La noche en que entendí que encontrarse es volver al lugar donde uno respira
21 julio 2026
- Soñé que todos salían a buscarme y no me encontraban. Yo quería ayudarles, pero tampoco podía. La ansiedad crecía en ellos y en mí, como si cada intento añadiera más distancia. Incluso yo mismo salí a buscarme, y ni así logré dar conmigo; quizá estaba demasiado ocupado para aparecer.
- Pero encontrarse no es aparecer en un sitio: es recuperar la calma, volver a ser quien uno es, dejar de estar perdido en obligaciones que nos borran. Por eso importa. Porque cuando uno se encuentra, vuelve a su lugar, y desde ahí puede acompañar a los demás sin desaparecer de sí mismo.

Muy cierto, amigo. A veces, muchas con frecuencia, el mundo nos aprisiona y no somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos... Vivimos ajenos a nosotros.
ResponderEliminarMenos mal que solemos tomar conciencia en algun momento, y todo vuelve a su lugar.
Un abrazo fuerte, Enrique
Ildefonso, qué cierto lo que dices. A veces el mundo nos aprieta tanto que acabamos viviendo lejos de nosotros mismos, como si la vida fuera una habitación sin ventanas. Pero llega ese instante en que recuperamos la conciencia y todo vuelve a su lugar, con una claridad que reconcilia. Gracias por tu reflexión tan serena.
EliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.
Me gusta el texto y el comentario de Ildefonso, vivir ajeno a uno mismo, es vivir ajeno a nuestros seres más queridos... Respira el momento, sé consciente de ti mismo y verás lo que te acompaña, seguro que es genial... Un abrazo, Enrique.
ResponderEliminarTienes mucha razón: cuando vivimos ajenos a nosotros mismos, también nos alejamos de quienes más queremos. Respirar el momento y ser conscientes de lo que nos acompaña es una forma de volver a casa, de recuperar la claridad y la calma. Gracias por tu reflexión tan cercana.
EliminarUn fuerte abrazo, ¿censura?
ya cogí tu nombre, Verónica
EliminarSiendo cierto lo que señalas, amigo Enrique, no deja de ser un peldaño más, un tramo más en esta vida. Cuyo objetivo final es "alcanzar", despertar a la realidad única.
ResponderEliminarCuando alguien intuye, cree, que la vida debe ser algo más que esto, y decide ir a su encuentro, "emprende una travesía". En sentido figurado, claro. Pero tan real que le va cambiando la vida.
Dicha búsqueda de "sí mismo" puede llevarle años, no importa, no le importa. Y cuando empieza a ver cierta claridad, cierta comprensión, cuando ve que la consciencia se hace hueco en él, cuando él mismo empieza a "ser", y cree que está llegando al final de esa travesía, ¡descubre que ha vuelto al punto del que partió!
¡Que él ya era Eso!
Pero todo el proceso fue necesario. Sin "haber partido en su búsqueda", nunca se hubiese encontrado.
Fuerte abrazo, Enrique.
Ernesto, qué reflexión tan profunda. Esa travesía de la que hablas es, en realidad, el camino que todos recorremos cuando intuimos que la vida debe ser algo más que lo inmediato. Buscarse a uno mismo exige tiempo, paciencia y una valentía serena, y es cierto que al final descubrimos que aquello que buscábamos ya estaba en nosotros. Pero sin el viaje, sin ese avance lleno de preguntas, nunca habríamos llegado a verlo con claridad. Gracias por compartir una visión tan lúcida y tan humana.
EliminarUn fuerte abrazo, Ernesto.
Hola, amigo Enrique; como creo que te he comentado en alguna que otra ocasión, de que por falta de tiempo me es imposible seguir el ritmo de tus publicaciones, de vez en cuando, como hoy, procuro leerme todo lo que en su día me perdí; así que con esto te quiero decir lo mucho que disfruto de tus publicaciones rebosantes siempre de sabiduría y buen hacer, de forma sencilla de leer, y con el dominio que tienes de las letras, más los sentimientos que pones en todos ellos.
ResponderEliminarMil gracias, siempre, y un fuerte abrazo, apreciado amigo.
Manuel, gracias por tus palabras tan generosas. Me alegra mucho que, cuando encuentras un hueco, disfrutes de esas publicaciones que escribo con calma y con la intención de acompañar, nunca de imponer ritmo. Que valores la sencillez, la claridad y los sentimientos que pongo en cada texto es un regalo. Te lo agradezco de verdad.
EliminarUn fuerte abrazo, apreciado amigo Manuel.
Esas pesadillas menos mal que terminan cuando despertamos! Buena reflexión, Enrique, un abrazo!
ResponderEliminarMaría Cristina, así es: esas pesadillas se disipan en cuanto despertamos, y queda la claridad que nos devuelve al día real. Gracias por tu cercanía y por tus palabras.
EliminarUn fuerte abrazo, María Cristina.
En cuantas ocasiones hemos querido ser protagonistas de algo tan parecido a lo que nos cuentas, estar desaparecidos incluso para nosotros mismos.
ResponderEliminarSaludos.
Tomás, es verdad: en más de una ocasión hemos deseado desaparecer un poco, incluso para nosotros mismos, como si el mundo quedara en silencio y pudiéramos respirar aparte. Gracias por tu reflexión tan cercana.
EliminarUn fuerte abrazo, Tomás.
Sabias tus palabras amigo.
ResponderEliminarPero es que los sueños son tan reales que ha veces dan miedo y todo cuando se piensa en ese sueño..
Me encanta que me llames Joaki. Asi me llaman todos mis amigos e incluso la familia .
Un abrazo.
Joaki, tienes razón: hay sueños tan reales que llegan a asustar, como si siguieran respirando cuando despertamos. Pero también nos recuerdan que seguimos vivos por dentro, aunque a veces duelan. Y me alegra mucho que te guste que te llame Joaki; así te siento más cercano.
EliminarUn fuerte abrazo, Joaki.
Quien puede saber que significan los sueños. Extraño, pero lo bueno es que te encontraste. Un abrazo.
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