07 enero 2026
- Se terminó el ciclo de lo que llamamos "tiempo Navideño". Me levanté con, quizás, un cansancio nuevo en las piernas, pero notaba que mi alma me sonreía, aunque no sé si maliciosa o bondadosamente. Lo sé, ni hoy, ni mañana me voy a pesar, pero queda el regustillo a pecado venial de las inolvidables horas de comer y ver a todos en la mesa; queda también al abrazo aún reciente de la feliz "muchachada de humanos" que se han movido a nuestro alrededor durante este tiempo (nietos, familia, amigos), y, sí, todo eso se ha quedado atrás, pero como le sucede a la buena fruta o al buen vino, ese tratamiento recibido y vivido ayuda a ser mejor, más bueno, más feliz y, seguramente (también), más orondo.
- Nada nuevo, son ya muchos años experimentando ese engañoso placer postnavideño del "se acabó" y aunque los intentas comparar con otros de otras épocas, sabes que el mejor será siempre el del año que viene o, al menos, con las manos juntas en plegaria y ya con la muy cierta edad que llevamos encima, así lo pides.
- Y así seguimos, año tras año, aceptando que la vida avanza a golpes de calendario, pero también descubriendo que cada ciclo deja un poso que nos sostiene. No importa si las piernas protestan o si la báscula nos mira con sorna: lo esencial es que seguimos aquí, con la memoria llena de abrazos recientes y la esperanza puesta en los que vendrán. Enero siempre empieza con un suspiro, sí, pero también con una promesa: la de seguir celebrando, aunque sea en voz baja, que aún tenemos motivos y compañía, para brindar.

Chín chín, querido amigo!
ResponderEliminarGran abrazo, Enrique.
Brindemos, con alegría, brindemos, sí, por seguir aquí: por las piernas que protestan, por la memoria que aún guarda abrazos recientes y por la esperanza que insiste en despertarse cada enero.
EliminarUn fuerte abrazo, Ernesto.
Por aca no se ha terminado, hay manjares sobrantes aun, que saborearemos despacio para alargar la ilusion. Un abrazo Enrique.
ResponderEliminarBravo, María Cristina. Brindemos por seguir aquí, por los manjares que sobran, las risas que no se acaban y la bendita costumbre de celebrar, aunque sea en voz baja.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Enrique, nos dejas el relato de lo acontecido con la sabia nostalgia de que una vez más se repite en el tiempo ese acontecer compartiendo con los seres queridos más o menos gratamente ese tiempo denominado navideño. Más no hay duda de que cuando se ha vivido con anterioridad todo, o casi todo, uno intenta hacer el análisis introspectivo y sopesa lo agrandado o mejorado que percibes, aunque sólo sea un tanto nimio pero suficiente para dar el avance de los siguientes pasos. Gracias por todo ello. FELIZ 2026
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Dionisio. Tienes razón: cada ciclo navideño se repite, sí, pero nunca de la misma manera. Con los años uno aprende a mirar ese tiempo compartido con una mezcla de nostalgia serena y gratitud madura. Lo vivido —lo grande y lo nimio— va dejando un poso que nos ayuda a seguir caminando, quizá más despacio, pero también más conscientes de lo que importa.
EliminarGracias a ti por tu lectura generosa y por acompañar este pequeño rincón.
Que el 2026 nos traiga motivos, compañía y la lucidez suficiente para seguir brindando por lo que aún permanece.
Un fuerte abrazo.
Buen día Enrique. Espero que luego de las fiestas no se diluya la alegría.
ResponderEliminarQue las noticias sean alentadoras y podamos seguir sonriendo.
¡Y que atesores siempre tu "tiempo festivo"!
¡Feliz 2026!
Abrazo
P/D ¡me encanta la imagen con que acompañas tu texto!
Buen día, Lu. Ojalá tengas razón y la alegría no se nos escape entre los dedos, que bastante se empeña enero en ponernos a prueba. Que vengan noticias buenas, o al menos llevaderas, y que nunca perdamos la costumbre —ni el motivo— de sonreír.
EliminarMi “tiempo festivo” lo guardo como quien guarda una foto antigua: un poco arrugada, pero llena de vida. Gracias por recordármelo.
Feliz 2026 para ti también, con abrazos que duren más que las fiestas.
Y me alegra que te gustara la imagen; a veces una sola estampa dice más que todo el texto.
Un abrazo grande.
A mi aun me queda turrón y alguno que otro mazapán, pero irán cayendo.
ResponderEliminarla bascula no se que me dirá pero el cinto sigue en el mismo ojal, ya la visitare.
Saludos.
Tomás, a mí aún me queda turrón y algún que otro mazapán resistiendo en la despensa, pero acabarán cayendo tarde o temprano, que para eso están.
EliminarLa báscula no sé qué opinará cuando nos reencontremos, pero el cinturón sigue fiel en el mismo ojal, así que de momento no hay alarma. Ya la visitaré… cuando me atreva.
Un saludo.
Hola Enrique .
ResponderEliminarGran verdad lo que nos dejas hoy con tu sabiduria escribiendol
Y es que son dias , estos pasados Navideños , que recibimos mucha energia , muchos besos , muchos abrazos , muchas comidas y reuniones , que una vez pasa todo , quizas tengamos una pequeña nostalgia cuando pasanlos dias y todo vuelve a la normalidda de antes .
Pero bueno,ahora vendrán otras fechas , otras reuniones , otras comidas y festejos que seguro nos harán tambien ser mas felices .
Un abrazo muy grande.
Cierto, siempre se puede encontrar un motivo para brindar.
ResponderEliminar¡Chin-chin!
Un abrazo.
Muy cierto mientras uno tenga fuerza debe celebrar y vivir plenamente. Te mando un beso.
ResponderEliminar