La lección que pasó de una vida a otra sin perder su luz
09 julio 2026
- Entre esas mil frases que Ella —la primera Ella, la que me vio crecer mientras cosía en silencio— sabía poner en su boca en el momento más oportuno, en aquellas tardes de soledad en que yo estudiaba y Ella hilaba su paciencia, me repetía:
“No hay mejor entretenimiento, hijo, que el de saber entretenerte con tu propia vida.” “Aprende a saber cómo conseguirlo y no dejes nunca de intentarlo. Si lo logras, serás feliz.” Aprende a saber cómo conseguirlo y no dejes, nunca, de intentarlo. Si lo logras, serás feliz.”
- Aquellas palabras fueron mi brújula. Durante años seguí cortejando su memoria, mimándola, avivando su brasa para que el fuego de la vida se alargara hasta donde hiciera falta.
- Pero hoy, tantos años después, sé que ese fuego ya no lo mantengo por Ella —por mi madre— sino por Ella, la que vive y duerme conmigo desde 1972, la que ha sabido sostener mis derrotas, mis silencios y mis pequeñas victorias. La que ha aprendido a entretenerse con mi vida y me ha enseñado, sin decirlo, a entretenerme con la suya.
- Ahora soy yo quien la corteja, quien la mima, quien aviva su brasa para que su fuego siga iluminando lo necesario. Y en ese gesto cotidiano —a veces cansado, a veces torpe, siempre verdadero— descubro que la felicidad no era una meta, sino este camino compartido.
- Porque la vida, incluso cuando parece quedarse quieta, suele estar al otro lado de la cama, esperando que la toquemos con un gesto mínimo para volver a encenderse.
-
Y lo hace. Siempre lo hace.
Y lo hace. Siempre lo hace.

El amor. Habla el amor derramando agua viva de sus mil fuentes. Qué hermoso lo que nos dices, qué verdadero y sincero. ¿Hay sentimiento mejor si contamos dentro de él a los hijos y nietos? Cariño sincero. Compromiso, admiración, todo eso que no cabe en palabras... Me emocionaste, amigo Enrique, cómo comparto tus sentimientos, máxime cuando tengo un amor ido y quedado, más otro ahora compartido.
ResponderEliminarUn inmenso abrazo, a punto de irme de vacaciones por dos meses a mi Montaña Palentina. Intentaré comunicarme en algún momento. Sé feliz, ama y déjate amar, sí.
Teo, hablas del amor como quien abre una fuente que nunca se agota. Dices que derrama agua viva desde sus mil orígenes y reconoces la verdad y sinceridad de lo que he escrito. Preguntas si existe sentimiento mejor cuando dentro de él contamos a hijos y nietos, y lo expresas con esa hondura tuya que siempre toca lo esencial: cariño sincero, compromiso, admiración, todo eso que no cabe en palabras y aun así intentamos nombrar. Confiesas que te he emocionado y compartes tus propios caminos del amor: uno ido y quedado, otro ahora compartido, ambos vivos en tu memoria y en tu presente. Te despides con un abrazo inmenso, a punto de marcharte dos meses a tu Montaña Palentina, prometiendo comunicarte cuando puedas y deseando felicidad, amor y esa entrega que hace la vida más verdadera.
EliminarUn fuerte abrazo, Teo.
Hola Enrique, es muy sentido y emotivo tu texto. Abres tus sentimientos y cuentas sobre la importancia del amor que te acompaña a través de los años. Amor de madre, amor de tu compañera de vida luego, hilvanas amorosamente esos dos amores grandes de tu vida que te sostienen y que se extiende hacia toda tu familia.
ResponderEliminarEn verdad amigo, eres un privilegiado y me alegro mucho por ello y lo más maravilloso es que con amores así ¡la vida siempre se enciende! como bien lo dices.
preciosa esa fotografía de Cristina García Rodero
Va mi abrazo agradecido por tu texto tan lleno de luz.
Lu, dices que mi texto te ha parecido sentido y emotivo, y agradeces que abra mis sentimientos para hablar de la importancia del amor que me ha acompañado a lo largo de los años. Reconoces ese hilo que une el amor de mi madre con el de mi compañera de vida, dos amores grandes que sostienen y que se extienden hacia toda la familia. Afirmas que soy un privilegiado y celebras que con amores así la vida siempre se enciende, como bien señalo. Mencionas la fotografía de Cristina García Rodero y la llamas preciosa y cierras enviando un abrazo agradecido por un texto que, dices, está lleno de luz.
Eliminar¡¡¡Eres un ángel!!!
Un fuerte abrazo, Lu.
Estimado Enrique, es muy emotivo y bello tu escrito, tu genuina bondad escribe cosas tan preciosas sobre saber valorar lo que tenemos en la vida. A veces nos olvidamos de agradecer el amor incondicional que nos ilumina cada día, quizá porque nos dejamos querer como si fuera algo sin luchas, pero no. El asombro permanece, aunque parezca quieto, je... Es precioso sentir esas imágenes de celebración de la vida bajo el signo de amor. Sí, esa es la luz que nos guía si sabemos apreciar de dónde viene y adónde va el sentir que nunca muere...
ResponderEliminarGracias por la belleza y entendimiento que siempre compartes en tus post. Me quedo maravillada de tus pensamientos.
Abrazo.
Hasta pronto.