores solemos repetir que “nunca nada será como fue”. Puede ser. Pero los sentimientos, esos que nos sostienen, siguen intactos en quienes vienen detrás. Cambia el escenario, cambian las formas, pero la esencia permanece. No os inquietéis, abuelos del universo: el mundo seguirá siendo mundo, y las costumbres, aunque distintas, seguirán encontrando su lugar.

- Y hoy, tantos años después, me gusta pensar que aquella casa sigue viva en cada memoria que la toca, en cada olor que vuelve, en cada historia que se cuenta. Porque mientras recordemos, nada se pierde del todo.

26 comentarios:

  1. Y como dice la ley de la conservacion de la energía? Aqui tienes un interesante corolario, la conservación de los recuerdos...

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    1. Solomarcos, qué placer leerte con esa chispa tan tuya. Lo que dices encaja de maravilla: si la energía no se destruye, solo se transforma, los recuerdos funcionan igual. No desaparecen, cambian de forma, se acomodan, se vuelven luz en días difíciles y compañía en los buenos.
      Ese “corolario” que propones es precioso: la conservación de los recuerdos como una ley íntima que nos sostiene y nos explica. Y este texto lo demuestra en cada escena, porque lo que se vivió sigue vivo en quien lo recuerda.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Entrañable repaso a esos recuerdos vividos ayer, hoy en la memoria. Y como bien dices, mañana, de alguna manera, en los que nos siguen...
    Gran abrazo, amigo Enric.

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    1. Ernesto, qué placer leerte con esa claridad tan tuya. Lo que dices resume a la perfección el sentido de este texto: los recuerdos vividos ayer siguen hoy en la memoria y, como bien señalas, mañana encontrarán su lugar en quienes vienen detrás.
      Esa continuidad serena —lo que fuimos, lo que somos, lo que dejamos— es la verdadera herencia que permanece.
      Un fuerte abrazo, amigo Ernesto.

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  3. Me has traído a la mente aquella vieja ley que estudiamos en el colegio que decía "la energía ni se crea ni se destruye, simplemente de transforma". Eso pasara que estos recuerdos tuyos seguirán vivos en los recuerdos de generaciones que te siguen, pero con pequeños cambios.

    Saludos.

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    1. Tomás, qué placer leer esa asociación tan clara que haces con la vieja ley de conservación de la energía. Lo que señalas tiene toda la lógica íntima del recuerdo: si la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, también estos momentos que cuento siguen vivos en quienes vienen detrás, cambiando un poco, adaptándose, encontrando nuevas formas de permanecer, tal como dices en tu mensaje.
      Un fuerte abrazo, Tomás.

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  4. Qué hermosos recuerdos te acompañan, Enrique, eso y tu vida ahora rodeado de cariño es lo más valioso, un abrazo!

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    1. María Cristina, qué placer leer tu mensaje tan lleno de verdad. Dices que estos recuerdos que me acompañan y la vida rodeada de cariño que ahora tengo son lo más valioso, y lo dices con una claridad que abraza. Es cierto: lo vivido permanece, y el afecto presente le da un sentido nuevo, más sereno, más hondo. Gracias por esa mirada tan cálida que dejas aquí.
      Un fuerte abrazo, María Cristina.

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  5. Que bonitos recuerdos de aquella infancia que se hacen presente cuando los evocas de esta manera tan dulce, Enrique. Me llevaste en vuelo al momento que describes. Un abrazo.

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    1. Gil, qué placer leer tus palabras tan llenas de sensibilidad. Dices que estos recuerdos de infancia se hacen presentes cuando los evoco de manera dulce y que incluso te llevé en vuelo al momento que describo, y eso es hermoso porque confirma que la memoria compartida también tiene alas. Qué bonito que lo hayas sentido así, con esa cercanía que nace de lo verdadero.
      Un fuerte abrazo, Gil.

