Estábamos en la cola de la Caja X. Delante, un hombre de mi edad, encorvado, con su chándal, sus bambas y su compra entre las manos. Tenía cara de susto y un aire de estar un poco perdido. Al llegar el momento de pagar, la cajera le dice que no llega con lo que ha puesto sobre el mostrador: unas monedas y unos billetes arrugados que había soltado abriendo el puño. El hombre, de acuerdo con la chica, empieza a retirar productos… y, de pronto, detrás de mí, escucho la voz de mi otra mitad diciendo: “No, no, páselo todo”.
Ese “todo” fueron apenas unos pocos euros más, pero bastó para que tanto la cajera como ella, mi otra mitad, acabaran con los ojos enrojecidos y unas benditas lágrimas asomando. El hecho no tendría mayor importancia si no fuera por el acto de solidaridad que ella tuvo… y por el arrepentimiento que me provocó a mí no haber sido capaz de decirlo antes que ella. Pero lo más curioso y sorprendente fue que el hombre, con una expresión bondadosa y una mueca casi de perrito agradecido, nos dijo: “Gracias, muchas gracias” (sonriendo tristemente), “luego paso y les dejo un cheque”.
- Seguramente mi admirable y agradecido compañero de cola vive en otro mundo. Su felicidad, probablemente, irá ligada a una buena parte de su aparente ignorancia. Pero a mí, a nosotros, nos transmitió algo que no se puede explicar, aunque sí nos puso, una vez más, los pies en la tierra. Cuando le pregunto a madtlv, hoy y aquel día, tras el bendito acto de nuestra cola en Carrefour, me dice algo que me hiela la sangre: “Enrique, debe ser horrible verse así, sin poder pagar, sin poder vivir”.
- Es muy bonito vivir, muchísimo, pero a veces se nos olvida que para, quizás, demasiados también es muy difícil.
Ese amor de toda tu vida, hizo el mejor de los actos de amor por el prójimo, una de las enseñanzas de nuestro Señor.
ResponderEliminarQué bonito gesto, a mí también se me han llenado los ojos de lágrimas. Y me encanta que lo hayas compartido.
Un abrazo Enrique y buena semana.
Gracias, Elda, ojalá el mundo, la humanidad, pudiera entender este mensaje alguna vez.
EliminarUn fuerte abrazo.
Un gesto que la honra, demasiada gente que no tiene un mínimo para intentar sobrevivir.
ResponderEliminarUn abrazo.
Así es, Alfred, esas pequeñas cosas, hacen grandes, muy grandes, a las personas.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Enrique .
ResponderEliminarUn gesto muy bonito que hace mejor a las persona s.
Ya no es por el hecho de pagarle lo que le faltaba por pagar , sino el gesto.
eso no tiene precio.
Muchas veces vemos a gente pedir , con letreros que dicen que tiene gana o que tienen hijos y no tiene dinero para compara comida .
Dá mucha pena y tenemos que ser cosncientes que por desgracia hay mucha gente que justo tiene para comprar una barra de pan .
Gracias por compartir esta bonita historia .
Un abrazo.
"La que da luz a mi vida", "Mi otra mitad", se puede esperar todo de alguien que se expresa así; y por supuesto de sus parejas, me ha emocionado sobremanera; y sé, estoy segura que, si se cruza en su camino alguien en estado vulnerable harán de todo para apoyarle.
ResponderEliminarEnrique, creo nací en las coordenadas equivocadas
Un cálido abrazo, amigo
É realmente muito triste...
ResponderEliminarGostei de ser lembrada. Grata.
Eu ajudo permanentemente uma pessoa.
Um grande abraço.
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Enrique, me conmovió tu relato, lamentablemente hay varias personas que pasan por momentos así, tu otra mitad es un ángel que vino para ayudar.
ResponderEliminarEl mundo es un caos pero en medio de el hay mucha gente buena que conserva su humanidad.
Que tengas un feliz día junto a tu otra mitad, se complementan de 10
Besos Enrique
Uy que generosa es tu otra mitad. A veces vivimos en la indiferencia y el miedo que nos olvidamos de que se puede ayudar a los otros aunque sea en una pequeña cosa. Te mando un beso.
ResponderEliminarRelato, título incuestionable y los comentarios dejados hasta ahora, vendrían a formar un todo relacionado. El personaje desamparado, el gesto humano de ayuda, el resultado final para todos... ¡Ok!
ResponderEliminar¡Y sin embargo la vida debe ser otra cosa! ¡Cierto que en el mundo está sucediendo lo que todos vemos a diario! ¡Cierto que las carencias, y más las más básicas, están a la orden del día. Cierto que el mundo es... ¿lo que es?
¡¡Y sin embargo la Vida debe ser otra cosa!! ¡Y lo es!
Abrazos, querido amigo Enrique.
O episódio que conta é, infelizmente, uma triste realidade mais comum do que se pode imaginar.
ResponderEliminarFelizmente que ainda há pessoas boas a par de muitas situações por resolver.
Continuação de boa semana.
Abraço de amizade.
Juvenal Nunes
Creo que esta pasando de nuevo aquello que nos contaban las personas mayores les sucedió al final de nuestra guerra y por desgracia esta volviendo a pasar.
ResponderEliminarSaludos.
Lo bueno de todo esto es sentirse bien por haber acompañado a este hombre perdido en su mundo, que ademas agradece con un cheque para ser digno. Un abrazo para vos y tu madtlv, Enrique.
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