15 enero 2026
- Todos tenemos a ese buen amigo que, de vez en cuando, nos recuerda y que yo repito en cuanto se me olvida, que ya no tenemos 35 años (ni falta que hace), y que la vida está llena de pequeñas cosas que pasan a nuestro lado sin hacer ruido. Cosas que, cuando eres joven, parecen insignificantes, pero que con los años descubres que son las que realmente importan.
- Su consejo, que hoy comparto, es sencillo y profundo:
"Aprender a apreciar la vida por el simple hecho de vivirla, y vivirla bien. Elegir con quién, elegir por qué, y no dejar que lo esencial se nos escape mientras corremos detrás de lo urgente."
- Muchos no se dan cuenta de esto hasta que tropiezan, igual que nos pasó a nosotros. Y aunque hay aprendizajes que solo llegan así, a golpes suaves o duros, hago caso a ese buen amigo y os paso este mensaje tal como él me lo envió hace ya mucho tiempo acompañado con un viejo vídeo… por si a alguien le sirve.
- Déjate llevar, igual que hago yo cuando quiero recordarlo (a mi amigo), escuchando ese vídeo de André Rieu interpretando el Vals de Primavera (Mariage d'Amour), Paul de Senneville (Piano y Paisajes de la Toscana). Una música que no solo se escucha: te coloca en el lugar exacto donde la vida se vuelve más lenta, más amable y más tuya.
- Si vas con prisas, no abras el vídeo. Guárdalo para un momento tranquilo, cuando puedas dejar que la música te acompañe sin interrupciones.
Una música preciosa, recuerdo de haberla tenido en mi blog por temporadas. Es serena y la vez chisposa, como digo yo, e invita a levantar los brazos y bailar dando vueltas, :))).
ResponderEliminarMuy hermoso el consejo de tu amigo, y muy cierto porque así se ven las cosas cuando se llega a cierta edad.
Estupendo leer y escuchar a estas horas, lo que has editado.
Un abrazo y que pases un buen día.
Me ha llevado a esos momentos en los que uno se da cuenta de que va deprisa sin saber muy bien por qué, y de repente alguien te recuerda que lo importante casi siempre pasa en voz baja.
ResponderEliminarMientras lo leía, me sentía agradecido. Por los amigos que avisan, por lo aprendido a base de tropezar, y por esos instantes en los que la vida, si la escuchas, te trata con una ternura que no siempre sabemos ver. Precioso el vídeo, con unas imágenes hermosas y una música que las acompaña de maravilla.