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  6. ¡Qué bonita reflexión! A mí también me gusta mucho perderme en los recuerdos. Es vivir otra vez, y mientras sigamos recordando no moriremos. Tu historia me trajo a la memoria la mía propia.
    Un abrazo

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    1. Brurata, qué placer leerte con esa sensibilidad tan tuya. Dices que perderse en los recuerdos es vivir otra vez, y lo expresas con una verdad que conmueve. Esa idea de que mientras sigamos recordando no moriremos es una de las certezas más hermosas que tenemos, porque cada memoria que vuelve nos confirma que seguimos habitando lo que fuimos y lo que amamos. Me emociona que mi historia te haya traído a la tuya propia, como si ambas caminaran juntas un instante.
      Un fuerte abrazo.

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  7. ¡Qué bonitoooooo!
    Tienes la virtud de emocionarme con cada entrada.
    Está ha sido especial, me has hecho recordar ese pasillo interminable de casa de mi abuela y el miedo que me daba recorrerlo por la noche....

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    1. Tracy, qué placer leerte con esa emoción tan tuya. Me dices que esta entrada te ha tocado de manera especial y que te ha devuelto aquel pasillo interminable de la casa de tu abuela, con ese miedo nocturno que todos hemos sentido alguna vez .
      Es precioso que un recuerdo mío haya despertado uno tuyo, como si ambas casas se iluminaran a la vez desde la memoria.
      Un fuerte abrazo, Tracy.

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  8. Uno recuerda los buenos tiempos y en el fondo sigue esa casa y sus habitantes en tu corazón. Te mando un beso.

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  9. Tenemos en la memoria, muchas cosas y algunas perdidas que ya encontraremos, pero esas que todos sabemos, marcan nuestra forma de ser.
    Un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. Dices que en la memoria guardamos tantas cosas, algunas perdidas que ya encontraremos, y que esas que todos sabemos acaban marcando nuestra forma de ser .
      Es verdad: hay recuerdos que se quedan como una raíz silenciosa y otros que vuelven cuando menos lo esperamos, pero todos terminan dibujando quiénes somos.
      Un fuerte abrazo, Alfred.

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  10. Hay algo de magia en los recuerdos, que nos llevan de paseo a otros lugares, otros tiempos, olores de antaño, cariño que vuelve.
    Abrazo querido amigo

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    1. Dices que hay algo de magia en los recuerdos, y es verdad: nos llevan de paseo a otros lugares, a otros tiempos, a esos olores de antaño donde el cariño vuelve como si nunca se hubiera ido .
      Qué bonito que este texto haya despertado en ti esa luz íntima que solo nace de lo vivido.
      Un fuerte abrazo, amiga querida.

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  11. Boa noite meu querido amigo Enrique. Obrigado pela visita e comentário, também agradeço por você dividir, um pouquinho das suas lembranças comigo. Uma excelente noite de quarta-feira e um grande abraço do seu amigo carioca. É muito triste, ver tantas mortes, causadas pelas guerras atuais.

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    1. Luiz, qué placer recibir tus palabras siempre tan afectuosas. Gracias por tu visita, por tu cercanía y por compartir también tus recuerdos conmigo. Coincido contigo: es muy triste ver tantas vidas truncadas por las guerras actuales, una realidad que duele y que nunca debería repetirse. Que tengas una excelente noche de miércoles, amigo carioca.
      Un fuerte abrazo.

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  12. Buenos recuerdos de momentos de felicidad.

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  13. Climbing those endless stairs in Barceloneta three steps at a time while hearing that familiar, cautious voice from below just rushes right back, and there is something so achingly beautiful about how the smell of the kitchen and the shadow of that long hallway stay locked inside us forever, proving that the people and places who raised us never really leave.

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    1. Qué placer leerte con esa sensibilidad tan precisa. Lo que cuentas —esas escaleras interminables de la Barceloneta, la voz cautelosa desde abajo, el olor de la cocina y la sombra del pasillo que permanece encerrada en nosotros— tiene una fuerza que toca de verdad. Es hermoso cómo recuerdas que los lugares y las personas que nos criaron nunca se van del todo: siguen ahí, latiendo en cada memoria que vuelve.
      Un fuerte abrazo.

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