10/02/26

La única certeza

Cuando todo parece inquietar, descubro que mi paz tiene un nombre

Pintura de Elena Montull

 10 febrero 2026

- Me preocupa ... ¿qué es lo que me preocupa?

- No sé, quizás no sepa muy bien que es lo que me preocupa.

- Tras este largo fin de semana que para mí empieza el llamado "viernes la nuit" (donde nos juntamos amigos que ya llevamos juntos desde el año 98), y que continua con las reuniones familiares, hasta la misma noche del domingo, descubro que no, que no tengo preocupaciones que me hicieran creer que mi vida será un imposible en cuanto doble la esquina, no obstante, sé que existen, pero ... ¿cuál o cuáles son?

- Más tarde cuando entro en mi mundo de soledad deseada (siempre con los ojos cerrados, noche muy entrada y cabeza en la almohada de nuestra cama), alargo la mano y la poso en su cuerpo, sí, esa es mi preocupación, Ella. ¿Qué haría yo sin ella?

- Como si me oyera, Ella me coge la mano y envuelta en un adorable y cercano susurro oigo su voz que me pregunta: ¿Estás bien, cariño? ... sí, ahora sí ... y me dormí... y así sigo, sin grandes certezas, pero con la única que importa: que mientras Ella esté, todo lo demás encuentra su sitio.

22 comentarios:

  1. Un amor bonito, me enternece leerte. Gracias por abrirnos parte de tu mundo, amigo.
    Tengo una nueva amiga, Marcela -una segunda, Marcela-, habla así de su marido, también me cuenta parte de su vida y fue difícil, entendí que no se lleva a ésta plenitud de unión por un camino de rosas, es por saber llevarlo juntos, como venga, dice que su marido es su Duvalín.

    P.D: No sé si conoces ese dulce cremoso de Ricolino, tiene su slogan de publicidad creo desde los setentas,
    "A Duvalín no lo cambio por nada" .

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    1. Waaaooooo Duvalin... No me lo han llamado nunca... :)))))
      Abrazos, Maia. Un placer encontrarte en este espacio amigo!

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    2. Maia, qué bonito lo que cuentas. Me alegra que te enternezca, porque al final uno escribe desde ese lugar donde la vida se vuelve más suave cuando se comparte.
      Tu amiga Marcela tiene toda la razón: no hay plenitud que llegue por un camino de rosas, sino por ese empeño de caminar juntos incluso cuando el terreno se pone áspero. Ahí es donde se ve la verdad de un vínculo.
      Y lo del Duvalín me ha encantado. No conocía el dulce, pero sí conozco esa sensación de tener a alguien que uno no cambiaría por nada. Qué manera tan sencilla y tan luminosa de decirlo.
      Gracias por traerme esa imagen, amiga. A veces una frase así basta para recordarnos que la vida, cuando se cuida, también sabe a algo dulce.

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  2. Bonitas confidencias, querido Enrique, tan entrañables y gráficas que casi se os ve así, en la cama... :)))))
    Fuerte abrazo, amigo!

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    1. Por cierto, "la Generación del 98 fue un influyente grupo de escritores y pensadores españoles —con Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín y Antonio Machado a la cabeza—"
      ¡Enrique, ya se ve que te venía de lejos la cosa!
      Chao.

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    2. Ernesto, qué ojo tienes, amigo. Uno escribe desde la entraña y al final parece que deja la puerta entreabierta… y claro, luego pasa lo que pasa: que casi se nos ve en la cama, como dices tú.
      Y sí, lo de la Generación del 98 me viene de lejos, qué le vamos a hacer. Uno nace con ciertas manías literarias y ya no se las quita ni con agua caliente. Unamuno y compañía me inocularon esa mezcla de duda, lucidez y terquedad que tanto daño hace y tanto bien también.
      Gracias por leer con esa ironía tan tuya, que siempre desdramatiza y a la vez abraza.
      Un abrazo grande, querido amigo.

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  3. Y la Felicidad está muy cerca, a tu lado! Un abrazo Enrique!

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    1. Sí, María Cristina ... siempre. Soy un afortunado.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Un bello relato este que nos haces sobre aquello que encuentras al llegar a casa tras una velada con amigos y que casi te transporta a tu infancia cuando tu madre te daba el beso de buenas noches y te dormías.

    Saludos.

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    1. Tomás, gracias por leerlo así, con esa sensibilidad tuya que siempre encuentra el hilo íntimo de las cosas.
      Es verdad que hay momentos que, sin proponérselo, te devuelven a la infancia: ese gesto sencillo de llegar a casa, encontrar la luz tenue, el cuerpo querido esperándote… y de pronto reaparece aquel beso de buenas noches que lo arreglaba todo.
      Supongo que, al final, uno sigue buscando esa misma paz, solo que en otras manos y en otro tiempo.
      Un abrazo, amigo.

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  5. Tudo do melhor para ti e Ella...
    Leio-te, mas tenho andado indisposta, escrevi o poema publicado
    e sinto-me cansada de corpo e espírito, com leve dor de cabeça...
    Dias felizes para ambos.
    ~~~~

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    1. Majo, gracias por tus buenos deseos, amiga.
      Siento que estés pasando días tan pesados; a veces el cuerpo y el espíritu se ponen de acuerdo para pedirnos una pausa, aunque no queramos.
      Leí tu poema y, aun desde el cansancio, dejaste ahí una verdad que solo sale cuando uno está tocado por dentro. Eso también habla de tu fuerza.
      Ojalá descanses, que el dolor de cabeza afloje y que vuelvan pronto esos días más ligeros que todos necesitamos.
      Un abrazo grande, y gracias por seguir leyéndome incluso en medio de lo difícil.

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  6. Llevamos treinta y ocho años juntos y cada noche, a su lado, siento que ella es toda mi vida, que ella es la razón por la que siento ilusión, y que me da la mano y nos besamos diciéndonos algo hermoso antes de dormir. Comparto el sentimiento contigo. Un abrazo.

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    1. Joselu, qué hermoso lo que dices. Treinta y ocho años así, con esa certeza nocturna, es casi una forma de milagro cotidiano.
      Me alegra que encuentres en mis palabras un reflejo de lo que tú vives, porque al final hablamos de lo mismo: esa mano que te busca, ese beso que cierra el día y te recuerda por qué todo merece la pena.
      Gracias por compartirlo conmigo. Hay sentimientos que, cuando se nombran, iluminan también la vida de los demás.
      Un abrazo grande, amigo.

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  7. Que bello relato querido amigo y que bien lo cuentas .

    Espero que esa visita al Hospital que me dice s, no haya sido por nada en especial , sino "simplemente" un control.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Joaquín. Me alegra que te haya gustado el relato.
      Y sí, tranquilo: la visita al hospital fue solo un control rutinario, nada que deba preocupar. A veces toca pasar por allí para que todo siga en orden.
      Un abrazo grande.

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  8. Uy su amor es tan lindo. Les mando un beso.

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    1. Gracias, Judit, un abrazo muy fuerte para ti.

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  9. Hola Enrique, eres muy afortunado, son muy afortunados ambos de contar uno con el otro. Así la vida se hace más ligera y las tormentas pasan con mas facilidad.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Cecilia, así es. Soy un hombre con suerte.
      Un abrazo.

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  10. Que bello y entrañable relato que muy bien lo narras se siente tu sensibilidad al leerte. Te djo un beso rnorme.

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    1. Qué cariño el tuyo, Hanna. Gracias por leerme así, con el corazón abierto. Te dejo otro beso enorme.

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